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          La presencia de extremeños en las dos primeras travesías colombinas fue notable. En esta entrada anotamos los nombres que conocemos a día de hoy con la idea de que posibles lectores puedan ir completando los datos aquí ofrecidos.

En el primer viaje colombino tenemos localizados los siguientes extremeños:

 

 

CUADRO I

EXTREMEÑOS EN EL PRIMER VIAJE COLOMBINO1

 

NOMBRE

NATURALEZA

BREVE BIOGRAFÍA

Diego de la Jara y Torpa

Badajoz

Natural de Badajoz, parece ser que era soldado y que participó en las guerras de Italia y en la de Granada. Se embarcó en Palos con Cristóbal Colón en su primera aventura descubridora. Fue, por tanto, testigo de excepción del primer avistamiento de tierra americana, la paradisíaca isla de Guanahaní. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte que llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El badajocense fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Todos ellos murieron al poco tiempo a manos de los indios, convirtiéndose así en las primeras víctimas de la conquista.

 

Pedro Corbacho

Cáceres

Natural de Cáceres, participó en el primer viaje colombino. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte que llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El cacereño fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Pues, bien, los 39 murieron al poco tiempo a manos de los indios.

 

Diego de Tordoya

Cabeza de Vaca

(Badajoz)

Natural de la villa badajocense de Cabeza de Vaca, participó en el primer viaje colombino. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte al que, como es bien sabido, llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El talaverano fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Todos ellos murieron asesinados por los indios.

 

Juan de la Cueva

Castuera (Badajoz)

Natural de la villa de Castuera (Badajoz), estuvo presente en la tripulación del primer viaje colombino. Cuando el Almirante Cristóbal Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en el fuerte Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El castuerano fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana.

Pues, bien, los 39 murieron al poco tiempo a manos de los indios, convirtiéndose así en las primeras víctimas del proceso conquistador.

 

Juan Morcillo

Villanueva de la Serena (Badajoz)

Natural de Villanueva de la Serena, tomó parte en la gesta del primer viaje colombino. Al igual que otros 38 españoles, quedó en el fuerte Navidad, donde en pocos meses fueron asesinados por los indios. Se convirtió así, junto a sus compañeros, en una de las primeras víctimas de un proceso conquistador que costó la vida a centenares de miles de hombres, sobre todo indios.

 

Juan Patiño

Villanueva de la Serena (Badajoz)

Al parecer había ejercido el contrabando en las costas del sur peninsular, entre Málaga y Argel. En 1492 se enroló con Cristóbal Colón en su primera travesía descubridora. Desconocemos si murió en el fuerte Navidad o si regresó a Castilla con Cristóbal Colón. Para unos murió, junto a los otros extremeños, en el fuerte Navidad, mientras que para otros regresó a Castilla, junto al genovés.

 

Martín de Logrosán

Logrosán (Cáceres)

Cuando decidió embarcarse en Palos junto al Almirante, tenía una larga experiencia comercial y naval en las costas del sur peninsular. Participó junto a otros extremeños en la gesta descubridora del primer viaje colombino. Regresó a la Península con Colón, momento en el que se pierde su rastro para la Historia.

 

Pedro de Talavera

Talavera la Real (Badajoz)

Natural de la entonces aldea de Talavera o Talaveruela, participó de la gesta descubridora del primer viaje colombino. No sabemos exactamente si quedó en el fuerte Navidad o si, por el contrario, regreso con Cristóbal Colón. Mientras Publio Hurtado afirma que murió en el fuerte Navidad, Vicente Navarro del Castillo afirma que regresó con Colón.

 

 

 

 

Otro puñado de extremeños se enrolaron en la segunda travesía colombina que, como es bien sabido, partió del puerto de Cádiz el 25 de septiembre de 1493. Hasta donde tenemos noticias fueron al menos diez, aunque solamente del primer de ellos tenemos algunos datos biográficos.

 

CUADRO II

EXTREMEÑOS EN LA SEGUNDA

EXPEDICIÓN COLOMBINA2

 

NOMBRE

NATURALEZA

BREVE BIOGRAFÍA

Juan Franco

Azuaga (Badajoz)

Sabíamos por los listados de embarque del Segundo Viaje Colombino que viajó en la tripulación un tal Juan Franco, en calidad de trompeta con un sueldo mensual de 1.000 maravedís. Un sueldo que no estaba nada mal, similar al que cobraron los lombarderos y bastante superior a los soldados y grumetes que apenas cobraban 600 maravedís mensuales. Como es bien sabido, estos músicos que tocaban instrumentos de viento eran claves para comunicarse en el mar unas naves con otras. También servían en tierra, junto a los llamados tamborinos para las formaciones de combate. Juan Franco cobró ese salario entre el 20 de septiembre de 1493 y el 11 de junio de 1496 en que regresó a Cádiz. Es decir, sabemos que partió y regreso en la segunda expedición colombina. Lo que no teníamos tan claro era el origen de este Juan Franco, pues no se señala en el listado de pago de la expedición colombina. Pero el 10 de octubre de 1496 otorgó dio poderes a Lope de Ayala para cobrar lo que se le seguía debiendo de su estancia en la armada colombina y declaró ser vecino de Azuaga que es en el maestrazgo de Santiago. Al parecer, en 1497 se reembarcó con destino a La Española, momento en el que le perdemos la pista documental.

 

Lázaro de Cáceres

Cáceres

Se alistó como ballestero con un sueldo de 600 mrv. Al mes

Alonso de Alcántara

Alcántara (Cáceres)

Iba como trompeta, en un documento de noviembre de 1497 se aludía a él como difunto.

Francisco de las Garrovillas

Las Garrovillas (Cáceres)

 

Pedro de Trujillo

Trujillo (Cáceres)

Iba como escudero de a pie con un sueldo de 20 mrv. Diarios

Lope de Alcocer

¿Puebla de Alcocer?

Viajaba como contador de la nao Marigalante con un sueldo de 20 mrv. Diarios.

Gil de Berlanga

Berlanga

Se alistó como espadero con un sueldo mensual de 600 mrv.

Francisco de Llerena

Llerena (Badajoz)

Iba como trompeta con un sueldo de 600 mrv. mensuales.

Ferrand González de Zafra

Zafra (Badajoz)

Iba a bordo como escudero de a pie

Antón Sánchez de Zafra

Zafra (Badajoz)

Viajaba como ballestero

 

Esta es la lista que esperamos ir completando con la ayuda de cuantas personas quieran colaborar.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

 

1 Fuentes: P. HURTADO, Los extremeños en América, Sevilla, Gráficas Mirte, 1992; B. DE LAS CASAS, Historia de las Indias, México, Fondo de Cultura Económica, 1951;G. FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Historia general y natural de las Indias, Madrid, Atlas, 1992; V. NAVARRO DEL CASTILLO, La epopeya de la raza extremeña en Indias, Granada, 1978. M. CUESTA Y M. MURIEL, Atlas Toponímico Extremeño-Americano, Badajoz, Caja de Badajoz, 1989.

 

2 J. VARELA MARCOS y otros: Segundo Viaje de Colón. Nueva documentación. Análisis histórico lingüístico. Valladolid, Seminario Iberoamericano, 1998. J. BONO y C. UNGUETI-BONO: Los protocolos sevillanos de la época del Descubrimiento. Sevilla, Colegio Notarial de Sevilla, 1986. V. NAVARRO DEL CASTILLO, La epopeya de la raza extremeña en Indias, Granada, 1978.

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En este artículo queremos reseñar don interesantes casos de indios bautizados en Carmona en la temprana fecha de 1504. No fueron los primeros bautizados en la Península, pues ya Cristóbal Colón al regreso de su primer viaje trajo consigo varios indios, dos de los cuales se bautizaron solemnemente en el monasterio de Guadalupe, allá por el año de 1493. La partida decía así:

 

Viernes XXIX de este dicho mes, se bautizaron Cristóbal y Pedro, criados del señor Almirante don Cristóbal Colón. Fueron sus padrinos, de Cristóbal Antonio de Torres y Andrés Blázquez. De Pedro fueron padrinos el señor Coronel y Señor Comendador Varela, y Bautizolos Lorenzo Fernández, capellán1

 

Con posteridad se debieron bautizar más indios en Sevilla pero apenas conocemos casos documentados con anterioridad a 1505. De ahí la importancia de estas dos indias que se bautizaron en la parroquia de Santiago de Carmona. La partida decía así:

 

En domingo 26 de mayo bautizó Alonso Sánchez, capellán de la Señora Duquesa a María e Inés, indias esclavas de su señoría. Fueron padrinos Pedro García y Pedro Martín de Revilla, clérigos, y Francisco y Fernando de Santa Clara, sus criados2

 

La propietaria está claro que era doña Beatriz Pacheco, duquesa de Arcos, lo cual no tenía nada de particular porque la alta nobleza y el clero eran los grandes propietarios de esclavos. La partida de Carmona tiene un par de detalles de interés: primero, su fecha de 1504, pues aunque no es una partida excepcional conocemos pocas de ellas con anterioridad a 1520 o 1525 entre otras cosas porque se conservan muy pocos registros parroquiales que daten de principios del XVI3. Y segundo, porque no deja de ser paradójico que en 1504, estando todavía viva Isabel La Católica, quien tanto veló y clamó por el buen trato y la libertad de los indios como vasallos de Castilla4, se bautizasen este par de esclavas aborígenes. Porque después de la muerte de la Reina sí que tenemos constancia de la trata de cientos de indios a la Península pero no antes. El padre Las Casas captó perfectamente esta situación cuando escribió:

Los mayores horrores de estas guerras...comenzaron desde que se supo en América que la Reina Isabel acababa de morir... porque Su Alteza no cesaba de encargar que se tratase a los indios con dulzura y se emplearan todos los medios para hacerlos felices.

 

Muy poco después comenzaron a llegar a la Península varios centenares de indios procedentes de la Española y concretamente de las provincias insurrectas de Higüey y Xaragua. Al parecer el principal responsable de estos envíos fue el capitán Juan de Esquivel que los consignó a un socio suyo residente en Sevilla, llamado Timoteo de Vargas.

Por último quisiera comentar un último aspecto: es posible que estas pobres indias, procedentes casi con total seguridad del área caribeña, fueran liberadas por Beatriz Pacheco en su testamento protocolizado ante escribano el 5 de abril de 1511. De hecho en una de las cláusulas del mismo liberó a todos sus esclavos:

Ítem mando y quiero que mis esclavos Juan Rodríguez y Catalina e Inés y Alonso Pacheco e Isabel, su mujer, y Ana y María de la Corina sean horros y libres de todo cautiverio y servidumbre y asimismo mando que mis esclavos Antonio y Cristóbal sean horros y libres porque todos me han servido bien y los tengo por criados, y que María la de la corina sirva a la señora abadesa doña Leonor, mi hermana, todo el tiempo que le mandare y su merced le mandará dar lo que hubiere menester5

               Desconocemos en estos momentos si las esclavas citadas como María la Corina e Inés son las indias bautizadas en Santiago en 1504. En cualquier caso, ignoramos la situación que vivieron después de la muerte de la Duquesa. Lo más probable es que permanecieran sirviendo como criadas a los herederos de la duquesa o a las monjas clarisas de Carmona con la que tanta vinculación tuvo la duquesa. Mucho más improbable es que decidiesen regresar, con la ayuda de los oficiales de la Casa de la Contratación a su tierra natal.

1 Publicadas en GARCÍA, Sebastián: Guadalupe de Extremadura en América. Madrid, Gráficas Don Bosco, 1991, p. 67.

2 Libro de Bautizos Nº 1 de la parroquia de Santiago de Carmona, fol. 78r.

3 Los libros sacramentales de la parroquial de Santiago, actualmente depositados en el archivo de la de Santa María de Carmona, conserva los registros de bautizos completos desde 1488.

4 Sobre el particular puede verse mi trabajo: “Isabel La Católica y el indio americano”, XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo, 2005. Reeditado en mi libro: La Española, epicentro del Caribe en el siglo XVI. Santo Domingo, Academia de la Historia, 2010, pp. 41-58.

5 Hemos manejado una copia transcrita por nosotros mismos que se conserva en el Archivo de la Hermandad de la Misericordia de Carmona.