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Temas de historia y actualidad

COFRADÍAS DE MUJERES EN LA CARMONA MODERNA

COFRADÍAS DE MUJERES EN LA CARMONA MODERNA

1.-INTRODUCCIÓN

       

        No cabe duda que el fenómeno cofradiero era genuinamente masculino. De hecho, los miembros de estas corporaciones eran mayoritariamente hombres, pues, como escribió José Sánchez Herrero, en la cofradía barroca la mujer tiene cabida pero como una hermana de segunda1. Y obviamente no debemos sorprendernos por esto, pues, las cofradías eran una manifestación más de una sociedad en la que las féminas estaban injustamente relegadas2. No olvidemos que, en mayor o menor grado, casi todas las religiones monoteístas priman al sexo masculino, estando las mujeres bajo la autoridad del varón3.

         En la mayor parte de las cofradías de laicos había mujeres, en algunos casos hijas de..., o la mujer de..., delatando abiertamente su dependencia con respecto al hombre. De hecho, en algunos testamentos, sobre todo del siglo XVI encontramos casos de mujeres que solicitaban ser enterradas por una determinada hermandad como a mujer de hermano que soy. Desde los orígenes se vio privada de los órganos de decisión de las cofradías, e incluso, marginada a lugares concretos en los desfiles procesionales4. Desde el siglo XVII y, sobre todo, en la siguiente centuria las hermandades se abrieron a la incorporación de hermanas en las mismas condiciones de enterramiento que los hermanos de número. Pese a ello, en ningún momento formaron parte de los órganos de decisión y prueba de ello es que no las encontramos nunca en las listas de asistentes a los cabildos generales5.

 

2.-COFRADÍAS DE MUJERES

        

        Dicho esto, mencionaremos la existencia de algunas cofradías de mujeres. Éstas tenían su importancia pues constituían una de las pocas formas que tenía la mujer de participar en la vida pública. Por ello, jugaron un papel destacado a lo largo de la Edad Moderna. Nos referimos especialmente a las congregaciones de mujeres de la Orden Tercera que estaban formadas por personas de este sexo. En estas asociaciones religiosas era frecuente que las mujeres nombraran entre ellas a su mayordoma, hermana mayor o hermana superiora así como a los demás cargos del cabildo6. La mayoría de ellas se dedicaban a la oración o a lo sumo al rosario público. Pero, en general, eran mucho más interioristas que las de hombres, es decir, se dedicaban más a la oración, a la meditación y a los ejercicios espirituales. Sin embargo, hubo algunas que adoptaron el papel penitencial, sacando sus imágenes titulares en Semana Santa de la misma forma que lo hacían las demás cofradías7. Estas congregaciones proliferaron especialmente en el siglo XVIII, siendo la mayor parte de ellas rosarianas8. Ahora bien, todas ellas estaban supervisadas cuanto menos por el clero parroquial, es decir por hombres9.

        En Carmona tenemos constancia de la existencia de varias corporaciones femeninas, todas ellas fundadas en el siglo XVIII. Entre ellas, debemos destacar a las Esclavas de la Virgen de los Dolores que formaban, al menos en 1744, una hermandad aparte aneja a la hermandad de Jesús Nazareno, sitas ambas en la iglesia parroquial de San Bartolomé. Fruto de una segregación de las Esclavas, en 1786, un grupo de mujeres formalizaron la erección de una hermandad Servita en el vecino templo de El Salvador10. Ambos institutos se enzarzaron en un litis en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando la segunda quiso intitularse de la misma forma que la primera. Estos dos casos son muy conocidos en Carmona, entre otras cosas porque perviven ambas corporaciones, las primeras integradas en la cofradía de Jesús Nazareno y, las segundas, como instituto independiente.

Sin embargo, tenemos noticias de al menos otras dos cofradías: una, en la iglesia de San Pedro, donde tenía su residencia canónica la congregación rosariana de Nuestra Señora de las Mercedes, formada exclusivamente por féminas. Ahora bien, como no podía ser de otra forma, estaban tuteladas por los presbíteros de San Pedro, quienes presidían los cabildos. Y por supuesto, las escrituras otorgadas ante escribano, las hacían siempre con testigos masculinos, en algunos casos los mismos religiosos de su templo parroquial. En cualquier caso esta vida corporativa les permitía una cierta participación pública propia aunque, cómo no, siempre bajo la tutela, supervisión y protección de hombres. Estuvo muy activa desde mediados del siglo XVIII y en el XIX. Conocemos los nombres de algunas de las hermanas que ostentaron el cargo de esclava mayor: Juana Cuadrado salió electa en enero de 1756 y fue reelegida sucesivamente en enero de 1757 y de 1758, mientras que en 1759 resultó electa doña Josefa de Talavera11. En 1780 lo fue doña Petronila Talavera, en 1781 Gertrudis Beltrán y en 1782 María Rodríguez de Molina12.

La otra cofradía femenina de que tenemos noticia en Carmona es, una rosariana fundada en 1739 en la iglesia de San Blas, bajo los auspicios de la Marquesa del Saltillo. De esta última disponemos de muy pocas referencias documentales por lo que no es posible de momento verificar el período en el que estuvo en activo13.

 

3.-OTRAS FORMAS DE PARTICIPACIÓN DE LA MUJER

       

        Las mujeres también tuvieron una participación destacada como camareras de vírgenes algo que fue muy común a lo largo de la Edad Moderna y, por supuesto, en la Contemporánea. No en vano, se consideraba que era una actividad típicamente femenina por lo que las imágenes más devotas solían contar con una camarera, oficio que en algunos casos se heredaba de madre a hija14.

Caso muy significativo es el de doña Beatriz de Barrientos y Villafuerte, mujer de Cristóbal Antonio Barba de Mendoza que, hasta 1685, estuvo más de treinta años ejerciendo de camarera de la Virgen de Gracia, custodiando en su casa las alhajas de la imagen15.

Por su parte doña Teresa Maraver Ponce de León y sus descendientes eran las camareras perpetuas de la Virgen de los Reyes de la iglesia Prioral de Santa María16. También la titular de la hermandad de Nuestra Señora del Escapulario, con sede en el templo conventual de Nuestra Señora del Carmen, tuvo una camarera propia encargada de su aseo. Tras la exclaustración de los frailes su última camarera, doña Manuela Iglesias, depositó las alhajas de la titular en la iglesia Mayor de la localidad.

 

 

4.-CONCLUSIÓN

 

En líneas generales el caso de la mujer carmonense no difirió en absoluto del que sufrió en el resto de España. Es decir, padeció la discriminación propia de la época, viviendo o sobreviviendo en todo caso a la sombra del varón. No obstante, en estas páginas se entrevén no pocos casos de mujeres que, por distintos motivos, destacaron en aquel mundo hostil. Pese a las ideas discriminatorias de la época, muchas féminas encontraron sus propios cauces de participación pública, sobre todo a través de las hermandades y de la Iglesia. Siempre estuvieron tuteladas y vigiladas de cerca por varones: hermanos, maridos, padres o, simplemente, su confesor o su párroco. Muchas de ellas hicieron donaciones, fundaron cofradías, establecieron memorias y obras pías o financiaron obras de arte. A través de ese pequeño espacio que la sociedad de la época les dejó asoman los nombres de un puñado de mujeres carmonenses que gozaron de una cierta capacidad de decisión y de libertad. Casi todas ellas, como no podía ser de otra forma, pertenecieron a la élite local, siendo su dinero y el prestigio de sus respectivos linajes los que les permitieron mantener ese grado de independencia.

 

APÉNDICE I

 

Cabildo de la cofradía rosariana de Nuestra Señora de las Mercedes, 4-XI-1781.

 

En el nombre de Dios amén. En la ciudad de Carmona en cuatro de noviembre año mil setecientos ochenta y uno, estando en la iglesia del señor san Pedro parroquial en esta misma ciudad, ante mi el escribano y testigos parecieron don José Canelo, presbítero vice-beneficiado y don Juan Mexía, cura teniente de la enunciada iglesia de san Pedro: doña Petronila Talavera, esclava mayor de la hermandad del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de las Mercedes, sita en la dicha iglesia parroquial de San Pedro, doña Gertrudis Beltrán, doña Rosa Roa, doña Ramona de la Barrera, doña Antonia Vázquez, doña Rosalía Gutiérrez, doña Ana Vázquez, doña María Martínez, doña Severina Duarte, doña María de Gracia Vázquez, doña Ignacia de los Ríos, doña Antonia de Prados, doña Isabel de Prados y doña María de Prados, todas de esta vecindad y esclavas que igualmente expusieron son de dicho santísimo rosario y la insinuada doña Petronila Talavera dijo: que por ser muchas ocupaciones no podía continuar su encargo de esclava mayor por lo cual así ésta como las demás hermanas excepto dicha doña Gertrudis Beltrán, de un acuerdo y conformidad nombraron por tal esclava mayor del referido santísimo rosario de Nuestra Señora de las Mercedes a la misma doña Gertrudis Beltrán para que lo sea durante su voluntad o de la hermandad desde hoy en adelante y que prestando como prestaban en forma caución de rato grato por las demás esclavas que eran y fueren de la mencionada hermandad la rija y gobierne, perciba y cobre sus bienes, rentas, efectos y limosnas y disponga de ellas en los fines de su destino; administre y cuide sus fincas, de simples recibos, otorgue escrituras de arrendamiento, cartas de pago y las demás necesarias con todas las cláusulas, condiciones, obligaciones, renuncias, requisitos y demás circunstancias que conduzcan…

         La nominada doña Gertrudis Beltrán aceptó dicho empleo de esclava mayor en cuyo testimonio así lo dijeron y otorgaron, firmaron las que saben y con las que expresaron no saber y a su ruego un testigo, y también firmaron dichos vicebeneficiados y teniente de cura por haber presidido el mencionado cabildo. Fueron testigos don Miguel Roales, clérigo de menores, Juan Núñez y Alonso Caballero, vecinos de esta ciudad, doy fe de conocimiento de las otorgantes y de los mencionados don José Canelo y don Juan Mexías.

(APC. Escribanía de Agustín López Cebreros 1781, fols. 242r-242v)

 

 

 

APÉNDICE II

 

Cabildo de la Esclavitud, 29 de mayo de 1757.

 

        En la ciudad de Carmona en veintinueve días del mes de mayo de mil setecientos cincuenta y siete años, estando en la iglesia parroquial de señor san Bartolomé de ella donde yo el presente escribano fui llamado por la esclava mayor de Nuestra Señora de los Dolores, sita en dicha parroquial que lo es doña Antonia de León y la excusó dicha congregación con otras mujeres esclavas para celebrar el cabildo a fin de nombrar hermanas que le sucediera, consiliarias y secretaria a dicho fin parecieron ante mi presentes don Bartolomé Jiménez del Hierro, presbítero beneficiado propio de la parroquia de Santiago, comisario del santo oficio, se expresó por el susodicho que habiendo cumplido la enunciada doña Antonia de León el año en que había sido nombrada por tal esclava mayor y estándose preciso el hacer elección de otra para el sucesivo año determinaren la hermana que tuviese las circunstancias correspondientes para ello y del propio modo lo ejecutasen en las consiliarias y secretaria lo que entendido por la susodicha que las que son se expresaron por los nombres con que firman y otras muchas que concurrieron señal por no saber firmar una por una secretamente fui tomando los votos y dieron el suyo veinticinco hermanas, nombrando para esclava mayor y por tiempo de un año a doña María Cárdenas y a doña Antonia González y doña Juana Meléndez cada una hubo un voto para el propio empleo. Lo que habiéndose hecho notorio quedó electa por la esclava mayor la enunciada doña María Cárdenas a quien habiéndosele noticiado el nombramiento lo aceptaba y pasaron a hacer elección de consiliarias y nombraron por primera en conformidad a doña Teresa Cordero y por segunda a doña Leonor Pérez de Rivera y por secretaria a Josefa de Armijo a las que habiéndoseles noticiado lo aceptaron igualmente.

Y hecho lo referido todas dijeron por voz como tales aceptaban u en nombre de las demás que lo eran y dicen que otorgaban y consentían y daban y dieron a la referida doña María Cárdenas tan cumplido poder como necesita para que durante el enunciado año haga, perciba y cobre todos los maravedíes y limosnas pertenecientes a la dolorosa imagen distribuyéndolos en el culto y funciones de la Señora y si alguna cantidad fuese necesario dar recibo lo pudiese hacer e hiciese todo lo demás conveniente a favor de la esclavitud pues el poder que para ello necesitase y se le daban sin limitación alguna.

Y a la firmeza de lo cual en todo obrase obligaban los efectos de la referida esclavitud habidos y por haber bajo el poderío de justicias que de ello debiesen conocer y así lo otorgaron y firmaron y por las que no un testigo que lo fueron don Juan Franco, don Francisco Roales y Alonso Enrique, cura, presbítero y sacristán de dicha iglesia.

(APC Agustín López Cebreros 1757, fols. 368r-368v)

1    SÁNCHEZ HERRERO, José: "Las cofradías de Semana Santa de Sevilla durante la modernidad", en Las cofradías sevillanas en la Edad Moderna. Sevilla, Universidad, 1999, p. 95.

2    En el siglo XVIII se sostenía que la mujer debía ser "pacífica y obediente, solícita sexualmente y recogida en el hogar...Todavía más. La mujer prudente debe discurrir cómo dar gusto permanente a su marido, pensando en complacerlo y en dividir la dedicación de su tiempo personal entre él y Dios...". FERNÁNDEZ, Roberto: "La mujer cristiana en la España del setecientos. A propósito de la familia regulada de Antonio Arbiol", en El Conde de Aranda y su tiempo, T. I. Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2000, p. 41.

3 El propio Jesús de Nazaret, como judío que era y con un pensamiento acorde a su tiempo, relegó a la mujer a un papel de muy segundo orden. Como ha escrito Mario Saban, si hubiese querido darle un papel relevante hubiese incluido alguna fémina entre sus apóstoles. SABAN, Mario Javier: El judaísmo de Jesús. Buenos Aires, Editorial Saban, 2008, p. 537-538.

4    Esta practica está documentada en muchas cofradías. Conocemos el caso de la Hermandad de Jesús Nazareno de Carmona en la que el cabildo de la ciudad informó de la necesidad de mantener una tradición discriminatoria. Así, propusieron que, si alguna mujer quisiera acudir a la procesión de penitencia, no podrá ir interpolada entre los nazarenos sino detrás de dicha procesión, sin insignia ni otra cosa que mire a otro objeto más que acompañar a la Virgen. Informe del cabildo de Carmona sobre las reglas de la Hermandad de Jesús Nazareno, Carmona, 20 de julio de 1786. MIRA CABALLOS, Esteban: "El informe del cabildo de Carmona sobre las reglas de la hermandad de Jesús Nazareno de Carmona", Boletín de la Hermandad de Jesús Nazareno de Carmona, Carmona, 2001.

5 Encontramos decenas de testamentos en las que las otorgantes declararon ser hermanas de número de diversas cofradías. Sin embargo, en los numerosos cabildos generales que se protocolizaron no hemos encontrado la presencia de ninguna mujer. No puede ser casualidad; estaban apartadas de todos los órganos de decisión, incluso del cabildo general. En España se conocen algunos casos de integración igualitaria de la mujer en las hermandades pero se trata de excepciones que no hacen otra cosa que confirmar la regla. Por ejemplo, en los estatutos de la hermandad de la Veracruz de Rute se especificaba la igualdad entre los hermanos de ambos sexos, prohibiendo sin embargo a las mujeres disciplinarse en la procesión. Igualmente en la hermandad de la Veracruz de Villabuena del Puente se les otorga a los hombres y a las mujeres las mismas condiciones, incluso la posibilidad de participar en el desfile penitencial en idéntica situación. GARCÍA ÁLVAREZ, Pedro: "Mujeres disciplinantes en una cofradía zamorana de la Vera Cruz en el siglo XVI: Villabuena del Puente", Actas del III Congreso Nacional de hermandades y cofradías, T. I. Córdoba, Cajasur, 1997, p. 514.

6    Éste era el caso de la Congregación Servita de la Virgen María de los Siete Dolores de Zahinos. BOBADILLA GUZMÁN, Francisco Luis: Conozco mi pueblo. Zahinos. Zafra, 1992, p. 60.

7 Así ocurría en la congregación Servita de Nuestra Señora de los Dolores de Feria que sacaba el Viernes Santo a la Virgen de la Soledad en estación pública de penitencia.

8 Inicialmente las mujeres se integraron en los cortejos rosarianos con los hombres, según Carlos José Romero Mensaque habrá que esperar a la segunda década del siglo XVIII para que encontremos los primeros cortejos rosarianos exclusivos de féminas, especialmente desde las misiones de fray Pedro Vázquez Tinoco O. P. ROMERO MENSAQUE, Carlos José: “La cofradía del Rosario de Zufre. Una aproximación a la historia del fenómeno rosariano en la Sierra”, Actas de las XXII Jornadas del patrimonio de la Comarca de la Sierra. Higuera de la Sierra, Diputación Provincial 2009, pp. 183-199.

9 Así ocurría, por ejemplo, en la cofradía de mujeres de San Águeda de Barcelona, cuyas finanzas eran administradas por hombres nombrados para tal efecto. ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada y Miguel Ángel LÓPEZ MUÑOZ: “Cofradías y ciudad en la España del siglo XVIII”, Studia Historica, Historia Moderna Nº 19. Salamanca, 1998, pág. 208. Reproducido en su libro: La represión de la religiosidad popular. Crítica y acción contra las cofradías en la España del siglo XVIII. Granada, Universidad, 2002, págs. 103-150.

10 El Curioso Carmonense (Edición de Antonio Lería) Carmona, S&C Ediciones, 1997, pp. 117 y 119.

11 Cabildo del 1 de enero de 1757. APC, Diego Piedrabuena 1757, foliación perdida; Cabildo del 7 de enero de 1759. APC, Diego de Piedrabuena 1759, fol. 11r-11v.

12Cabildo del 4 de noviembre de 1781. APC. Escribanía de Agustín López Cebreros 1781, fols, 242r-242v y Cabildo del 29 de diciembre de 1782. A.P.C. Agustín López Cebreros 1782, fols. 337r-338r. Entre las hermanas asistentes a estos dos últimos cabildos se mencionan lo siguientes nombres: doña Gertrudis Beltrán, doña Rosa Roa, doña Ramona de la Barrera, doña Antonia Vázquez, doña Rosalía Gutiérrez, doña Ana Vázquez, doña María Martínez, doña Severina Duarte, doña María de Gracia Vázquez, doña Ignacia de los Ríos, doña Antonia de Prados, doña Isabel de Prados y doña María de Prados, doña Josefa Velázquez, doña Petronila Talavera, doña Ana Talavera, doña Ramona Barrera, doña María Martín, doña Antonia Serrano, doña Bárbara Alcaide, doña Gabriela de Acevedo, doña María Rodríguez y Molina y doña Francisca Viso, doña Antonia Domínguez, doña Isabel de Cota, doña Ana García y doña María Garrido.

13 ROMERO MENSAQUE, Carlos José: “El fenómeno rosariano en la ciudad de Carmona. Apuntes para su estudio”, Boletín del Consejo de Hermandades y Cofradías de Carmona. Carmona, 2008, p. 49.

14 Se trata de ocupaciones comúnmente reservada a mujeres, como las tareas del hogar, el aseo de las imágenes, la asistencia en el parto o el amortajamiento de finados. Conocemos muchos casos de matronas que llegaron a gozar de gran prestigio. Según El Curioso Carmonense, el convento de Santa Clara fue fundado en 1463 por dos honestas matronas. El Curioso Carmonense…, Ob. Cit., p. 97. En relación a su labor en el amortajamiento de cadáveres también disponemos de sobrados testimonios. Por citar sólo uno, en septiembre de 1563, murió un transeúnte en el mesón los Leones de Carmona y las autoridades llamaron a unas mujeres para que amortajaran su cuerpo. A.P.C., Escribanía de Pedro de Hoyos 1563, fols. 1080r-1081v.

15 El 16 de abril de 1685 hizo entrega a los frailes Jerónimos de todas las alhajas de la Virgen, ante el escribano Juan de Santiago, alegando problemas graves de salud.

16 Expediente sobre un vestido nuevo para la Virgen de los Reyes que habían costeado los feligreses con la ayuda del concejo que puso los 1.800 reales que faltaban, Carmona, 13 de mayo de 1772. Archivo Municipal de Carmona, Leg. 1061.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

LOS ANTECEDENTES DEL ESTADO DEL BIENESTAR

LOS ANTECEDENTES DEL  ESTADO DEL BIENESTAR

        Prácticamente hasta el siglo XVIII ni existía el Estado del bienestar ni las personas tenían rango de ciudadanos sino de súbditos. El Estado del bienestar es una concepción contemporánea, particularmente del siglo XX, por lo que hasta entonces toda la previsión social de los ciudadanos se basaba en un sistema privado de contraprestaciones.

La cobertura social de los españoles en el Antiguo Régimen se canalizaba de dos formas diferentes, según se tratase de personas que habían “cotizado” o de pobres “de solemnidad”. Por ello, Rumeu de Armas habla de dos conceptos diferentes, a saber: asistencia y beneficencia. La población común normalmente se pagaba su propia asistencia privada, a través de las hermandades y cofradías. Prácticamente todas las familias pertenecían a algún instituto, algunos de ellos gremiales, cubriendo de esta forma cualquier eventualidad social. Es decir, casi todos los vecinos estaban implicados en alguna cofradía, lo que les equivalía a tener una verdadera póliza de seguros para todos los miembros de la misma. Por tanto, casi todas las cofradías tenían un doble cometido, el devocional y el asistencial, proporcionando a sus hermanos, por un lado el consuelo espiritual de sus amados titulares, y por el otro, una asistencia en la enfermedad y un enterramiento digno.

        Todos los que participaban en las hermandades y cofradías eran mutualistas que habían cotizado durante toda su vida. Pero, ¿qué ocurría con aquellas personas que no tenían recursos para cotizar? Pues, bien, para ellos no había asistencia sino beneficencia. Y, ¿qué diferencia había? Como afirma Rumeu de Armas la asistencia era un derecho mientras que la beneficencia era una gracia o limosna. Los enfermos, los mutilados, los pobres de solemnidad, los inválidos, los mendigos y los menesterosos en general eran considerados un submundo marginado. Se les caracterizaba siempre de forma estereotípica como delincuentes, vagos, mentirosos, indignos e indeseables. Aunque en realidad no eran más que pobres que se vieron obligados a mendigar o a robar cuando la desesperación les obligaba a ello. Estos desheredados se mantenían a duras penas de la caridad de los pudientes. Una caridad que se suponía era una virtud cristiana que debían practicar los nobles, los burgueses ricos y, sobre todo, el estamento eclesiástico, al que se le presuponía una especial humanidad.

         Esta caridad cristiana se canalizaba, por un lado, de manera informal, a través de las limosnas que decenas de pedigüeños obtenían a las puertas de las iglesias o en los espacios más concurridos de cada localidad. Y por el otro, mediante la fundación de una obra pía en la que, casi siempre a través de un testamento, se dejaba un capital para invertirlos en rentas con las que invertirlas en alguna mejora social. Las obras pías eran de muy diversos tipos: de redención de cautivos, de dotación de doncellas huérfanas para el matrimonio o su profesión como monjas, de escolarización de pobres, de enterramiento de presos o de hospitalización de enfermos.

         Pero, en unos casos u otros, toda la beneficencia y la asistencia sanitaria en el Antiguo Régimen se canalizaba directa o indirectamente a través de las diversas instituciones religiosas. A veces también los concejos dotaban o contribuían con algún tipo de beneficencia pero lo hacían desde un sentimiento exclusivamente cristiano, no laicista.

Normalmente eran las cofradías de la Misericordia o de la Caridad las que se encargaban de la asistencia a los desheredados. El objetico de estas corporaciones era dar una asistencia a los presos y a los "pobres vergonzantes". Entre sus cometidos estaba dar una sepultura digna a los presos ajusticiados, como la mayoría de las cofradías de este tipo. El resto de las cofradías no practicaban la beneficencia sino exclusivamente la asistencia a sus hermanos mutualistas. No olvidemos que sólo los nobles y burgueses acaudalados tenían capital suficiente para pagarse sus propias sepulturas familiares dentro de los templos, mientras que los pobres se tenían que conformar con inhumarse en el camposanto anejo al templo parroquial. Por ello, las cofradías representaban una posibilidad excepcional, para muchas familias con recursos medios o bajos, de poderse inhumar dentro del templo. Para la mentalidad sacra de la época solamente esto suponía un gran consuelo espiritual en el último trance de la vida.

 

 

PARA SABER MÁS

 

ARIAS DE SAAVEDRA ALIAS, I. y LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ, M. L. (2002): Represión de la religiosidad popular. Crítica y acción contra las cofradías en la España del siglo XVIII. Granada, Universidad,

 

LIS, C. y SOLY, H (1984): Pobreza y capitalismo en la Europa preindustrial (1350-1850). Madrid: Akal,

 

RUMEU DE ARMAS, A. (1944): Historia de la previsión social en España. Cofradías, gremios, hermandades, montepíos. Madrid: Editorial Revista de Derecho Privado.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

CATÁLOGO DE VARONES ILUSTRES DEL OBISPADO DE BADAJOZ (ASCENSIO DE MORALES, 1754)

CATÁLOGO DE VARONES ILUSTRES DEL OBISPADO  DE BADAJOZ (ASCENSIO DE MORALES, 1754)

Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso “recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales”. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. De estos tres volúmenes hemos extractado algunos datos correspondientes a la villa de Barcarrota.

Entre el volumen de documentación inédito figura este catálogo de varones ilustres de los pueblos del obispado de Badajoz. Se enumeran un total de 347 personajes ilustres de un total de treinta ciudades, villas o aldeas del obispado de Badajoz. Hay que añadir que sigue muy de cerca el manuscrito de Juan Solano de Figueroa, estableciendo pocas modificaciones. De todos ellos, el 40 por ciento son de la ciudad de Badajoz y el resto se lo reparten los 29 núcleos de la diócesis. Concretamente, la distribución geográfica de los personajes es la siguiente: 139 de Badajoz, 6 de Talavera la real, 3 de Santa Marta, 3 de La Albuera, 4 de Almendral, 3 de Salvaleón, 9 de Salvatierra, uno de la Morera, 26 de La Parra, 10 de Feria, 28 de Zafra, 3 de Bodonal, 2 de Villagarcía, 22 de Fregenal de la Sierra, uno de Higuera, 8 de Burguillos del Cerro, 21 de Jerez, 3 de Higuera de Vargas, 2 de La Roca, 21 de Alburquerque, 2 de Campomayor, uno de Olivenza, 4 de Serpa, 3 de Mora, 2 de Villanueva del Fresno, 5 de Oliva, 4 de Alconchel, 11 de Barcarrota, 2 de Valverde de Leganés y uno de Telena.

Del total de 347 personajes solo se mencionan dos mujeres, que destacaron obviamente por su piedad, una como esposa de uno de los personajes y la otra, una barcarroteña llamada Isabel López, que fue muy piadosa con los pobres y se enterró en el convento de Rocamador. Por su parte los varones pertenecen en su inmensa mayoría al clero –secular o regular- apareciendo también un grupo de militares y algunos funcionarios reales. Todo esto no tiene nada de extraño, pues hay que contemplar este listado en el contexto de la época, donde la mujer vivía a la sombra del hombre. Y en cuanto a la abundancia de religiosos no podemos olvidar que Ascensio de Morales trataba de confeccionar una historia eclesiástica del obispado pacense, de ahí que se fije especialmente en los religiosos.

Hay muchos datos equivocados, el más llamativo es el de Vasco Núñez de Balboa que aparece listado entre los badajocenses cuando en realidad era jerezano. Pero hemos querido presentar la lista tal cual la redacto este erudito del siglo XVIII. Pese al tiempo transcurrido creo que tiene su valor, y por ello me permito publicar el listado completo para disfrute de los curiosos de la historia local.

 

 

Catálogo de los varones ilustres, militares, políticos y eclesiásticos de Badajoz y lugares de su obispado: concluye con una apuntación de los prebendados de esta iglesia que han gozado otros puestos.

 

BADAJOZ

 

1.-Garcilaso de la Vega, natural de esta ciudad, fue embajador de Roma, comendador mayor de León y del Consejo de Estado.

 

2.-Lorenzo Suárez de Figueroa y Mendoza, embajador a Roma y Venecia.

 

3.-Gonzalo Ruiz de la Vega de la Orden de Santiago, embajador también a Venecia.

 

4.-Don Juan de Hortega y Zafra, oidor de Granada.

 

5.-Don Luis González, oidor de Valladolid.

 

6.-Fernando de Badajoz y Garci Méndez de Moscoso, secretarios de el señor rey don Enrique IV.

 

7.-Don Juan Rodríguez, médico de la princesa de Portugal.

 

8.-Don Paz, médico del duque de Saboya.

 

9.-Don Luis González, escribió un “Tratado de la Virtud”.

 

10.-Garci Sánchez de Badajoz, poeta célebre, murió loco y enamorado.

 

11.-Luis de Morales, apeles de su siglo, como Juan de Badajoz, otro virtuoso.

 

12.-Juan de Solís, Maestre de Campo, general en la conquista de La Florida.

 

13.-Luis de Moscoso y Alvarado, maestre de Campo.

 

14.-Lucas Vázquez de Ayllón, oidor en esta conquista.

 

15.-Vasco Núñez de Balboa, descubrió el Mar del Sur, y de él tuvo título de adelantado. Fue gran soldado y se le debió mucha parte en la conquista del Darién. Pero murió degollado a manos del gobernador su suegro.

 

16.-Francisco Moscoso, caballero del Orden de Santiago, corregidor de Logroño y Écija y veedor general del reino de Portugal.

 

17.-Gonzalo Ruiz de Figueroa, escribió “El Juicio de Paris y la Fábula de Piques y Cupido”.

 

18.-Gregorio Silvestre, mucho y bueno a lo divino y humano.

 

19.-El maestro fray Gerónimo de Sotomayor, orden de San Agustín, provincial de Andalucía y catedrático de vísperas de teología en la Universidad de Osuna.

 

20.-Pedro Suárez de Figueroa, fue valeroso caballero, sirvió al rey don Enrique IV en embajadas y otros negocios de mucha cuenta. De él desciende en conde de los Arcos.

 

21.-Bartolomé Sánchez de Badajoz, secretario del señor rey don Juan II.

 

22.-Gonzalo Fernández de Badajoz, escribano de cámara del mismo señor rey.

 

23.-Garci Fernández de Badajoz, secretario del señor rey don Enrique IV.

 

24.-Alfonso Godínez, caballero poderoso, muy cálido del señor rey don Sancho el Bravo, y canciller mayor del infante don Fernando que, aunque fue portugués de nación, se connaturalizó y arraigó en esta ciudad.

 

25.-Fernán Ibáñez de la Cámara, fue heredado en Cubillos y Malpartida, aldeas de esta ciudad.

 

26.-Pedro Rodríguez de Fonseca, pasó de Portugal a Castilla, fue guarda mayor de la persona del rey don Juan I, y su aposentador mayor y es tronco de los marqueses de la Lapilla.

 

27.-Don Juan de Fonseca y Figueroa, embajador de Parma.

 

28.-Garci Laso de la Vega, poeta insigne y celebrado en su tiempo. Escribió “El infierno de amor” y otras obras bien aplaudidas y descienden de él los condes de la Monclova.

 

29.-Gómez Suárez de Moscoso y Figueroa, comendador de Portezuelo, en la orden de Alcántara. Fundó y dotó magníficamente en esta iglesia catedral la capilla de Santa Ana.

 

30.-Hernán Gómez de Solís, señor de las villas de Salvatierra y Barcarrota, de quien se escribe que tuvo título de duque de Badajoz. Hízole esta merced el señor rey don Enrique, pero no llegó a lograr la posesión porque la ciudad y sus caballeros se lo estorbaron.

 

31.-Gómez Hernández de Solís, fue padre de pobres evangelios. Fundó los conventos de Santo Domingo y San Gabriel de esta ciudad y la capilla mayor del convento de San Agustín.

 

32.-Don Pedro de Alvarado Mesía y Contreras, caballero de la orden de Santiago, adelantado de la provincia de Guatemala, Jalisco y Honduras, capitán general del Mar del Sur; héroe incomparable de quien se escribe mucho en las conquistas de México y Perú.

 

33.-Su hermano Hernando de Alvarado, famoso capitán y conquistador.

 

34.-Su abuelo Juan de Alvarado, comendador de Hornachos en la orden de Santiago.

 

35.-Diego de Alvarado, comendador de Lobón, Puebla, Montijo, Cubillana, señor de Castellanos, dignidad en la Orden, alcaide de Montánchez, maestresala del rey don Enrique. Hizo el castillo de Lobón y, por bula especial, labró para hospital la iglesia que hoy sirve al convento de San Francisco de aquella villa.

 

36.-Juan de Alvarado, comendador de Lobón.

 

37.-García de Alvarado, comendador de el Montijo.

 

38.-Luis de Alvarado, nuevo Hércules, de quien se escriben casos extraños de sus agigantadas fuerzas, casó en Trujillo.

 

39.-Alonso de Alvarado, capitán general de las islas de Canarias, donde murió peleando con los ingleses.

 

40.-Don Nuño de Alvarado, capitán de caballos, comendador de Puerto Marín, en la religión de San Juan.

 

41.-Gómez de Alvarado, conquistó y pobló la ciudad y provincia de Huánuco.

 

42.-El mariscal Garci González de Herrera, señor de la villa del Arroyo del Puerco y aldea el Conde.

 

43.-Rodrigo Mexía, señor de la villa y castillo del Cortijo, de quien desciende el marqués de la Guardia.

 

44.-García Contreras, del hábito de San Juan, comendador de El Final.

 

45.-El Inca Garcilaso de la Vega, capitán en la rebelión de Granada, escribió la vida y hechos del adelantado Hernando de Soto, conquistador de la Florida, los Comentarios Reales de los Reyes y reinos del Perú. Tradujo del toscano al español los Diálogos de León Hebreo.

 

46.-Su padre Garcilaso de la Vega y Figueroa, capitán y conquistador de aquellos dilatados reinos, que casó en el Cuzco con la Palla (o infanta) doña Isabel Yupanqui, hermana de Huayna Cápac, último rey de aquellas provincias.

 

47.-Juan de Vargas y Alonso de Vargas, capitanes y conquistadores de aquel imperio.

 

48.-Francisco Moscoso, fue de parecer que no se diese muerte al inca Atahualpa.

 

49.-Ruy Fernández Briceño, conquistador del Perú, fue alcaide y guarda de la persona del Inca, cuando le prendió Pizarro.

 

50.-Juan Núñez Sedeño y Hernando de Badajoz, poblaron la ciudad de Antequera, asiento del obispado de Yucatán.

 

51.-Gonzalo de Badajoz, famoso capitán en la conquista del Darién.

 

52.-Bartolomé González de Mendoza, caballero de la Orden de Santiago, comendador de Monesterio, y trece de la orden. Gozó después su mayorazgo doña Leonor de Mendoza y Figueroa, casada con don Fernando de Godoy Ponce de León, caballero de la orden de Alcántara, capitán de caballos en este ejército, teniente de maestre de campo general y gobernador de Valencia.

 

53.-Francisco Calderón, comendador de Usagre, en la orden de Santiago.

 

54.-Juan Méndez de Moscoso, comendador de Alcuéscar, de la misma orden.

 

55.-Diego de Vargas Machuca, maestre de campo y gobernador de Gibraltar.

 

56.-Su hijo don Juan de Vargas Machuca, corregidor de Cáceres y Plasencia.

 

57.-Sus nietos don Diego de Vargas, caballero de la orden de Alcántara y…

 

58.-Don Alonso de Vargas, de la orden de Santiago, capitanes.

 

59.-Don Francisco Freire, maestre de campo en Flandes.

 

60.-Francisco de Badajoz, coronel.

 

61.-El capitán Vargas, que lo fue en Flandes.

 

62.-El licenciado Juan Rodríguez de Mora, regidor de esta ciudad, corregidor de Zamora, de la merindad de Trasmiera y de la de Saldaña, del consejo de Su Majestad, oidor en Panamá, en Santa Fe y en la ciudad de La Plata. Manda en su testamento doscientas misas por los indios del Perú. Y contiene una cláusula de notable ejemplo: y porque en el uso –dice- y administración de los dichos oficios podré haber tenido algunas negligencias cono hombre, por descargo de mi conciencia, mando a Su Majestad los doscientos ducados que tengo de renta de pensión en cada un año sobre la ciudad de Sevilla. Fundó un razonable mayorazgo en las casas del Castillo y dehesa de los Fresnos y otras pensiones que después gozó don Pedro de Carvajal y Tovar, caballero de la orden de Calatrava y capitán de caballos de este ejército.

 

63.-Don Francisco Mateo Fernández Bejarano, gran médico y filósofo, escribió “De pulsibus, de Facultatibs Naturalibus, de Coctione et putredine, de Purgatione, de Metheoris y Noticia intuitiva de todas las Artes y Ciencias”.

 

64.-El doctor Santiago, protomédico del señor rey don Felipe II y…

 

65.-Su hijo, el padre Diego de Santiago, de la Compañía de Jesús, que murió en Filipinas, ahogado en el mar, por confesar un católico.

 

66.-De tiempos modernos, en el siglo XVII, son el doctor don Íñigo de Arguello Carvajal, caballero de la orden de Calatrava, consultor del Santo Oficio de la Inquisición, del Consejo de Su Majestad, fiscal y oidor en la chancillería de México. Acrecentó las rentas reales de aquel imperio en más de 400.000 ducados al año.

 

67.-Don Fernando de Arguello Carvajal, corregidor de la provincia Sinaloa, en Nueva España, capitán general de la Nueva México (sic).

 

68.-Don José de Arguello Carvajal, caballero de la religión de San Juan; nietos ambos de don Íñigo Arguello Carvajal, caballero de la orden de Santiago.

 

69.-Don Alonso de Vargas, capitán de caballos en Cataluña.

 

70.-Don Bernardino Morante de Silva, caballero de la orden de Calatrava, capitán de infantería y corregidor de La Coruña y Betanzos.

 

71.-Don Francisco de Moscoso, capitán de infantería en Cataluña, murió sobre Tarragona.

 

72.-Don Alonso Martel y Vargas, caballero de la orden de Santiago, corregidor de La Coruña, Ronda y Trujillo.

 

73.-Don Gonzalo Martel, su hijo, y de la misma orden, capitán de caballos de este ejército.

 

74.-Don García Martel, de la misma orden, teniente de maese de campo general.

 

75.-Don Miguel Martel de Mendoza, de la misma orden, capitán de caballos.

 

76.-Licenciado Rodrigo Moscoso de Chávez, oidor en Guatemala.

 

77.-Don Miguel de Mendoza, capitán de infantería.

 

78.-Don Gómez de la Rocha, caballero de la orden de Santiago, capitán de caballos.

 

79.-Don Antonio Cabrera de Chávez (capitán de infantería).

 

80.-Don Diego Cabrera, (capitán de infantería).

 

81.-Don Juan de Morales y Cabrera, digo Guzmán, (capitán de infantería).

 

82-83.-Don Gómez de Hoces y Moscoso, hijo de Lope de Hoces, caballero de la orden de Santiago, (capitán de infantería).

 

84.-Don Pedro de León y Rocha, caballero de la orden de Alcántara, (capitán de infantería)

 

85.-Don Pedro de León (capitán de infantería).

 

86.-Don Bartolomé de Alvarado (capitán de infantería).

 

87.-Y don Juan de Tovar, caballero de la orden de Santiago, todos capitanes de infantería.

 

88.-También lo han sido don Andrés de Chávez.

 

89.-Don Bartolomé Suárez.

 

90.-Don Juan de Andrade.

 

91.-Don Gómez de Solís Portocarrero.

 

92.-Don Juan de Chávez y Salto.

 

93.-Don Juan de Alvarado, sargento mayor.

 

94.-Don Baltasar de Tovar, auditor general del consejo de Su Majestad y alcalde del crimen en Granada.

 

95.-Don Nuño de Chávez y Figueroa, maestre de campo, hijo de…

 

96.-Don Francisco de Chávez Sotomayor, caballero de la orden de Santiago y procurador en Cortes.

 

97.-Don Pedro de Mendoza y Guevara, maestre de campo, y…

 

98.-Su hijo don García de Mendoza, caballero de la orden de Santiago, y sirvió en este ejército.

 

99.-Pedro de Ardila Guerrero, comisario general y…

 

100.-don Pedro de Ardila, su hijo, capitán de caballos.

 

101.-Francisco Guerrero, capitán de caballos.

 

102.-Don Enrique Silnera, capitán de caballos.

 

103.-Don Juan de Solís Portocarrero, corregidor de Medina del Campo, alcaide de Tarifa y gentilhombre de boca de Su Majestad.

 

104.-Licenciado Pedro del Álamo, alcalde mayor de esta ciudad, auditor de la artillería.

 

105.-Licenciado Mateo de Álamo, gobernador de Montánchez y Hornachos.

 

106.-F. Cana-baca, sargento mayor y gobernador militar de Piedrabuena.

 

107.-Don Salvador de Monforte, caballero del orden de Santiago, gobernador general de la caballería del real ejército de Cataluña.

 

108.-Don Juan de Alva Maraver, del mismo hábito, veedor general de dicho ejército, murió con merced de consejero de Guerra o Hacienda.

 

109.-Su hijo, don Juan Antonio de Alva, capitán de caballos.

 

110.-Don Antonio de Portugal, caballero del orden de Santiago, subalterno de capitán general de Ceuta y otros muchos.

 

 

ECLESIÁSTICOS:

 

Por el estado de la Iglesia hay los siguientes:

 

1.-En primer lugar San Atón, canónigo de esta iglesia y obispo de la de Pistoia.

 

2.-Don Alonso Manrique de Solís, arzobispo de Burgos.

 

3.-Don fray Fernando de Vera y Becerra, de la orden de San Agustín, obispo de Bujía, canónigo cardenal de Santiago de Galicia, gobernador del obispado de Badajoz, arzobispo de Santo Domingo, obispo del Cuzco y electo arzobispo de Lima.

 

4.-Don fray Tomás de Paredes, de la misma orden, provincial de Andalucía, obispo titular de Claudio, tesorero dignidad en la santa iglesia de Granada y obispo electo de Mondoñedo.

 

5.-Don Bernardino de León y la Rocha, colegial en el maestrazgo de Cuenca, inquisidor en Córdoba, Llerena y Sevilla, donde presidió autos de fe, del consejo de la Inquisición y obispo de Tuy y Coria.

 

6.-Don Juan de Mendoza y Guevara, canónigo de Santiago.

 

7.-Francisco Suárez Campos, canónigo en la misma iglesia.

 

8.-Don Alonso Pérez de la Cueva, canónigo penitenciario de Coria.

 

9.-Don Manuel Rodríguez, canónigo de Palencia.

 

10.-Simón Rodríguez Carvallo, canónigo de Palermo.

 

11.-Don Gonzalo Cabezas Altamirano, arcediano de Écija y canónigo de Sevilla. Labró y dotó la capilla de la Purificación con dos capellanías perpetuas, dejando por patrono al cabildo.

 

12.-Don Francisco Cabezas, tesorero de la iglesia de Granada.

 

13.-Don Fernando Cabezas, arcediano de la misma iglesia y…

 

14.-Juan Cabezas, canónigo de Badajoz y Granada, a un tiempo, todos hermanos los cuatro antecedentes.

 

15.-Licenciado Alonso Pérez de Vita, canónigo penitenciario de esta iglesia y fundador del colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad.

 

16.-Don Pedro de Hoces, racionero de la santa iglesia de Salamanca y capellán de honor del señor rey don Felipe III a quien vino sirviendo en la jornada que Su Majestad hizo a Portugal.

 

17.-Don Francisco Rodríguez Lindo, maestrescuela en la catedral de Tucumán.

 

18.-Don Rodrigo Verjano, canónigo en la catedral de Orense.

 

19.-Don Francisco Romo Pardo, canónigo magistral de Baza.

 

20.-Don José de Valvellido, colegial del mayor de Cuenca y canónigo magistral de Córdoba.

 

21.-Licenciado Pedro Ramos, tesorero y canónigo de Tuy.

 

22.-Don Antonio Gutiérrez, provisor y vicario general del arzobispado de Valencia.

 

23.-Licenciado don Diego Camacho, colegial en el mayor de Cuenca, canónigo magistral de esta iglesia de Badajoz, y electo arzobispo de Manila.

 

24.-Maestro fray Diego Calaborrano, de la orden de Santo Domingo, Provincial de Andalucía.

 

25.-Maestro fray Miguel Ruiz, de la orden de la Santísima Trinidad, provincial de la Andalucía, y de la misma orden el…

 

26.-Maestro fray Juan de Campo, predicador del rey.

 

27.-Fray Diego de Chávez, provincial de los Descalzos de San Gabriel.

 

28.-Fray Juan de Aldana, de los observantes de san Francisco, lector jubilado y calificador del Santo Oficio de la Inquisición.

 

29.-Julián Becerra de Alvarado, ejemplar de sacerdotes, escribió un libro célebre de casos morales que por los años de 680 conservaba original en su archivo don Íñigo Antonio de Argüello Carvajal, patrono de los capítulos provinciales que hace la provincia de San Gabriel en el convento de la villa de Brozas.

 

 

TALAVERA

 

1.-Son naturales de la villa de Talavera, el deán don Rodrigo Grajera, tesorero dignidad en esta iglesia catedral de Badajoz.

 

2.-Francisco Doblado Atienza, racionero entero y continuo del cabildo.

 

3.-El padre Maestro fray Bartolomé López, de la orden de san Agustín, predicador de su Majestad.

 

4.-El padre maestro fray Pedro de la Cruz, de la misma orden.

 

5.-Don Bernardino de Medina, sargento Mayor.

 

6.-Y el padre fray Juan de Talavera, de los descalzos de San Francisco, definidor, custodio y provincial.

 

 

SANTA MARTA

 

De esta villa de Santa Marta fueron naturales:

 

1.-El padre fray Alonso Romero, del Orden de Predicadores, provincial de Andalucía.

 

2.-Bartolomé Hernández Bueno, racionero en la santa iglesia de Orense y después en la apostólica de Santiago. Hizo una muy loable distribución de ochocientos ducados de renta que tuvo en diferentes obras pías que fundó.

 

3.-Y el licenciado Pedro Martínez Marchena, comisario del Santo Oficio, gobernador del estado de Feria y el primer arcediano de la colegial de Zafra.

 

ALBUERA

 

1.-Don Alonso Hormigo, arcediano de Jerez, racionero en esta iglesia y notario del Santo Oficio.

 

2.-Fray Blas Bastida, descalzo de la provincia de San Gabriel, que con celo de la salvación de las almas pasó de edad crecida a las Indias, después de haber sido guardián y definidor. Murió en La Habana en opinión de santidad.

 

3.-Y fray Antonio de la Albuera, de quien hace su crónica muy clara memoria.

 

ALMENDRAL

 

1.-Fray Alonso de Almendral, de la provincia de San Gabriel, varón de mucha oración y penitencia, acreditado entre los suyos de muy perfecto.

 

2.-Fray Pedro de Almendral, llamado “el santo discreto”.

 

3.-Don Juan Sánchez Verjano, gobernador de Pontremulo, en el reino de Nápoles.

 

4.-Don Antonio de Céspedes y Figueroa, que sin militar hizo en la guerra que a mediado del siglo antecedente se tuvo en estos confines, muy particulares servicios que Su Majestad, dándose por bien servido, le remuneró con algunas mercedes para su casa y descendencia.

 

SALVALEÓN

 

Fueron naturales de esta villa:

 

1.-Fray Juan de Salvaleón, cuyas virtudes engrandecen las crónicas de su orden.

 

2.-Fray Domingo de Salvaleón y…

 

3.-Fray Diego de Salvaleón, provinciales de la provincia de San Gabriel.

 

 

SALVATIERRA

 

1.-Don Juan Méndez de Salvatierra, arzobispo de Granada.

 

2.-Don Lope de Tordoya y Figueroa, caballero de la orden de Santiago, comendador de Azuaga, capitán de caballos, maestre de campo en este ejército, gobernador de las ciudades de Mérida, Jerez y Llerena, gobernador de Badajoz en lo político y militar, con título de general de artillería y murió del consejo de Su Majestad, en el de Guerra.

 

3.-Gómez de Tordoya, maestre de campo y uno de los conquistadores del Perú. Hace de él memoria el Inca Garcilaso en su Comentarios.

 

4.-Francisco de Trigo, canónigo en la catedral de Tuy.

 

5.-Padre fray Juan de Vargas, de la orden de San Francisco, provincial en la de San Miguel.

 

6.-Francisco de Salvatierra, alférez en Amberes y capitán en Orán.

 

7.-Su hermano Alonso de Salvatierra, capitán en Flandes.

 

8.-Padre fray Bartolomé Rodríguez, de la orden de San Gerónimo, fue uno de los intérpretes de las Láminas del Monte Santo de Granada.

 

9.-Fray Fernando de Chávez y Tordoya, de la orden de San Agustín y provincial de Andalucía.

 

 

MORERA

 

1.-El licenciado don Juan González Cid, oidor de Guatemala.

 

 

PARRA

 

Fueron naturales de la villa de la Parra:

 

1.-Alonso González, Caballero Meneses (a quien llaman el Caballero Viejo), tuvo por su hijo al doctor…

 

2.-Don Juan González de la Parra Meneses, protomédico del católico rey don Fernando, y viudo de doña Inés de Quiñones, su mujer, fue obispo de Almería.

 

3.-Su hermano, el comendador don Bernardino de Meneses, fue regidor de Toledo y de la cámara del emperador Fernardino, hermano del señor Carlos V. Casó en Alemania y fue barón de Xercebech (sic).

 

4.-Blas Caballero de Meneses, otro hermano, fue canónigo de Toledo.

 

5.-Fernando de Meneses, colegial del mayor de Valladolid, sobrino del antecedente, y en quien resignó la expresada canonjía de Toledo.

 

6.-Don Rodrigo de Quiñones, hijo del obispo, fue capitán en tiempo del señor emperador.

 

7.-Don Juan de Meneses, obispo de Guadix.

 

8.-Don Juan Diosdado Meneses, monje cartujo en las Cuevas, prior del Paular, visitador de los conventos de su orden en España. Fue muy estimado del señor rey don Felipe II, a quien hablaba con entereza y libertad cristiana, como manifiesta este lance: hallábase Su Majestad en su celda al toque de vísperas y resolviéndose el prior a ir al coro, le dijo el rey: no os vais prior, a que no puedo, señor, dejar de ir al coro porque sirvo a otro rey más poderoso que vos.

 

9.-Don fray Domingo de la Parra, de la orden de predicadores, murió electo obispo del Cuzco.

 

10.-Don Martín de Salas, obispo titular y maestreescuela de la catedral de Santo Domingo, en las Indias Occidentales.

 

11.-Gonzalo Fernández de la Puente, caballero de la orden de Santiago, secretario del rey de Hungría y embajador a Portugal. De él descienden los Marteles de Badajoz, los marqueses de Fuentes y otros caballeros.

 

12.-Luis de Moscoso Alvarado, maestre de campo de la conquista de La Florida. Fue hijo del comendador Alonso Hernández Diosdado y doña Isabel de Moscoso, y nieto de Juan de la Parra Diosdado, comendador de Bienvenida, en la orden de Santiago, y secretario de los señores Reyes Católicos.

 

13.-Licenciado Estévez, oidor en la audiencia de Santo Domingo, en las Indias.

 

14.-Don Gonzalo Ruiz de la Parra, familiar del pontífice Alejandro VI, protonotario apostólico, arcipreste de La Parra. Unió el beneficio simple de Zafra al arciprestazgo, fue canónigo de esta iglesia y arcediano en ella con título de la Parra, cuya dignidad comenzó y acabó en él.

 

15.-Don Juan de Castro, arcediano de Jerez.

 

16.-Pedro González de la Parra, canónigo de esta iglesia.

 

17.-Don Francisco de Zevallos, arcediano titular y canónigo de la misma.

 

18.-Don Juan de Zevallos, su hermano, protonotario apostólico, maestreescuela en esta iglesia.

 

19.-Juan de Fromesta Zevallos, otro hermano, capitán y gobernador de Urbino.

 

20.-García de Vera Zevallos, otro hermano, sirvió al señor emperador en Flandes y volviendo a España con merced de hábito de Santiago murió en Madrid antes de recibirlo.

 

21.-Fray Lorenzo González, de la orden de San Francisco, comisario y custodio de la provincia de los Zacatecas.

 

22.-Fray Francisco de la Parra, de la orden de San Agustín, provincial de Castilla y varón de grandes talentos.

 

23.-Licenciado Juan Becerra, hijo del doctor Juan Becerra Moreno, protomédico del señor rey don Felipe II, colegial mayor de San Bartolomé, abad de Palermo, inquisidor de Sicilia y visitador de la inquisición de Barcelona.

 

24.-El doctor Juan Ortiz de Salvatierra, colegial de Santa María de Jesús de Sevilla, racionero en la iglesia de Málaga, comisario del Santo Oficio y visitador general del arzobispado de Granada. Escribió un libro de exorcismos y un Tratado de la campaña de Vililla.

 

25.-Licenciado Salvador Ortiz de Salvatierra: escribió sobre el derecho del arciprestazgo de su patria, y su eclesiástica jurisdicción, fue hermano del antecedente.

 

26.-Gómez Hernández de Solís y Figueroa, señor de Salvatierra, vivió y murió en La Parra, en sus casas, que para ello fabricó.

 

 

FERIA

 

1.-Don fray Pedro Ruiz, llamado de Feria, de la orden de Santo Domingo, provincial de México y obispo de Chiapas.

 

2.-Fray Pedro Guerrero, de la misma orden, presentado a la provincia de Andalucía y calificador de la Inquisición de Sevilla.

 

3.-Fray Francisco de Guzmán, de la orden de San Francisco, lector jubilado, provincial de la observancia de San Miguel, Comisario episcopal de la orden y de las Indias, confesor de la emperatriz María, hermana de Felipe II.

 

4.-Fray Bartolomé Guerrero, lector jubilado, calificador de Santo Oficio y Provincial en la de San Miguel.

 

5.-Otro fray Bartolomé Guerrero, de la misma patria, religión y empleos que el antecedente.

 

6.-Fray Miguel Diosdado, varón de gran talento y maduro juicio en el gobierno provincial, tres veces en dicha provincia.

 

7.-Bartolomñe Suárez, gran soldado y teniente de castellano en Milán.

 

8.-Maestro fray Pedro de San Nicolás, de la orden de San Agustín, gran predicador.

 

9.-Bartolomé Gómez Cordero, canónigo en esta iglesia.

 

10.-Don Pedro de Torrado y Guzmán, ingenio feliz del siglo antecedente, contador de administraciones y propios del consulado de Sevilla y comercio de Indias y secretario del gobierno del mismo tribunal. Dio a la estampa en octavas heroicas la Vida de Cristo y el Misterio de la Concepción Purísima de su Santísima Madre.

 

ZAFRA

 

Ilustraron con su nacimiento y honores a esta antiquísima de Zafra, los sujetos siguientes:

 

1.-El gran cardenal de España, don Pedro González de Mendoza, con los demás señores de su casa.

 

2.-Fernando de Zafra, fue secretario de los señores Reyes Católicos, con cuyas majestades se halló en la conquista de Granada. Hicieronle merced de una casa real de los moros en que se labró después el convento de la Reina con título de Santa Isabel. Fue señor de la villa de Castril, que gozan sus descendientes. Había sido secretario del señor rey don Enrique IV y después lo fue de la señora reina doña Juana y del Consejo de Guerra. La señora Reina Católica le nombró y encargo, con otros dos personajes, el cuidado y gobierno de Granada, y fue el que con especial comisión dispuso el zacatín con sus tiendas y tratos como hoy los tiene.

 

3.-Pedro de Valencia, fue eminente en letras humanas, y crosnista del señor rey Felipe III.

 

4.-Su hijo don Melchor de Valencia, llegó a ser del Consejo Real de Castilla.

 

5.-El padre Juan Maldonado, de la Compañía de Jesús, escritor insigne y hombre de suma erudición y humildad.

 

6.-El licenciado Alonso Ramírez de Prado, gran jurista y el que a voto de muchos, escribió mejor que todos el derecho que tenía a Portugal el señor rey don Felipe el Prudente, quien satisfecho de este servicio, le dio luego plaza en Navarra, con la fiscalía del Consejo de Hacienda, desde el cual pasó al de Castilla.

 

7.-Su hijo don Lorenzo Ramírez de Prado, caballero de la orden de Santiago, varón de muchas prendas, noticias y estudios. Pasó por empleos grandes al supremo de justicia. Escribió, siendo del Consejo colateral de Nápoles “Theseram Legum” y otro tratado “De officio Consiliaris”. En Madrid los siguientes: “Comentos a Marcial”, “El Penthecontarche”, “Notas al conmonitorio de San Oriencio”, “De liberalibus Estudiis”, “Comentos a Luitprando, onispo de Cremona”, “Notas a Julián Pérez Barroso, arcipreste de Santa Justa de Toledo”, “Consejo y Consejeros de Príncipes”, “Dificultad de el traducir”, “Decisiones ventilatarum litium”, otro “In tres posteriores libros códicis”, otros cuatro libros ·De erudición profana y sagrada”, una carta muy discreta al doctor Cristóbal Medrano, catedrático de medicina en Salamanca, explicando una sentencia de Plinio, que dice: “Est aliquis morbus per sapientiam mori”. Fue embajador al rey cristianísimo Luis XIII, en cuyo encargo lucieron mucho su juicio, letras y capacidad grande, siendo por todo muy estimado de naturales y extranjeros.

 

8.-Don fray Marcos Ramírez de Prado, hermano del referido don Lorenzo, de la orden de San Francisco, fue obispo de Michoacán y murió electo arzobispo de México. Labró una capilla suntuosa en el noviciado de la Compañía de Jesús de Madrid, intitulada del Sacramento, y es la primera y más preeminente, al lado del evangelio.

 

9.-Otro hermano, don Alonso Ramírez de Prado, del Consejo de Hacienda, regente de Sevilla, del Consejo de Indias y su cámara.

 

10.-Doctor don Francisco Machado de Chávez, arcediano de Santiago de Chile, comisario del Santo Oficio y de la Santa Cruzada y provisor de su obispado.

 

11.-Don Juan Machado de Chávez, deán de la catedral de Trujillo, autor de “La Summa”, que corre en dos cuerpos, con afirmación común, y obispo electo de Popayán.

 

12.-Doctor don Pedro Machado de Chávez, oidor en la audiencia de Chile, todos tres fueron hijos del licenciado Hernando Machado, oidor en Chile, y doña Ana de Chávez, natural de Llerena.

 

13.-Licenciado Alonso Pérez de Andrade, chantre en la catedral de Tlaxcala, dejó un patronato para sus deudos.

 

14.-El maestro fray Pedro Ramírez, del orden de San Agustín, provincial de Andalucía.

 

15.-Los padres fray Diego Jaramillo y…

 

16.-Fray Andrés de Zafra, provinciales en la descalcez de San Gabriel.

 

17.-Fray Francisco de Zafra, de la orden observante de San Francisco, Provincial tres veces en la de Santiago.

 

18.-Don Gómez de Figueroa, obispo de Cádiz y electo de Segovia.

 

19.-Don García de Figueroa, de la orden de Santiago, comendador de Villafranca y gentilhombre de Cámara del señor rey don Felipe II.

 

20.-Fray Gabriel de Ribera, de la orden de San Francisco, provincial en la de San Miguel, compuso un libro de sermones.

 

21.-Fray Francisco Montiel, provincial dos veces en la misma provincia.

 

22.-Fray Juan Bautista Montalegre, lector jubilado, vicario provincial y provincial después en la misma provincia, calificador del Santo Oficio de la Inquisición y visitador de la provincia de los Algarbes.

 

23.-Don García de Silva, corregidor de Badajoz y embajador a Pérsico en el año de 1614 y, volviendo de su embajada, murió en Lisboa. Dotó una capellanía en el convento de San Francisco de dicha villa, su patria, y dejó muchas limosnas a sus hospitales.

 

24.-Álvaro de Sepúlveda, caballero de la orden de Santiago.

 

25.-Frey Gómez de Maraver, comendador en ella.

 

26.-Hernando de Guillade, capitán.

 

27.-Don Gonzalo Jaramillo de Andrade, caballero de la orden de Santiago.

 

28.-Don Alonso Ramírez Ponce, racionero en la santa iglesia de México y capellán del señor rey don Carlos II.

 

 

BODONAL

 

1.-Fray Benito del Bodonal, religioso perfectísimo, y gran imitador de su seráfico patriarca; ayunaba sus siete cuaresmas y los viernes y sábados del año a pan y agua. Vivió en la religión ochenta años, y los de su edad llegaron a 105.

 

2.-Fray Juan del Bodonal, lego, muy ejercitado en virtudes y excelente en la caridad con los pobres. Después de muchos años difunto, hallaron su cuerpo entero y reciente.

 

3.-Fray Juan de San Miguel, en la misma seráfica provincia de San Miguel que murió en el convento de Zafra, con crédito de santidad.

 

 

VILLAGARCÍA

 

Fueron naturales de esta villa:

 

1.-El eminentísimo cardenal Silíceo, Arzobispo de Toledo y su sobrino…

 

2.-Don Francisco Silíceo, abad de Santa Leocadia, dignidad y canónigo en la iglesia primada. El primero costeó y dotó con seis capellanías de renta competente en la parroquia de dicha villa, al lado de la epístola, donde habiendo dotado otra capellanía se mandó enterrar el segundo, su sobrino referido.

 

 

FREGENAL

 

Naturales de Fregenal han sido los siguientes:

 

1.-Alonso de Paz, cuyo testamento fue tan cristiano y bien dispuesto que el señor rey don Felipe II gustó de leerle. En él declara que tenía de renta seis cuentos cuatrocientos y treinta mil maravedís que hacen ciento ochenta y nueve mil ciento diecisiete reales castellanos y veintidós maravedís. Fundó con ellos el colegio de la compañía y el convento de la paz, con otras obras de piedad, a conveniencia de sus parientes y patricios.

 

2.-Su nieto don Alonso de Paz, caballero de la orden de Santiago, colegial de la real universidad de Granada, caballerizo de la reina y patrono de todas sus memorias.

 

3.-El padre fray Francisco de Fregenal, descalzo y…

 

4.-El siervo de Dios fray Francisco de Santiago, observante de San Francisco, bien celebrados en las crónicas.

 

5.-Don Francisco Rodríguez, deán de la catedral de Michoacán. Fundó cuatro capellanías que se sirven en su patria.

 

6.-Licenciado Juan Pérez Garrido, canónigo en la colegial de Jerez de la Frontera. Dejó para sus parientes una obra pía.

 

7.-Licenciado Juan Martínez de Villalobos, canónigo de Sevilla. Fundó otras obras pías.

 

8.-Fray Francisco Peña, lector jubilado en la orden de San Francisco y Provincial en la de San Miguel.

 

9.-Doctor don Diego de Olmedo y Liaño, colegial en Santa María de Jesús de Sevilla y canónigo doctoral en esta iglesia. Fundó dos capellanías para sus parientes.

 

10.-Doctor don Fernando de Paz Fajardo, colegial de la real universidad de Granada, provisor de este obispado y del de Coria, capellán de Su Majestad en la Real capilla de Granada, canónigo de la colegial de Antequera y prior en la catedral de Guadix.

 

11.-Don Francisco Fajardo, visitador del arzobispado de Sevilla y calificador del Santo Oficio de la Inquisición.

 

12.-Don Lucas Fajardo Melgarejo, corregidor de Ayamonte y alcalde de la justicia de Sevilla. Pasó al estado eclesiástico y fue visitador general de este obispado my gobernador del estado de Medina Sidonia.

 

13.-Don Alonso de Sotomayor, sargento mayor

 

14.-Don Francisco Carvajo de Prado, familiar del Santo Oficio y capitán de caballos.

 

15.-Juan Mateos Candilejo, capitán de infantería.

 

16.-Licenciado don García Bazán, comisario general y superintendente de las rentas reales de esta provincia, del Consejo de Su Majestad en la audiencia de Sevilla, corregidor de Badajoz y presidente de Granada, año de 1701.

 

17.-Su hermano don Juan Bazán, alcalde de corte, del Consejo Real de Hacienda y enviado extraordinario a la República de Génova.

 

18.-Don Alonso de Amaya, auditor de infantería y teniente de comisario general en este ejército.

 

19.-Don Alonso de Castilla Tinoco, corregidor de Tarifa.

 

20.-Padre Francisco de Figueroa, de la Compañía de Jesús, visitador de las provincias de México. Volviendo a España tuvo el puesto de asistente en Roma y, concluido con desempeño este preeminente encargo, enriqueció el colegio de su patria con insignes reliquias, y entre ellas las preciosísimas de una espina de la corona de nuestro redentor Jesucristo y un pedazo del Lignum Crucis.

 

21.-Padre fray Melchor de San Lorenzo, de la orden de San Gerónimo, había estudiado en Salamanca los sagrados cánones y, graduado en ellos, vistió la beca en el mayor de Cuenca y dejándolo todo por Dios, trató de retirarse a la religión.

 

22.-El eruditísimo Benedicto Arias Montano, conocido por sus escritos en toda Europa y en toda la iglesia. De la orden de Santiago y capellán de honor del señor rey don Felipe el Prudente. Estudió gramática, artes y teología en Sevilla, perfeccionose y tomó grado de doctor en Alcalá, y adquirió perfectamente las lenguaas hebrea, griega, siria y arábiga. Hallose con don frey Marín Pérez de Ayala, obispo de Segovia en el santo Concilio de Trento, cuyos padres hicieron estimación de su literatura, erudición y noticias. Sacole el rey del retiro que había elegido, junto a Aracena de Sevilla, no muy distante de su patria, para que asistiese en Flandes con otros varones que Su Majestad había escogido de suma erudición para hacer una Biblia Regia. Perfeccionada, Su Majestad le gratificó este trabajo con dos mil ducados de renta en pensiones y la encomienda de Nuestra Señora de Tudía que, dicen, incorporó y perpetuó en los conventuales de Santiago de Sevilla. Y siendo prior en su convento, murió en 1 de junio de 1611. Allí dejó su librería y en la Cartuja sus alhajas. Instituyó una cátedra en Nuestra Señora de los Ángeles, sierra de Aracena. No bebió vino ni comía más de una vez al día y era por la noche. Los días de fiesta, sin interrumpir sus estudios, se divertía en hacer versos, en que fue copioso y elegante, y aun tradujo en metro latino los salmos de David. Comentó los doce profetas, Isaías, los Actos de los Apóstoles, el Apocalipsis, los Jueces, Josué. Elucidó loss cuatro evangelios, escribió nueve libros de las antigüedades judaicas, historia del linaje humano, de la vida de Cristo, idiotísimos hebreos, con otras cosas de curiosidad, figuras de ambos testamentos, la Pasión de Cristo, cuatro libros de himnos y poesía sagrada, cuatro libros de retórica, índice correctorio de libros, aforismos sacados de Cornelio Tácito. Supo sobre las referidas lenguas toscana, francesa, alemana, flamenca, inglesa y otras. Escribió otras obras que alega el erudito don Nicolás Antonio en su Biblioteca Hispana.

 

HIGUERA

 

1.-Don Francisco de Ávila, caballero de la orden de Santiago y alguacil mayor de la Inquisición de Lima.

 

BURGUILLOS

 

Naturales:

 

1.-Alonso Hernández Fernández de Segura, canónigo de la Santa Iglesia de Salamanca y fundador del convento de monjas que hay en dicha villa y de otras obras pías.

 

2.-Don Cristóbal de Mesa, maestreescuela en esta iglesia catedral.

 

3.-Miguel de Mesa

 

4.-Hernando de Mesa y…

 

5.-Francisco de Mesa y Segura, todos canónigos en Badajoz.

 

6.-Francisco de Toro, canónigo de Coria.

 

7.-Pedro Tinoco, racionero de Toledo y…

 

8.-Fray Francisco, de los Descalzos de San Francisco, provincial en la de san Gabriel.

 

 

JEREZ

 

1.-Don Alonso de Vargas, capitán general en Aragón.

 

2.-Don Juan de Silva, gobernador y capitán general en Filipinas.

 

3.-Don Gabriel de Silva, de la orden de San Juan, gobernador de la isla de Ternate.

 

4.-El capitán Pedro Rosado.

 

5.-Licenciado Sotomayor, colegial de Cuenca.

 

6.-Doctor Valcárcel, alcalde de corte en Granada y Valladolid.

 

7.-Don Agustín de Silva, gobernador de Puerto Rico, caballero de la orden de Alcántara y familiar del Santo Oficio de la Inquisición, hermano de…

 

8.-Don Fernando de Silva y Figueroa, alcalde mayor perpetuo de Jerez.

 

9.-Don Juan de Silva y Figueroa, su hijo, caballero de la Orden de Santiago.

 

10.-Don Antonio de Laguna, de la orden de Alcántara, y comendador de Piedrabuena.

 

11.-Baltasar Bravo de Lagunas, caballero de la Orden de Santiago.

 

12.-Don García de Porres y Silva, colegial del maestrazgo de Cuenca, caballero de la orden de Santiago, catedrático de Vísperas de Cánones en la universidad de Salamanca y del Consejo Real de Castilla. Su hermano…

 

13.-Don Pedro de Porres, de la misma orden, corregidor de Logroño y Écija.

 

14.-Licenciado don Fernando de Alor, inquisidor apostólico en el tribunal de Llerena.

 

15.-Don Pedro Baltasar de Vargas y Mexía, caballero de la orden de Santiago y colegial del mayor de Cuenca.

 

16.-Don García de Porres, caballero de la orden de Santiago, y capitán de caballos de este ejército.

 

17.-Fray Alonso Pacheco de la orden de San Francisco, comisario en Indias y provincial en la provincia de Santiago.

 

18.-Fray Diego Enríquez, de la misma orden, provincial en la de San Gabriel.

 

19.-Fray Diego Blanco, provincial en la misma provincia.

 

20.-Fray Pedro Ardila, de los mismos descalzos, varón que pondera su crónica de muy virtuoso.

 

21.-Licenciado Francisco de Chávez, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, provisor de este obispado, abad de la colegiata de Zafra.

 

 

HIGUERA DE VARGAS

 

1.-El padre Pedro Gómez, de la Compañía de Jesús, cumplido a satisfacción de sus superiores el encargo de fundar en las islas Terceras un colegio, pasó de ellas, conseguida la licencia, y encendido en ardiente celo de la mayor gloria de Dios y bien de las almas, al Japón, donde con copiosísimos frutos espirituales que cogió de ellas, y de la suya en dieciséis años que cultivó sus conciencias con su admirable dirección y publicación de la Divina palabra, siendo en los diez últimos años superior y vicario provincial de todos aquellos celosos y apostólicos obreros. Murió en el de 1600.

 

2.-Don Alonso de Alvarado y Tordoya, canónigo de esta Iglesia.

 

3.-Fray Andrés de la Higuera, murió con opinión de santidad, como lo refiere la crónica de su provincia descalza de San Gabriel libro 3º, cap. 31.

 

 

SERPA

 

1.-Don fray Francisco Cuaresma, de la orden de San Francisco, provincial de los Algarbes, obispo de Tanger y Ceuta y…

 

2.-Don fray Antonio de Serpa, de la misma orden, de la provincia descalza de la Piedad, obispo de Cochin en el oriente.

 

3.-San Proculo y…

 

4.-San Hilarion Mártires, como lo acuerda con otros graves anticuarios el Martirologio Romano, en 12 de julio.

 

MORA

 

Fueron naturales de esta villa:

 

1.-San Julián que en la persecución de Domiciano con Dativo, Vicencio, Esteban, Máximo y otros veinticinco compañeros padeció martirio en Aguas Quincianas de Galicia, a 27 de enero del año 95 primero del santo pontífice Anacleto.

 

2.-Don fray Baltasar Limpo, arzobispo de Braga, y…

 

3.-Fray Juan Méndez, de la orden de San Francisco, provincial en la de San Miguel.

 

 

VILLANEVA DEL FRESNO

 

1.-Don Pedro Portocarrero, hijo de don Pedro Portocarrero y doña Juana de Cárdenas, marqueses de Villanueva, obispo de Ciudad Rodrigo, y pasó al arzobispado de Granada, aunque murió sin haber entrado en su iglesia, año de 1526.

 

2.-Otro de los mismos nombres y casa, obispo de Cuenca, año de 1599.

 

 

OLIVA

 

1.-El doctor Francisco Matamoros, gran médico, catedrático de medicina en la universidad de Osuna, y de la cámara del señor rey don Felipe IV.

 

2.-Fernando Antonio de Boza, capitán y familiar del Santo Oficio.

 

3.-Martín Vázquez Montiel y…

 

4.-Francisco Montiel, capitanes en el descubrimiento de las Indias.

 

5.-Don Bartolomé García Cordero, canónigo del Sacromonte de Granada, magistral de Badajoz, confesor del Real convento de la Encarnación de Madrid y calificador del supremo Consejo de la Inquisición. Murió de edad de 47 años.

 

 

ALCONCHEL

 

1.-Fray Francisco de Alconchel, provincial de la Piedad, reino de Portugal, y uno de los primeros fundadores de la provincia.

 

2.-Fray Pedro de Alconchel, provincial en la de San Gabriel.

 

3.-Fray Francisco de Molina, en la misma provincia y…

 

4.-Fray Alonso de Alconchel, todos franciscanos descalzos, de cuyos grandes talentos y virtudes hacen memoria las crónicas de dichas provincias.

 

 

VILLANUEVA DE BARCARROTA

 

1.-El adelantado Hernando Méndez de Soto, conquistador del Perú, gobernador y capitán general de la Florida, caballero de la Orden de Santiago; hombre tan grande y de hechos tan heroicos que hay libros enteros de sus empresas.

 

2.-Fray Luis de Soto, de la Orden de Santo Domingo, conquistador espiritual de aquellos indios.

 

3.-Fray Gonzalo Venegas, de la orden de San Francisco, lector jubilado y custodio y definidor de la provincia de San Miguel y calificador del Santo Oficio de la Inquisición.

 

4.-Licenciado Gonzalo Mexía Lobo, fiscal de la inquisición de Cuenca e inquisidor de Canarias y México, donde murió en 17 de octubre de 1627. Declaró en su testamento ser hijo de Pedro Mexía Méndez y (de) doña Beatriz González Lozano, vecinos de Barcarrota, y manda que sus sucesores sean trasladados a la capilla que fundó.

 

5.-El capitán Jorge Mexía, su hermano, en dicha villa.

 

6.-Don Pedro Mexía, canónigo de esta iglesia de Badajoz.

 

7.-Francisco Pérez de San Juan, Caballero de la Orden de Santiago, capitán de caballos en este ejército.

 

8.-El siervo de Dios fray Diego Milano, cuyas virtudes realza mucho la crónica de su orden.

 

9.-Fray Diego de San Nicolás, provincial de los Descalzos de San Gabriel, hombre verdaderamente celoso de la perfección y pureza de su instituto.

 

10.-Fray Lorenzo de Villanueva, de la misma provincia, varón penitente y que impelido del celo de la salvación de las almas pasó a las Indias.

 

11.-Isabel López, murió en opinión de mucha santidad.

 

 

OLIVENZA

 

Ha tenido esta villa (hoy de Portugal, y obispado de Yelves) muchos hombres ilustres en paz y en guerra. Y sus iglesias están llenas de sepulcros, inscripciones y memorias de nobles en calidad y oficios. De ella fue alcalde mayor Pedro Rodríguez de Fonseca por los años de 1384 a quien la reina doña Leonor Téllez de Meneses casó con doña Inés Téllez Botello, su dama y parienta. Fue señor de Mora, Fresneda, Castel, Rodrigo, Odemira, Saufel, Montalegre y San Román. Dejolo todo por seguir el partido de Castilla, en las pretensiones del maestre de Avis. En Castilla mle hizo el señor rey Juan I su aposentador mayor y guarda mayor de su persona y le dio las tercias de Badajoz que hoy gozan sus descendientes con la investidura de la merindad del Algarbe y villa de Alterdochaon, si se ajustase aquel derecho, pero la batalla de Aljubarrota quitó el logro de la posesión de aquellos estados.

 

 

VALVERDE DE BADAJOZ

 

1.-Fray Juan de Valverde, corista en la provincia de San Gabriel, murió mozo de mucha orden y pureza y…

 

2.-El siervo de Dios fray Juan de Cabrera, de la misma provincia, de cuyas virtudes escriben muchos los autores de su religión.

 

 

TELENA

 

1.-El siervo de Dios fray Domingo de Telena, descalzo de la provincia de San Gabriel, de cuyas virtudes trata su crónica, fol. 17.

 

 

CAMPOMAYOR

 

Fueron naturales de esta villa que pasó de este reino y obispado al de Yelves en Portugal.

 

1.-Don Alonso Mexía, obispo de Leiria, Lamego y Coimbra y…

 

2.-El padre Amadeo y su hermana la viuda, doña Beatriz de Silva.

 

 

ALBURQUERQUE

 

1.-Don fray Bernardo de Alburquerque, obispo de Chiapas.

 

2.-Don fray Juan de Alburquerque, obispo de Goa.

 

3.-Fray Juan Bejarano, de la orden de San Gerónimo, predicar del señor rey don Felipe II.

 

4.-Don Francisco de Amaya, tesorero dignidad en esta iglesia.

 

5.-Fray Agustín de Alburquerque, de la orden de San Agustín, provincial de Filipinas.

 

6.-Fray Bartolomé de Alburquerque, descalzo de San Francisco y provincial.

 

7.-Fray Diego de Alburquerque, mínimo de San Francisco de Paula, provincial de Andalucía.

 

8.-Don Juan Alonso Bustamante, caballero de la orden de Santiago, gobernador y capitán general de la provincia de Arequipa.

 

9.-Licenciado Gómez Hidalgo, del Consejo de Su Majestad, fiscal en la audiencia de Guatemala.

 

10.-Pedro Gómez de Espinosa, fundó una obra pía para casar huérfanas.

 

11.-Don Diego Sarmiento, caballero de la orden de Santiago, señor del Valle de las Hachas, en Galicia. Dio felices partos de su ingenio en verso y en prosa.

 

12.-Bartolomé del Pilar, comendador en la orden de Jesucristo.

 

13.-Don Pedro de la Rocha, capitán de caballos corazas en este ejército.

 

14.-Don Francisco de la Rocha, caballero de la orden de Santiago, su hijo.

 

15.-Doctor don Juan de Bustamante, maestreescuela y canónigo en esta iglesia y notario del Santo Oficio de la Inquisición.

 

16.-Licenciado don Feliciano Gallego de Frías, gobernador de Brozas y Castro Torafe.

 

17.-Licenciado don Pedro de Meneses, oidor en Lima.

 

18.-Licenciado don José Tello de Meneses, oidor en Santo Domingo y Guadalajara, alcalde de corte en México y oidor de Chile.

 

19.-Don Martín de Rojas y Durán, capitán de infantería.

 

20.-Francisco Martínez, capitán de caballos en este ejército.

 

21.-Pedro de Alburquerque, racionero en la santa iglesia de Sevilla

 

 

ROCA

 

1.-El reverendísimo padre fray Diego de Cáceres, del orden de San Gerónimo, lector de teología en Salamanca y general de su religión. Varón muy docto y virtuoso. Escribió muchas y lucidas materias escolásticas y expositivas.

 

2.-Fray Alonso del Manzanete, de la provincia de San Gabriel, de cuyas selectas virtudes trata su crónica, fol. 526.

 

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

 

(Introducción y transcripción)

ALONSO DE SOTOMAYOR, UN CARMONENSE PRESIDENTE DE LA GENERALITAT (1677-1680)

ALONSO DE SOTOMAYOR, UN CARMONENSE PRESIDENTE DE LA GENERALITAT (1677-1680)

        La historia de Cataluña está íntimamente ligada a la de España, al menos en los últimos cinco siglos. Hace algunos años me llamó la atención el dato de un paisano mío, carmonense, que ostentó el cargo de presidente de la Generalitat, entre 1677 y 1680. Se trataba de Alonso de Sotomayor, que había llegado a la Ciudad Condal varios lustros antes con el cargo de obispo.

Desde entonces siempre he estado pendiente por si me salía algún dato sobre este carmonense que ostento el máximo poder de la Generalitat. Los Sotomayor constituían un viejo linaje gallego que emigró a Andalucía durante la Reconquista. Muchos de sus miembros ostentaron hábitos de órdenes militares, tanto de Alcántara, como de Santiago, Montesa y Calatrava. En Carmona los encontramos afincados, al menos desde el siglo XV, formando parte de la oligarquía local. Asimismo, ostentaron cargos de gran relevancia como la alcaldía mayor de la ciudad y otros la capitanía perpetua. El primero de los cargos era, ya en el siglo XV, más honorífico que efectivo pero que les daba derecho a percibir un salario y, lo más importante, podían participar en los cabildos con voz y voto. La capitanía perpetua, en cambio, era un oficio activo, muy activo y de mucha responsabilidad, pues tenía como misión reclutar, adiestrar y acudir al combate junto a las milicias locales. Algunos de estos capitanes perdieron su vida en combate. Además, la Corona daba mucha importancia al cargo, pues, la seguridad del reino dependía de la colaboración de los concejos, tanto económicamente como en el apresto de las milicias. Máxime en tiempos de guerra, como las de Granada y Francia.

        Los Sotomayor obtuvieron la capitanía por un privilegio otorgado por el rey Juan II, probablemente tras participar en la célebre batalla de la Higueruela a las órdenes de Pedro Niño y del condestable don Álvaro de Luna. Sería de uno de esos más de un millar de caballeros que, desde marzo de 1431, estuvieron practicando el pillaje en la vega de Granada. Hacía 1540 ostentaba la capitanía Hernán o Fernán Gómez de Sotomayor, que entonces tenía solo dieciséis años, mientras que en 1582 encontramos a Alonso de Sotomayor como capitán perpetuo de Carmona.

        El Alonso de Sotomayor, objeto de estas líneas nació en Carmona en la primera década del siglo XVII, siendo sus padres don García de Sotomayor, hermano menor del capitán perpetuo de Carmona, y de doña Beatriz Castellanos. El futuro prelado tuvo una hermana, llamada Marina de Saavedra que se desposó con el regidor de la villa Fernando de Rueda. Fue arzobispo de Oristán, en la isla de Cerdeña y, desde 1663, obispo de Barcelona. Catorce años después le cupo el honor de alcanzar la presidencia de la Generalitat, tras el cese de su antecesor Esteve Mercadel i Dou. Durante tres años estuvo al frente de la máxima institución política catalana, sustituyéndole desde 1680 Josep Sastre i Prats. Dos años después, exactamente el 20 de junio de 1682, fallecía en la Ciudad Condal el citado prelado que debía tener en esos momentos más de setenta años.

Alonso de Sotomayor fue en su momento el segundo andaluz en presidir dicha institución, pues Luis Tena la encabezó entre 1617 y 1620 y era natural de Guadix. De todos los presidentes hasta nuestros días solo catorce nacieron fuera de Cataluña, tres de ellos en Andalucía, contando con José Montilla, natural, como es bien sabido, de Córdoba, presidente entre 2006 y 2010. Y esta historia, aunque sea anecdótica es mi pequeña contribución a la historia de una comunidad autónoma tan singular como querida, Cataluña,

 

 

 

PARA SABER MÁS:

 

“EL CURIOSO CARMONENSE” (Manuscrito del siglo XVIII editado por Antonio Lería en Carmona, S&C Ediciones, 1997.

 

MÉNDEZ BEJARANO, Mario: “Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia”. Sevilla, 1922 (Reed. En Sevilla, Padilla Libros, 1989).

 

MIRA CABALLOS, Esteban y Fernando VILLA: “Carmona en la Edad Moderna”. Sevilla, Muñoz Moya, 1999.

 

http:/es.m.wikipedia.org/wiki/presidente_de_la_Generalidad_de_Cataluña

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

EL MUNDO TRAS LA CAÍDA DEL CAPITALISMO

EL MUNDO TRAS LA CAÍDA DEL CAPITALISMO

        El hundimiento de la URSS y la caída del Muro de Berlín, así como el crecimiento económico de los años noventa del pasado siglo, parecía indicar el triunfo definitivo del capitalismo. Sin embargo, desde finales del siglo XX y, sobre todo a raíz de la grave crisis desencadenada desde el año 2008, lo que sí se está viendo es el inicio del fin del capitalismo, el sistema que ha regido los destinos de buena parte del mundo desde hace varios siglos.

        Las perspectivas son verdaderamente negativas; en algunas décadas el sistema quedará colapsado. Habrá guerras por las pocas reservas de energías fósiles que vayan quedando en el planeta. El cambio climático originará desastres naturales, especialmente en las áreas subtropicales y ecuatoriales. En los países pobres aumentará la crisis alimentaria, mientras que en el Primer Mundo el estado del bienestar quedará desmontado en pocos años y la clase media se verá empobrecida.

         ¿Hay alternativa a estos presagios? En estos momentos parece difícil porque hay un grave problema que subyace a la crisis económica y que, probablemente, está en el origen de todos los males: la ambición patológica del ser humano, aderezada por la actual crisis de valores de buena parte de la población. Todavía la humanidad se encuentra a la espera de una revolución ética, de la misma magnitud que la tecnológica. Un vuelco en la conciencia que nos permita superar, después de varios milenios de historia, la miseria moral del ser humano.. Lo cierto es que, una vez desencadenada dicha revolución, sobre esa nueva ética colectiva, sería factible un cambio de rumbo, estableciendo un nuevo sistema sobre la base de cinco pilares:

        Primero, la instauración de democracias participativas, con listas abiertas, con partidos que funcionen de abajo arriba y no al revés. Asimismo, se deberían implantar leyes electorales que otorguen el mismo valor a todos y cada uno de los votos emitidos por los ciudadanos.

        Segundo, el cosmopolitismo que debería sustituir al nacionalismo y al patrioterismo. No en vano, el nacionalismo ha sido una de las peores lacras del mundo contemporáneo, siendo responsable de la casi todas las guerras internacionales y los genocidios. En cambio, el cosmopolitismo genera lo contrario, es decir, inclusión, pues parte de la base solidaria de que todos somos integrantes del cosmos. No es tan difícil concienciarnos de que antes que europeos, africanos, americanos o asiáticos, somos ciudadanos del mundo, pasajeros de un navío llamado Tierra.

        Tercero, la redistribución de la riqueza a nivel mundial que debería sustituir a la actual división desigual del comercio y al concepto de la acumulación capitalista. El control o la supresión de las multinacionales, así como de los organismos económicos internacionales que las amparan, sería un buen punto de partida. No es tolerable que casi mil millones de seres humanos estén pasando hambre en el mundo, mientras que una buena parte de la población del Primer Mundo sufre problemas de sobrealimentación.

        Cuarto, una disminución drástica del consumo superfluo, lo que provocará un decrecimiento sostenible. El futuro de la humanidad pasa necesariamente por el final de la era consumista, provocada por el propio sistema capitalista que alienta al consumo, con masivas campaña mediáticas y publicitarias.

        Y quinto, una concienciación ecológica real que nos permita respetar el planeta en el que vivimos. Desde el Neolítico se inició una depredación del medio que ha continuado hasta la Edad Contemporánea, cuando ésta ha alcanzado niveles verdaderamente inasumibles. Si queremos sobrevivir como especie, necesitamos recuperar la armonía con la madre naturaleza.

        Unos principios que más o menos se integran en la propuesta ecosocialista, un sistema aún no ensayado que se basaría, por un lado, en el decrecimiento sostenible y, por el otro, en la redistribución de la riqueza a escala planetaria.

        ¿Son utópicos estos planteamientos? Obviamente sí, entre otras cosas porque en estos momentos estamos lejos de esa necesaria revolución ética. En estos momentos el éxito de este proyecto, o de cualquier otro alternativo, es impensable porque debería ir precedido de una revolución ética. Tras la crisis económica subyace un déficit crónico de valores; ya no quedan ideologías, ni vocaciones profesionales, ni soñadores. El mundo está vacío, lleno de gente desilusionada que, en el mejor de los casos, sólo busca ganar lo suficiente para satisfacer su afán consumista. En estas circunstancias es difícil el cambio, pero, habrá que tener esperanza. Nadie dijo que sería fácil sino todo lo contrario. El camino será extremadamente duro pero, antes o después, nos veremos obligados a recorrerlo, con mayor o menor sufrimiento por parte de la humanidad.

        El ser humano ha sido capaz de lo mejor y de lo peor, moviéndose siempre entre la razón y la locura. En unas circunstancias puede convertirse en el ser más perverso de la Tierra, pero en otras puede obrar el milagro de la reconducción de su propia existencia. No nos queda otra cosa que lo de siempre: la esperanza. ¡Suerte!

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

 

(Versión resumida para ser trabajada por alumnos de la ESO)

CABALLOS Y LA CABALLERÍA EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA

CABALLOS Y LA CABALLERÍA  EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA

Desde que a principios de la Baja Edad Media se generalizara el estribo y la silla, la caballería se convirtió en dueña de Europa. En América iba a prorrogar su protagonismo durante todo el período conquistador pese a que en Europa empezaba a ceder la primacía a la infantería. El propio Hernán Cortés escribió una frase muy conocida pero que por su clarividencia traemos a colación: no teníamos, después de Dios, otra seguridad sino la de los caballos. Las Casas, parafraseando a la inversa, declaró que los équidos eran la más perniciosa arma que puede ser para entre indios, mientras que Fernández de Oviedo decía que aquellas gentes huían de los caballos como el diablo de la cruz. Una caballería utilizada decisivamente desde la Edad Media y que los aborígenes se mostraron incapaces de frenar. Al principio, a su eficacia intrínseca se unía el hecho de la sorpresa y el espanto que causaba, pues, los nativos pensaban, unas veces, que jinete y caballo formaban un mismo ser, y otras, que eran inmortales. Los españoles evitaron a toda costa que descubriesen la verdad. Hernán Cortés mandaba siempre enterrar a los caballos muertos y lo mismo hacía Francisco Pizarro, quien, en 1530, mandó inhumar a su rocín en un lugar secreto porque siempre estuviesen los indios en creencia que no podían matar los caballos. Pero no fueron los únicos; en la conquista de Santa Marta los naturales mataron el penco de Rodrigo del Río y éste se lo llevo a quemar al interior de un bohío para que sus oponentes no supieran su carácter mortal.

Esta creencia jugó muy malas pasadas a más de un bravo guerrero indígena. Un cacique maya, de nombre Tecum, pensando que caballo y jinete eran un mismo ser, se enfrentó a Pedro de Alvarado, matando a su caballo, pero ante su sorpresa el conquistador se revolvió desde el suelo y lo atravesó con su espada. El efecto psicológico sobre los indígenas lo acentuaban los propios hispanos, quienes les ataban a los lomos unos pretiles con cascabeles, cuyo sonido provocaba su huída despavorida. En Yucatán, un tal Palomino, hizo una exhibición con su caballo, delante de una decena de caciques, y fue tal el espanto que les causó, que se hicieron sus necesidades encima, de tal manera que el hedor era insoportable.

Obviamente, todo esto ayudó tan sólo en los momentos iniciales. Los nativos, si por algo se caracterizaron fue por su gran capacidad de observación, que les llevó a percatarse rápidamente que comían hierba y que además morían como cualquier otro ser vivo. Pero, a pesar de ello, siguieron siendo un elemento totalmente desequilibrante. Y ello muy a pesar de que en Europa, desde la Guerra de los Cien Años, la caballería había entrado en decadencia a favor de la infantería. Esta última se consolidó a principios del siglo XVI, cuando las armas de fuego se fueron progresivamente perfeccionando. Pero, dado que en América, los indios no disponían de este armamento, la caballería volvió a ser la base de las huestes, como en el Medievo. Pasada la Conquista, el caballo se usó con frecuencia en otros menesteres, unas veces como bestia de carga y en otros como elemento de ocio, realizándose exhibiciones equinas y juegos de caña.

Realmente el hierro y sobre todo la caballería eran los elementos que marcaban la diferencia entre la victoria y la derrota. Un arma absolutamente insalvable para los indios. Su movilidad y su posición dominante hacía que un hombre a caballo hiciese por diez españoles de a pie y por medio millar de indios. Las tribus indígenas sucumbían una detrás de otra a la ofensiva de la caballería. A mi juicio, la conquista fue una guerra relativamente fácil de ganar para los hispanos, pues de hecho, dos puñados de españoles acabaron con los dos mayores estados de todo el continente americano: la confederación mexica y el Tahuantinsuyu.

Pero, muy pocos españoles pudieron disponer en los primeros años de estos équidos que tan buena garantía les daban en el combate. Eran muy cotizados hasta el punto que preferían dejar morir a los indios aliados antes que a sus caballos, conscientes de que constituían su protección más preciada. En los primeros decenios, la escasez de équidos hizo que su precio se disparara. Las Casas se indignaba al comprobar que en La Española, en las primeras décadas del siglo XVI, se cambiaba una yegua por 80 personas de Pánuco, ¡por 80 ánimas racionales! Poco antes de la Conquista de México se cotizaban en 3.000 pesos de oro lo que obligó a algunos conquistadores a asociarse para su adquisición. Fue el caso de Pedro de Alvarado que adquirió una yegua alazana a medias con López de Ávila. Por su parte Francisco de Montejo, debió conformarse con un penco de feas hechuras que debió comprar a partes iguales con Alonso de Ávila. Pero todavía en torno a 1535 Alonso Martín, declaró que compró un caballo en el Perú por 1.200 pesos de oro. Prácticamente durante toda la Conquista, el caballo fue un producto escaso y, por tanto, privativo.

Pese a todo, la caballería fue desequilibrante hasta tal punto que las pocas batallas en las que los aborígenes salieron victoriosos se produjeron de noche, en zonas de sierra o en espacios angostos donde la caballería reducía sustancialmente su eficacia. Algunos de estos primeros caballos casi se convirtieron en leyenda, como Rolandillo, Cabeza de Moro, Romo –el caballo de Cortés-, el Cordobés, Villano –de Gonzalo Pizarro-, Salinillas o Motilla. Este último era propiedad del medellinense Gonzalo de Sandoval, y de él escribió Bernal Díaz del Castillo que ni en Castilla ni en las Indias se vio otro mejor. Antonio Espino contradice mi tesis, y reduce la importancia del caballo en la conquista. Parte de la idea, a mi juicio errónea, de que la guerra fue muy difícil de ganar y que en algunas áreas los caballos fueron muy escasos o inoperantes por lo abrupto del terreno (2013: 30-31). Pero, como hemos visto en este artículo no pensaban lo mismo los contemporáneos, como aquellos capitanes que se rieron de Cortés con motivo del asedio fracasado de Argel, cuando le dijeron: Este animal cree que tiene que vérselas con sus indiecitos porque allí bastaban diez hombres a caballo para aniquilar a veinticinco mil (Mira Caballos, 2010: 37).

 

PARA SABER MÁS

 

ESPINO LÓPEZ, Antonio: La conquista de América. Una revisión crítica. Barcelona, R.B.A., 2013.

 

MIRA CABALLOS, Esteban: Conquista y destrucción de las Indias. Sevilla, Muñoz Moya Editor, 2010. A la venta en www.Amazon.es

 

RIVERA SERNA, Raúl: “El caballo en el Perú (siglo XVI)”, Anuario de Estudios Americanos, T. XXXVI. Sevilla, 1979.

 

RÍO MORENO, Justo L.: Caballos y équidos españoles en la conquista y colonización de América (S. XVI) T. I. Sevilla, Ediciones Guadalquivir, 1992.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

¿ES CATALUÑA UNA NACIÓN? TODAS LAS RESPUESTAS

¿ES CATALUÑA UNA NACIÓN? TODAS LAS RESPUESTAS

        Habitualmente, veo en los medios de comunicación, muchos periodistas e intelectuales que se posicionan a favor o en contra, sin conocer exactamente el origen y la definición de nacionalismo y de nación. Por ello, creo que es conveniente aclarar este aspecto para los lectores interesados.

        A mi me lo explicaron hace treinta años cuando cursaba la Carrera de Geografía e Historia en la Universidad de Sevilla. Lo que quiero decir con ello es que ya en el siglo pasado había muchos profesores universitarios que tenían claro los conceptos. Es obvio que no descubro nada nuevo, pero quiero que trascienda al mundo académico.

        El fenómeno del Nacionalismo surge en Europa a partir de las revoluciones de liberales de 1820, 1830 y 1848. Fue una consecuencia más de aquellas revoluciones, pues los derechos y libertades individuales se extendieron a todos los pueblos y naciones. Otra cosa diferente es que muchos autores, con razón, han afirmado, que los nacionalismos fueron la gran enfermedad contemporánea porque han estado implicados en casi todas las guerras de nuestro tiempo. Ya en el siglo XIX se dieron dos tipos de nacionalismos:

        Uno, integrador, es decir, territorios pequeños que querían crear una unidad nacional más grande, como la Italia de Camilo Benso Cavor o la Alemania de Otto von Bismarck. Y otro, segregador, de pueblos que aspiraban a separarse de estados o imperios, como ocurrió con Grecia o con Bélgica.

        Pues bien, una nación no es más que un conjunto de personas que se sienten vinculadas entre sí por una lengua, un pasado, una historia y unas costumbres en común. El nacionalismo no sería otra cosa que un sentimiento, es decir, el sentimiento de saberse perteneciente a una nación. Y finalmente, un estado es una superestructura política que se establece sobre una o varias naciones. Por ello hay estados uninacionales –como Francia- o plurinacionales –como Gran Bretaña o España-.

        Estamos ya en condiciones de responder a nuestra pregunta: ¿Es Cataluña una nación? Obviamente sí, igual que Galicia o el País Vasco. Es una nación vinculada al estado español desde tiempo inmemorial. Ya en tiempos de los romanos estaba integrada en Hispania, y durante la Edad Media lo estuvo a Aragón, salvo un breve período de tiempo en que formó una Marca hispánica, integrada en el estado Carolingio. Desde la unificación de Aragón y Castilla ha permanecido siempre vinculada al Estado español.

        Resumiendo, Cataluña es una nación, no hay que tener reparos en reconocerlo; una nación que ha estado siempre vinculada a España y que esperemos lo siga estando en el presente y en el futuro. España es un estado plurinacional que se remonta, como mínimo, a la época de los Reyes Católicos. No se puede estar en contra de una realidad, como es la nacionalidad catalana, de lo que podemos estar en contra es de que esa nación, secularmente vinculada a España, pretenda ahora separarse y formar un reino taifa. En este último punto no van a encontrar mi apoyo ni el de la mayoría los habitantes de esta vieja piel de toro, que desde hace muchos siglos se conoce como España.   

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

LA REBELIÓN DE ENRIQUILLO (1520-1533)

LA REBELIÓN DE ENRIQUILLO (1520-1533)

Buenas tardes:

 


Hoy hablaremos de Enriquillo, un personaje muy conocido de la historia dominicana. Sorprendente porque es de los pocos indios a los que la Historia le ha otorgado un sitio de honor. Queremos dejar bien claras tres ideas:

 

 

La primera idea que queremos dejar clara es la resistencia indígena permanente que abarca desde la llegada de los españoles hasta la extinción de los aborígenes en poco menos de cincuenta años. Superado un momento inicial en el que, como es bien sabido, los españoles fueron tratados como dioses, comenzó la resistencia de los indios. En estos primeros compases la oposición se catalizó en: 1.- la huida a los montes. 2.-destrucción de sus conucos y 3.-un mutismo premeditado sobre los remedios médicos a determinadas enfermedades subtropicales.

 

La segunda cosa que queremos dejar clara es que hubo dos fases: en la resistencia: una,

antes de 1519 y después de esta fecha. Hasta 1519 los indígenas poco o nada pudieron hacer frente a las ofensivas armas de los cristianos por lo que la única salida que les quedaba era, como ya hemos comentado, la huida a los montes, fuera del alcance de los españoles. Podemos decir que los indios en los primeros años no se rebelaban contra los españoles sino que tan sólo se ausentaban, de ahí que para recuperarlos se utilizase a los llamados recogedores de indios o alguaciles del campo. Y otra, a partir de la década de los veinte aparecieron líderes que aglutinaban en torno a si indios con una mayor conciencia de grupo, como fue el caso de Enriquillo que concentró bajo su mando a más de un centenar de guerreros.

En estos años se dieron varias circunstancias que favorecieron los levantamientos indios, a saber: el progresivo despoblamiento de las islas y el mestizaje cultural de muchos indios que les permitió aprender las técnicas de combate del grupo conquistador. Aprendieron a evitar los ataques frontales con los españoles, prefiriendo su concentración en lugares inaccesibles desde donde atacar por sorpresa y esporádicamente.

Y la tercera idea que queremos aclarar es que no fueron más que simples rebeliones ya que el propósito de caciques como Enriquillo o Guama en Cuba, fue tan sólo escapar de la pésima situación en la que se vieron envueltos, sin obviamente, plantear situaciones más complejas. De manera que si bien es cierta la existencia de un rechazo del indio hacia la nueva situación política, social y económica, creada por los hispanos no es menos cierto que no hubo una intención generalizada de crear una nueva sociedad frente a lo hispano. En el caso de Enriquillo que si llegó a crear una sociedad aparte lo cierto es que no hizo otra cosa que copiar el ordenamiento vigente, como ya hicieran los esclavos rebeldes en la antigüedad.

De forma que los indios se rebelaron contra una coyuntura concreta, como podía ser el excesivo trabajo o en el hambre en un momento determinado, no contra el nuevo sistema establecido por los españoles. Los oficiales reales eran conscientes que cuando no se les daba de comer a los indios o a los negros estos se rebelaban y así ocurrió en la cuaresma de 1547 cuando se le dio muy poca comida a negros e indios que “fue ocasión que se alzasen y se fuesen a buscar de comer...”

          Tras el sometimiento de la Española por parte del Comendador Mayor, frey Nicolás de Ovando, la isla permaneció pacífica prácticamente hasta la década de los veinte. No obstante, hacia 1519 apareció una figura clave en la historia de esta isla como fue Enriquillo, un cacique que supo aglutinar en la Española a un numeroso grupo de descontentos.

          Respecto a las causas que le impulsaron a la insurrección debemos decir que hay una tremenda confusión al respecto. Ya los cronistas de la época redujeron todo el alzamiento al simple interés personal de Enriquillo, habida cuenta de los malos tratos que le proporcionó su encomendero, llamado Valenzuela, que le llegó a quitar a su mujer y a su yegua. Sin embargo, una gran parte de la historiografía reciente dominicana ha querido ensalzar a Enriquillo como héroe, proponiendo como causas principales de su rebeldía el interés colectivo de los indios frente a la espantosa explotación laboral y social que sufrieron a manos de los españoles.

          Nosotros, por nuestra parte, tenemos nuestra propia opinión sobre este interesante personaje, que si bien tiene en cuenta todo lo dicho hasta ahora, creemos que el comportamiento individual de este líder, su propia vida y sus propios intereses personales influyeron más que otras circunstancias en su actuación contra los españoles. Para ello nos basamos en el sintomático hecho de que en ningún momento este cacique defendió más intereses que los suyos propios y, en concreto, cuando le ofrecieron un puesto importante en la sociedad española lo aceptó sin preocuparle el futuro del resto de los aborígenes.

Desde luego y ante todo hemos de tener en cuenta la propia formación cultural de Enriquillo que hemos definido como mestiza, pues, pensaba en español, al ser criado desde muy pequeño, como ya hemos señalado, por los franciscanos y, al igual que muchos de los que con él estaban, estaba totalmente aculturado. El propio Juan de Castellanos en su conocida obra lo definía así:

 

          “Fue Enrique pues, indio ladino que supo bien la lengua castellana, cacique principal, harto vecino al pueblo de San Juan de la Maguana... Era gentil lector, gran escribano”.

 

 

Además, cuando Francisco de Barrionuevo llegó al pueblo que tenía Enriquillo en el Bahoruco encontró que en todos los "bohíos" había cruces puestas, e incluso, una iglesia para la que el cacique insurrecto le pidió una campana. Es decir, con estas características podemos afirmar que el agravio que sintió Enriquillo, principalmente, al perder a su mujer, tuvo que tener más impacto en su personalidad que el que hubiera tenido en cualquiera de los indígenas de su comunidad. Es seguro, por tanto, que Enriquillo compartió, como el resto de los hidalgos españoles, el ideal de honor del momento y esa antítesis de la sociedad renacentista del momento conocida como “caballero valeroso- villano cobarde”.

          Si a todo ello unimos la abusiva actuación que los españoles llevaron a cabo con los indios, sólo suavizada en parte durante el gobierno de los Jerónimos, la insurrección de Enriquillo está más que justificada.

A Enriquillo le siguieron la mayoría de sus indios, engrosando su número con el paso de los años por la popularidad que el movimiento rebelde adquirió entre la mayoría de los indígenas de la isla. Como bien dijo el padre Las Casas la fama de Enriquillo se difundió como la pólvora entre los indios de tal forma que en los años sucesivos se incorporaron aquellos naturales descontentos por los malos tratamientos que les proporcionaban sus encomenderos. De hecho, en 1544, el licenciado Cerrato explicaba al Emperador que de cien esclavos que se iban al monte noventa y nueve lo hacían debido a la crueldad con la que se les trataba.

Del número de insurrectos que andaban en el Bahoruco no tenemos referencia exacta. En los primeros años del alzamiento los documentos hablan de tan sólo cincuenta o sesenta indios, la mayoría de ellos varones, mientras que para el momento de máximo auge rebelde no sobrepasaron, en cualquier caso, los cuatrocientos efectivos en total. Hacia 1533, y tras las numerosas muertes causadas por los largos años de lucha con los españoles, tan sólo había unos 80 o 100 indios guerreros y un total de trescientas almas incluidas las mujeres, los niños y los viejos.

            El movimiento rebelde triunfó durante más de catorce años. El motivo de su éxito radicó en algo que ya hemos dicho, pero que volvemos a insistir. Su carácter cultural mestizo, no sólo en el mismo Enriquillo, sino también en muchos de sus compañeros de lucha, que al igual que su líder se habían educado junto a los españoles.

          Es evidente, pues, que esta guerra de Enriquillo fue muy distinta a aquella protagonizada por los primeros indígenas que vivieron el Descubrimiento, paralizados por el terror ante unos invasores desconocidos. Ahora las técnicas de combate, las armas, las estrategias y los objetivos fueron muy diferentes. No en vano, en 1529, escribieron a Carlos V los oidores de la Audiencia de Santo Domingo con una gran clarividencia, como se puede observar en las líneas que vienen a continuación:

 

 

          “Es guerra con indios industriados y criados entre nosotros, y que saben nuestras fuerzas y costumbres, y usan de nuestras armas y están proveídos de espadas y lanzas, y puestos en una sierra que llaman Bahoruco, que tiene de largura más que toda el Andalucía, que es más áspera que las sierras de Granada”.

 

 

Enriquillo creó todo un sistema defensivo que parecía ingeniado por un auténtico español. Para empezar situó su cuartel general en un lugar prácticamente inaccesible para los españoles, en pleno corazón de la región del Bahoruco. En estos apartados lugares los indios encontraron una defensa eficaz frente a unos españoles que desconocían el territorio. Así, en una carta de Alonso de Zuazo a Carlos V le explicaba que como la sierra del Bahoruco era de sesenta leguas “los alzados saben la tierra, y así burlan a los españoles”. Además, en estos lugares tan serranos la mejor arma ofensiva de los españoles que, como es bien sabido era el caballo, resultaba totalmente inútil, pues, como decía un documento de la época, "en la sierra no son nada". Este sistema se completaba con otro asiento distinto y oculto para los enfermos y los viejos, en el cual se les atendía y se les curaba sin el peligro que suponía un eventual ataque español. El resto de los indios labraban la tierra en zonas más llanas, mientras que otros se dedicaban a la vigilancia para que a la menor señal de alerta corriesen a refugiarse a la sierra.

Por lo demás, Enriquillo estableció un complejo sistema de información en torno a él, en el que es muy probable que estuviesen implicados indios de paz. Este hecho, que es conocido desde hace ya tiempo aunque desde un punto de vista más literario que científico, parece confirmarse por un caso ocurrido en la Española, en 1527, y que citamos a continuación. Así, en este año se produjo un ataque de indios cimarrones a una hacienda de la Yaguana. Pues bien, poco después se encontró parte del botín robado en poder de ciertos indios de paz que había en una estancia cercana "por donde se presume que algunos indios de aquellos fueron espías o supieron algo o serían en el dicho robo...". Como no se llegó a hacer pesquisa sobre este asunto no sabemos si los hechos realmente ocurrieron así. Sin embargo, tan sólo la sospecha de espionaje por parte de los españoles es muy sintomática al respecto. Por otro lado, dos años después, la Audiencia de Santo Domingo informó a Su Majestad que los indios alzados tenían tantos “espías” en las villas y en el campo “que no se menean (se refiere a los españoles) sin que ellos lo sepan...”.

Igualmente, había aprendido de los españoles que la improvisación era un gran arma, motivo por el cual no cejaba en la vigilancia hasta el punto que, según el padre Las Casas, “era tanta su vigilancia que el primero era él quien los sentía”. En este sentido, Luis José Peguero, citando al cronista Antonio de Herrera, decía que su espada “no la soltaba ni en la hamaca en que dormía”.

Otra de las precauciones que tomó este líder indio poner los medios para evitar que los españoles pudiesen localizar su asentamiento. Para ello se dice que cortó la lengua a los gallos y que impuso graves sanciones para aquellos que encendiesen fuegos en zonas no señaladas para tal efecto.

En cuanto a las formas de ataque ofensivo debemos decir que consiguió las armas de metal de los propios españoles a los que despojaba después de ser vencidos, hasta el punto que, según contaba el padre Las Casas, algunos de los que iban con Enriquillo llevaban hasta dos espadas. También en la táctica de combate este cacique demostró un perfecto conocimiento de la guerra muy superior a la capacidad estratégica del resto de los indios. Así sabemos que dividía a los hombres en dos grupos, uno a su mando, y otro de auxilio, comandado por su sobrino Tamayo, ganando de esta forma muchas batallas.

Pese a todo, tras unos años de éxito, la resistencia indígena fracasó tanto en la Española como en las demás islas antillanas. Los motivos fueron los siguientes, a saber: primero, por la escasez, cada vez mayor, de indios y muy especialmente de mujeres, lo que originó que los insurrectos tuviesen como prioridad absoluta la toma de indias encomendadas y naborías de paz. Segundo, por la falta de unos intereses comunes entre negros e indios frente al poder español que, posiblemente estaba motivado por cuestiones eminentemente culturales. Y tercero, por la falta de una conciencia colectiva entre los aborígenes, favorecida por los traslados indiscriminados de indios que practicaron los españoles, especialmente intensos en los primeros años. Igualmente, el duro trabajo minero impidió que se fraguasen las ideas de rebeldía al tener tan sólo unos pocos meses, tras la demora, para “fabricar de como se han de alzar”. Ni en los mejores momentos de Enriquillo existió una liga o unión entre los principales caciques alzados de la isla, pues, como bien afirmó fray Cipriano de Utrera, cuando Enriquillo firmó la paz los demás indios continuaron su alzamiento independientemente. Tras la firma de la paz por Enrique en 1533 continuaron algunos caciques alzados pero el fin de los alzamientos estaba sin duda próximo.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

 

 

(*) Texto de la conferencia impartida en la Casa de España de Santo Domingo, el 11 de noviembre de 1998.