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Temas de historia y actualidad

LA JUSTIFICACIÓN ÉTICA DEL IMPERIALISMO

Por Esteban Mira Caballos

 

Todos los imperios, todas las naciones y todos los gobernantes han tendido siempre a conseguir dos cosas: una, legitimar ante la opinión pública sus actuaciones, y otra, asegurarse la continuidad del poder1. Una justificación mucho más perentoria si de lo que se trataba era de justificar un genocidio. Toda lucha armada va siempre acompañada de otra retórica2. En ella, abundan los eufemismos, para evitar llamar por su nombre a las cosas. Frente a la violencia innata del hombre se ponía sobre la mesa la civilización que, era la que hacía posible la convivencia. Por ello, llevar la civilización a los pueblos bárbaros no solo era deseable sino una obligación de los pueblos superiores. Había pueblos a los que evangelizar, culturizar y, en la actualidad, desarrollar. Una coartada perfecta que justificó lo mismo el expansionismo romano, que el hispano, el inglés o, actualmente el estadounidense.

Ya los griegos consideraron bárbaros prácticamente a todos aquellos que no eran helenos. Los romanos, crearon toda una corriente ideológica tendente a justificar su expansión. Llama la atención que ya en el siglo I d. C. Cornelio Tácito en su obra Historias afirmara que todos los pueblos que habían sometido a otros lo habían hecho bajo el pretexto de llevarles la libertad3. Incluso, en el siglo XVI, Ginés de Sepúlveda alabó la expansión romana en Hispania, pues, aunque generó algunos abusos, no fueron comparables con las ventajas, especialmente el haber traído a la Península Ibérica el latín4.

En el siglo XVI también se justificó la expansión en nombre de Dios y de la civilización. La Conquista fue presentada como el triunfo de la civilización sobre la barbarie. Para la mayoría de los europeos de la época los amerindios constituían sociedades degeneradas y bárbaras por lo que se imponía la necesidad caritativa de civilizarlos o de cristianizarlos, que era la misma cosa. Por ejemplo, Antonio de Herrera contrapuso la civilización castellana al barbarismo indígena, donde mandaban todos con violencia, prevaleciendo el que más puede. Ahora bien, excluía del barbarismo a los mexicas y a los incas.

En el siglo XIX hubo verdaderos cantores de la expansión imperial que veían en dicha expansión el triunfo definitivo de la civilización sobre la barbarie. Incluso, el trabajo científico de Charles Darwin y su evolución de las especies fue usado por muchos para justificar la sumisión de unos hombres a otros. Es más llegó a escribir que la selección de las especies en el caso humano podría debilitarse debido precisamente a la civilización. Pero lo cierto es que, aunque Darwin en su famosa obra no se refirió específicamente a la especie humana, muchos interpretaron que los grupos más civilizados terminarían exterminando o asimilando a las razas salvajes del mundo5.

Lamentablemente, en el siglo pasado esta línea de pensamiento que justificaba el predominio del hombre blanco se ha mantenido. La justificación ética del imperialismo británico ha sido especialmente duradera. En 1937 en una conferencia de la Commonwealth se afirmó que el único futuro que le quedaba a los indígenas australianos era su asimilación por la cultura occidental. Más allá de eso no había ningún futuro para ellos6. En 1948 Lord Elton escribió con orgullo que el pueblo británico había sabido entender mejor que nadie su misión en el mundo, al comprender y asumir que el Imperio acarreaba más obligaciones que beneficios7. Una justificación que siguen asumiendo actualmente algunos de los antiguos países de la Commonwealth. De hecho, en Australia, desde 1960 muchos niños indígenas han sido sacados de sus hogares para facilitar su aculturación, una practica que se seguía realizando a principios del siglo XXI8.

El pensamiento anti-indio se hizo doctrina oficial en la Argentina del siglo XX, justificando el genocidio el destierro y el saqueo. En un libro de geografía, aprobado como texto escolar por el Ministerio de Educación, y escrito en 1926 por el profesor Eduardo Acevedo Díaz, escribió lo siguiente: La Republica Argentina no necesita de sus indios. Las razones sentimentales que aconsejan su protección son contrarias a las conveniencias nacionales”.

En muchos casos, fue la propia Iglesia quien encabezó la justificación del imperialismo, alegando que llevaban la luz de la fe a los pueblos bárbaros. La Iglesia oficialmente defendió esta línea en la colonización de los Hamburgo. Y ello porque los beneficios se los llevaban ambos poderes: la Iglesia con la incorporación de millones de nuevos fieles, y el estado ampliando sobremanera el número de tributarios. Por ello nada tiene de extraño que el Papa pidiera perdón por los excesos cometidos en nombre de Dios en Latinoamérica, el 12 de enero de 2000, en un documento titulado Memoria y Reconciliación9 Bien es cierto que en la Edad Contemporánea cambió de actitud y pasaron a criticar el colonialismo y a defender la autodeterminación de las colonias. Y tenía su lógica, aquellos pueblos estaban ya cristianizados, ya no tenía ningún sentido seguir apoyando su explotación por parte del Estado, por lo que el pacto tácito entre ambos se rompió. Al parecer, solo en el caso del imperio portugués, la Iglesia mantuvo el apoyo a la lucha armada del gobierno contra los movimientos independentistas. Y el cambio de actitud no se produjo hasta fechas sorprendentemente recientes, como la revolución de los Claveles de 197410.

En la actualidad, sorprende nuevamente ver la misma justificación ética del neoimperialismo por parte de los Estados Unidos de América. Los mismos argumentos utilizados, por los romanos, el colonialismo moderno y el imperialismo decimonónico. Ahora se someten países sin conquistarlos físicamente, siempre bajo la justificación de liberarlos o de democratizarlos11. Estados Unidos, igual que el Imperio Romano, se presenta como la garante de los derechos humanos y de la libertad el mundo.

 

2.-EL ANTICOLONIALISMO

Obviamente, los que justificaban o justifican la superioridad ética o moral de unos pueblos sobre otros partían de una premisa falsa, pues las civilizaciones más avanzadas no han demostrado ser más pacíficas que las atrasadas sino al revés. Además, no se trataba más que de una tapadera para ocultar los verdaderos fines que no eran exactamente altruistas.

Hubo una corriente dominante que defendió el imperialismo, pues, de alguna forma los Estados se vieron obligados a justificar ante sus ciudadanos su política expansiva12. Sin embargo, siempre hubo otra corriente contraria, la anticolonialista que perduraron en el seno de todas las potencias colonizadoras hasta el mismísimo siglo XX. Ésta corriente se opuso con uñas y dientes a la política expansiva de los Estados. Ya en el Imperio romano, una generación de escritores del siglo I a. C. entre los que se encontraba Cicerón empalizaron con los bárbaros, acusando desde dentro al propio ejército romano de cometer atrocidades. Cicerón denunció la práctica del ejército romano de destruir y saquear un territorio y afirmar que lo habían pacificado13. Salustio fue todavía más allá al decir que la fundación de Roma sirvió de azote del mundo entero14.

Dieciséis siglos después, el padre Las Casas denunció las mismas cosas, al afirmar que llamaban pacificar a destruir. Y es que ponían gran empeño en la justificación ética de sus atrocidades conscientes de que es imposible que un plan genocida prospere sino cuenta con el apoyo o el consentimiento del aparato estatal y de una buena parte de la población15. No solo aplastaban al supuesto enemigo sino que además querían hacer creer que le asistía la razón. Por ello, en todos los imperios se debatió siempre la cuestión de la guerra justa.

En el imperio de los Habsburgo, la corriente crítica, aun siendo minoritaria, consiguió despertar muchas adhesiones, tocando la conciencia de muchos gobernantes. Realmente, fue la única potencia de nuestra era que se planteó seriamente la licitud de su ocupación. Una corriente de pensamiento que, en lo referente a los indios, encabezó el dominico fray Bartolomé de Las Casas, una persona comprometida socialmente con los más desfavorecidos en una época en la que casi nadie se ocupaba de ellos. Sin duda, la escuela de Salamanca y toda la corriente crítica debe figurar en un sitio de honor entre los defensores de los derechos civiles y sociales de la humanidad. Esta ideología caló en los propios reyes quienes se mostraron siempre preocupados por expedir una legislación protectora. El mayor éxito de la corriente crítica fue la aprobación de las Leyes Nuevas en 1542-1543 en la que, al menos sobre el papel, se abolió la encomienda y la esclavitud del indio. No obstante, su convencimiento no fue absoluto porque pensaban en la misión imperial de España que solo se podía mantener con los lingotes de metal precioso que se extraían a costa del sudor y de la sangre de los indios.

También los imperialismos contemporáneos tuvieron grandes detractores, personas que se movieron dentro de una corriente crítica, jugándose y perdiendo en muchos casos sus propias vidas. En el Siglo de las Luces hubo muchos intelectuales, escritores y filósofos que se posicionaron frente al colonialismo. El propio Voltaire se refirió al cinismo de muchos al defender el derecho de gentes y a la par explotar a los nativos hasta la extenuación. Ya a finales del siglo XIX aparecieron otros críticos en Francia que combatieron ardorosamente la política colonial francesa. Entre ellos, destacaron hermanos George y León Bloy. Este último denunció que era indigno para un país como Francia tener una historia colonial tan sangrante. Para él, la historia colonial francesa se resumía en seis palabras: dolor, ferocidad sin medida y bajeza. Los dos hermanos sufrieron persecuciones por decir lo que nadie quería oír, sufriendo deportaciones y encarcelaciones. Por su parte, Anatole France, en un discurso anticolonial pronunciado el 30 de enero de 1906 se lamentaba de que los pueblos llamados bárbaros no conocían a los franceses más que por sus crímenes.

Y es que occidente siempre se ha empeñado en evangelizar, modernizar, cooperar o democratizar otros territorios, ¿por qué? ¿para qué? Obviamente no por altruismo sino por el afán de dominar el mundo y de asentar y consolidar su poder. Y todo con la coartada de la civilización.

(Publicado en http://www.rebelion.org 11-VI-2011)

 

 

1 En este sentido, George Burdeau escribió que todos los mandatarios han tenido siempre la idea de conseguir ver reconocido su derecho a hacerlo. BURDEAU, George: El Estado. Madrid, Seminarios y Ediciones, 1975.

2 Hasta tal punto esto es así que, según Michael Ghiglieri todo asesinato debe estar justificado en la mente del soldado o del asesino, de lo contrario, derivaría hacia la locura. GHIGLIERI, Michael P.: El lado oscuro del hombre. Barcelona, Tusquets, 2005, p. 252.

3 CONDE; Juan Luis: La lengua del Imperio. La retórica del imperialismo en Roma y la globalización. Alcalá Editorial, Alcalá Grupo Editorial, 2008, p. 11.

4 Cit. en GONZÁLEZ, Jaime: “Imperio Romano e Imperio Hispánico en la historiografía española de la época de Carlos V”, Revista de Indias Nº 153-154. Madrid, 1978, p. 883.

5 COQUERY-VIDROVITCH, Catherine: “El postulado de la superioridad blanca y de la inferioridad negra” en Marc Ferro (Dir.): El Libro negro del colonialismo. Madrid, La Esfera de los Libros, 2005, p. 794.

6 VUCKOVIC: Nadja: “¿Quién exige reparaciones y por cuáles crímenes?, en Marc Ferro (dir.): El libro negro del Colonialismo. Madrid, La esfera de los Libros, 2005, p. 939.

7 ELTON, Lord: El Imperio Británico. Barcelona, Luis de Caralt editor, 1948, p. 19. Esta comprensión del imperio inglés la contraponía al espíritu intolerante que reinó en el malogrado imperio español. Ibídem, p. 23.

8 VUCKOVIC: Ob. Cit., p. 940.

9 Nueve años antes, es decir, en 1991, ya había pedido perdón por los crímenes cometidos por la cristiandad en otro continente, el africano. VUCKOVIC: Ob. Cit., p. 916.

10 MERLE, Marcel: “El anticolonialismo” en Marc Ferro (Dir.): El Libro negro del colonialismo. Madrid, La Esfera de los Libros, 2005, p. 735.

11 CONDE: Ob. Cit., p. 38-40.

12MERLE: Ob. Cit., p. 727.

13 CONDE, Juan Luis: La lengua del Imperio. La retórica del imperialismo en Roma y la globalización. Alcalá La Real, Alcalá Grupo Editorial, 2008, p. 119. Este autor realiza una interesante comparación entre la Roma Imperial y el neoimperialismo estadounidense. Concretamente compara la I Guerra Mitridática en la que Roma arraso este reino del próximo Oriente con la II Guerra del Golfo en la que Sadam Huséin fue apresado y su país ocupado. Mitrídates había configurado una gran monarquía en Oriente Próximo, ocupando el vecino reino de Bitinia, aliado de los romanos, y Huséin había hecho lo mismo, ocupando Kuwait. Ibídem, p. 90 y ss.

14 CONDE: Ob. Cit., p. 124.

15 LOZADA, Martín: Sobre el genocidio. El crimen fundamental. Buenos Aires, Capital Intelectual, 2008, p. 31.

DOS ESCLAVAS INDIAS BAUTIZADAS EN CARMONA EN 1504

 

 

 

En este artículo queremos reseñar don interesantes casos de indios bautizados en Carmona en la temprana fecha de 1504. No fueron los primeros bautizados en la Península, pues ya Cristóbal Colón al regreso de su primer viaje trajo consigo varios indios, dos de los cuales se bautizaron solemnemente en el monasterio de Guadalupe, allá por el año de 1493. La partida decía así:

 

Viernes XXIX de este dicho mes, se bautizaron Cristóbal y Pedro, criados del señor Almirante don Cristóbal Colón. Fueron sus padrinos, de Cristóbal Antonio de Torres y Andrés Blázquez. De Pedro fueron padrinos el señor Coronel y Señor Comendador Varela, y Bautizolos Lorenzo Fernández, capellán1

 

Con posteridad se debieron bautizar más indios en Sevilla pero apenas conocemos casos documentados con anterioridad a 1505. De ahí la importancia de estas dos indias que se bautizaron en la parroquia de Santiago de Carmona. La partida decía así:

 

En domingo 26 de mayo bautizó Alonso Sánchez, capellán de la Señora Duquesa a María e Inés, indias esclavas de su señoría. Fueron padrinos Pedro García y Pedro Martín de Revilla, clérigos, y Francisco y Fernando de Santa Clara, sus criados2

 

La propietaria está claro que era doña Beatriz Pacheco, duquesa de Arcos, lo cual no tenía nada de particular porque la alta nobleza y el clero eran los grandes propietarios de esclavos. La partida de Carmona tiene un par de detalles de interés: primero, su fecha de 1504, pues aunque no es una partida excepcional conocemos pocas de ellas con anterioridad a 1520 o 1525 entre otras cosas porque se conservan muy pocos registros parroquiales que daten de principios del XVI3. Y segundo, porque no deja de ser paradójico que en 1504, estando todavía viva Isabel La Católica, quien tanto veló y clamó por el buen trato y la libertad de los indios como vasallos de Castilla4, se bautizasen este par de esclavas aborígenes. Porque después de la muerte de la Reina sí que tenemos constancia de la trata de cientos de indios a la Península pero no antes. El padre Las Casas captó perfectamente esta situación cuando escribió:

Los mayores horrores de estas guerras...comenzaron desde que se supo en América que la Reina Isabel acababa de morir... porque Su Alteza no cesaba de encargar que se tratase a los indios con dulzura y se emplearan todos los medios para hacerlos felices.

 

Muy poco después comenzaron a llegar a la Península varios centenares de indios procedentes de la Española y concretamente de las provincias insurrectas de Higüey y Xaragua. Al parecer el principal responsable de estos envíos fue el capitán Juan de Esquivel que los consignó a un socio suyo residente en Sevilla, llamado Timoteo de Vargas.

Por último quisiera comentar un último aspecto: es posible que estas pobres indias, procedentes casi con total seguridad del área caribeña, fueran liberadas por Beatriz Pacheco en su testamento protocolizado ante escribano el 5 de abril de 1511. De hecho en una de las cláusulas del mismo liberó a todos sus esclavos:

Ítem mando y quiero que mis esclavos Juan Rodríguez y Catalina e Inés y Alonso Pacheco e Isabel, su mujer, y Ana y María de la Corina sean horros y libres de todo cautiverio y servidumbre y asimismo mando que mis esclavos Antonio y Cristóbal sean horros y libres porque todos me han servido bien y los tengo por criados, y que María la de la corina sirva a la señora abadesa doña Leonor, mi hermana, todo el tiempo que le mandare y su merced le mandará dar lo que hubiere menester5

               Desconocemos en estos momentos si las esclavas citadas como María la Corina e Inés son las indias bautizadas en Santiago en 1504. En cualquier caso, ignoramos la situación que vivieron después de la muerte de la Duquesa. Lo más probable es que permanecieran sirviendo como criadas a los herederos de la duquesa o a las monjas clarisas de Carmona con la que tanta vinculación tuvo la duquesa. Mucho más improbable es que decidiesen regresar, con la ayuda de los oficiales de la Casa de la Contratación a su tierra natal.

1 Publicadas en GARCÍA, Sebastián: Guadalupe de Extremadura en América. Madrid, Gráficas Don Bosco, 1991, p. 67.

2 Libro de Bautizos Nº 1 de la parroquia de Santiago de Carmona, fol. 78r.

3 Los libros sacramentales de la parroquial de Santiago, actualmente depositados en el archivo de la de Santa María de Carmona, conserva los registros de bautizos completos desde 1488.

4 Sobre el particular puede verse mi trabajo: “Isabel La Católica y el indio americano”, XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo, 2005. Reeditado en mi libro: La Española, epicentro del Caribe en el siglo XVI. Santo Domingo, Academia de la Historia, 2010, pp. 41-58.

5 Hemos manejado una copia transcrita por nosotros mismos que se conserva en el Archivo de la Hermandad de la Misericordia de Carmona.

EXTREMEÑOS EN EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

EXTREMEÑOS EN EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA



 

 

 

 

          La presencia de extremeños en las dos primeras travesías colombinas fue notable. En esta entrada anotamos los nombres que conocemos a día de hoy con la idea de que posibles lectores puedan ir completando los datos aquí ofrecidos.

En el primer viaje colombino tenemos localizados los siguientes extremeños:

 

 

CUADRO I

EXTREMEÑOS EN EL PRIMER VIAJE COLOMBINO1

 

NOMBRE

NATURALEZA

BREVE BIOGRAFÍA

Diego de la Jara y Torpa

Badajoz

Natural de Badajoz, parece ser que era soldado y que participó en las guerras de Italia y en la de Granada. Se embarcó en Palos con Cristóbal Colón en su primera aventura descubridora. Fue, por tanto, testigo de excepción del primer avistamiento de tierra americana, la paradisíaca isla de Guanahaní. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte que llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El badajocense fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Todos ellos murieron al poco tiempo a manos de los indios, convirtiéndose así en las primeras víctimas de la conquista.

 

Pedro Corbacho

Cáceres

Natural de Cáceres, participó en el primer viaje colombino. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte que llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El cacereño fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Pues, bien, los 39 murieron al poco tiempo a manos de los indios.

 

Diego de Tordoya

Cabeza de Vaca

(Badajoz)

Natural de la villa badajocense de Cabeza de Vaca, participó en el primer viaje colombino. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte al que, como es bien sabido, llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El talaverano fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Todos ellos murieron asesinados por los indios.

 

Juan de la Cueva

Castuera (Badajoz)

Natural de la villa de Castuera (Badajoz), estuvo presente en la tripulación del primer viaje colombino. Cuando el Almirante Cristóbal Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en el fuerte Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El castuerano fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana.

Pues, bien, los 39 murieron al poco tiempo a manos de los indios, convirtiéndose así en las primeras víctimas del proceso conquistador.

 

Juan Morcillo

Villanueva de la Serena (Badajoz)

Natural de Villanueva de la Serena, tomó parte en la gesta del primer viaje colombino. Al igual que otros 38 españoles, quedó en el fuerte Navidad, donde en pocos meses fueron asesinados por los indios. Se convirtió así, junto a sus compañeros, en una de las primeras víctimas de un proceso conquistador que costó la vida a centenares de miles de hombres, sobre todo indios.

 

Juan Patiño

Villanueva de la Serena (Badajoz)

Al parecer había ejercido el contrabando en las costas del sur peninsular, entre Málaga y Argel. En 1492 se enroló con Cristóbal Colón en su primera travesía descubridora. Desconocemos si murió en el fuerte Navidad o si regresó a Castilla con Cristóbal Colón. Para unos murió, junto a los otros extremeños, en el fuerte Navidad, mientras que para otros regresó a Castilla, junto al genovés.

 

Martín de Logrosán

Logrosán (Cáceres)

Cuando decidió embarcarse en Palos junto al Almirante, tenía una larga experiencia comercial y naval en las costas del sur peninsular. Participó junto a otros extremeños en la gesta descubridora del primer viaje colombino. Regresó a la Península con Colón, momento en el que se pierde su rastro para la Historia.

 

Pedro de Talavera

Talavera la Real (Badajoz)

Natural de la entonces aldea de Talavera o Talaveruela, participó de la gesta descubridora del primer viaje colombino. No sabemos exactamente si quedó en el fuerte Navidad o si, por el contrario, regreso con Cristóbal Colón. Mientras Publio Hurtado afirma que murió en el fuerte Navidad, Vicente Navarro del Castillo afirma que regresó con Colón.

 

 

 

 

Otro puñado de extremeños se enrolaron en la segunda travesía colombina que, como es bien sabido, partió del puerto de Cádiz el 25 de septiembre de 1493. Hasta donde tenemos noticias fueron al menos diez, aunque solamente del primer de ellos tenemos algunos datos biográficos.

 

CUADRO II

EXTREMEÑOS EN LA SEGUNDA

EXPEDICIÓN COLOMBINA2

 

NOMBRE

NATURALEZA

BREVE BIOGRAFÍA

Juan Franco

Azuaga (Badajoz)

Sabíamos por los listados de embarque del Segundo Viaje Colombino que viajó en la tripulación un tal Juan Franco, en calidad de trompeta con un sueldo mensual de 1.000 maravedís. Un sueldo que no estaba nada mal, similar al que cobraron los lombarderos y bastante superior a los soldados y grumetes que apenas cobraban 600 maravedís mensuales. Como es bien sabido, estos músicos que tocaban instrumentos de viento eran claves para comunicarse en el mar unas naves con otras. También servían en tierra, junto a los llamados tamborinos para las formaciones de combate. Juan Franco cobró ese salario entre el 20 de septiembre de 1493 y el 11 de junio de 1496 en que regresó a Cádiz. Es decir, sabemos que partió y regreso en la segunda expedición colombina. Lo que no teníamos tan claro era el origen de este Juan Franco, pues no se señala en el listado de pago de la expedición colombina. Pero el 10 de octubre de 1496 otorgó dio poderes a Lope de Ayala para cobrar lo que se le seguía debiendo de su estancia en la armada colombina y declaró ser vecino de Azuaga que es en el maestrazgo de Santiago. Al parecer, en 1497 se reembarcó con destino a La Española, momento en el que le perdemos la pista documental.

 

Lázaro de Cáceres

Cáceres

Se alistó como ballestero con un sueldo de 600 mrv. Al mes

Alonso de Alcántara

Alcántara (Cáceres)

Iba como trompeta, en un documento de noviembre de 1497 se aludía a él como difunto.

Francisco de las Garrovillas

Las Garrovillas (Cáceres)

 

Pedro de Trujillo

Trujillo (Cáceres)

Iba como escudero de a pie con un sueldo de 20 mrv. Diarios

Lope de Alcocer

¿Puebla de Alcocer?

Viajaba como contador de la nao Marigalante con un sueldo de 20 mrv. Diarios.

Gil de Berlanga

Berlanga

Se alistó como espadero con un sueldo mensual de 600 mrv.

Francisco de Llerena

Llerena (Badajoz)

Iba como trompeta con un sueldo de 600 mrv. mensuales.

Ferrand González de Zafra

Zafra (Badajoz)

Iba a bordo como escudero de a pie

Antón Sánchez de Zafra

Zafra (Badajoz)

Viajaba como ballestero

 

Esta es la lista que esperamos ir completando con la ayuda de cuantas personas quieran colaborar.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

 

1 Fuentes: P. HURTADO, Los extremeños en América, Sevilla, Gráficas Mirte, 1992; B. DE LAS CASAS, Historia de las Indias, México, Fondo de Cultura Económica, 1951;G. FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Historia general y natural de las Indias, Madrid, Atlas, 1992; V. NAVARRO DEL CASTILLO, La epopeya de la raza extremeña en Indias, Granada, 1978. M. CUESTA Y M. MURIEL, Atlas Toponímico Extremeño-Americano, Badajoz, Caja de Badajoz, 1989.

 

2 J. VARELA MARCOS y otros: Segundo Viaje de Colón. Nueva documentación. Análisis histórico lingüístico. Valladolid, Seminario Iberoamericano, 1998. J. BONO y C. UNGUETI-BONO: Los protocolos sevillanos de la época del Descubrimiento. Sevilla, Colegio Notarial de Sevilla, 1986. V. NAVARRO DEL CASTILLO, La epopeya de la raza extremeña en Indias, Granada, 1978.

PICARESCA Y FRAUDE EN EL BADAJOZ DEL SIGLO XVII

PICARESCA Y FRAUDE EN EL BADAJOZ DEL SIGLO XVII

  

Andando entre papeles antiguos no deja uno de sorprenderse ante hechos que nos recuerdan lo poco que ha cambiado el comportamiento humano en el transcurso de los siglos. El caso que vamos a narrar en estas líneas ilustra perfectamente esa errónea sensación de que el desfalco y la prevaricación es fruto de la falta de valores de la sociedad actual.

La historia que hoy queremos traer a colación sucedió allá por el día de San Lorenzo de 1617 cuando fue nombrado mayordomo del "hospital y cofradía de la Veracruz" de Badajoz Juan del Estoque Maldonado, que ostento el cargo hasta el mismo día de 1618. Al año siguiente fue denunciado por su sucesor en el puesto, Juan Domínguez, por haber dejado un agujero que éste tasó en un primer momento en poco más de 5.000 reales de vellón.

A partir de este momento comenzó la merecida pesadilla de Juan del Estoque. Tras un largo y sufrido proceso que duró varios años, el licenciado don Benito Esteban, alcalde mayor de la jurisdicción pacense, dictó sentencia condenatoria el 21 de junio de 1622. El acusado fue inmediatamente encerrado en la cárcel pública de la capital y la mayor parte de sus bienes embargados.

Sin embargo, el presunto prevaricador no desistió y continuó reiterando su inocencia, pues, según decía, no existían pruebas fidedignas que demostrase dicha apropiación indebida. Con tales argumentos, y con una actitud que recuerda bastante casos recientes de nuestra justicia, apeló la sentencia a la Chancillería de Granada, siendo aprobada su petición por Real Cédula expedida en Granada el 27 de enero de 1623.

Admitida, pues, la apelación ambas partes otorgaron sus respectivas cartas de poder a los procuradores de causas de la Chancillería granadina. Concretamente el acusado fue defendido por Antonio del Campo y Miguel de Porras, mientras el hospital de la Veracruz otorgó carta en favor del procurador Gaspar de Torres. Las distintas fases del litigio se sucedieron en los meses siguientes, demostrándose en breve la culpabilidad del acusado. Efectivamente Gaspar de Torres presentó un manuscrito en el que constaban nada menos que 19 partidas que habían sido indebidamente "secuestradas" por Juan del Estoque, ascendiendo el total defraudado a 167.866 maravedís, es decir, unos 4.937 reales de vellón. Por tanto se confirmaba la sospecha inicial de Juan Domínguez, que tasó el desfalcó en poco más de 5.000 reales, siendo la cantidad real ligeramente inferior.

Los oidores de la Chancillería de Granada, máximo órgano judicial de entonces, dictaron sentencia firme y definitiva el 3 de agosto de 1623, disponiendo que se devolviesen los bienes embargados a Juan del Estoque Maldonado una vez que hubiese abonado la cantidad que se quedó indebidamente. Y esta es la truculenta historia de Juan del Estoque, una historia muy común en la España del XVII, que tanto recuerda a otras historias mucho más recientes.

 ESTEBAN MIRA CABALLOS

BREVE BIOGRAFÍA SOBRE FREY NICOLÁS DE OVANDO (1460-1511)

BREVE BIOGRAFÍA SOBRE FREY NICOLÁS DE OVANDO (1460-1511)


 

           Nicolás de Ovando es uno de los personajes más relevantes de la historia colonial española en las Indias. Hombre de gran clarividencia que desarrolló su vida entre el servicio a la Orden de Alcántara y a la Corona. A lo largo de su vida desempeñó diversos cargos administrativos tanto al servicio de la Corona como de la Orden de Alcántara. Ocupó los puestos sucesivamente de Comendador de Lares y Comendador Mayor de la Orden de Alcántara, fue preceptor del príncipe don Juan hasta el fallecimiento de este último, y, finalmente, le cupo el honor de ser el primer gobernador de las Indias designado por los Reyes Católicos.

          En relación al lugar y fecha de nacimiento debemos advertir que, tras la publicación hace pocos años de un estudio sobre la Casa de Ovando, se han aportado pruebas bastante fundadas sobre sus orígenes que refutan, o al menos cuestionan, la hipótesis tradicional. Así, pese a que Eugenio Escobar afirmó a principios de siglo, de acuerdo con el discurso pronunciado en 1892 por Cándido Ruiz Martínez, que constaba su cuna brocense lo cierto es que jamás han existido tales pruebas fehacientes. En cambio, todos los indicios apuntan a su nacimiento en la capital cacereña. Por ejemplo el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, que no olvidemos que conoció personalmente al Comendador Mayor, afirmó que "fue natural de la ciudad (sic) de Cáceres en Extremadura y de allí era solariego caballero hijosdalgo". Por tanto, podemos decir que Frey Nicolás de Ovando debió nacer en Cáceres en torno a 1460, siendo el segundo de los cinco hijos del capitán Diego de Cáceres.

           El primer cargo relevante que desempeñó fue el de preceptor del príncipe don Juan, ocupación que le sirvió para ganarse la confianza de la Reina Isabel de Castilla. En 1487, año en que falleció su padre, poseía ya un considerable reconocimiento en Extremadura como gestor eficaz de la Orden de Alcántara. Por ese motivo los Reyes se fijaron en él para que, junto a otros nueve "gentiles hombres, experimentados y virtuosos y de buena sangre", ejerciesen de educadores del Príncipe don Juan. Entre los elegidos figuraban personas de gran talla intelectual en la época como don Sancho de Castilla, don Pedro Núñez de Guzmán, Juan de Calatayud o Juan Velázquez de Cuéllar, señor de Villaraquerín y Contador Mayor de Castilla. A este cometido se dedicó de cuerpo y alma hasta poco antes de la desdichada muerte del Príncipe ocurrida, como es de sobra conocido, en Salamanca, el cuatro de octubre de 1497.

           En los años sucesivos residió en su encomienda de Lares, sin embargo, la Reina nunca olvidó los servicios prestados. Precisamente, fue bajo los auspicios de Isabel la Católica, que desde 1494 controlaba la Orden de Alcántara, cuando fue ascendido a Comendador Mayor de la Orden.

           Pero, sin duda, el momento más importante de su vida se produjo en 1501 con su nombramiento como gobernador de las Indias, a donde fue enviado por los Reyes Católicos para restablecer el orden y la autoridad real, tras el fracaso de la llamada "factoría colombina". La Reina Católica necesitaba una persona de su total confianza a quien otorgar estos excepcionales poderes en una coyuntura política realmente difícil. Nadie mejor que un vástago del Capitán Diego de Cáceres que tan fielmente le había servido en los momentos más difíciles de su reinado.

           En la situación de excepción que atravesaban las Indias en esos momentos los poderes dados a Ovando fueron igualmente excepcionales. Según Fernández de Oviedo estos amplios poderes se le otorgaron por dos causas: primero, por el desconocimiento que la Corona tenía de las Indias y que le impedía tomar decisiones desde Castilla. Y segundo, por la agitada situación política que se vivía en la colonia en los meses previos a su llegada. Por todo ello no nos extraña que el siempre agudo cronista Girolamo Benzoní afirmase que Ovando fue a las Indias "con la autoridad de virrey", es decir, con el cargo de gobernador pero con un poder similar al que unas décadas después tendrán en las Indias los propios virreyes.

          A nivel global el gobierno indiano de frey Nicolás de Ovando no pudo ser más satisfactorio pues supo consolidar un modelo de organización, centralizado en la isla Española, que sirvió de referente para toda la colonización española de Ultramar. No en vano fue durante su administración cuando se fundaron los primeros hospitales, se diseñó el primer urbanismo y se asentaron los fundamentos de un nuevo orden económico y social que, con muy pocas variantes, pasó luego a todo el continente americano. Además, como escribió Úrsula Lamb, a su llegada a la Española "la aventura colonial era un fracaso" y cuando retornó en 1509 "la empresa era un completo éxito". En los ocho años que estuvo al frente de la gobernación de las Indias no sólo pacificó y colonizó la Española sino que expandió las exploraciones a otras islas del entorno.

          Por tanto, el logro del Comendador Mayor fue doble: primero, porque despejó todas las dudas sobre la rentabilidad de los nuevos territorios incorporados a la Corona de Castilla. Y segundo, porque creó un sistema colonial en la Española que "mutatis mutandis" tuvo una vigencia de más de tres siglos en la América Colonial.

          En 1509, llegó a la Española el segundo Almirante, Diego Colón, para sustituirlo al frente de la administración de la Española. En general la despedida fue lamentada por una mayoría de españoles. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo citaba el hecho con las siguientes palabras: "Se dijo muy público que le había pesado al Rey por le haber removido del cargo, porque acá le echaron luego (de) menos y le lloraban muchos. Y si no se muriera desde a poco tiempo después que de acá fue, se creía que el Rey le tornara a enviar a esta tierra...".

          El Comendador Mayor partió de Santo Domingo el 17 de septiembre de 1509 en una flota que iba a las órdenes de Hernando Colón. Casi dos meses después, y concretamente en noviembre de ese mismo año, arribó al puerto de Lisboa. Desde la capital lusa escribió al Rey a la par que emprendía el viaje hacia la Corte. Atrás dejaba una colonización próspera y una isla Española en pleno apogeo minero y, a decir de Chez Checo, "centro de la civilización europea en América".

           Una vez acabada su reunión en la Corte se dirigió a la sede de la encomienda Mayor de su Orden. No obstante, sus relaciones con el Rey no finalizaron aquí entre otras cosas porque la máxima dirección de la Orden la ostentaba la Corona. Un tiempo después, concretamente el 26 de febrero de 1511, fue llamado por Fernando el Católico para que le acompañase en una expedición contra los bereberes del norte de Africa. La intención última era que la Orden Militar fundase un convento de la Orden en Bujía. La expedición no se llegó a realizar y el Rey aprovechó la estancia en Sevilla de varios miembros de la cúpula rectora de la Orden para celebrar Capítulo General. Éste se inició el 8 de mayo de 1511, y el día 29 del mismo mes y año moría durante tales actos el Comendador Mayor. Su cuerpo fue trasladó al Monasterio de San Benito de Alcántara donde inicialmente fue inhumado en una modesta sepultura. Unas décadas después se labraría en alabastro, por el escultor Pedro de Ibarra, el sepulcro en el que actualmente reposan sus restos.

 

BIBLIOGRAFÍA

ESCOBAR PRIETO, Eugenio: Hijos ilustres de la villa de Brozas. Cáceres, 1961. LAMB, úrsula: frey Nicolás de Ovando, gobernador de las Indias (1501-1509). Madrid, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo, 1956, (reed. Santo Domingo, 1977). MAYORALGO Y LODO, José Miguel: La Casa de Ovando (Estudio Histórico-Genealógico). Cáceres, Real Academia de la Historia de Extremadura, 1991.MIRA CABALLOS, Esteban: Nicolás de Ovando y los orígenes del sistema colonial español. Santo Domingo, Patronato de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, 2000. RAMOS, Demetrio: "El gobierno del Comendador Ovando: el nuevo orden", en Historia General de España y América, T. VII. Madrid, Editorial Rialp, 1982.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

LEGISLACIÓN SOBRE LA EMIGRACIÓN DE ARAGONENSES A AMÉRICA EN EL SIGLO XVI

 

1.-INTRODUCCION

        En este trabajo vamos a indagar en un tema tan espinoso y controvertido como es la exclusión de los súbditos del Reino de Aragón de los beneficios del Nuevo Mundo, a través básicamente de las disposiciones legales emanadas de la Corona de Castilla y conservadas en los libros cedularios del Archivo General de Indias.

        Algunos de los puntos tratados en esta comunicación ya han sido expuestos por nosotros sucintamente en otros trabajos referidos a las prohibidos en la emigración a América en la centuria decimosexta1, sin embargo, nos ha parecido una buena oportunidad este congreso para sintetizar lo escrito por nosotros hasta ahora sobre esta cuestión, aportando nuevos puntos de vista y recogiendo asimismo algunos materiales documentales y bibliográficos que hemos localizado posteriormente2.

        Por otro lado, el interés de este trabajo es indudable, pues, pese a que la emigración de aragoneses a Indias ha tenido un enorme tratamiento tanto en el planteamiento teórico de la exclusión3 como en el estudio de los aragoneses que participaron en la empresa indiana4, es evidente que aún en la actualidad existen numerosos puntos que no han sido aclarados suficientemente. En esta pequeña comunicación intentaremos arrojar luz sobre estas cuestiones.

 

 

2.-LA EXCLUSION DE LOS ARAGONESES: ASPECTOS LEGALES

        En las líneas que vienen a continuación vamos a exponer las fechas exactas de la exclusión de los súbditos del rey Fernando el Católico así como los términos exactos de la inhabilitación.

        En honor a la objetividad debemos decir que no ha aparecido ningún documento Real en el que se prohibiese la entrada de aragoneses, muy a pesar de que Antonio de Herrera creyó en su existencia5. Sin embargo, pensamos que tal documento no se expidió expresamente, al darse por supuesta que las Indias eran propiedad exclusiva de la Corona de Castilla, de la misma manera que tampoco han aparecido en los primeros momentos de la colonización reales cédulas vedando la entrada de genoveses o de ingleses y, sin embargo, les estuvo igualmente prohibida. Además, la presencia de aragoneses desde los primeros años de la colonización, tanto en el Continente americano6, como involucrados en la empresa americana desde España -recuérdense nombres como el de Juan Cabrero, Juan de Coloma o Pedro de Margarit- no refuta, en absoluto, el planteamiento que nosotros sostenemos. Primero, porque el hecho de que oficialmente estuviesen excluidos no significa que de hecho no pasasen al igual que en los primeros tiempos encontramos multitud de genoveses o portugueses pese a que no les estaba permitido el paso. y Segundo, pensamos de acuerdo con Juan José Andreu, que en general no hubo una intención de impedir el paso de aquellos aragoneses que puntualmente mostrasen su interés por viajar a las Indias siempre y cuando aceptasen y se integrasen dentro de la normativa castellana7.

        Tampoco estamos totalmente de acuerdo con el cronista Fernández de Oviedo cuando afirmó que los privilegios de los súbditos de la Corona de Castilla acabaron cuando la Reina Isabel la Católica falleció en 15048. Sin embargo, en el propio testamento de la Reina se decía lo siguiente:

        Por cuanto las Islas y Tierra Firme del Mar Océano e islas de Canaria fueron descubiertas y conquistadas a costa de estos mis Reinos y con los naturales de ellos, y por esto es razón que el trato y provecho de ellas se haya y trate y negocie de estos mis Reinos de Castilla y de León y en ellos y a ellos venga todo lo que de ellas se trajere: por ende ordeno y mando que así se cumpla así en las que hasta aquí sean descubiertas como en las que se descubrirán de aquí adelante en otra parte alguna9.

 

        Estaba claro a tenor de lo dictado por la Reina en su testamento que los privilegios de los castellanos no se acababan con su muerte. Por desgracia, una de las escasas licencias con las que contamos se otorgó dos meses antes de morir la Reina Isabel de Castilla, es decir, en septiembre de 1504, por lo que no es demasiado útil, aunque confirma que al menos hasta 1504 sí que estuvo cerrado el tráfico a los aragoneses. En este documento regio se le otorgó permiso al aragonés Juan Sánchez para ir a la Española a comerciar, pese a no ser de estos reinos10. Para nosotros la prohibición al paso de aragoneses estuvo vigente hasta el 10 de noviembre de 1525, fecha en la que se expidió una Real Cédula en la que se reconoció que hasta ese justo momento la legislación sólo había permitido ir a las Indias a los castellanos, ordenando asimismo un aperturismo para que los vecinos de otros reinos pudiesen ir a las Indias como lo hacían los propios vasallos de Castilla. Dado el interés del texto lo reproducimos a continuación:

Y consultado fue acordado que debíamos mandar dar esta nuestra cédula para vos en la dicha razón e nos tuvímoslo por bien, por lo cual damos licencia y facultad a todos los nuestros súbditos y naturales del Imperio, así genoveses como todos los otros para que puedan pasar a las dichas Indias y estar y contratar en ellas según y de la forma y manera y con las condiciones que lo hacen y pueden hacer los naturales de estos nuestros reinos de Castilla y León, con tanto que los que son súbditos, solamente por la razón del Imperio, y no de patrimonio, puedan ir a poblar y tratar siendo casados y llevando sus mujeres allá o casándose dentro de un año que allá llegare o dar seguridad de estar y permanecer en las dichas Indias diez años..."11.

 

        Al año siguiente fue ratificada esta apertura a los súbditos del Imperio por una Real Cédula dirigida a prelados, Condes, Marqueses, etcétera y que por su importancia la transcribimos parcialmente en las líneas siguientes:

Damos licencia y facultad a todos los nuestros súbditos y naturales de todos los nuestros reinos y señoríos y así mismo a todos los súbditos y naturales del Imperio, así genoveses como todos los otros para que puedan pasar a las dichas Indias y estar y contratar en ellas según y de la manera y con las condiciones que lo hacen y pueden hacer los naturales de estos nuestros Reinos y Señoríos de Castilla y León...12

 

        El término de "súbditos patrimoniales" al que se alude en la Real Cédula de 1525, parece referirse a los vasallos del reino de Aragón, que desde este mismo momento  y no antes  tuvieron permiso para emigrar a las Indias y establecerse allí como lo hacían los súbditos de Castilla y León. No obstante, la igualdad no fue total, pues, cuando se trataba de "mercadear" o de viajar como maestres debían continuar solicitando una licencia especial, como hizo el valenciano Francisco Picón, el cual recibió expresa autorización, en 1526, para ir con nuestros navíos a las nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano o a cualquier parte de ellas a contratar y rescatar y mercadear como lo hacen y pueden hacer los naturales de estos nuestros

Reinos de Castilla, sin vos poner en ello embargo ni impedimento alguno...13 Este texto indica claramente que, aún después de 1525, la libertad de los súbditos de Aragón no fue igual a la de los castellanos, perviviendo además varias décadas, dado que, en 1538, encontramos de nuevo otra licencia de estas características otorgada a un tal Miguel Raguso, natural de Cataluña, para ir libremente por maestre a las Indias a causa de estar por nos mandado que ningún extranjero de estos reinos pase por maestre a las dichas nuestras Indias...14

        Todavía, en 1536, se notaban ciertos recelos de los castellanos hacia los aragoneses, según se deduce de un hecho ocurrido en Tierra Firme, cuando los castellanos se levantaron contra la tiranía de un capitán aragonés. Este suceso lo describió el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo con gran agudeza, como se puede observar en las líneas siguientes:

Y que no querían ser mandados de un aragonés. Y a este propósito había otras palabras mal dichas y desacatadas; porque los soldados de cuan grande o pequeña calidad que sean, no han de dejar de obedecer al capitán que el Príncipe y su Rey y Señor natural les daba, porque sea aragonés, ni escocés, ni de otra cualquiera nación...15

 

        En definitiva, los aragoneses aunque presentes de hecho en las Indias  desde prácticamente su descubrimiento, legalmente nunca gozaron de los mismos privilegios que los castellanos y leoneses, como quiera  dice Fernández de Oviedo  que aquellos fueron los que las Indias descubrieron; y no aragoneses, ni catalanes, ni valencianos o vasallos del patrimonio real del Rey Católico...16.

        Con el paso de los años el paso de los súbditos del reino de Aragón se normalizó totalmente equiparándose en privilegios a los naturales de Castilla. Así, en 1568 en los capítulos que se expidieron para la reforma de la Carrera de Indias se afirmó que muchos extranjeros pasaban libremente a las Indias diciendo que son gallegos y otros diciendo que son catalanes...17 Por ello está claro que cuando en las Cortes de Monzón de 1595 se estableció definitivamente la total igualdad entre los castellanos y los aragoneses en el paso a las Indias18 ya era un hecho consumado desde hacía varias décadas.

 

3. LOS MOTIVOS DE LA INHABILITACION

A continuación vamos a intentar dar una explicación a los motivos que llevaron a los Reyes Católicos a incorporar los nuevos reinos descubiertos al otro lado del Atlántico exclusivamente a la Corona de Castilla. Realmente, la controversia en torno a si los aragoneses, en los primeros momentos del Descubrimiento, podían beneficiarse de las riquezas del Nuevo Mundo en igualdad de condiciones con los castellanos es muy antigua, remontándose a los primeros años del periodo colonial, y llegando la discusión historiográfica, incluso, a nuestros días.

        En el mismo siglo XVI Antonio de Herrera y Gonzalo Fernández de Oviedo sostuvieron que las nuevas tierras descubiertas tan sólo se incorporaron al Reino de Castilla, alegando que fueron ellos y no los aragoneses quienes las descubrieron, y haciendo llegar esta situación hasta la muerte de Isabel de Castilla, en 1504. En abierta contradicción con esta postura, Veitia Linaje y Antúnez y Acevedo sostuvieron la igualdad de ambas Coronas en relación al Nuevo Mundo desde el primer momento de la colonización19.

        En la actualidad, y como hemos afirmado en líneas anteriores, la historiografía tampoco ha llegado a un acuerdo definitivo, pues, mientras para Juan Manzano tan sólo se incorporó a Castilla, con el fin de eludir el ordenamiento normativo aragonés, sus fueros y su sistema pactista20, para Demetrio Ramos, la exclusión fue sólo aparente sin mostrar en ningún momento una intención real de apartarlos de la emigración a las Indias21.

        Para nosotros la exclusión se debió, de acuerdo con Manzano, a un intento de los monarcas de evitar el sistema pactista aragonés y en definitiva los privilegios que mermaban el poder de la realeza. No en vano algo parecido había ocurrido años antes con la conquista de Navarra que se incorporó a Castilla en vez de a Aragón con el expreso fin, según el padre Mariana, de que no se aprovechasen de las libertades de los naturales de este último reino, muy odiosas siempre a los reyes de todas las épocas...22 Evidentemente con la incorporación de los reinos indianos a Castilla se evitó la implantación en esos territorios de los fueros de Aragón, y de todas las limitaciones para la autoridad real que eso hubiera conllevado23.

        En general y como veremos en las páginas posteriores la exclusión se extendió a todos el reino de Aragón, incluyendo, pues, a Cataluña, Valencia y Mallorca. En realidad, no hubo causas específicas como se han pretendido buscar para excluir a estas otras regiones sino que simplemente como territorios vinculados a la Corona de Aragón quedaron también sometidos a la exclusión.

 

4.-RESQUICIOS EN EL MONOPOLIO CASTELLANO

        Pese a que, como hemos afirmado en líneas precedentes, fueron los castellanos los que gozaron del privilegio legal para aprovecharse de las riquezas que ofrecía el Nuevo Mundo, lo cierto es que desde el mismo Descubrimiento se produjo un goteo constante de extranjeros que llegaron a América. Estos extranjeros consiguieron llegar a las Indias, bien a través de las numerosas licencias reales que se concedieron -como las de Leonardo Rotulor de Bravante, Nicolás Grimaldo, Jácome de Brujas, Dirit de Bruselas, etcétera-, o bien, a través de infiltraciones ilegales, las cuales, como ya hemos mencionado en páginas anteriores, alcanzaron grandes proporciones.

        Así, pues, pese a la ya citada legislación prohibitiva hubo muchos resquicios y momentos concretos en los que los jurídica- mente excluidos pudieron pasar al otro lado del océano sin excesivas dificultades. Esto se justifica principalmente en el alto porcentaje de emigración ilícita que consiguió llegar a las Indias, sin registrarse en la Casa de la Contratación, que para unos autores, fue del 15 o el 20 por ciento del total24, mientras que para otros se cifró entre el tercio y el cuarto del contingente total de emigrados25. El mismo Padre las Casas se hizo eco en su Historia de las Indias, del abundante tráfico humano que sin licencia pasaba al Nuevo Mundo, solicitando, incluso, en un escrito al Monarca, fechado en 1542, que para remediar esta situación se pregonase a los pilotos y maestres que "ninguno fuese osado de llevar hombre secretamente, so grandes penas"26.

        Esta emigración ilegal en esta primera mitad del siglo XVI fue imposible de evitar, hecho que fue reconocido, en 1546, por la propia Corona al notificar a los oficiales de la Casa de la Contratación que vigilasen especialmente a aquellos que viajaban a las Canarias pues so color de decir que van a Canarias se pasan a las Indias27.

        Pero además de este tráfico ilegal había otras circunstancias que favorecían la migración de estos contingentes teóricamente excluidos ya que las necesidades periódicas de pobladores que padecían las colonias se traducían en un aperturismo mayor y en un menor control por parte de la Casa de la Contratación de Sevilla. Así, sabemos que, en 1511, se ordenó a los oficiales de Sevilla que no fuesen severos en el control y examen de los que iban al Nuevo Mundo, pues, a causa de los grandes requisitos que se les piden muchos dejan de pasar, existiendo gran necesidad de ellos en las colonias28. Posteriormente, y más concretamente entre 1528 y 1531, se volvió a dar una licencia casi general para la emigración a las Indias, sin duda, con la intención de acelerar el poblamiento de los nuevos territorios descubiertos.

        Igualmente, la sociedad indiana al ser mucho más relajada que la española provocó que América se convirtiera en una auténtica válvula de escape para muchos grupos marginados y perseguidos. En este sentido, contamos con correspondencia de la década de los treinta y de los cuarenta en la que se afirmaba que sería muy perjudicial tanto castigar el amancebamiento como obligar a los vecinos a permanecer en un lugar concreto, pues, parece que una de las principales cosas que la pueblan (se refiere a La Española) es la libertad...29.

        Por todos los motivos mencionados podemos decir que desde los primeros momentos encontramos a numerosos aragoneses vinculados a la empresa indiana. Incluso algunos de ellos de una gran influencia como Pedro de Margarit, que fue en el segundo viaje del primer Almirante, el ya mencionado fray Bernardo Boyl o el obispo fray Julián Garcés O.P. Estaba claro que, en primer lugar, América necesitaba pobladores y para ello se abrió frecuentemente la mano no sólo a aragoneses sino a genoveses, portugueses, florentinos, etc. Y en segundo lugar, porque como ya hemos afirmado a la Corona no le importaba el paso de aragoneses individuales a las Indias sino sobre todo que aceptasen la legislación castellana en esos nuevos territorios. En los registros de la Casa de la Contratación que están siendo publicados aún en la actualidad se encuentran asentados algunos de los aragoneses que cruzaron el atlántico. Su reducido número no debemos explicarlo tanto en las trabas legales que nunca fueron un impedimento serio sino más bien al escaso interés en esos primeros tiempos del aragonés por el Nuevo Mundo. Así, se explica además la nula oposición presentada en el Reino de Aragón a su teórica exclusión de los beneficios que el Nuevo Mundo podría reportar.

1    MIRA CABALLOS, Esteban: "Los prohibidos en la emigración a América (1492-1550)", Historia económica y social de América, Nº 12, Alcalá de Henares, 1995, (en prensa). Más sintéticamente publicado en "Los extranjeros en la emigración a América (1492-1550)", Espacio y Tiempo, Nº 9. Sevilla, 1995, pp. 61-71.

2    Aprovechamos estas líneas para agradecer al profesor José A. Armillas Vicente el habernos facilitado gentilmente la bibliografía más reciente sobre este tema de investigación.

3    MANZANO MANZANO, Juan: La incorporación de las Indias a la Corona de Castilla. Madrid, Estudios de Cultura Hispánica, 1948. RAMOS, Demetrio: "La aparente exclusión de los aragoneses de las Indias: una medida de alta política de D. Fernando el Católico", Estudios del Departamento de Historia Moderna. Zaragoza, 1976. ANDREU OCARIZ, Juan José: "Aragón en el Descubrimiento de América", en Los aragoneses en la empresa de Indias. Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1990.

4    MIR, Fray Miguel: Influencia de los aragoneses en el Descubrimiento de América. Palma de Mallorca, 1892. ARMILLAS VICENTE, J. A.: "Aragoneses en la empresa colombina", I Encuentro de Academias Militares. Zaragoza, 1993. Un repertorio bibliográfico sobre los aragoneses y las Indias puede verse en ARMILLAS VICENTE, José A.: "Estado actual de los estudios sobre Aragón y el nuevo Mundo", en Los aragoneses en la empresa de Indias. Zaragoza, 1990.

5    Citado en KONETZKE, Richard: "Legislación sobre la emigración de extranjeros en América durante la época colonial", Revista de Indias, Vol. III, Nº 11-12. Madrid, 1945, p. 275.

6    Ya en el segundo viaje de Colón iban dos aragoneses que iban a desempeñar una importante labor en la Española: fray Bernardo Boyl O. M. y Miguel Díaz de Aux. En cuanto a Boyl podemos decir que fue el primero que bautizó sistemáticamente indios en la española, jugando además una importante labor política en defensa de los intereses de la Corona frente a los colones. Por su parte Miguel Díaz de Aux, aragonés natural de Barbastro, fue en un primer momento "criado" de Bartolomé Colón, con quien volvió a España en 1501 para retorna a las Indias en 1505. Desde esa fecha estuvo involucrado en numerosos negocios en la Española hasta que, en 1511, pasó a la isla de San Juan como alguacil mayor, fundando en esta isla la entonces villa de San Germán.

7    ANDREU OCARIZ: Aragón en el Descubrimiento..., p. 71.

8    FERNANDEZ DE OVIEDO, Gonzalo: Historia general y natural de las Indias. Madrid, Atlas, 1992, T. I, Lib. III, Cap. VII, p. 69.

9    Citado en HARING, Clarence H.: Comercio y navegación entre España y las Indias. México, Fondo de Cultura Económica, 1979, p. 123.

10    Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación, 17 de noviembre de 1504. CARANDE, Ramón: Carlos V y los banqueros, T. I. Barcelona, Editorial Crítica, 1990, p. 455.

11    Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación, Toledo, 10 de noviembre de 1525. AGI, Indiferente General 420, L. 10, ff. 189v-191.

12    Real Cédula a los prelados, Condes, Marqueses, etc., Granada, 17 de noviembre de 1526. AGI, Indiferente General 421, L. 11, ff. 336v 337v.

13    Licencia dada a Francisco Picón, Granada, 9 de noviembre de 1526. AGI, Indiferente General 421, L. XI, ff. 285v 286.

14    Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación, Toledo, 22 XI 1538. AGI, Indiferente General 1962, L. VI, f. 195.

15    FERNANDEZ DE OVIEDO: Ob. Cit., T. II, L. XXIV, Cap. X, p. 420.

16    IBIDEM, T. I, Lib. III, Cap. VII, p. 69

17    Capítulos para la reforma de la Carrera de Indias, 13 de diciembre de 1568. AGI, Indiferente General 2673, f. 15.

18    Citado en ANDREU OCARIZ: Ob. Cit., P. 71.

19    Puede verse un buen resumen en HARING: Ob. Cit., pp. 131 y ss.

20    MANZANO: Ob. Cit.

21    RAMOS: Ob. Cit., p. 30.

22    Citado en ANDREU OCARIZ: Ob. Cit., p. 68-69.

23    IBIDEM, p. 70.

24    FRIEDE, Juan: "Algunas observaciones sobre la realidad de la emigración española a América en la 1ª mitad del siglo XVI", Revista de Indias, T. XII. Madrid, 1952., pp. 472 473.

25    SOLANO, Francisco de: "Emigración andaluza a las Indias durante el siglo XVI", América y la España del siglo XVI. Madrid, C.S.I.C., 1983, p. 43.

26    LAS CASAS, Bartolomé de: En defensa de los indios. Barcelona, Biblioteca de Cultura Andaluza, 1985, p. 117.

27    Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación,

Guadalajara, 8 de septiembre de 1546. AGI, Indiferente General 1946, L. 10, ff. 85v 86. Real Cédula a los Jueces de Apelación de las islas Canarias, 8 de septiembre de 1546. AGI, Indiferente General 1964, L. 10, ff. 86v 87.

28    Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación, Burgos, 9 IX 1511. AGI, Contratación 5089, f. 113. ENCINAS: Ob. Cit., T. I, pp. 396 397. ARRANZ MARQUEZ, Luis: "Emigración española a Indias. Poblamiento y despoblación antillana", América y la España del siglo XVI. Madrid, C.S.I.C., 1983, p. 74

29    Carta del cabildo de Santo Domingo a Su Majestad, Santo Domingo, 2 IX 1533. AGI, Santo Domingo 73, N. 12. Carta de la Audiencia de Santo Domingo a Su Majestad, Santo Domingo, 27 II 1543. AGI, Santo Domingo 49, R. 14, N. 91.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

(Ponencia publicada en las Actas del congreso Internacional de Americanistas españoles, dedicados a Aragón)

UN INVENTARIO DE LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ DE CARMONA DE 1923

  

Transcripción: Esteban Mira Caballos

 

COPIA DEL INVENTARIO DE LOS BIENES DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN BARTOLOMÉ DE CARMONA1

 

 

OBJETOS DE PLATA

 

-Un copón labrado y sobredorado que contiene el viril; otro ídem en blanco; otro ídem en forma de taza; otro ídem sobredorado y labrado que titulan "el que vino de Indias"; una cajita pectoral para el santo viático; una bolsa cuadrada en blanco para Su Divina Majestad; tres cálices en blanco con patenas y cucharitas; uno ídem labrado y dorado "el que vino de Indias";

otro ídem labrado y dorado con patena y cucharita; un viril sobredorado, igual estilo del cáliz y copón "el que vino de Indias"; una ampolleta del santo óleo para los enfermos; una crismera en blanco para el bautismo; dos llaves de las que una tiene cadena; dos portapaces con la efigie del titular; una vinajeras sobredoradas con platillo; un incensario en blanco con su naveta y cucharilla; dos ciriales en blanco labrados; dos cetros para los caperos también en blanco; un serafín para ocultar; una lámpara grande que está en el Sagrario; otra ídem más pequeña que está ante el altar de Ánimas; otra ídem en el altar de la Virgen de los Dolores; otra ídem en el altar de la Divina Pastora; un hisopo en blanco; diadema y vara del patriarca San José; ídem del patriarca que está en el altar mayor; una corona de la Purísima Concepción; un guión con su cruz en blanco.

-Las seis varas de plata del palio; una bandeja con su jarro; una reliquia en teca de seis centímetros de larga.

 

ARCHIVO PARROQUIAL

 

-21 libros de Bautismos; 9 ídem de responsorios; 16 libros de defunciones; uno ídem de confirmaciones; membretes desde que se mandaron usar; en el libro 18 de bautismos hay confirmaciones; uno de visita algo antiguo; padrones hasta el año 1922; 20 libros antiguos de cuentas de fábrica, uno de las cuentas corrientes; expedientes matrimoniales hasta la fecha; un libro de obvenciones impreso; una libreta sin estrenar de padrones; 10 libros de memorias y fundaciones; el sello parroquial y una escribanía de metal incompleta; una mesa de caoba antigua; un estante grande de los libros sacramentales; otro estante más pequeño lleno de libros, donativo del señor cura propio don Juan José Fernández, presbítero; dos sillones y dos bancos en regular estado.

-Un cuadro de Inmaculada de lienzo al óleo con moldura de estilo churrigueresco; otro de lienzo con moldura cartabón que representa al Ecce Homo; otro pequeñito de lienzo de Nuestra Señora de los Dolores; tres pequeños de lienzo de la Pastora y Rafael y el Niño Jesús; tres cornicopias pequeñas en cristal, representando la Sagrada Familia, San Antonio y San Rafael.

 

SACRISTÍA

 

-17 libros de distintas obras (impresos); colección de boletín eclesiástico hasta la fecha; veinte misales de los que uno está en buen uso; ocho cuadernos de las misas de difuntos; tres epistolarios y dos semaneros de la mayor con canto blanco;

uno hispalense para los funerales; dos rituales romanos antiguos.

-Dos prontuarios para los sacramentos; dos cuadros para anunciar que se sacan ánimas; dos mesas con tapias de marmol del siglo XV o XVI de bastante mérito; una cajonera embutida en la pared y una cómoda enchapada; un Cristo crucificado y retablo dorado que perteneció al altar de Ánimas; una urna de madera con un crucifijo; diez cuadro(s) al óleo con molduras dorada(s); otro cuadro ídem de Nuestra Señora del Carmen sin moldura; dos espejos medianos con cañas doradas; tres bancos de los que uno tiene espaldar; un cuadro al óleo de la Inmaculada; un Cristo Crucificado sin dosel; un reloj de pared; un libro de rezo de los santos de Sevilla; tres perchas de madera.

 

ALTAR MAYOR

 

Retablo estilo barroco de muy buen gusto, en el centro tiene trono para Su Divina Majestad a los lados dos imágenes en talla que representan a San José y Santa Bárbara. Más arriba del trono camarín con la imagen del titular. Corona el altar un relieve que representa a la Inmaculada; en sus laterales dos relieves con episodios relativos al titular.

 

PRESBITERIO

 

-Tres sillones fraileros con asiento de hule; tres ídem de caoba con damasco, donativo de doña Gracia Torres.

-Treinta ya cinco cuadros al óleo distribuidos por la iglesia.

-Dieciséis bancos de los cuales dos son de caoba, distribuidos por la iglesia.

 

ALTARES

 

-SAGRARIO: altar de talla dorado; en su parte central se encuentra la imagen de Nuestra Señora de los Remedios (de candelero) con diadema y cetro de plata.

En sus laterales las imágenes de San Francisco Javier y San Juan Pecador. Hay además una imagen pequeñita del Sagrado Corazón.

La capilla del sagrario está toda revestida de azulejos del siglo XVI. El frontal es de azulejo imitando mosaico, colocado recientemente.

-ALTAR DE LA PURÍSIMA: de estilo barroco de muy buen gusto con una imagen muy buena de la Inmaculada.

-ALTAR DE SANTA LUCÍA: también barroco, dorado como el anterior, con columna salomónica, tiene una imagen de Santa Lucía con diadema, palma y platillo de plata y una muy antigua de talla.

-ALTAR DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LOS ARREPENTIDOS: dorado, muy sencillo, tiene la imagen de su titular la de la Magdalena Dolorosa y San Lorenzo.

-ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN: de madera de pino, muy sencillo, pintado imitando piedra.

-Capilla bautismal con pila de mármol rojo muy hermosa.

-ALTAR DE SAN CAYETANO: como el anterior con la imagen de su titular y la de San Esteban.

-ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA: tiene la imagen de su titular dentro de una urna del siglo XVIII. La imagen tiene corona, cetro, ráfaga, media luna, angelitos e incensarios todo de plata.

 

CAPILLA DE LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO

Tiene esta capilla tres altares barrocos dorados muy buenos. En el del centro se encuentra la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de mérito artístico, otra del Niño Jesús y, a los lados, las de San Francisco de Paula y la de San Antonio de Padua. En su sagrario se guardan un Lignum Crucis y una reliquia de San Bartolomé. En el de la epístola se venera la imagen de Nuestra Señora de los Dolores y en el del lado del evangelio una imagen bellísima de la Divina Pastora, la segunda en esta diócesis por razón de su antigüedad; a uno y a otro lado las imágenes de San Miguel y San Rafael. Se encuentran también en esta capilla las imágenes de San Pedro y San Juan Evangelista (de candeleros).

 

-ALTAR DEL PATRIARCA SAN JOSÉ: estilo barroco igual al de la Purísima con una imagen en talla del patriarca.

 

-ALTAR DE ÁNIMAS: es dorado, muy hermoso, en su centro tiene un relieve que representa en su parte superior a Nuestro Señor, la Santísima Virgen y San Lorenzo, y en su parte inferior, la Ánimas Benditas. En él se encuentran las imágenes de San Ramón Nonato, San Blas y el Santo Rey San Fernando y una imagen pequeña de Niño Jesús.

En dieciocho de julio de mil novecientos doce se recibió jarro y palangana de plata, donación de doña Eulalia Bugallal. En quince de septiembre de mil novecientos dieciséis doña Asunción Caballero donó un contrabajo. En mil novecientos veintidós adquirió el infrascrito cura regente un acetre e hisopo de metal blanco y un misal novísimo.

Carmona a diez de enero de mil novecientos veintitrés. Firma: Don Antonio López de Tejada.

En las excavaciones hechas recientemente en la parroquia para el embaldosado de mármol se encontraron dos pilas de bautismo, una de piedra tosca perteneciente a la época visigoda, a juicio de reputados arqueólogos, y otra resquebrajada de mármol, labrada de tiempos recientes. Ambas se conservan en el patio de la casa rectoral. Carmona, 19 de enero de 1923. Firma: Don L. de Tejada.

1    A.G.A.S, Administración General 692B. Por motivos de espacio excluimos de la relación los ornamentos y demás elementos textiles.

EL CORTEJO PROCESIONAL DE LA HERMANDAD DE JESÚS NAZARENO DE CARMONA EN 1851

 

 

Transcripción: Esteban Mira Caballos

 

Transcribimos a continuación un interesante documento de 1851 donde se describe detalladamente el cortejo procesional de la hermandad de Jesús nazareno de Carmona:

 

 

AÑO 1851. LA MUY ILUSTRE HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO Y MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLRES, situada en la iglesia parroquial de San Bartolomé, hace el presente año estación a la prioral de Santa María, saliendo en procesión de penitencia a las 7 de la mañana del Viernes Santo; en el orden siguiente:

Abrirá la marcha un piquete de la lucida Guardia Civil de Caballería.

Seguirá el estandarte con seis nazarenos a cargo de don José Román y Alcaide, secretario primero.

El Simpecado y esclavitud de Nuestra Señora de los Dolores compuesta de señoras.

La cruz y cuerpo de nazarenos a cargo de don Manuel Cumplido, secretario segundo.

Simpecado y cuerpo de nazarenos a cargo de los señores diputados, don José González y don José María Márquez.

La brillante música militar del Regimiento de León precederá a una compañía de soldados romanos compuesta de capitán, con tonelete y capa bordada de plata, coraza y casco con visera, adornado de ricas plumas; paje, porta y soldados con trajes azules y plata y Senatus de terciopelo carmesí y plata.

Una niña vestida al efecto representará la mujer Verónica, llevando en las manos el lienzo del Divino Rostro, acompaña a los expresados el señor diputado don José María Gómez.

Sigue el hermoso paso de Jesús Nazareno, acompañado de los señores don José Carrera y Barrera, consiliario primero, don Ignacio Rodríguez, consiliario segundo y don Juan Manuel Escamilla, mayordomo.

Un cuerpo de nazarenos con el señor diputado, don José Gabira y Sánchez.

Paso de San Juan Evangelista.

Señores convidados acompañados del señor don Manuel Benítez, diputado.

Cuerpo de nazarenos a cargo de don Francisco Carrera, diputado.

San Miguel y coro de ángeles con vestidos de color celeste.

San Rafael y coro de ángeles con vestidos de color blanco.

Angel de la Guarda y coro de ángeles con vestidos de color rosa.

Tres niñas propiamente vestidas, representan las Marías.

El orden y custodia de estos coros está a cargo de los señores diputados don Antonio Carrera Pro. y don Cristóbal Benítez.

Cruz parroquial y clero.

Paso de la Santísima Virgen de los Dolores acompañado de los señores don Eusebio Gascón, hermano mayor, don Antonio María de Mendoza, revisor, y don Antonio Sanjuán Lechuga, diputado.

Una comisión del Ilustre Ayuntamiento con su presidente asistirá a la procesión.

Cierra la retaguardia la Guardia Civil.

Estación: calle Santa Catalina; Sacramento; Plaza de la Constitución; calle Vendederas; lonja alta de Santa María; Puerta del Sol de ídem; Puerta de los Naranjos de ídem; calle de la Orden; calle Torno de Santa Clara; calle San Antón; plaza de San José; calle Puerta de Marchena; calle del palomar; Plazuela Real; calle del Salvador; plaza de la Constitución; calle oficiales; puerta de Sevilla; Calle de San Pedro; Paseo; calle de San Pedro; Calle de San Bartolomé; a su iglesia.

NOTAS: la cera se reparte a los nazarenos el Jueves Santo desde las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche y el Viernes de 5 a 6 y media de la mañana en casa del Hermano Mayor, calle de Santa Catalina Nº 10, advirtiendo que estando la procesión en la calle no se entregará cera a nadie. Los señores convidados tomarán la cera en la iglesia.