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        La figura del escribano carmonense Gregorio Alanís es bien conocida, pues ya en 1929, llamó la atención del arqueólogo francés Jorge Bonsor, quien escribió un pionero trabajo sobre su persona que, hasta donde sabemos, ha permanecido inédito hasta nuestros días. Sin embargo, al famoso arqueólogo galo le pareció en su día un caso absolutamente excepcional mientras que hoy sabemos que esa permanencia fue mucho más habitual de lo que se había pensado. De hecho, cada vez hay más información sobre los miles de conversos que consiguieron eludir las órdenes de expulsión de 1609 y 1610, unos acogiéndose a las excepciones, otros obteniendo licencias reales y los más escamoteándose entre los cristianos viejos.

El caso que nos ocupa es muy significativo por dos motivos: uno, porque todos sus contemporáneos sabían que descendía, por parte de padre y madre, de moriscos de rebelados en las Alpujarras. Y dos, porque ni podía incluirse en alguna de las excepciones decretadas por la Corona ni pidió ninguna licencia especial para garantizar su permanencia. Es decir, simplemente se quedó sin que nadie lo importunase en exceso para que saliese de Carmona como hicieron otras 125 familias. Por tanto, entre los moriscos carmonenses embarcados en Sevilla con destino al exilio magrebí no se encontró nuestro escribano, pese a tener sangre morisca por los cuatro costados. Bien es cierto que estos exilados eran, según el corregidor de la villa, “Jornaleros del campo con tan mísera posada que no pienso tendrán caudal para salir de sus casas los más de ellos”. En cambio, Gregorio Alanís, como veremos a continuación, había conseguido situarse entre la élite local. Y este aspecto es importante ya que cada vez está más clara la vinculación entre extracción social y exilio. La élite eludió con mucha más facilidad el cadalso, pues como ha ocurrido desgraciadamente siempre, molesta más el pobre que el rico.

        Su progenitor había muerto en la rebelión de las Alpujarras, mientras que su madre María de la Cueva, embarazada, fue deportada en 1571 a Carmona, uno de los puntos de concentración, junto a Écija. De hecho, en ese año el corregidor de Carmona estimó que había un total de 1.080 moriscos, la mayoría procedentes de Tolox (Málaga). La madre de nuestro protagonista fue adquirida en subasta pública por Pedro Muñoz de Alanís, mientras que Gregorio nació en marzo de 1572, siendo bautizado en la parroquia de San Pedro el día 17 de ese mes y año. Con toda probabilidad el señor de la casa se encaprichó con su madre y con el joven huérfano porque de lo contrario es impensable que el hijo de una esclava recibiese una formación académica. Lo cierto es que ya en 1587 y 1588 lo encontramos frecuentemente firmado como testigos las escrituras públicas del escribano Pedro de Hoyos. En 1609 y 1610 fue sucesivamente escribano del crimen y mayordomo del pósito, mientras que en 1611 fue recibido por el concejo como escribano público, pese a la oposición de algunos que alegaron su origen manchado. Hay que aclarar que según los privilegios de la villa, para ser confirmado como escribano era imprescindible recibir la aprobación del concejo lo que implicaba una buena relación con la oligarquía local. También se permitió el lujo de raspar de su partida de bautismo el nombre de su padre y poner en su lugar el de Pedro Muñoz de Alanís, quien según él mismo lo había naturalizado como hijo suyo.

        Gregorio Alanís, que terminó firmando sus escrituras como Gregorio Muñoz de Alanís, tuvo una vida longeva de nada menos que 81 años, estando al pie del cañón como escribano durante varias décadas, hasta muy poco antes de su óbito en 1653. Un morisco de pura cepa que al igual que otros muchos, quedó incrustado en la sociedad cristiano vieja carmonense del siglo XVII.

 

 

PARA SABER MÁS

 

 

-BONSOR, Jorge: “Los moriscos de Carmona y el escribano Gregorio Alanís” (inédito conservado en A.G.A. Leg. 7, N. 1).

 

-Catálogo de la VI Exposición Documentos Municipales para la Historia de Carmona. Los moriscos en Carmona. El escribano Gregorio Alanís. Carmona, 2009 (20 pp.)

 

-FERNÁNDEZ CHAVES, Manuel F. y PÉREZ GARCÍA, Rafael M.: En los márgenes de la ciudad de Dios. Moriscos en Sevilla. Valencia, Biblioteca de Estudios Moriscos, 2009.

 

-MAIER, Jorge: “Los moriscos de Carmona”, Actas del III Congreso de Historia de Carmona. Carmona, 2003, pp. 85-124.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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gravatar.comAutor: Kisko

Muy bueno; por nuestras venas corre sangre morisca y judía. Hubo mezcla racial e integración.

Fecha: 05/01/2015 11:13.


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