Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2012.

 

1.-INTRODUCCIÓN

Por un excelente artículo sobre la hermandad de la Soledad de Alcalá del Río, firmado por la investigadora local María Soledad Garrido, conocí la existencia en el archivo de la Catedral de Sevilla de un legajo titulado: Valores de las vicarías de Sevilla, Alcalá, Carmona, Utrera y Écija1. En él se hace una especie de catastro de la riqueza de las instituciones vinculadas a la iglesia, parroquias (capellanías, beneficios, etc.), hospitales, obras pías y hermandades, especialmente las ubicadas en las parroquias pero también las de los conventos y ocasionalmente las ermitas. Y ello con vistas a cuantificar el pago del subsidio y el excusado, un impuesto que se cobraba desde finales del siglo XV para financiar la lucha contra los infieles2.

            El valor de los datos ofrecidos en este catastro ha sido usado ya por otros investigadores para el estudio de las cofradías en la diócesis hispalense3. Sin embargo, no se puede perder de vista que es un documento económico y, por tanto, es seguro que hubo ocultaciones de patrimonio y de hermandades para evitar la contribución. Por tanto, por un lado faltan hermandades que sabíamos existían y, por el otro, el patrimonio de éstas está contabilizado a la baja.

            En el caso concreto de La Campana ya veremos que se falsean a la baja las rentas, para reducir el pago del excusado. Además, se omiten algunas corporaciones como la Orden Tercera de los Dolores que poseían reglas aprobadas por el ordinario el 3 de abril de 17144. Tampoco se mencionan las cofradías del patrono San Nicolás de Tolentino, la de San José y la de San Cristóbal, así como las ubicadas en el templo conventual de San Francisco. Sí aparece, en cambio, la de Jesús Nazareno pese a que era una hermandad nueva, constituida como tal a principios del siglo XVIII.

 

2.-LAS COFRADÍAS DE LA CAMPANA

           Hay algunos datos de interés, entre ellos la capacidad económica de cada una de las cofradías de la villa. Las cifras que ofrece el documento son la media de ingresos por quinquenios, ya que como es lógico variaban anualmente. Dado que el documento es de 1717 se supone que las cifras de ingresos son el resultado de la media de lo que cada hermandad ingreso anualmente entre 1712 y 1716, ambos incluidos. Los datos son solo orientativos porque todos conocían el objetivo fiscal del censo por lo que cada cual ocultaba lo que podía; sin embargo, sí puede ser tomando como un indicador aproximado. A continuación ordenamos a las hermandades en función al valor de sus ingresos anuales:

 

Cuadro I

Hermandades de La Campana,

según sus ingresos anuales

 

Hermandad

Mayordomo

Ingresos anuales

(en maravedís)

Santa Veracruz

Cristóbal Romero

44.200

Jesús Nazareno

Bartolomé Carisierra

28.628

Dulce Nombre de Jesús

Francisco García Chosero

24.888

Nuestra Señora del Rosario

Simón Andrade

23.120

Santísimo Sacramento

Diego Ruiz

11.900

Santa Caridad

Diego Ruiz

10.200

Benditas Ánimas

Alonso Romero

3.400

Hospital de San Lorenzo

Francisco de Atoche

3.353

 

             Incluimos en el cuadro de las hermandades al hospital de San Lorenzo, primero por ser una institución religiosa al igual que las anteriores y, segundo, porque como todos los hospitales, debía disponer de una cofradía asistencial asociada a él, cuya cabeza visible era el mayordomo Francisco de Atoche. Analizando las cifras se observa que las cofradías con más ingresos eran la de la Santa Veracruz y la de Jesús Nazareno5. Entre las dos primeras sumaban casi lo mismo que las seis restantes instituciones. Para hacernos una idea del valor de los ingresos, diremos que en 1771 se estimaba que el ingreso anual medio de las cofradías del arzobispado hispalense, excluyendo la capital, era de 25.228 maravedís, mientras que las 302 cofradías de Badajoz y su partido disfrutaban de una media de 17.918 maravedís6. Por tanto, podemos decir que mientras el Dulce Nombre y la del Rosario se ubicaban ligeramente por debajo de la media, la de Jesús Nazareno la superaba holgadamente y la de la Santa Veracruz casi la duplicaba. En general, podríamos decir que había cuatro cofradías suficientemente dotadas económicamente que eran por este orden la Santa Veracruz, la de Jesús Nazareno, la del Dulce Nombre de Jesús y la del Rosario. Las demás disponían de muy escasas rentas y de un montante de limosnas muy limitado que simplemente les permitía celebrar su fiesta principal modestamente.

              El documento ofrece otra posibilidad de análisis ya que en el caso de algunas hermandades desglosa el origen de los ingresos.

 

Cuadro II

Origen de los ingresos

 

Hermandad

Rentas

Limosnas

Cuotas de ingreso de hermanos

Otros

Santísimo

--

11.900

--

--

Santa Veracruz

44.200

--

--

--

Nuestra Señora del Rosario

14.212

2.584

1.122

5.066

Jesús Nazareno

19.448

2.074

408

6.664

Dulce Nombre de Jesús

20.400

1.768

2.210

2.516

Benditas Ánimas

--

3.400

--

--

La Caridad

--

10.200

--

--

Hospital de San Lorenzo

3.353

--

--

--

TOTALES

101.613

31.926

3.740

14.246

 

Como podemos observar, la cuantía mayor procedía de las rentas, que consistían en arrendamientos de tierras, venta de trigo y aceite y, en el caso, del hospital de San Lorenzo, en el cobro de tributos, suponemos que sobre propiedades urbanas. En el cuadro N. III se observa aún mejor la diferencia entre rentas y limosnas.

 

Cuadro III

Porcentajes de rentas y limosnas

 

 

Cifra absoluta

Porcentaje

Rentas

101.613

67,07

Limosnas

31.926

21,06

Otros ingresos

17.986

11,86

TOTALES

151.525

100,00

 

 

                   Las rentas ascienden a 151.525 maravedís, cifra que casi con total seguridad está falseada a la baja. De hecho, en 1735, es decir dieciocho años después, se cuantificaron en 287.221 maravedís, es decir, casi el doble. Es más que dudoso que en tan pocos años hubiesen incrementado tanto las rentas si no es porque en 1717 las falsearon. El caso más llamativo es el de Nuestra Señora del Rosario que declaró solo 14.212 maravedís de renta, cuando en 1735 manifestó tener más de 160.0007.

                  En cualquier caso, y siguiendo con el análisis de los datos de 1717, queda claro que las rentas representaban más de dos terceras partes de los ingresos de las cofradías, mientras que las limosnas, la mayoría recaudadas con la bacinilla, representaban algo menos de la quinta parte. Las cuotas de ingresos de hermanos y otros recursos suponían una parte muy inferior en los ingresos totales de cada corporación. Sin embargo, en general las rentas de las cofradías de La Campana son ligeramente más bajas que la media del arzobispado que si situaban en el 84,75%. Y por el contrario las limosnas eran ligeramente más cuantiosas, pues suponían el 21,06% frente al 15,24 que suponían de media en el arzobispado. Posiblemente, la escasez de rentas de algunas de las cofradías de la localidad, obligaba a los hermanos a compensarla mediante las limosnas, que en buena parte recaudaban con la bacinilla entre sus hermanos, fieles y devotos.

                  En el documento aparece reflejada también una obra pía, la fundada por Mateo Adalid Atoche para casar doncellas pobres, parientes del fundador y sus descendientes y que incluían el pago de 60 maravedís a la parroquia por diez misas por su alma que se rezaban anualmente. Las rentas en tributos y arrendamientos de este patronato ascendían a 600 reales, unos 20.400 reales que exceptuando los 60 maravedís antes citado se repartían en bienes dotales.

 

APÉNDICE I

 

Cofradías y patronatos de la Villa de La Campana. 

-Cofradía del Santísimo: mayordomo Diego Ruiz, se compone de limosnas que por quinquenios importan 350, bajados 90 de las fiestas 11.900.

-Santa Veracruz, mayordomo Cristóbal Romero, tiene de renta, regulados por quinquenios 1.300 reales de que se bajan 186 de las fiestas que quedan 1.114 reales.

 -Nuestra Señora del Rosario, mayordomo Simón Andrade, de renta 680 reales (149 en recursos; 33 entradas de hermanos; 76 bacinilla; 110 arrendamiento de bueyes; 240 trigo vendido; 68 aceite vendido) de cuya cantidad se bajan 198 reales que quedan 482 reales que valen 8.194.

 -La de Jesús Nazareno, mayordomo Bartolomé Carisierra, de renta 842 reales (196 en recursos, 12 entradas de hermanos; 56 bacinilla, 40 arrendamiento de tierras; 532 trigo vendido y los 5 en limosnas particulares) se bajan 62 dados por haber al beneficio y sacristán, quedan 780 reales

 -Dulce Nombre de Jesús, mayordomo Francisco García Chosero, renta 732 reales (74 en recursos; 65 entradas; 52 bacinilla; 600 trigo vendido) de cuya cantidad se bajan 62 reales al beneficio y sacristán, quedan 670 reales que valen 22.780.

 -Benditas Ánimas, mayordomo Alonso Romero, no tiene renta, se juntan cada año 100 reales para misas. Valor 3.400.

 -La de la Caridad, mayordomo Diego Ruiz, no tiene rentas, se compone de limosnas que reguladas por quinquenios importan 300 reales que se reparten de limosnas a los pobres necesitados de esta villa. 10.200 reales.

 -El hospital de San Lorenzo, mayordomo Francisco de Atoche, renta en tributos 3.353 maravedís para condecir a pobres.

 -Patronato de Alonso de León, patrono Mateo Adalid Atoche, renta en tributos y posesiones 600 reales para dote a parientas y 10 misas por el fundador y pagan 60 maravedís a la fábrica por las misas. Valor 20.400. La Campana 17-IV-1717

Francisco Bernardino Díez.

(Archivo de la Catedral de Sevilla, Sección Mesa Capitular, sig. 1168-08828, fols. 734-747).

 

1 GARRIDO VELÁZQUEZ, María Soledad: “Las tres gracias”, en La Espadaña, Hoja informativa de la hermandad de la Soledad, Nº 38. Alcalá del Río, diciembre de 2011, pp. 10-19. El documento en cuestión se conserva en el Archivo de la Catedral de Sevilla, Sección Mesa Capitular, sig. 1168-08828.

2 Hubo una primera bula en 1486 en que el dinero del excusado se uso para la guerra de Granada. Fue renovado por Pío V en una bula dirigida a Felipe II y finalmente en 1757 por Benedicto XIV –bula Exponi Nobis Super por la que se mantenía la contribución de las tres gracias –cruzada, subsidio y excusado- a la Corona. En la bula de 1757 se fijó esta contribución en el a la Hacienda Real en el 16 % de los ingresos totales. BALLESTEROS DÍEZ, José Antonio: Diccionario de términos para el estudio de la historia moderna de España. (inédito), fol. 48.

3 Por ejemplo, HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Salvador: “Hermandades y cofradías en Constantina a comienzos del siglo XVIII, a través de una relación de 1717”, Cit. en GARRIDO: Ob. Cit., p. 17.

4 MIRA CABALLOS, Esteban: La Campana, noticias históricas. Sevilla, Muñoz Moya, 1998, p. 93.

5 En este sentido debo contradecir mis propias palabras, pues, en 1998, escribí que la cofradía más rica en el siglo XVIII fue la de Nuestra Señora del Rosario. MIRA CABALLOS: La Campana, noticias históricas…, p. 89. Parece obvio, que la más rica fue siempre la de la Veracruz.

6 Véanse mis trabajos: “Hermandades y cofradías en la archidiócesis sevillana a través del censo de 1771”, Archivo Hispalense Nº 250. Sevilla, 1999, p. 63 y Hermandades y cofradías en Badajoz y su partido a finales del la Edad Moderna. Badajoz, Junta de Extremadura, 2002, p. 59.

7 MIRA CABALLOS: La Campana, noticias históricas…, p. 85.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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        En general, la esperanza media de vida de los españoles en la Edad Moderna era extremadamente reducida, inferior a los 30 años. Como dijo Pierre Chaunu, en aquella época, la vejez era una alegre causalidad. Se debían conjugar todo un cúmulo de circunstancias para que una persona superase no sólo la infancia sino todas y cada una de las crisis epidémicas que periódicamente azotaban las villas y ciudades de España y de Europa.

        Si ya era baja la esperanza de vida entre las personas libres, muchísimo más lo debía ser entre los esclavos, por las penosas condiciones de vida a las que se debían enfrentar. Sin embargo, analizando partidas de defunción de la parroquia de San Pedro de Aceuchal encontramos un caso que nos llamó la atención y que reproducimos  íntegramente a continuación:

        En la villa del Aceuchal, en el día veintiséis de junio año del Señor del mil setecientos cuarenta y siete falleció María Polonia, de edad de ciento y veinte y dos años, esclava de don Alonso Murillo Arguijo, vecina y parroquiana de ésta del señor San Pedro de esta villa. Confesó con don Bartolomé Sánchez Cordobés, párroco confesor, aprobado el día catorce de dicho mes y también le administró el sagrado viático y el día veinticinco le administró la santa Extremaunción. Y don Alonso Murillo referido, se obligó a un entierro ordinario, a un responso cantado y diez misas rezadas de colecturía en el día precitado, mes y año. Firmo, Diego Sánchez Romero. (Libro de defunción de la parroquia de San Pedro de Aceuchal Nº 6, fol. 9v).

        Conviene hacer algunas varias precisiones al documento: primero, el párroco de Aceuchal no solía consignar la edad, salvo que se tratase de un niño de muy corta edad o, como en este caso, que la longevidad fuese muy llamativa. Los presbíteros, además de los datos comunes del finado, solían señalar aquellos aspectos que les parecían poco comunes o extraordinarios. Aunque, dado que no era obligatorio, la mayor o menor minuciosidad dependía de la curiosidad o dedicación del párroco. Y segundo, como puede observarse, se trata de un documento oficial, es decir una partida de defunción. Por tanto, posee toda la fiabilidad que se le puede otorgar a una fuente primaria. Sin embargo, la edad no deja de ser una anotación marginal, un dato curioso que apostilló el sacerdote. Solo se podría asegurar la certeza del dato si encontrásemos la partida de bautismo que de momento hemos buscado infructuosamente.Asimismo, según me ha informado amablemente el cronista de Los Santos de Maimona, don Juan Murillo Tovar, Alonso Murillo, era originario de esta última villa y probablemente de allí también lo era su esclava. Al parecer, el propietario tras enviudar pasó a vivir a la villa de Aceuchal, donde fue regidor por el estado noble. 

        Sin embargo, a falta de la confirmación de la edad ésta nos resulta muy llamativa. Aunque el párroco se la asignara a ojo, es seguro que en el momento de su óbito era una mujer extremadamente longeva. Los casos documentados en el mundo de esta alta longevidad son muy pocos. Salvando el caso mitológico de Matusalén, que falleció con 969 años (Génesis 5:27), se conocen muy pocos casos de edad similar a esta esclava de Aceuchal. Así, sabemos que a principios del siglo XV vivió en Trujillo, Alvar Alonso de Hinojosa, ascendiente del conquistador Francisco Pizarro, que según las crónicas vivió 118 años "sin perder diente ni muela" (Busto, 1993: 37). También se suele citar el caso de Jeanne Calmet (1875-1997) que vivió 122 años y 164 días (http://wikipedia.org).Recientemente, en 2013, ha muerto Meizhen Luo, nacida en 1885, y por tanto fallecida con 127 años. A ella poco tiempo antes de su óbito corresponde la ilustración de este artículo. Pero como puede observarse, se trata de personas que vivieron casi toda su vida en el siglo XX, cuando la esperanza de vida era bastante más alta que en la Edad Moderna. El caso de María Polonia es mucho más llamativo porque se dio en una época donde la esperanza media de vida era menos de la mitad que la actual. Además, se trataba de una persona esclava que no debió llevar una vida fácil. Pese a todo, se mantuvo lúcida hasta el final de sus días, de ahí que confesara el día antes de su óbito. Casi todos los demás casos que se conocen en el mundo, que no son muchos, las edades de los finados no superaron los 120 años.

        Podemos concluir, que esta esclava de Aceuchal es uno de los casos de mayor longevidad localizados hasta la fecha en España y quizás en el mundo. Es cierto, que mientras no aparezca la partida de bautismo no se puede dar por segura esa edad, pero no lo es menos que la partida de defunción le otorga una mayor fiabilidad que otros casos conocidos hasta el día de hoy. No obstante, dada la creciente esperanza de vida y las perspectivas de que ésta aumente considerablemente en las próximas décadas, hará que en un futuro próximo algunas personas puedan alcanzar los 120 o los 130 años con la misma lucidez que María Polonia.

ESTEBAN MIRA CABALLOS