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LUNES, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2016 Inauguración de los XLV Coloquios Históricos de Extremadura. 20,45 horas: Recepción de autoridades y participantes en el Excmo. Ayuntamiento de Trujillo. 21,00 horas: Acto inaugural. Salón de Plenos Bienvenida: Doña María Rosario Alvarado, presidenta de la A.C. Coloquios Históricos de Extremadura. Intervención de autoridades. Palabras de saludo e inauguración de Don Alberto Casero Ávila, Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Trujillo. 21,30 horas: Lectura Inaugural: “Extremadura y Fernando el Católico” Población, economía y sociedad en Extremadura a comienzos del siglo XVI. El ejercicio del poder político: concejos de realengo, señoríos de la nobleza y Órdenes militares. Las rentas del rey Fernando en Extremadura. Viajes y estancias reales en Extremadura, de 1477 a 1511. Los reyes y el monasterio de Guadalupe. El último viaje del rey: diciembre de 1515 y enero de 1516. La lectura correrá a cargo de don Miguel Ángel Ladero Quesada. (Valladolid, 14 enero 1943). MIGUEL ANGEL LADERO QUESADA Catedrático de Historia de la Edad Media en la Universidad Complutense de Madrid desde 1978 hasta 2013.

 

PROGRAMA DE LOS XLV COLOQUIOS HISTÓRICOS DE EXTREMADURA. EXPOSICIÓN DE PONENCIAS Y COLOQUIOS Salón de Actos de la Fundación Xavier de Salas (La Coria) (Los horarios de las presentaciones de ponencias pueden sufrir ligeras variaciones)

 

MARTES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2016 Moderador: D. Teodoro Martín Martín.

 

17,00 horas: José Luis BARRIO MOYA Aportaciones a la biografía de don Juan Francisco Manrique de Lara, obispo de Plasencia entre 1760 y 1765.

 

17,30 horas: José Antonio RAMOS RUBIO y Oscar de SAN MACARIO SÁNCHEZ El patrimonio de los misioneros de La Preciosa Sangre y el legado del Marqués de Ovando en Cáceres.

 

18,00 horas: Francisco GONZÁLEZ LOZANO y María Guadalupe PÉREZ ORTIZ Aportación educativa del Seminario Conciliar de San Atón a la sociedad extremeña: 1860-1900.

 

18,30 horas: Juan REBOLLO BOTE Reconociendo el Trujillo islámico.

 

19,00 horas: Felipe SÁNCHEZ GARZO El Culto y el Misticismo en la obra de Francisco de Zurbarán .

 

19,30 horas: Julián CÁDIZ RODRÍGUEZ Juan González García, un extremeño al servicio de la evangelización de México.

20,00 horas: Teodoro MARTÍN MARTÍN Aldeanueva de la Vera a fines del Antiguo Régimen.

 

MIÉRCOLES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2016 Moderador: Don Jesús Barbero Mateos.

 

17,00 horas: Jesús BERMEJO BERMEJO Bartolomé Dalmao: un conquistador de La Cumbre (Cáceres).

 

17,30 horas: Domingo QUIJADA GONZÁLEZ Superstición, hechizos e Inquisición durante el Barroco extremeño.

 

18,00 horas: Juan Carlos RODRÍGUEZ MASA “Puercos, campanillas, bacines y atabaques” para la demanda de San Antón: un Real Privilegio en la España de los Reyes Católicos

 

18,30 horas: Fernando CORTÉS CORTÉS “EN TODAS PARTES CUECEN HABAS”. Aproximación a una problemática esencial de la escuela extremeña en las décadas finales del XIX.

 

19,00 horas: Juan Pedro RECIO CUESTA y Francisco BARROSO GARCÍA Los Cuesta: una saga de militares en la Primera Guerra carlista (1833-1840).

 

19,30 horas: Beatriz MAESTRO MATEOS Cofradías Mañegas: un Recorrido Histórico Sobre las Antiguas Fraternidades en San Martín de Trevejo.

 

JUEVES, 22 DE SEPTIEMBRE DE 2016 Moderador: D. Esteban Mira Caballos

 

17,00 horas: José PASTOR VILLEGAS, Jesús Francisco PASTOR VALLE, Montaña Belén PASTOR VALLE Las expediciones científicas españolas a América y las expediciones dirigidas por Miguel de la Quadra-Salcedo Gayarre.

 

17,30 horas: Manuel GARCÍA CIENFUEGOS Las obras hidráulicas en la provincia de Badajoz. El proyecto del ingeniero Manuel Díaz-Marta sobre los riegos de las Vegas Bajas y el Canal de Montijo.

 

18,00 horas: Esteban MIRA CABALLOS El origen converso de Hernando de Soto y su nacimiento en Barcarrota.

 

18,30 horas: José Manuel JEREZ LINDE Repertorio bibliográfico de la villa romana de la Dehesa de “Torre Águila” (Barbaño, Badajoz).

 

19,00 horas: María Teresa HIDALO HIDALGO Manuela Gallardo Gómez. Reflexión y acción pedagógica de una mujer extremeña a mediados del siglo XX.

 

19,30 horas: Ramón TENA FERNÁNDEZ, José SOTO VÁZQUEZ, Ramón PÉREZ PAREJO y Francisco Javier JARAIZ CABANILLAS Análisis de la Instrucción Pública en el Partido Judicial de Trujillo entre 1857 y 1900.

 

20,00 horas: Martiria SÁNCHEZ LÓPEZ El pimentón y sus consecuencias sociales y económicas en La Vera a través de la Historia.

 

VIERNES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2016 Moderador: D. Manuel Rubio Andrada.

 

17,00 horas: Ángela LÓPEZ VACAS. Las modernas corrientes pedagógicas en el comienzo de la educación contemporánea en Fuente del Maestre.

 

17,30 horas: Manuel RUBIO ANDRADA y Francisco Javier RUBIO MUÑOZ El megalitismo en Trujillo: las necrópolis de Las Perillas -Asperillas- y Cañada, Trujillo (Cáceres).

18,00 horas: Jacinto J. MARABEL MATOS. Fiebre y sábanas: el otoño de Wellington en Badajoz (I).

 

18,30 horas: Teodoro Agustín LÓPEZ LÓPEZ. Santa Iglesia catedral Metrapolita de Badajoz.

 

19,00 horas: María del Carmen MARTÍN RUBIO. Hernando Pizarro y la gran ciudad de Cuzco.

 

19,30 horas: Fernando MORENO DOMÍNGUEZ, Francisco PÉREZ SOLÍS, Alberto DURÁN SÁNCHEZ y Gregorio FRANCISCO GONZÁLEZ. El grabado de los Altamirano y la inscripción de la Atalaya.

 

SABADO, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2016 Moderador: D. Álvaro Meléndez Teodoro.

 

10,30 horas: Ángel PAULE RUBIO La Vía de la Plata desde Mérida-Astorga.

 

11,00 horas: Álvaro MELÉNDEZ TEODORO La muralla de Badajoz en 1723. El Informe Bordick.

 

11,30 horas: CAFÉ 12,00 horas: Manuel Antonio GARCÍA RAMOS y José Luis CIFUENTES PEREA "1890-1898 Nueve años de quintas en Trujillo. Los mozos trujillanos a finales del siglo XIX"

 

12,30 horas: Alberto SÁENZ DE SANTA MARÍA VIERNA Signos Notariales en el testamento de Fernando el Católico.

 

13,15 horas: ACTO DE CLAUSURA Entrega de premios:

Premio “Xavier de Salas, para jóvenes investigadores” en su XXIX Edición. Premio “Fundación Obra Pía de los Pizarro” en su XXII Edición. Premio “Centro de Profesores y Recursos de Trujillo”, en su XI Edición. Premio Especial XLV Coloquios Históricos de Extremadura.

 

DOMINGO, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2016

Viaje a MADRIGALEJO y GUADALUPE. Visita guiada a Madrigalejo. Presentación de la ponencia: “Importancia de los Coloquios en la conservación de la Casa de Santa María de Madrigalejo”. De doña Guadalupe RODRÍGUEZ CEREZO. Comida de hermandad. Visita a GUADALUPE.

 

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        Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

        Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. Uno de estos tres volúmenes es la historia de los conventos del obispado de Badajoz, de los que extractamos en estas líneas lo correspondiente a la villa de Talavera la Real.

        Fue mal investigador y buen copista, se dedicó a copiar literalmente de fuentes muy concretas: las crónicas de las respectivas órdenes, los libros de profesión de cada convento y de la Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Suárez de Figueroa. Su valor es relativo, de aquellos cenobios de los que se conserva su documentación apenas presenta ninguna novedad reseñable pero sí, en cambio, de aquellos otros en los que la documentación está desaparecida o perdida.

        Y por último decir que hemos adoptado como criterios de transcripción la actualización de las grafías. Asimismo, hemos corregido sin previo aviso las erratas del propio autor y alterado aquellos signos de puntuación colocados inoportunamente, todo ello para facilitar su lectura.

 

TALAVERA. CONVENTO DE CARMELITAS DESCALZAS

 

            Por los años de 1618, ocupando la silla de Badajoz don Cristóbal de Lovera, tuvo principio el convento de Carmelitas Descalzas de la villa de Talavera. Era este prelado primo hermano de la venerable madre Ana de Jesús, carmelita descalza y coadjutora de Santa Teresa en sus fundaciones de conventos. Y por lo tanto deseaba fundar un convento del referido orden e instituto en esta ciudad. Solicitó para esto del padre general de la religión que le diese fundadoras, pero por la distancia y por otros motivos no vino en ello, lo cual consta por un capítulo de la carta respuesta que la venerable Ana de Jesús, su prima, le escribió desde Flandes consolándola de que el general se hubiese resistido a su pretensión en que le dice no hay que reparar en ninguna dificultad, solo procure vuestra Señora le den monjas que comiencen. Si no estuviéramos tan lejos de acá se las daríamos, que tengo muy buenas españolas de las damas y criadas de la infanta, que fueran de buena gana. Yo la tengo de que como pudiere se funde.

            Éste era el estado que tenía este negocio cuando habiendo venido de Indias, Juan del Campo Saavedra, vecino de Talavera y queriendo emplear en servicio de Dios una buena parte del caudal que había traído, vino a consultarlo con el obispo y a pedirle monjas para el nuevo convento que deseaba hacer en aquella villa. Como el prelado estaba tan inclinado persuadió a que eligiese carmelitas. Pareciole bien y quedó ajustado por escritura que se otorgó en 20 de agosto del referido año de 1618, que se hiciese la fundación del convento con título de la Concepción de Nuestra Señora, hábito y regla de carmelitas y dotación de 900 ducados de renta.

            Juntó el obispo al general para que le diese monjas fundadoras y consta que se las negó (por) segunda vez porque quejándose de nuevo a la venerable Ana, su prima, de ello le respondió: “No deje vuestra señora de hacer la amistad que pudiere a nuestros frailes y aunque se muestre ahora seco el general, otro día no lo estará; no hay que desconfiar que con el tiempo muchas cosas se hacen. Entre tanto no cese vuestra señora de fundar si hubiere ocasión en alguna parte, aunque sean sujetas al ordinario, pero siempre con condición que lo estén a los frailes en queriéndolas ellos.

            Con este dictamen resolvió el obispo traer fundadoras para el nuevo convento del de Villanueva de Barcarrota porque aunque eran de la Tercera Orden vivían con mucho recogimiento y reformación y tenían andado mucho para introducir la observancia y aspereza del Carmen. Las que vinieron fueron María de la Trinidad por priora, María de San Gerónimo, sub-priora, maría de la Encarnación, maestra de novicias, y María de San Juan, tornera. Entraron éstas en la nuestra habitación el día 18 de agosto del dicho año de 1618 en que ya estaba el convento en proporción. No asistió el obispo este día pero lo hizo en el de la Natividad de Nuestra Señora, a 8 de septiembre, en que con la correspondiente solemnidad, colocó el Santísimo Sacramento en la iglesia, les enseñó el tono que habían de cantar y, después, habiendo comunicado las monjas a la señora Mariana de los Ángeles, religiosa carmelita de Talavera, la Reina les envió estos ceremoniales y el modelo de hábito, tocas y túnicas que habían de vestir. Con lo cual salió este convento tan perfecto en la observancia que hoy es un relicario y de él han salido a fundar el convento de Fuente de Cantos, villa del conde de Cantillana, en el priorato de San Juan. Y han florecido en él en santidad muchas religiosas que refieren sus crónicas.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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        Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

        Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. Uno de estos tres volúmenes es la historia de los conventos del obispado de Badajoz, de los que extractamos en estas líneas lo correspondiente a la villa de Valencia de Alcántara.

        Fue mal investigador y buen copista, se dedicó a copiar literalmente de fuentes muy concretas: las crónicas de las respectivas órdenes, los libros de profesión de cada convento y de la Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Suárez de Figueroa. Su valor es relativo, de aquellos cenobios de los que se conserva su documentación apenas presenta ninguna novedad reseñable pero sí, en cambio, de aquellos otros en los que la documentación está desaparecida o perdida.

        Y por último decir que hemos adoptado como criterios de transcripción la actualización de las grafías. Asimismo, hemos corregido sin previo aviso las erratas del propio autor y alterado aquellos signos de puntuación colocados inoportunamente, todo ello para facilitar su lectura.

 

VALENCIA. CONVENTO DE RELIGIOSAS DE LA CONCEPCIÓN

            El convento de religiosas de Nuestra Señora de la Concepción de la villa de Valencia del Ventoso lo mandó fundar, por su testamento que otorgó en 24 de junio de 1542 y bajo de cuya disposición murió, el ministro Íñigo de Rosales, cura de la villa de Yepes, en el arzobispado de Toledo, natural de la referida villa y uno de los primeros colegiales que tuvo después de su fundación el colegio de Santa María de Jesús de Sevilla. Previniendo que las religiosas fuesen de la Concepción y que estuviesen sujetas al ordinario, así se ejecutó todo y aunque no constan las particularidades de esta fundación se sabe que vinieron por fundadoras Beatriz de San Bernardo y Luisa de Santo Domingo, del convento de Yepes. Es convento poco autorizado en la fábrica y las religiosas viven con desacomodo. No se ha podido averiguar de él otra cosa.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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        Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

        Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. Uno de estos tres volúmenes es la historia de los conventos del obispado de Badajoz, de los que extractamos en estas líneas lo correspondiente a la villa de Valverde de Leganés.

        Fue mal investigador y buen copista, se dedicó a copiar literalmente de fuentes muy concretas: las crónicas de las respectivas órdenes, los libros de profesión de cada convento y de la Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Suárez de Figueroa. Su valor es relativo, de aquellos cenobios de los que se conserva su documentación apenas presenta ninguna novedad reseñable pero sí, en cambio, de aquellos otros en los que la documentación está desaparecida o perdida.

        Y por último decir que hemos adoptado como criterios de transcripción la actualización de las grafías. Asimismo, hemos corregido sin previo aviso las erratas del propio autor y alterado aquellos signos de puntuación colocados inoportunamente, todo ello para facilitar su lectura.

 

VALVERDE, CCONVENTO DE DESCALZOS DE SAN FRANCISCO

            El convento de Valverde, está media legua de la villa de su nombre, tierra del marqués de Leganés y obispado de Badajoz y un cuarto de legua de la rivera de Olivenza, donde dividen la jurisdicción los dos reinos, España y Portugal. Es uno de los conventos más estrechos y pobres que tiene la provincia, siempre basta solo el decir que el dormitorio  tiene una vara de ancho, poco más. Fundose este convento por los años del Señor de 1540, siendo provincial el señor San Pedro de Alcántara que fue quien le recibió. Estaba en este sitio una ermita (que hoy permanece inclusa en el convento) del señor San Antonio de Padua y tomó primero la advocación suya. Después el señor don Enrique, obispo de Ceuta, que a la sazón se hallaba en la villa de Olivenza, reino de Portugal, dio copiosas limosnas para la fundación y una imagen de Nuestra Señora de la Encarnación que ésta estaba en la iglesia de Santa María, primera parroquia de dicha villa de Olivenza, y de aquí y por los muchos y raros milagros (que parece imposible reducirlos al guarismo) que obró Dios por medio de esta santa imagen, tomó el convento el título: la Madre de Dios de Valverde. Con que con lo que dio dicho señor obispo, la villa de Valverde y otras personas de ambos reinos, se principió y concluyó la obra.

            El pie de religiosos con que se fundó este convento fue de nueve a once. Y que por los años del Señor de 1640 en aquella rebelión que tuvo Portugal contra su legítimo dueño, vinieron los portugueses y robaron la santa imagen patrona. Padeció muchos atrasos esta comunidad en la enajenación porque faltaron las limosnas de Portugal, porque como éstas las daban a título de los milagros que hacía, como faltó el objeto principal, faltaron ellos con su devoción. Escarmentada la comunidad con este suceso no esperado, el año de setecientos y tres, cuando el rey de Portugal se declaró auxiliar del archiduque, retiró su santa imagen a Badajoz. Entonces los portugueses vinieron de tropel al convento e hicieron tal estrago que hasta las cosas más menudas robaron del convento. Quedó éste desamparado porque los religiosos se retiraron A Badajoz. En este desamparo quedó tan arruinado que solo quedó la iglesia y las paredes maestras.

            Llegó el día feliz de las paces y determinó la provincia el reedificarlo a instancias de la devoción de Castilla y Portugal. Los que concurrieron con copiosas limosnas para la fábrica que se levantaron las paredes media vara más de lo que tenían sus antiguas. Se hizo un hermoso retablo y se doró. Y proporcionado un hermoso trono se colocó la santa imagen Madre de Dios de la Encarnación. Después ha habido parciales reedificaciones, como una azotea que se hizo de bóveda y algunas oficinas. No ha tenido este convento traslación alguna. Mantiene hoy día de dieciséis a diecisiete religiosos y algún donado.

            Varones ilustres en virtud y ciencia ha tenido muchos este convento. Sea en primer lugar fray Juan de Cabrera, religioso lego. Nació en la villa de Alcántara, en Extremadura, de la nobilísima familia de los Cabrera. Manifestó el cielo su futura santidad al tiempo de bautizarle, pues por ser el primogénito y tan deseado, asistieron muchos al bautizo. Vieron todos que sobre la cabeza del niño le servía de trono una cruz bien formada de color oscuro. Padeció en los primeros años muchos trabajos por causa de una madrastra que a ésta la tomó por instrumento el demonio, porque presagió el ruido que había de dar al infierno. Era dócil y de buen genio y estaba de todas las virtudes morales adornado. Con tan buena disposición le movió Dios a que tomase el hábito y dejase las vanidades y placeres del mundo. Obediente a la inspiración, habiendo muerto su padre, tomó el hábito en el convento de Villalpando, de la provincia de Santiago. Pero deseoso de vida más estrecha, dejó el hábito y se vino a Alcántara, su patria, y haciendo renuncia de todos sus bienes los repartió todos a los pobres. Pidió el hábito en esta provincia de San Gabriel y lo admitió gustoso el provincial. Enviolo al convento de Belvis para que pasara su noviciado. Pero, viéndole los religiosos tan ricamente vestido y, al parecer tan delicado, lo despidieron, juzgando no ser capaz para tolerar los trabajos de la religión.

            Muy afligido el santo mozo, hizo voto de visitar a Nuestra Señora de Guadalupe donde derramó su corazón en ternuras y desconsuelos, viendo malogrados sus designios. Alentole la madre de piedad y le inspiró que dejase aquel vestido, vistiéndose en traje rústico y hiciese una buena experiencia, de lo que en la religión se pasa. Así lo ejecutó, poniéndose a servir a un labrador en el lugar de la Calzada, sin perdonar en el oficio tarea, ni penuria y sin olvidar la oración y penitencia. Aquí le armó un  peligroso lazo el demonio, pues conocidas sus prendas de su señor, se le aficionó una hija suya y él se sintió inclinadísimo a casarse con ella. Atribulado entre este peligro y su vocación primera, recurrió a Dios. Pero el Señor que sabe hacer para muestras de sus maravillas que raye la luz entre las tinieblas le inspiró: que celebrase el matrimonio con la doncella y que sin consumarle entrase en religión.

            Así lo ejecutó, y la noche del desposorio declaró a su consorte que tenía la virginidad consagrada a Dios y que esperaba que en esta revocación tan santa, le hiciese grata y gustosa compañía. Halló a la moza de buen temple, y en su voluntad muy conforme. Un mes durmió con ella en un mismo lecho, viéndose el poder de la diestra divina, rayar en tan rara continencia. Cumplido el mes salió el devoto mozo de su casa, pretextando un negocio grave y que deseaba con ansias el cumplirle. Fue al convento referido de Belvis y habiendo perdido el hábito, se lo dio el guardián muy gustoso, y él lo recibió consoladísimo. Escribió a su esposa el nuevo estado, confortándola en el servicio del altísimo. Ya alistado en la milicia de Francisco, tanto de novicio como de profeso emprendió tan penitente vida que aseguró con ella una buena muerte.

            Sus disciplinas, silíceos, ayunos, desnudez y total pobreza causaba en los religiosos tal admiración que parecían inimitables a nuestro modo flaco de entender. Cuando iba a pedir limosna a algún pueblo, se iba azotando todo el camino. Formó un silíceo como jubón, que le ceñía pecho y espaldas, de puntas de alfileres, y apretábaselo de tal modo que era una pura llaga todo su cuerpo. Lo más del año ayunaba a pan y agua. Era obediente, humilde y casto y en la oración muy fervoroso. Era devotísimo, de la pasión de Cristo nuestro bien, en cuya memoria absorto vivía, padecía y gozaba. Arrebatado un día a la vista de una cruz, fue tal el dolor íntimo de su ccoracón y la avenida del gozo espiritual que se salió al campo y, postrado en cruz, arrastrando la boca por la tierra decía: “Quitaos Señor allá, apartaos de mí, que no puedo con tanto; apartaos señor que me abrasáis las entrañas”. Eran muy frecuentes sus éxtasis y en ellos se le vio muchas veces clamar al Señor: “Ya no más Señor mío, ya no más: y estos favores para quien os ama de veras, no a mí indigno pecador”. En el misterio de la Natividad del Señor, con extraordinaria alegría salía fuera de sí, y desde prima noche se iba al establo de las bestias y entre ellas se quedaba arrobado hasta maitines, despidiendo de sí soberanas luces. Una noche de esta festividad, hallándose en el lugar de Vicencio, asistió a la misa del gallo. Acabada ésta, pidió con instancias al cura le dejase encerrado en la iglesia. Volvieron a la misa de la aurora y no le hallaron, aunque exquisitas diligencias hicieron. Acabada la misa, cerraron las puertas hasta la tercia u, cuando abrieron les salió al encuentro, bañado en súbitos indecibles y exhalando de sus admirables resplandores. Creyeron todos haber sido arrebatado su cuerpo y alma a Belén, donde tenía su deseo y corazón.

            Tuvo don de profecía, como se verificó en muchos y repetidos casos. Viviendo en el convento de la Lapa, en tiempo de gran sequedad, era allí el siervo de Dios fray Pedro de Valencia, guardián, dijole a fray Juan un día, porque no ruega al Señor que nos envíe agua, yo os digo que os habemos de azotar si no lo pedís a Dios. Él respondió con alegría: “Aquí a mañana hemos de tener mucha agua”. Riéronse los frailes que le oyeron porque el cielo estaba muy sereno y sin alguna señal de agua. Pero sucedió como lo dijo el siervo de Dios, pues antes del día siguiente llovió con tanta abundancia que quedó bien harta la tierra.

        Estando en Badajoz, fray Juan fue a visitar a un caballero, llamado Julián Becerra,   que estaba a la sazón con yerno don Íñigo de Argüello y le dijo: padre fray Juan, pídale a Dios dé sucesión a mi hija, que tres años está casada y no pare y estamos con bastante desconsuelo. Miró entonces el siervo de Dios a don Íñigo y le dice así: “haga usted estas devociones y entre ellas mande decir unas misas que, cuando se comenzaren las misas a decir, se pondrá preñada su mujer. El caballero luego que se retiró a Brozas, puso en planta lo que le dijo fray Juan pero a los nueve meses después que se empezaron a decir las minas, parió la señora un niño tan hermoso que fue de todos consuelo y alegría y gloria de aquella familia.

        Lo mismo sucedió a la condesa de Cifuentes que, estando muchos años sin parir y sin esperanzas de ello, le pidió a fray Juan de Cabrera (a quien tenía una devoción suma) rogase a Dios le diese sucesión. Fray Juan, entonces, le dio un Niño Jesús que tenía y le prometió hijos con abundancia. Así sucedió con admiración de todos, imprimió de la mucha devoción que tenía a la provincia de San Gabriel y al siervo de Dios fray Juan. A la duquesa de Feria le profetizó los trabajos que había de tener por medio de una doncella suya, llamada doña Mayor, pero que de todo saldría bien. Así le sucedió a esta señora, y con el dicho fray Juan se consolaba. Fuera nunca acabar si todas sus profecías se hubieran de referir, y así me contento con decir de lo mucho poco.

        Por esto y por la notoriedad de sus virtudes y milagros fue estimadísimo este siervo de Dios, de los pueblos, príncipes y señores. Nuestro católico rey don Felipe II le trajo algunas veces a la Corte, y veneraba sus cartas como a oráculo, ejecutando los documentos que para bien de su alma le decía.

        Lo mismo sucedió con las serenísimas reinas doña Isabel y doña Ana, y mucho más con la señora princesa de Portugal, doña Juana, a quien una vez alcanzó milagrosa sanidad. Las señoras marquesas de Priego y duquesa de Feria, su nuera, le trataron con tanta cercanía como veneración, teniéndole en su compañía en Madrid y Montilla, muchas veces con licencia de los prelados generales, siendo estas señoras testigos de muchas maravillas y milagros. Lleno de méritos y virtudes llegole la última hora tan feliz como su portentosa vida. Predicó algunos meses antes la hora de su muerte y a donde se había de enterrar. Y al pié de la letra sucedió que fue en este convento de la Madre de Dios de Valverde de Leganés a los sesenta años de su edad, y ocho de abril (de) 1571. La señora duquesa de Feria, pudo lograr tiempo después la cabeza de este siervo de Dios para el convento de La Lapa que es de su estado. La misma señora había guardado un hábito suyo para amortajarse en él y en el verano de 1581 mandó (a) una familiar suya, doña Bernardina, a cuyo cuidado estaba, que lo pusiese al aire en una torre, donde nadie subía. Una noche se apareció en sueños el venerable padre a una criada y le dijo: “Decid a Bernardina que se ha descuidado mucho de mi hábito, que está caído en el suelo”. Así le hallaron y tuvieron en mayor veneración. La señora al tiempo de morir, escrupulizó santamente en vestirse de aquel hábito y mandó amortajarse con otro de la Orden, y que aquel se le pusiese doblado sobre la cabeza. Ha hecho Dios por su intercesión muchos y repetidos milagros.

        Yace en este mismo convento fray Antonio Requengo, religioso lego, el que estaba antes de la fundación de este convento en la ermita de San Antonio, que ya está inclusa en el convento, haciendo vida solitaria. Era de una sinceridad columbina. Después que entraron los religiosos, deseoso de su vida apartada de todo comercio humano, consiguió breve de su santidad por medio del duque de Berganza (que éste le amaba mucho, lo uno por sus virtudes y lo otro por haber sido su criado) para retirarse a la sierra del Alor, término de Portugal, y una legua de este convento. Allí, en una ermita vivió en estrecha, se ejercitó algunos días en muchas y graves penitencias y dejando entre ambos reinos mucho olor de sus virtudes, acabó su vida santamente y se trajo a enterrar a este convento por ser religioso de esta santa provincia.

 

 

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        Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

        Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. Uno de estos tres volúmenes es la historia de los conventos del obispado de Badajoz, de los que extractamos en estas líneas lo correspondiente a la villa de Villalba de los Barros.

        Fue mal investigador y buen copista, se dedicó a copiar literalmente de fuentes muy concretas: las crónicas de las respectivas órdenes, los libros de profesión de cada convento y de la Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Suárez de Figueroa. Su valor es relativo, de aquellos cenobios de los que se conserva su documentación apenas presenta ninguna novedad reseñable pero sí, en cambio, de aquellos otros en los que la documentación está desaparecida o perdida.

        Y por último decir que hemos adoptado como criterios de transcripción la actualización de las grafías. Asimismo, hemos corregido sin previo aviso las erratas del propio autor y alterado aquellos signos de puntuación colocados inoportunamente, todo ello para facilitar su lectura.

 

 

CONVENTO DE MONTE-VIRGEN, DESCALZOS DE SAN FRANCISCO

 

 

            La imagen de Nuestra Señora que se venera en el convento de su título de Monte-Virgen, es tradición que refieren algunos instrumentos haber sido hallada en un montón de piedras, donde estuvo mucho tiempo oculta. Descubriola la voz de una urraca que girando por aquel sitio voceaba: “Montevirgen, Montevirgen”, lo que observado por un hombre que habitaba aquel desierto fue estímulo para buscar, hallarla y fabricarle una ermita con el expresado título de Montevirgen. Habitabanla por los años de 1532 algunos religiosos de San Francisco que se llamaban los ermitaños de Nuestra Señora de Montevirgen, como consta por una bula de perdones, con data de 10 de octubre del referido año de 1532, expedida a solicitud y petición de fray Francisco Ulmensa, fraile de san Francisco, ermitaño de la ermita de Nuestra Señora de Montevirgen, cerca de la villa de Villalba, obispado de Badajoz. Siendo, al parecer, de aquellos que a causa de los muchos trabajos que padecía entonces la reforma o descalzez, privados de muchas causas que tenían, quedaron necesitados a hacer vida solitaria en las ermitas y desiertos.

            En el año de 1568, el reverendo padre fray Juan de Talavera, provincial de esta de San Gabriel, con comisión del reverendo padre fray Francisco de Guzmán, comisario general de esta familia cismontana, convocó a su definitorio en el convento de Madre de Dios de la villa de Alburquerque, y en su junta, celebrada a 26 de agosto del mismo año, recibió la ermita citada de Montevirgen, de la liberalidad de don Juan de Ribera, obispo de Badajoz, para fabricar convento a sus religiosos, como se ejecutó desde este año hasta el de 1598 en que se concluyó, a esmeros de la piedad de los señores duques de Feria, Gómez Suárez de Figueroa, don Lorenzo, su hijo, y con especialidad la Excelentísima señora doña Juana Dormer, viuda de dicho don Gómez, y de la devoción y limosnas de las vecinas (de las) villas de Villalba y Aceuchal.

            A fines del año 1585, hecha ya la sacristía de bóveda, se proporcionó lo mejor que fue posible para iglesia y trasladaron a ella desde la referida ermita el Santísimo Sacramento y la milagrosa imagen de Nuestra Señora, con lo que cesó la incomodidad que padecían los religiosos por tiempo ya de diecisiete años, pasando a las horas y divinos oficios a dicha ermita, unida por medio de un callejón largo al nuevo convento.

            En el año de 1591, Lunes Santo, 8 de abril, siendo guardián de este convento fray Francisco de Madrid, y provincial fray Juan Bautista Moles, bendijo éste y puso por su mano, ayudado de Andrés Maheda, maestro de la obra, la primera piedra de la iglesia nueva, y en ella esculpida una cruz y el número en guarismo del año que corría. Y sobre ella pusieron otra el referido guardián, y el del convento de Salvatierra, fray Francisco Bolaños, con un letrero que dice: “Santa María”.

            No consta el número de religiosos que comenzaron a habitar este convento que hoy, aunque con mucha escasez y necesidad, mantiene veinte profesos y cuatro o cinco donados sirvientes, a expensas únicamente de las limosnas con que subviene la piedad de algunos pueblos vecinos.

            Por cuanto los religiosos de esta provincia de San Gabriel no tienen domicilio cierto porque la obediencia los muda con frecuencia de un lugar a otro, aunque en dicho convento han vivido muchos venerables, no se atreve a decir que fue la cuna de sus virtudes. Y solo entre muchos que profesaron en el estado de legos y donados se acuerda de uno que con especialidad se dice haber sido de vida muy ejemplar, sin expresar la virtud en que se singularizó. Dice lo escrito así: “En tres de febrero de mil seiscientos y cincuenta murió en este convento de Montevirgen Clemente de San Francisco, donado profeso y varón de buena vida, siendo guardián fray Fernando de Brozas”. Consta todo lo dicho de un libro pequeño que guarda el guardián de dicho convento y mucho de ello de la primera parte de las crónicas de la citada provincia de San Gabriel.   

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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        Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

        Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. Uno de estos tres volúmenes es la historia de los conventos del obispado de Badajoz, de los que extractamos en estas líneas lo correspondiente a la villa de Almendral.

        Fue mal investigador y buen copista, se dedicó a copiar literalmente de fuentes muy concretas: las crónicas de las respectivas órdenes, los libros de profesión de cada convento y de la Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Suárez de Figueroa. Su valor es relativo, de aquellos cenobios de los que se conserva su documentación apenas presenta ninguna novedad reseñable pero sí, en cambio, de aquellos otros en los que la documentación está desaparecida o perdida.

        Y por último decir que hemos adoptado como criterios de transcripción la actualización de las grafías. Asimismo, hemos corregido sin previo aviso las erratas del propio autor y alterado aquellos signos de puntuación colocados inoportunamente, todo ello para facilitar su lectura.

 

 

EL CONVENTO DE ROCAMADOR

 

            El convento de Nuestra Señora de Rocamador es uno de los conventos primitivos de descalcez. Fue admitido por los primeros fundadores, fray Juan de Guadalupe, fray Ángel de Valladolid, fray Pedro Melgar, y se principió por los años del Señor de 1512. Es este convento uno de los que señalaron para la custodia del Santo Evangelio que fueron once, siendo general de la Orden, el reverendísimo fray Bernardino de Prado. Está (a) una legua pequeña de la villa de Barcarrota (sic) y una legua grande de las villas de Almendral y Salvaleón. Barcarrota es de la jurisdicción de los marqueses llamados de Villanueva. Salvaleón y Almendral, es tierra de don Lorenzo Suárez de Figueroa, Duque de Feria, primero de este nombre, en cuyo término, digo del  Almendral, está este convento de Rocamador y todos tres lugares son del obispado de Badajoz, ciudad que dista de este convento siete leguas. El Duque de Feria cedió este sitio de Rocamador que se llama así por las peñas o rocas, en que está asentado y con autoridad Real y Pontificia se fundó este convento.

        Todo fue a expensa de los señores Duques de Feria, limosnas de los lugares ya referidos, de un sujeto que vivía en el Almendral (al parecer rico) que no está escrito su nombre en los libros del convento, y con especialidad de la señora doña Blanca de Vargas, señora de una dehesa que se llama Sierra Brava, en el término de Barcarrota, que vivía en la ciudad de Mérida, donde murió y viven sus herederos. Esta señora dio trescientos ducados para la iglesia con que se empezó a hacer la fábrica. Mandó también cien ducados para dorar el retablo que está en el altar mayor asentado. Juntamente mandó hacer un sepulcro debajo de dicho altar, donde yace una hija suya y la señora está en dicha ciudad de Mérida como en depósito. En el crucero de la capilla de dicho convento mandó poner las armas de los Vargas, como parece claro. Este convento tuvo su asiento primero junto a la villa de Salvaleón, como un tiro de fusil, en una huerta que allí está, viniendo a la fuente que llaman la Regadera, a mano derecha. De aquí se trasladó media legua del dicho Salvaleón, en la dehesa que llaman los Palacios, donde parecen los vestigios. De allí pasó a donde ahora está, y aun este está trasladado algunos pasos del primer sitio que tuvo, quedando el asiento primero fuera de la huerta, y junto a los muros de ella y de una fuente que allí está. Después acá ha tenido parciales reedificaciones de algunos guardianes, como hacer la bóveda, claustro, dormitorio y celdas y algunas añadidas de nuevo, En sus principios mantuvo de doce a trece frailes y hoy de veintidós a veintitrés con que está hoy el convento muy proporcionado para la vivienda religiosa, por estar rodeado de soberbios riscos y alcornoques, que todo está convidando a la oración y contemplación. 

            Varones ilustres en santidad, virtudes y letras ha tenido muchos este convento, sea primero el ínclito y esclarecido mártir San Juan de Prado, pues tomó el hábito y profesó en este convento a 18 de noviembre de 1585, siendo general de la orden fray Francisco de Gonzaga, ministro provincial de esta provincia de San Gabriel, fray Juan de Santa Ana y guardián de este convento, fray Andrés de Plasencia. Todo esto consta de un libro de a cuarteta, intitulado “Fundación del convento” donde también se asientan los que toman el hábito y profesan en dicho convento. Y porque el santo paso a la provincia de San Diego en Andalucía, donde fue su primer provincial y resplandeció en muchas y heroicas virtudes y desde allí pasó a Marruecos, donde coronó su portentosa vida con la palma del martirio.

            Fray Francisco Moneo, fue sacerdote y confesor muy humilde y de gran caridad, deseó grandemente el padecer martirio y con las licencias necesarias pasó a Marruecos. Allí predicó la palabra del Santo Evangelio con tanto espíritu y fervor que aquellos tiranos le dieron bien que padecer y merecer. No alcanzó la palma del martirio que tanto deseaba porque en aquella ocasión por ciertas treguas que hubo y lo echaron de aquella corte y lo enviaron con mercader a España. Visto por el siervo de Dios que le convenía mudar el martirio de sangre que tanto deseaba en el de una continua penitencia, la ejecutó con tal rigor que todos se llegaron a admirar. No le sabía otro nombre el pueblo que (a) boca llena llamarle santo. Diole la última enfermedad, habiéndole dicho antes a un religioso (lo que testifica con juramento) la hora y día de su tránsito. El guardián temeroso de perder tanta virtud lo envió con gran cuidado a curar a Barcarrota, pero allí (según piadosamente se cree) entregó su espíritu al Señor. Trajéronle a enterrar al convento, y como le tenían tanta devoción, todo el pueblo le vino acompañando y por más que los religiosos tenían cuidado con el cuerpo, por partes lo quedaron desnudo, quitándole mucha parte del hábito. Enterrose en el sepulcro de bóveda que estaba recién acabado. Hoy se mantiene entero e incorrupto, exhalando de sí un olor tan especial que da bien a entender su salvación.

            Yace asimismo, en este convento fray Rodrigo de Belvis. Vino a la provincia de tierna edad y de tierna edad murió. Aseguran sus confesores que era de tanta inocencia y candidez que en toda su vida cometió culpa mortal. Con todo eso, y no tener culpa, hizo una rígida penitencia; estando una vez enfermo con unas gravísimas calenturas, el enfermero que le asistía le quiso quitar los paños para ponerle otros limpios. El corista se resistió grandemente sin querérselos quitar, ni tampoco se quería rodear de una parte a otra. El enfermero forcé(je)ó con él, a que se dejase limpiar y el bendito corista por dos veces se llegó a resistir hasta que a la tercera, con grande humildad, permitió aquel beneficio, aunque con disgusto suyo. Pero, ¡o gran Dios! Llegó el enfermero a quitarle los paños y los tenía pegados en dos partes de sus carnes, y en cada una llaga como la palma de la mano. Quedó éste admirado y para honra y gloria de Dios le dijo el enfermo: yo cuando los religiosos dormían hacía disciplinas crueles, aun cuando tenía calenturas mayores. Supo el día y la hora que había de morir y aquella mañana le dijo al enfermero que fuese a ver el sol y que en dando las ocho que había de morir. Así fue como lo dijo, y murió en la misma hora, dando un hermoso presagio de su bienaventuranza.

            Aquí está sepultado también fray Juan de San Miguel, religioso lego, y aunque éste llegó a muy anciano, hacía horrorosas penitencias como su fuera mozo, Dotole Dios con gracia de curación pues curaba las heridas más canceradas, haciendo milagrosas curas. Venían de diversas partes a él, y a todos llegaba a beneficiar. Era pobre en extremo, tenía un hábito solo y ese muy viejo y remendado. Cuando lo quería rendondear se metía en el agua hasta el tobillo, y cortaba el hábito hasta donde llegaba lo mojado. Era muy devoto del señor San Alejo, y así, muchos años antes de morir, se retiró a una celda muy estrecha que está por (de)bajo de la escalera, que baja para la cocina. Allí tenía su vivienda y cama que era de paja sola. Como le veían los religiosos tan viejo y necesitado se compadecían mucho de él, rogándole que se quitase de allí y le diese algún alivio, a su necesitado y mortificado cuerpo. Él respondía: gracioso he de vivir y morir como San Alejo. Así fue por los años del señor de 1567, donde con piedad bien fundada se discurre que acompaña a San Alejo en la Gloria.

            También yace aquí fray Pedro de Leyva, religioso lego de santa vida. Era de mucha oración y en todo muy recoleto y espiritual. Dotole Dios de una admirable prudencia, conversaba mucho con príncipes y señores porque admiraban a un mismo tiempo en él, la discreción y santidad. Era enemigo de la ociosidad y decía que el religioso lego (no olvidando lo espiritual) era solo para el trabajo, y así él nunca se vio ocioso. Tuvo en la provincia fama de santo, pasó al Señor por los años de 1568.

            Está sepultado en este mismo convento el venerable fray Pedro de Barcarrota, corista, cuya fama póstuma, hermoseada por repetidos prodigios y milagros, corre hasta el día de hoy en estos pueblos vecinos. Nació en la villa de su apellido, a 19 de junio de 1652, criaronle sus padres con gran cuidado, nunca le vieron inquieto, ni lloroso. A los cuatro años ya tenía su diversión en la iglesia y oía de rodillas misa y con tanta devoción estaba fijo y suspenso a la vista de la imagen de Nuestra Señora, que le costaba muchos llanos el traerle a casa. Llegó a los seis años y sus entretenimientos pueriles era el aseo de los altares. Ya mayor era de muy ardiente caridad, y estando en la casa de sus padres, todo lo que él había de comer lo repartía a los pobres. Tomó por su cuenta ser procurador de los vergonzantes, y el bien que con este oficio hizo, solo se supo en las informaciones que se hicieron de él, después de muerto. Sus ayunos, disciplinas y silíceos fueron continuos: arrojábase a las ortigas y zarzas desnudo y estaba en cruz mucho tiempo.

            Tomó el hábito en el convento de Aguas Santas, y pasó su noviciado con mucho ejemplo. Hizo su profesión a 16 de febrero de 1678. Fue a vivir al convento del Palancar y allí, a instancias del señor Obispo de Coria, se ordenó de menores y epístola. De aquí pasó a vivir a la ciudad de Trujillo. Acometiole en este convento una calentura ética y el superior por ver si mejoraba, lo envió a tomar los aires de su tierra. Llegó a Barcarrota, su patria, y halló a su madre bien enferma y habiéndola consolado, corriendo los accidentes de ambos dijo un día: “Mi madre y yo hemos de partir juntos”, instándole después contra esto porque su madre estaba mejor, respondió: hemos de morir en una misma hora, y ésta es la voluntad de Dios. Así se vio con asombro de los que fueron notando las circunstancias. Recibió los santos Sacramentos devotísimamente y luego, al punto, su madre, y uno y otro luego al punto entregaron sus almas al criador Divino a 20 de octubre de 1684. Quedó el cuerpo de fray Pedro, antes por la enfermedad, muy flaco y pálido, hermoso y rubicundo como una rosa y se cubrió de una nieblecita sutil y clara, exhalando tan suave fragancia que todos pasmaron al ver semejante maravilla. Sepultose en el dicho convento de Rocamador y a los cinco años se halló incorrupto y con la misma hermosura y suave fragancia. Y hoy día, después que se hicieron las informaciones de su vida y milagros por el ordinario, está colocado en un arca, experimentando la misma maravilla. Afirman sus confesores que cuando murió, no había manchado la gracia bautismal. Las aclamaciones a su santidad y devoción a sus reliquias fueron y son raras, confirmadas con repetidos prodigios que omito por no ser molesto; como los puede ver el curioso en el lugar de la margen.

            Fray Gabriel de Santa Cruz, confesor, fue perfectísimo religioso. Nunca vio (como afirman sus confesores) ni un ápice la observancia de la regla seráfica, y fue de todos su virtud muy conocida. Nunca permitió (aun en graves enfermedades) cosa especial de regalo, y alivio. Conservó siempre la pobreza y austeridad común, hasta el tiempo de morir que fue año de 1636. Fue reputado por todos (de) santo, y está sepultado en este dicho convento de Rocamador.

            Yace asimismo, en este mismo convento, fray Benito de Santa Ana, lector de Teología, cuya penitente y religiosa vida, la corona con una muerte muy preciosa. Es hoy día muy notoria su santidad y murió a 7 de marzo de 1695. Hoy se haya su cuerpo incorrupto y en un arca depositado, aforrada con terciopelo que le dio la devoción.

            Están aquí sepultados (dejando muchos) diversos religiosos que fueron en virtud y letras muy ejemplares y se merecieron muchas atenciones. Fray Juan Jesús de Berzocana, predicador general, murió a 29 de junio de 1692. Fray Domingo de Membrío, lector de moral, murió a 23 de diciembre de 1704. Fray Fernando de Alburquerque, lector de moral y ex definidor, murió a 15 de agosto de 1714. Fray Miguel de Burguilllos, predicador general, murió a 12 de julio de 1726. Fray Ponciano de San Vicente, lector graduado en teología, murió a 12 de junio de 1737. Fray Pedro Mata de Burguillos, lector de moral, murió a 6 de julio de 1735. En 21 de marzo de 1733 murió y se sepultó fray Juan de la Concepción y Trujillo, lector de moral. En 20 de febrero de 1752 fray Manuel Olalla de Garrovillas, lector graduado en teología y similar de artes. En 10 de junio de 1753 fray José Jesús de Badajoz, lector graduado en teología. En 10 de septiembre de 1702 fray Pedro Marcos de Garrovillas, predicador general. Todos fueron tenidos por especiales religiosos en virtud y letras cada uno en su ministerio.

            Corone las glorias de este convento la hermana Isabel López, natural de Villanueva de Barcarrota, que por ser mujer tan especial de la tercera orden de San Francisco y estar enterrada en este convento no quise privar de esta gloria a su sepulcro. Fue mujer rica y poderosa y todo lo gastó en pobres y religiosos, llegando a necesidad tan extrema que tenía a gran gusto pedir una limosna. Hizo muchos milagros en vida y muerte y hoy permanece su memoria. Al tiempo de morir, que fue una mañana antes de amanecer, vieron salir de su cuarto una claridad muy especial en figura de cometa que subía al cielo, y como por sus virtudes tenía tanta fama de santidad todos los que vieron el prodigio, quedaron admirados y edificados y no se oye otra voz entre ellos sino ya murió la señora, ya murió la santa. Enterrose en este convento de Rocamador pues así ella lo llegó a pedir. Está su cuerpo incorrupto y demás de éste y los referidos hay dos que no se sabe de quiénes son. 

 

 

CONVENTO DE SANTA CLARA

 

            El convento de religiosas franciscanas de la Orden de Santa Clara de la villa de Almendral lo mandó fundar Juan Pérez del Almendral, criado que fue de la señora reina católica doña Isabel, por su testamento que otorgó a 22 de enero de 1514. Tardose en ejecutar su voluntad porque su mujer, Mencía Vázquez, quedó por usufructuaria durante sus días, de los bienes que dejó señalados para la fundación. Y aun muerta ésta no hubiera tenido efecto si el conde de Feria don Pedro, con noticia que tuvo de ella y de que los referidos bienes estaban en poder de administradores no hubiera tomado la mano, haciendo venir de las Terceras de la Cruz de Zafra y a las de Salvatierra algunas que dispusiesen la fundación del convento, entre las cuales solo hay memoria de María de Figueroa, como lo ejecutaron en las casas destinadas por el fundador.

            Había éste dispuesto que profesasen las monjas la regla de Santa Clara y que cuando no se hallasen religiosas de ella que viniesen a fundar y viniesen de la Tercera Orden, procurasen cuanto antes profesar la referida regla. Con cuyo motivo, luego que se hizo la división de provincias, el primer provincial de esta de Santiago, en conformidad de lo dispuesto por el fundador y que pretendían las monjas, teniendo ya iglesia y convento formal, le dio el hábito y regla de Santa Clara, año de 1549. Hizose la habitación con capacidad para treinta religiosas y ayudó mucho para ella el licenciado Pedro Mexía Bejarano que les dejó su hacienda en valor de cinco mil ducados. Padeció el convento mucho en la invasión que hicieron los portugueses el año de 1650 y quedó tan derrotado que las monjas estuvieron albergadas primero en el hospital de la villa de los Santos y después divididas en otros conventos por el tiempo de diez años hasta que ganada Olivenza volvieron al convento en donde se han conservado, aunque no en el número primero por lo que se ha deteriorado la hacienda.

            Tienen en la iglesia una espina de la corona de Nuestro Redentor en gran veneración, como legítima que dicen la dio un general de la Orden y que con ella se han experimentado muchas maravillas que es la única auténtica que la legítima. Y también se venera por la experiencia de muchos casos milagrosos una imagen de San Diego.

            Han florecido en él muchos religiosos de virtud, entre ellos la madre Mayor de San Francisco, Francisca de San Lorenzo, Mayor de los Ángeles, Felicia de Jesús, Isabel de San Diego y Leonor de San Bernardo de quienes trata el cronista de esta provincia.

 

 

CONVENTO DE FINIBUS TERRE

 

            Las primeras noticias que se halla del convento de religiosas agustinas de la villa de Almendral, conocido con el nombre de Finibus Terre son del año de 1513, en cuyo tiempo era su advocación de Nuestra Señora de la Concepción, pues en él ya consta del libro de profesiones que tiene haber profesado Leonor de Aliste a 15 de agosto en manos del padre fray Juan de Calahorra, prior del convento de San Agustín de Badajoz, en voz del reverendísimo padre maestro Egidio de Viterbo, general de la dicha Orden y del reverendo padre maestro Antonio de Fuentes, provincial de los reinos de Castilla y Navarra. No consta otra cosa de sus principios y solo sí que su primera situación la tuvo en donde están las casas que fueron del bachiller Pedro Martínez Bejarano, hasta el año de 1527 en que se pasaron a la ermita de Nuestra Señora de Finibus Terre, extramuros de la villa, la cual aseguran los naturales fue oratorio de templarios y desde entonces fue conocido el convento por el nombre de la ermita.

            De él no hacen memoria las crónicas de la región aunque se conservó debajo de su obediencia hasta el año de 1537 en que a 7 de julio consta haber hecho profesión María de las Vírgenes, en manos de fray Luis de Gines, prior del convento de Badajoz. Después dieron la obediencia al ordinario y resulta que en 18 de enero de 1542 hizo profesión María de Santa Cruz, natural de la Albuera, en manos de don Gerónimo Suárez, obispo de esta ciudad, y de su provincial Cristóbal Fernández Valtodano, desde cuyo tiempo se han conservado en ella. Es convento muy religioso y en él han florecido muchas religiosas virtuosas quienes no se ha podido adquirir novedad segura.

 

 

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        Ascensio de Morales y Tercero en una carta autógrafa, fechada en Badajoz, el 26 de abril de 1754, explicaba todos los pormenores de su comisión de archivos. Una orden del Consejo de Estado dada en 1743 le encomendó la tarea de investigar en los archivos para hacer una Historia Eclesiástica de España. Sin embargo, detrás de esa aparentemente altruista misión había motivos de más calado. Al parecer, los cardenales Acquaviva y Belluga, comisionados para negociar el Concordato de 1723 habían sostenido, frente al Papa, que la grandeza de los conventos y de las iglesias de España se debía al mecenazgo de los reyes. Felipe V quiso llevar a cabo una investigación para verificar eso y de paso recuperar los legítimos derechos que con la Corona le habían dejado los señores reyes sus predecesores gloriosos en las iglesias que habían conquistado, fundado y dotado en sus dominios, y saber cuántas eran fundaciones reales. Y para llevarlo a cabo se le otorgó el cargo de oidor honorario de Sevilla con la intención de que recibiese un sueldo de 75 reales diarios para llevar a cabo su misión. Empezó investigando en Castilla, León, Asturias y Galicia, para ver la regalía de patronatos de las iglesias catedrales de Palencia, Valladolid, León, Astorga, Santiago, Tuy, Lugo, Orense, Oviedo y Burgos. Con Fernando VI se le propuso Galicia, y, finalmente, por decreto del 23 de junio de 1750 se le encargo los obispados de Cuenca, Murcia, Cartagena, Orihuela, Plasencia y Badajoz (Rodríguez Moñino, 1930: 121-136).

        Su obra más acabada fueron cuatro volúmenes con documentación sobre la diócesis de Badajoz. El cuarto de esos volúmenes, conservado por duplicado en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Colombina fue publicado en Badajoz en 1910 bajo el título de Crisis Histórica de la Ciudad de Badajoz y reeditado en la misma ciudad en el año 2006. Sin embargo, este último volumen era resumen de los tres anteriores, conservados en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional y que nunca vieron la letra impresa. Uno de estos tres volúmenes es la historia de los conventos del obispado de Badajoz, de los que extractamos en estas líneas lo correspondiente a la villa de Jerez de los Caballeros.

        Fue mal investigador y buen copista, se dedicó a copiar literalmente de fuentes muy concretas: las crónicas de las respectivas órdenes, los libros de profesión de cada convento y de la Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Suárez de Figueroa. Su valor es relativo, de aquellos cenobios de los que se conserva su documentación apenas presenta ninguna novedad reseñable pero sí, en cambio, de aquellos otros en los que la documentación está desaparecida o perdida.

        Y por último decir que hemos adoptado como criterios de transcripción la actualización de las grafías. Asimismo, hemos corregido sin previo aviso las erratas del propio autor y alterado aquellos signos de puntuación colocados inoportunamente, todo ello para facilitar su lectura.

 

 

CONVENTO DE SANTA MARGARITA, DESCALZOS FRANCISCANOS

 

            El convento de Santa Margarita, extramuros de la ciudad de Jerez de los Caballeros, de la provincia de San Gabriel, Descalzos de San Francisco, está sito en una dehesa que dista media legua de Jerez, que hoy se dice Margarita, en un espacioso valle, de que empieza a elevarse la Sierra de San José, y en lo antiguo a la parte del medio día fundose el año de 1440, en primero de septiembre. Y aunque se expresan cinco religiosos en el instrumento de posesión, pero se infiere (que) había más. Habitáronse entonces religiosos claustrales de este orden que lo donaron a esta provincia, cerca del año de 1508. La fundadora fue Catalina Pérez, vecina que fue de dicha ciudad y viuda de Álvaro Alfonso Sirgado, quien le dotó con algunas heredades que renunció la provincia luego que entró a habitarle. El sitio es muy saludable, deleitoso y proporcionado al instituto.

            Su fábrica es estrecha y aun lo más de tapias, sin haber tenido otros aumentos que los precisos reparos. Y los más se han hecho en el siglo presente de setecientos. Y ha subsistido siempre en el mismo sitio de su fundación.

            En el estado presente se habitan por lo regular de veintiún a veinticuatro individuos, según las procedencias del superior, en el cual número entran los donados, sirvientes precisos en la comunidad y se mantiene de la divina providencia y limosnas que le ofrecen los fieles.

            En esta casa vivió mucho tiempo y está sepultado en ella fray Antonio Ortiz, que fue dos veces provincial, muy docto, penitente, austero y un dechado de toda perfección y predicador celebérrimo y fervoroso. Y pasó a las Indias americanas a la conversión de gentiles de donde se restituyó a la provincia, fue de tan ferviente oración que pasaba en ella las noches enteras y en cruz. Pasó también al África a predicar a los mahometanos. Y premió Dios las ansias del martirio con sus fervorosos deseos.

            También floreció y murió en esta casa   el doctosísimo y famoso fray Gerónimo de Ariza, tan terrible en el púlpito que temblaban las gentes y mejoraban sus costumbres, convirtiendo un sinnúmero de pecadores a verdadera penitencia. Fue austerísimo, muy pobre y de una castidad angélica. Y hasta la mayor ancianidad ejerció el ministerio de la predicación, diciendo con jocosidad santa, que aunque le faltaban los pies, tenía aún voz para exterminar los vicios y plantar virtudes. Tuvo revelación de su muerte y los dos o tres días la daba a entender a los religiosos en las palabras de David: “Non mires in iudicium”.     

            Fray Alonso Velázquez, acabó también (en) este convento su carrera. Fue celosísimo de la salvación de las almas, y tanto que pasó a las misiones del Río de la Plata, en que trabajó treinta y dos años con infinitos pareceres e incomodidades. Fue azotado y apaleado muchas veces por aquellos bárbaros, y aun una vez le ataron a un tronco para asaetarle y comérsele vivo, de lo que le libró una india cristiana. Lo que lloraba hartas veces, atribuyéndolo a sus pecados, no haber alcanzado la palma del martirio. Fundó cinco grandes poblaciones en aquellas partes de indios cristianos. A favor de los que volvió a España y le señaló la provincia este convento en el que acabó su santa vida en rigurosas penitencias y perpetua oración. Y tanto que en cualquiera hora de día y de noche le encontraban en oración.

 

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE AGUAS SANTAS

 

        El convento de Nuestra Señora de Aguas Santas extramuros de la ciudad de Jerez de los Caballeros está a la parte de occidente de dicha ciudad, un paseo algo largo fuera de ella, junto (a) un cerro alto que llaman del Mercado. Fundose con las facultades necesarias, por los años de 1571. No consta en qué día, ni con qué número de religiosos empezó. Su fábrica es la moda de la descalzés, perfecta y acabada. La que se costeo con algunas limosnas que dieron nuestros antiguos monarcas, y otras personas bienhechoras. El año pasado de cincuenta y dos se acabó un pedazo del ángulo que mira hacia el norte en que están sacristía, librería y otras piezas.

        El número de los individuos de este convento son treinta por lo regular, incluso los donados sirvientes. Y tal vez suele exceder en dos o tres más, según los tiempos y providencias de los superiores.

        Este convento fue instituido por bula especial de nuestro señor padre Benedicto XIII, en Seminario de Misioneros, cuyo apostólico ejercicio continúa por Extremadura y Andalucía con fruto conocido de las almas. Y el número de misioneros es doce, incluido el guardián.

        Está sepultado en él, el venerable fray Cristóbal de Tornavacas, muy austero, penitente, caritativo y un dechado de toda perfección religiosa y a quien reveló su Majestad la hora de su muerte. También yace en su sepulcro fray Francisco de la Concepción, religioso laico, de vida tan austera que daban horror sus disciplinas y silíceos. De tan elevada oración que se puede decir sin hipérbole que siempre estaba orando, de forma que las veinticuatro horas que componen el día natural, solo dos gastaba en el preciso descanso del sueño y las relevantes a la oración, mortificación y ocupaciones de la obediencia. Usaba de un hábito sencillo, el pie siempre desnudo sobre la tierra, su cama una tabla desnuda y una piedra por almohada. Tuvo revelación de su muerte que sensiblemente se la dio San Pascual. Yace también en si iglesia fray Martín Curiel, predicador y padre de provincia, religioso muy austero, perfecto y celosísimo de la disciplina regular. Asimismo, descansan las cenizas de fray Manuel de Plasencia, lector de teología moral, muy docto en ella, y vicario provincial que fue. Está también depositado en su iglesia fray Alonso de San Antonio y Villar del Rey, religioso muy ejemplar, y de vastísima erudición, como consuma en todas (las) artes y facultades, de suerte que se tenía por el monstruo de sus tiempos y lo dicen algunos rasgos que dio a la prensa, pues jamás pudo acabarse con él diese al público alguna obra de mayor estofa.

 

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA

 

            Este convento de Nuestra Señora de Gracia, religiosas franciscanas de la Orden Tercera de la ciudad de Jerez tuvo sus primeros principios por una casa de beatas de honrado linaje y hacienda que había en ella, las cuales separadas del comercio del mundo vivían santamente, observando el instituto de la Orden Tercera. Erigiose en formal convento a las instancias y persuasiones del  visitador general fray Bernardino de Guaza, concurriendo a este fin la autoridad del sumo pontífice Inocencio VIII por su bula, expedida a este fin en 30 de mayo de 1491, en que concedió la facultad de erigir el convento, incorporando en él el hospital de San Bartolomé contiguo, dando en trueque para que sirviese de hospital otras casas mejores. Y mandando que las monjas observasen y profesasen la Orden Tercera y estuvieran sujetas al provincial de la provincia de Santiago o al visitador del ordinario de Santa Clara si el primero no las quisiere recibir.

            Todo se hico como el Papa dispuso y las primeras monjas que ocuparon el convento fueron Catalina Pinel, que era la principal y fue la superiora. Y hasta ocho que eran: Beatriz Vázquez, Mencía Álvarez, Beatriz González, María Sánchez, Leonor de Silva, Mencía de Vargas y Antonia Vázquez. Quedaron estas religiosas sujetas al visitador porque el provincial de Santiago no parece quiso cargar con este cuidado y, a instancias de él, aunque con diversidad de pareceres y no sin repugnancia, ocho años después profesaron la regla de Santa Clara que observaron algún tiempo. Así, mientras duró la sujeción a los visitadores como a las claustrales y observantes después volvieron a su primer instituto de terceras y quedó este convento con otros de la ciudad sujetos al ordinario, como lo están al presente.

 

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN

 

            El convento de Nuestra Señora de Consolación de Terceras también de San Francisco de la misma, tuvo el mismo origen y principios que el antecedente pues al propio tiempo que en Jerez vivía Catalina Pinel y otras beatas en una casa observando la orden Tercera que fueron las fundadoras del convento. De general había también otras beatas que seguían el propio rumbo en otras cosas diferentes y este beaterio, a persecución del mismo visitador de Bernardino se erigió en convento formal, bajo el título de Nuestra Señora de Consolación, y regla de Santa Clara, con breve que a este fin expidió el Papa Alejandro VI el año de 1499.

        Corrió también la propia fortuna este convento en cuanto al gobierno que el antecedente porque primero estuvo sujeto a los visitadores del orden de Santa Clara, después a los claustrales hasta la extinción de estos, y últimamente, desde el año de 1577, al ordinario, hoy observan la Tercera Orden y no se sabe cuando mudaron el instituto, aunque se cree o presume que fue cuando se sujetaron al ordinario.

 

 

CONVENTO DE MADRE DE DIOS

 

            El convento de Madre de Dios, religiosas de la orden de Santa Clara de la misma ciudad, es hijo del de Nuestra Señora de Gracia que queda referido, pues viniendo aún las primeras fundadoras y viendo que la comunidad iba creciendo y que la habitación que tenían no les bastaba, solicitó la abadesa Catalina Pinel con doña Mayor Pinel y don Juan de Silva, parientes muy cercanos suyos, que se hiciesen el cargo de labrarles un convento. Estos convinieron en la propuesta y habiendo sacado licencia por la traslación del visitador fray Bernardino Guaza, llegado el caso se ejecutase ésta, salieron solo Catalina Pinel y hasta catorce monjas a ocupar el nuevo convento a lo que se entiende por la contradicción que entre ellas había, ocasionada de haber recibido con violencia la regla de Santa Clara, mudando su primer instituto de terceras.

            Este convento se fundó por los referidos don Juan de Silva y su mujer a la parte del oriente de la ciudad, en el arrabal que llaman de los Mártires. Tardose en erigirse formalmente por las fundadoras que había entonces, con la reforma de los claustrales y por otros motivos hasta el año de 1507 en que solo habían quedado cinco de las catorce monjas que salieron del convento de Gracia. Expidió su bula para el referido efecto León X, su data a 11 de octubre de 1513. Y por un breve de la misma fecha les concedió la facultad de que pudiesen vivir la Tercera Regla de la Orden que era lo que apetecían y sujetarse al provincial ordinario. Hiciéronlo al primer momento y las gobernaron los claustrales hasta la reforma de Pío V, año de 1567 que les sucedieron los observantes, cuyo provincial de San Miguel desde entonces es su superior, habiendo el año de 1590 abrazado la regla de Santa Clara que es la que hoy profesan.

        En él han florecido muchas religiosas de gran virtud, como son María de Cristo, Doña María Bolaños, Catalina de San Antonio, doña María de Silva, doña María de Vargas, doña Leonor de Silva, Francisca de Jesús, de cuyas virtudes hace honorífica mención el cronista de esta provincia de San Miguel.

 

 

CONVENTO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

            Casi cincuenta años después de la fundación formal del convento de Madre de Dios de Jerez tuvieron, con otras, cierta disensión tres hermanas, doña Leonor, doña Isabel y doña María Bazán, y las tres resolvieron salir para fundar un nuevo convento del orden de Santa Clara. Dioles licencia el provincial de Santiago, fray Pedro Bañuelos. Depositaronse en el convento de Gracia y estuvieron en él hasta que se concluyó la habitación, y estándolo ya, en 13 de diciembre de 1562, dio el mismo provincial su patente para erigirla en convento formal del orden de Santa Clara, con advocación de la Santísima Trinidad y bendecir iglesia. Previendo habían de estar sujetas al general provincial y prelados del expresado orden. Todo se hizo así y fue elegida por primera abadesa, doña Isabel Bazán, después, en el año de 1564 bendijo la iglesia y convento el Ilustrísimo don José Francisco de Salazar, obispo de Salamina, adjunto del referido orden y observancia.

            Tres años después de esta bendición, llegó la reforma de Pio V por la que pasó este convento, como los de Gracia y Consolación, quedando todos, por disposición del Pontífice, reducidos al gobierno de los observantes y provincia de San Miguel. Pero habiendo esta tenido embarazo de acudir a tantos conventos los dejó al ordinario que es el que desde entonces los gobierna, aunque éste de la Trinidad sin que se sepa el motivo tardó más en sujetarse al obispo que los de Gracia y Consolación que son los tres que tiene este superior en Jerez. Volvió también a la Orden Tercera, aunque no se sabe cuándo ni otra cosa de él.  

 

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ

 

            Aunque del archivo de este convento de Nuestra Señora de la Luz de Jerez, religiosas de Santa Clara no consta de su fundación, no hay más documentación que los causados desde la reformación de San Pio V. No obstante, lo que está recibido acerca de este convento es que, viviendo en el de la Consolación de la misma ciudad debajo de la regla de Santa Clara, doña María de Alvarado, hija de Arias Vázquez de Silva y de María de Alvarado, su mujer, viendo que se iba resfriando el primer instituto y que sus compañeras casi observaban ya la Tercera Orden, no queriendo asentir a esto pidió y consiguió licencia del provincial Fray Silvestre de Avisa para salir del convento y depositarse en el de Gracia, mientras buscaba en donde mantener el instituto que habían profesado. En él estuvo siete años y al fin de ellos, viendo también que aquellas monjas habían pasado a la Tercera Orden, resolvió salir de él y con licencia del provincial, acompañadas de dos hermanas suyas se trasladó a unas casas pequeñas donde determinó fundar nuevo convento con las rentas que su padre Arias Vázquez de Silva había depositado a las tres hermanas y dotes que las nuevas monjas llevasen y que en él se observase el orden de Santa Clara. Con efecto así sucedió y, aunque no consta el tiempo que se tardó en reducir las casas a convento, labrar iglesia, se conjetura que todo esto vino a estar corriente el año de 1523. Aumentó la renta después Vasco Fernández de Silva, señor de la casa y mayorazgo de los Reales, y los descendientes de ella labraron la capilla mayor y son patronos y hoy la condesa de la Roca que es la sucesora.

            Este convento ha mantenido siempre, desde su institución, loablemente, el primitivo orden de Santa Clara, así en los trece años que estuvo sujeto a los claustrales como después de la reformación de estos, desde el año de 1567, el que ha estado hasta de presente a los observantes.

            En él han vivido muchas religiosas con gran fama de santidad, pero por descuido ha quedado la memora de pocas, tales son la venerable madre Mayor de San Francisco, la venerable María de la Cruz, la madre Inés de la Cruz y Leonor de Cristo, cuyas vidas y ejemplares virtudes refiere el cronista de esta provincia de San Miguel.

 

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

 

            El convento de Nuestra Señora de la Esperanza, religiosas descalzas de San Francisco, de la misma ciudad de Jerez, tuvo su origen por beaterio que instituyó San Pedro de Alcántara cuando andaba por esta provincia, en unas casas de la parroquia de San Miguel. Vivían en ellas, retiradas, diferentes mujeres virtuosas, beatas de la Tercera Regla de San Francisco, y su vida era tan ejemplar que se determinaron muchas a seguir sus pisadas. Entre éstas fue una doña Elvira de Soto, doncella, hija de Gutierre de Acosta y de doña Ana de Aguilar, la cual huyendo de su casa y del estado del matrimonio a que la destinaban sus padres se albergó en este recogimiento. En él estuvo algún tiempo hasta que, muerto el padre, a instancias de su madre y aconsejada de san Pedro de Alcántara, volvió a la compañía de ésta, en donde cumpliéndose lo que le había profetizado el santo se erigió el convento de un pequeño principio.

            El caso fue que viendo la referida doña Elvira, retirada en sus c asas, haciendo una vida penitente, movidas de su virtud y persuasión, determinaron seguirla su hermana menor, doña Beatriz, y dos primas suyas. A éstas les dio el santo fundador ciertas constituciones para su conservación y, con licencia del vicario, les hizo oratorio y señaló capellán. Fueronse multiplicando y habiendo conseguido de Badajoz, don Juan de Rivera y don Gómez de la Madriz, facultad para formar oratorio y celebrar misas públicamente, se conservaron así por el espacio de cuarenta años, en los cuales ya se había extinguido el antiguo beaterio y trasladándose las beatas que en él había a éste que se llamaba el de las Acostas.

             Pasado este tiempo, solicitaron estas beatas la erección formal en convento y con efecto, conseguidas las licencias necesarias y obrado en las casas lo necesario, se efectuó la erección y colocó en la iglesia el Santísimo Sacramento en 10 de julio de 1594, declarándose por patrón de él, Francisco de Acosta, presbítero, hermano de las fundadoras y sus sucesores. Y dieron el mismo año la obediencia al prelado de su orden, el provincial de San Miguel, declararon que querían profesar la segunda regla de Santa Clara por tener rentas de qué vivir y no atreverse a observar vida cuaresmal, aunque lo demás abrazaron la primera regla y así son verdaderamente descalzas. Pasó a instruirlas, a su pedimento, la venerable madre María de Bolaños, religiosa del convento de la Madre de Dios de la misma ciudad que habiéndolas asistido en su noviciado profesaron y algunos años después se volvió a su convento.

            Cumplido el noviciado, hicieron profesión todas que en número eran once, quedando por abadesa la madre doña María de Bolaños. Y luego que ésta se retiró a su convento, le sucedió en la prelacía sor Beatriz de los Santos, que lo fue tres veces y era unas de las dos fundadoras. Muertas éstas, viendo que el convento se iba arruinando y que por falta del patrono que había fallecido no había esperanzas del reparo, con sus dotes y limosnas compraron unas casas más acomodadas, las cuales se pudieron en forma de convento y se trasladaron a ellas con las licencias necesarias, año de 1622. Acabose la capilla mayor y se dijo la primera misa en 24 de diciembre de 1631. Después se perfeccionó la iglesia que es muy bastante y aseada, aunque lo interior del convento padecen las monjas inconvenientes por no haber podido perfeccionarlo con la disminución que han padecido en rentas y limosnas con las Guerras de Portugal.  

            Siempre ha florecido este convento en virtud de modo que todas las religiosas que lo han habitado han dejado muy buen olor de virtud, pero con singularidad las dos hermanas fundadoras, sor María de San Francisco y sor Beatriz de los Santos y demás de éstas, Mencía de Jesús, Catalina de la Concepción, Francisca de San José, Catalina de la Ascensión e Inés de Jesús, de nación portuguesa, de quienes trata el cronista de esta provincia.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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          Hace unas pocas semanas recibí en mi casa la reedición que ha publicado el Excmo. Ayuntamiento de Barcarrota (Colección Altozano, 2016) de la obra “Lectura gradual. Primer libro de los Niños para que sirva de auxiliar a los métodos racionales de lectura” (Sevilla, 1875) de Juan Antonio Gallego y Vázquez. Me llamó la atención que de su biografía no se aportasen más que dos datos:

Uno, que nació en Barcarrota en 1838, porque en 1878 en una instancia dirigida a la autoridad competente de la Escuela Normal de Sevilla, declaró tener 40 años.

Y otro, que era profesor en dicha Escuela Normal de Sevilla, porque aparecía reflejado junto a su nombre en la portada del citado libro.

           Dado que los archivos de las dos parroquias de Barcarrota conservan documentación desde el siglo XVI, pensé que en dichos documentos aparecerían todos los datos relativos a su nacimiento, ascendencia, hijos, etc. Y efectivamente, la partida de bautismo, apareció en la parroquia de Nuestra Señora del Soterraño:



           “En la villa de Barcarrota, a quince de marzo de mil ochocientos treinta y cinco, yo don José Méndez Gutiérrez, presbítero cura económo de esta iglesia parroquial y privilegiada de Nuestra Señora María del Soterraño de esta villa, bauticé en ella solemnemente y puse los santos óleos a Juan Antonio Eulogio, que nació el día diez de dicho mes y año, hijo legítimo de José Matías Gallego y de María Dolores Vázquez, naturales y vecinos de esta villa, nieto por línea paterna de Juan Antonio Gallego, natural de Villa Vieja, obispado de Ciudad Rodrigo, y de Ramona Vélez, natural del Almendral, y por la materna de Miguel Vázquez y María Maiso, naturales y vecinos de esta dicha villa. Fue su madrina Josefa Méndez Vázquez, a la que avisé la cognación espiritual y demás obligaciones que contrajo. Y lo firmé, José Méndez Gutiérrez”. (C.C.S.A. Película 384, Ítem 2, fol. 33v).



           Se deducen varias cosas de la partida transcrita: primero, no había nacido en 1838 sino exactamente el 10 de marzo de 1835. Ya sospechaba yo que esos 40 años que declaró tener en 1878 eran fruto de un redondeo. No hay que olvidar que antiguamente no se celebraba el aniversario sino la onomástica. La gente conocía su edad de manera aproximada, pues el paso del tiempo no era importante, lo que realmente interesaba era la vida eterna. Era casi una ofensa a Dios llevar la cuenta exacta del tiempo terrenal. Por eso no extraña que el conquistador Hernán Cortés, declarase varias veces su fecha de nacimiento y en ninguna de ellas coincidiese.

Y segundo, su nombre completo era Juan Antonio Eulogio, siendo hijo de personas naturales y avecindadas en Barcarrota. Bien es cierto que su abuelo fue natural de Villa Vieja, en Ciudad Rodrigo, y fue el primero de la estirpe de los Gallego que se radicó en Barcarrota, casándose con una mujer de la vecina villa de Almendral. Sus bisabuelos paternos, según consta en la partida de nacimiento del padre del escritor, eran Matías Gallego y Escolástica García, naturales ambos de Villa Vieja, en Salamanca.

           Vivió su juventud en Barcarrota, desposándose a los 24 años de edad, cuando ya era profesor de instrucción pública, con doña Florencia Dueñas y Hernández, natural también de Barcarrota. La partida de matrimonio decía así:



           “En la villa de Barcarrota, correspondiente a la provincia de Badajoz y su obispado, a diecinueve de diciembre de mil ochocientos cincuenta y nueve, yo don Antonio Vinagre y Caba, arcipreste del segundo distrito de Jerez de los Caballeros y cura prior propio de la iglesia parroquial y privilegiada de Nuestra Señora Santa María del Soterraño de (la) expresada villa, desposé y casé por palabra de presente a don Juan Antonio Gallego, de estado soltero, de edad de veinticuatro años, profesor de Instrucción Pública, e hijo legítimo de José Matías y de María de los Dolores Vázquez, naturales y vecinos de dicha villa, con doña Florencia Dueñas (en el margen: y Hernández), de igual estado, de veinte años de edad, e hija legítima de Patricio ya difunto, natural de San Millán de la Cogolla, y de Josefa Hernández Franco, natural con la contrayente y vecinos de esta villa… Siendo testigos el referido padre del contrayente, su oficio labrador, e Hipólito Caballero, sacristán segundo interino de esta parroquia, y para su verdad firmo la presente, fecha up supra. Antonio Vinagre y Caba” (C.C.S.A. Película 387, Ítem 7, fol. 39r).



           Rastreé los registros de bautismo de la parroquia del Soterraño en busca de posibles descendientes y no aparecieron. Tampoco he encontrado rastro de su partida de defunción. Y ello porque marchó primero a la Escuela Normal de Badajoz, pasando después a la de Sevilla. Lo más probable es que permaneciera el resto de su vida en la capital andaluza. Por ello, será allí donde tendremos que indagar datos sobre su descendencia y sobre la fecha exacta de su óbito.

Sí tenemos algunas noticias esporádicas de su labor como profesor y de algunos de los galardones que recibió. Estas noticias proceden de algunos periódicos de la época, recogidas en la introducción a la reedición de su libro. Se le reconoció su labor pedagógica no solo en la enseñanza de muchachos sino también en la de sordomudos y ciegos. El 17 de diciembre de 1892 recibió un importante galardón: la Encomienda de Isabel “la Católica”. Asimismo, consta, por una noticia aparecida en el periódico “El Imparcial” el 1 de febrero de 1897, que era poseía el rango de Catedrático de la Escuela Normal de Sevilla y que visitó en esa fecha al soldado barcarroteño José Velasco Jaramillo que había regresado herido de la guerra de Cuba y se encontraba hospitalizado en la capital hispalense. Y ahí perdemos su rastro, será necesario investigar en los archivos sevillanos para conocer más sobre su vida y su obra, una tarea que queda a la espera de algún historiador que la desentrañe.



ESTEBAN MIRA CABALLOS



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PROGRAMA DE ACTOS

LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

 

Inauguración de los XLIV Coloquios Históricos de Extremadura.

20,45 horas:

 

Recepción de autoridades y participantes en el Excmo. Ayuntamiento de Trujillo.

21,00 horas:

 

Acto inaugural. Salón de Plenos

 

Bienvenida: Doña María Rosario Alvarado, presidenta de la A.C. Coloquios Históricos de Extremadura.

Intervención de autoridades.

Palabras de saludo e inauguración de Don Alberto Casero Ávila, Alcalde del Excmo.

Ayuntamiento de Trujillo.

 

21,30 horas:

Lectura Inaugural:

“Hernán Cortés: Mitos y leyendas del conquistador de Nueva España”, por don Esteban Mira Caballos.

En esta ponencia trazamos un recorrido por los principales mitos que han rodeado la vida y los hechos del conquistador de Medellín. Entre los aspectos que analizamosdestacan sus orígenes familiares, su parentesco con Francisco Pizarro, su paso por la Universidad, el desguace de los barcos en Veracruz, el asesinato de su primera esposa y la derrota de la confederación mexica. Para una adecuada valoración de su figura es importante no extraerlo de su contexto histórico. Estaba inmerso en ese cristianismo intransigente que desde finales de la baja Edad Media había llevado al exilio a todas aquellas personas que no profesaban la religión cristiana. También formaba parte de una civilización occidental etnocéntrica que se consideraba mejor y, por tanto, con el derecho a ocupar y a civilizar a los pueblos inferiores. ¿Se le puede censurar por ello? Evidentemente no; no se le puede criminalizar por pensar y actuar de una forma que estaba generalizada en la España de su tiempo. Pertenecía a su época y, obviamente, actuó de acuerdo a lo que la sociedad de su tiempo le exigía.

 

A continuación se ofrecerá un Vino de Honor.

 

 

MARTES, 22 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

17,30 horas:

José Luis BARRIO MOYA

Aportaciones a la biografía de la señora cacereña doña María Teresa

de Ahumada y Muñoz, camarista de la reina Bárbara de Braganza.

 

18,00 horas:

José Antonio RAMOS RUBIO y Francisco LÓPEZ MUÑOZ.

Los puentes de Trujillo

 

18,30 horas:

Teodoro MARTÍN MARTÍN.

Jardines señoriales en la Vera de Plasencia.

 

19,00 horas:

Enrique MELÉNDEZ GALÁN

Las Escuelas de Enseñanza Artística en Cáceres:

La Escuela Municipal de Artes y Oficios (1922-1932.)

 

19,30 horas:

Álvaro MELÉNDEZ TEODORO

La Raya extremeña en 1750. El Informe de Gaver (II).

 

20,00 horas:

Francisco Javier TIMÓN GARCÍA.

Don Manuel Talabán Mateos (1757-1813), el cronista accidental.

 

MIÉRCOLES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

17,30 horas:

Jesús BARBERO MATEOS.

Usurpación del derecho a la subsistencia. Propiedad y miseria.

Una relación perversa en Torrecillas de la Tiesa

 

18,00 horas:

Pablo IGLESIAS AUNIÓN

Estructura y propiedad de la tierra en la primera mitad del siglo XIX.

Los efectos de la Desamortización Liberal en la Comarca Emeritense.

 

18,30 horas:

Juan REBOLLO BOTE y Alberto ESCALANTE VARONA

De Extremadura a Europa. El cardenal trujillano Juan de Carvajal (ca. 1400-1469): una mirada cultural y viajera.

 

19,00 horas:

Carlos María NEILA MUÑOZ

Brozas (Cáceres): 1930-1939. Diez años de historia en la vida de una localidad.

 

19,30 horas:

Jaime Martín GRADOS REGUERO

La Aljama morisca de Alcántara

 

JUEVES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

17,30 horas:

Ángela LÓPEZ VACAS.

Cofradía de Nuestra señora de la Soledad en la Alta y Baja Extremadura. Estudio de sus ordenanzas en Fuente del Maestre (Badajoz) y su comparación con las ordenanzas de Trujillo (Cáceres).

 

18,00 horas:

Teodoro Agustín LÓPEZ LÓPEZ.

Aproximación documental a la historia del Archivo Diocesano de Mérida-Badajoz.

 

18,30 horas:

Manuel RUBIO ANDRADA y Francisco Javier RUBIO MUÑOZ.

Aproximación histórica a los inicios del caudillismo:

Hernán Cortés y Vasco Núñez de Balboa.

 

19,00 horas:

Domingo QUIJADA GONZÁLEZ

Dos Vírgenes singulares de Montehermoso: la de Valdefuentes y la Inmaculada.


19,30 horas:

Francisco RIVERO DOMÍNGUEZ.

Herminio Torres, autor de la primera película extremeña.

 

VIERNES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

17,30 horas:

Francisco GONZÁLEZ LOZANO y María Guadalupe PÉREZ ORTIZ.

Influencia pedagógica del obispo Fernando Ramírez Vázquez (1865-1890) en el Seminario Conciliar de San Atón.

 

18,00 horas:

José PASTOR VILLEGAS, Jesús Francisco PASTOR VALLE,

Montaña Belén PASTOR VALLE.

Itinerario de Hernán Cortés en el descubrimiento y conquista de México, antecedente de la Primera Expedición Científica al Virreinato de Nueva España.

 

18,30 horas:

Ismael LÓPEZ MARTÍN.

José Cadalso y el proceso de reinterpretación neoclásica de Hernán Cortés como héroe nacional y personaje literario.

 

19,00 horas:

Martiria SÁNCHEZ LÓPEZ

El Arte Popular de la Vera.

 

19,30 horas:

Pilar BARRIOS MANZANO

Reescribiendo la historia a través de la música. Extremadura y México en tiempo de Hernán Cortés.

 

20,00 horas:

Fernando MORENO DOMÍNGUEZ, Francisco PÉREZ SOLÍS,

Alberto DURÁN SÁNCHEZ y Gregorio FRANCISCO GONZÁLEZ.

Grabados e inscripciones inéditos de la ciudad de Trujillo (Cáceres).

 

SABADO, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

10,30 horas:

Ignacio ESCRIBANO BARTLETT

La influencia de la Segunda República y la Guerra Civil Española

en el alistamiento de los voluntarios extremeños de la División Azul.

 

11,00 horas:

Miguel Ángel GARCÍA RODRÍGUEZ.

La Cumbre: del calcolítico a la Guerra de Cuba. Su historia.

 

11,30 horas:

CAFÉ

 

12,00 horas:

Juan Pedro RECIO CUESTA

Las expediciones militares carlistas en Extremadura durante la Guerra Civil de 1833 a 1840.

 

12,30 horas:

Carlos ZAMORA LÓPEZ.

La Primera Guerra Carlista en el Campo Arañuelo: La masacre de Peraleda de la Mata.

 

18,00 horas:

ACTOS DE CLAUSURA

Entrega de premios:

Premio “Xavier de Salas” en su XXVIII Edición.

Premio, “Fundación Obra Pía de los Pizarro” en su XXI Edición.

Premio “Centro de Profesores y Recursos de Trujillo”, en su X Edición.

Premio Especial XLIV Coloquios Históricos de Extremadura.

 

DOMINGO, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Viaje y visita guiada a MEDELLÍN.

Comida de hermandad.

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        Revisando como de costumbre los libros Sacramentales de Hornachos, siempre son interesantes las apostillas que de vez en cuando colocaban los curas en los márgenes, siempre señalando sucesos destacados, gozosos o luctuosos. El 14 de enero de 1600, el párroco Francisco Morales, anotó en el libro una alarmante información:

 

        “Hay peste, murieron este mes cincuenta personas, Dios nos guarde, que crece, y sin médico ni botica”.

 

        A finales de mes tuvo el detalle de añadir una nueva apostilla: “murieron 72 personas”.

 

        Se me ocurren varias reflexiones en torno a la anotación del párroco: la primera, es la importancia del dato que confirma la entrada de la epidemia en el pueblo. Y digo que el dato es importante porque no se conservan para esas fechas los libros de defunción por lo que disponemos de un listado de posibles víctimas.

        Segunda, se trata de la tristemente famosa Peste Atlántica que llegó a España a través de un navío holandés que arribó al puerto de Santander. Se extendió como la pólvora por toda la geografía española, entre 1596 y 1602, matando a casi medio millón de personas. Por debajo del río Tajo los contagios disminuyeron, pero pese a todo entró en Hornachos a finales de 1599 y produjo muertes masivas en enero de 1600 y probablemente algunas más en febrero o en marzo de ese mismo año.

        Tercera, señala el párroco con temor la inexistencia en la villa de médico y de botica. Y efectivamente, todo parece indicar que en la villa no había un médico asalariado, como en otras localidades, por aquellas fechas. Se tenían que conformar con los servicios de un curandero, Antonio Rodríguez, casado con Isabel González, y de dos barberos, Miguel Sánchez y Simón Hernández, que hacían sangrías y sacaban muelas. Esa era toda la infraestructura sanitaria por lo que el párroco tenía fundadas razones para manifestar su temor. Una vez que se contagiaba la persona en cuestión solo se conocía un remedio: rezar. En breve comenzaban las dificultades respiratorias, la tos, el dolor abdominal y, pasados dos tres días, el arrojo de esputos de sangre.

        Y cuarta, un total de 72 muertos en un solo mes, aunque solo supusiese el dos por ciento de la población, suponía una defunción bastante alta que obligó al párroco a sepultar al menos dos apestados diarios. Bien es cierto que en la primera quincena de enero murieron 50 personas y en la segunda solo 22 lo que nos puede indicar que el número de afectados comenzó a declinar en el mismo mes de enero.

        Esta epidemia que afecto a Hornachos en enero de 1600 no fue más que una más de la crisis periódicas –guerras, epidemias, hambrunas, etc.- que periódicamente visitaban las villas y ciudades españolas. Una dura y triste realidad con la que los vecinos estaban habituados. Y es que la muerte era algo omnipresente en la sociedad, prácticamente hasta el descubrimiento de la penicilina por el doctor Fleming, en l929. Las palabras del párroco, Francisco Morales, nos permite introducirnos en el horror de una epidemia como la desatada en enero de 1600.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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        Hace justo ahora dos décadas, cuando trabajaba como becario en el Archivo Histórico Provincial de Badajoz me topé con este curioso documento. Un tiempo más tarde, exactamente en la Nochevieja de 1996 lo publiqué en el periódico Hoy de Extremadura. Incorporo a mi blog este curioso texto que escribí hace dos décadas:

        Entre unos viejos manuscritos pertenecientes a la familiar Grajera, recientemente incorporados a los fondos del Archivo Histórico Provincial de Badajoz, se encontraban dos cuartillas en las que curiosamente una persona copió unas décimas que los pajes del obispo de Plasencia entonaban por estas fechas navideñas cuando el capitán general se acercaba a él. Lógicamente estos versos apenas tienen valor literario, pues son composiciones un tanto ingenuas e incluso, en ocasiones, con rimas forzadas y malsonantes. En cambio sí que tienen un cierto interés histórico, no solo por su indudable carácter anecdótico sino porque suponen un testimonio más de las protocolarias y a veces difíciles relaciones sociales en la historia pasada de España. Precisamente por estos motivos hemos creído oportuno transcribirlas y comentarlas.

        El texto fue redactado en la primera mitad del siglo XIX, pues, aunque no eestá fechado, la letra y la pertenencia a un conjunto homogéneo de documentos de la primera mitad del siglo XIX le otorgan sin lugar a dudas esta cronología. Estas composiciones muestran a la perfección la complejidad de las relaciones sociales en la España decimonónica donde el sentido de la jerarquía estaba bien patente. No en vano en el siglo XIX todavía seguían siendo el obispo y el capitán general las figuras más relevantes de la ciudad y tenían todo un protocolo para relacionarse. Las décimas decían así:

 

        Viva del obispo amado/ y San Juan la dulce unión/ en tranquila posesión/ de provincia y obispado/ a cada cual en su estado/ tal obediencia prestemos/ que la de Isaac imitemos/ la provincia brillará/ la religión triunfará/ y felices viviremos/ Para bien del reino y grey/ defienda Dios con su mano/ a San Juan y Cipriano/ amantes fieles del Rey/ hagan se cumpla la ley/ defiendan la religión/ como el jefe Gedeón/ y por premio de su celo/ y con venirles del cielo/ gloria del rey Salomón/ viva el ilustre pastor/ de Plasencia y obispado/ con San Juan para lechador/ de fidelidad y horror/ con expresión de amor/ y con ecos de alegría/ digan todos a porfía/ viva el pastor plasenciano/ viva el general amado/ de matusalén la vida/ logren con felicidad/ el general y pastor/ que Belén tuvo y logró/ la noche de NAVIDAD/ Viven con aquella paz/ que se anunció a los pastores/ y la estrella con resplandores/ les guíe tan permanente/ como a los Reyes de Oriente/ al ofrecer a Dios dones.

 

        Como se afirma en el propio manuscrito, estos versos eran entonados tradicionalmente por los pajes del obispo en fechas navideñas tan pronto como se le aproximada el capitán general. Sin embargo, debía ser bastante embarazoso para ambas autoridades que cada vez que se encontraban tuviese el militar que esperar a que le recitasen las mismas décimas. Por ello, al final del documento se inserta una frase que nos parece muy curiosa y que dice así: mas las grandes ocupaciones de dicho Excmo. Sr. (se refiere al capitán general) lo impidieron. Es decir, debido a las prisas que siempre debía mostrar la citada autoridad, optó finalmente el mitrado por suprimir este cortés preámbulo.

        El recitado de estas poesías no debió ser más que una idea de algún obispo placentino, no sabemos si talentoso o ingenuo, que debió tener sin duda poca vigencia práctica. Es de suponer que la primera vez agradara al oficial, pero no estamos tan seguros de que oída cinco o seis veces mostrara la misma actitud. En cualquier caso se empleó lo suficiente como para que una persona anónima la perpetuase para la posteridad en el papel que ahora hemos desempolvado.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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Viernes 14 de noviembre de 2014 (tarde)
16:00 Recepción de asistentes. Entrega de documentación.
16:30 Inauguración Oficial de las Jornadas
16:45 Ponencia 1:
Política y políticos en Almendralejo durante la era isabelina (1833-1868), por don Miguel
Ángel Naranjo Sanguino, Catedrático de Enseñanza Secundaria y Doctor en Historia.
17:45 Café
18:00 Comunicaciones. Sesión I:
Modera: Don José Ángel Calero Carretero, Licenciado en Historia, Profesor de
Educación Secundaria
1. Aceuchal a finales del Antiguo Régimen. Economía y Sociedad, por don José Antonio Ballesteros Díez.
2. “Las Carboneras”: un proyecto de transformación agrícola en Almendralejo durante el Antiguo Régimen, por doña Carmen Fernández-Daza Álvarez.
3. Correspondencia entre Francisco Fernández Golfín y el II Marqués de Monsalud durante 1803. Proyecto de sociedad de Agricultura, tertulia literaria y otros asuntos, por don Francisco Zarandieta Arenas.
4. La abolición del régimen señorial. La ley aclaratoria de 1837 y su repercusión en el señorío Ducado de Feria y Marquesado de Villalba, por don Joaquín Castillo Durán
5. Pedro Fernández de Córdova y Mendoza, un alma romántica en la política, por doña Carmen Fernández-Daza Álvarez.
Debate.
                       Sábado, 15 de noviembre de 2014 (mañana)
10:00 Ponencia 2:
La prensa escrita, fuente para el estudio de la historia de Extremadura, Tierra de Barros, Almendralejo”, por don Antonio Carretero Melo, Doctor en Filología, Profesor del Centro Universitario “Santa Ana” y Cronista Oficial de Burguillos del Cerro.
11:00 Café
11:15 Comunicaciones. Sesión II:
Modera: Doña Matilde Tribiño García, Licenciada en Historia del Arte, Secretaria de las Jornadas
6. Entre el crecimiento y el entumecimiento: el nivel de vida biológico en Tierra de Barros durante los dos primeros tercios del siglo XX, por don Antonio M. Linares Luján.
7. Arquitectura, urbanismo e higiene en el Almendralejo del siglo XIX, por doña María Luisa Navarro Tinoco.
8. Un apunte político sobre don Pedro Fernández de Córdoba: el título de Ciudad a Almendralejo (1851), por don Juan Carlos Monterde García.
9. La consolidación de la sanidad municipal en Almendralejo el siglo XIX, por don Miguel Ángel Amador Fernández.
Debate.
13:15 Visita de la Exposición “Documentación municipal de los siglos XIX y XX en Tierra de Barros (1833-1978)”
14:00 Almuerzo (Restaurante “La Silera” de Almendralejo).


                        Sábado, 15 de noviembre de 2014 (tarde)
16:30 Ponencia 3:
Arquitecturas y transformaciones urbanas en Almendralejo (1850-1950), por don José Ángel Calero Carretero, Licenciado en Historia. Profesor de Educación Secundaria y don Juan Diego Carmona Barrero, Ingeniero en edificación, Máster de Investigación Universitaria en Arte y Humanidades.
17:30 Comunicaciones. Sesión III:
Modera: Don Tomás García Muñoz, Licenciado en Ciencias de la Educación, Profesor de Educación Secundaria.
10. Academia de Estudios Mercantiles en Almendralejo: Don Jorge Groiss Ervald, por doña Isabel Collado Salguero
11. Aproximación a la imaginería procesional de Almendralejo. Una mirada retrospectiva a su Semana Santa, por don Ángel María Díaz Rodríguez.
12. Breve historia del General Barbaza, por don Marcelino Díaz González.
Debate.
18:45 Café
19:00 Comunicaciones: Sesión IV:
Modera: Doña Nieves Moreno Horrillo, Periodista
13. Visiones de la Abadía, por don Teodoro Martín Martín.
14. Censos de vecindarios, ramos tributarios y procedimientos recaudatorios municipales a finales del reinado de Fernando VII en Villanueva de la Serena, por don Víctor Guerrero Cabanillas.
15. Don Luis de Solís y Manso, VI Marqués de Rianzuela y V Conde de Prado. Sus reflexiones sobre la cuestión electoral por el Distrito de Jerez de los Caballeros en 1863, por don Rogelio Segovia Sopo.
16. Los orígenes del fútbol en Tierra de Barros (I). La Cultural Villafranquesa y el nacimiento del Extremadura F.C., de Almendralejo (1919-1925), por don Ignacio Pavón
Soldevila y don Alonso Rodríguez Díaz.
17. Los orígenes del fútbol en Tierra de Barros (II). El Extremadura F.C. ante el dilema del profesionalismo (1926-1930), por don Ignacio Pavón Soldevila y don Alonso Rodríguez Díaz.
Debate.
20:30 Concierto: Música de Aceuchal en Almendralejo (Teatro Carolina Coronado)
Intervienen: Coral Nuestra Señora de la Soledad y Banda Municipal de Música.


                      Domingo 16 de noviembre de 2014 (mañana)
11:00 Traslado de los congresistas a Aceuchal
11:30: Visita guiada a la localidad de Aceuchal
12:30 Casa de la Cultura de Aceuchal: Comunicaciones: Sesión V:
Modera: Doña Carmen Fernández-Daza Álvarez, Doctora en Filología, directora y profesora titular del Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo.
18. Una aproximación al estudio de los suelos de Aceuchal, por don Juan Pablo Almendro Trigueros
19. Sobre un documento de Carlos I del Archivo Histórico Municipal de Aceuchal, por don José Ángel Calero Carretero y don Juan Diego Carmona Barrero.
20. Datos sobre la vida cotidiana en Aceuchal, a través de un pleito del siglo XVII, por don Esteban Mira Caballos.
21. Aceuchal en las postrimerías del siglo XVIII. Vida y vivencias, por don José María Moreno González.
22. Diligencias realizadas por D. Pedro de la Hoya en tierras que pretendía la villa de Aceuchal (1749-1756), por don Laureano Becerra Noriega.
Debate
14:00 Acto de Clausura.
Vino de honor ofrecido por el Ayuntamiento de Aceuchal.

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        Para el estudio de la demografía, la sociedad y la economía en el Antiguo Régimen tenemos un problema de fuentes. Existen muy pocos datos estadísticos, son recuentos parciales, tienen una escasa fiabilidad y su único objetivo es proporcionar información fiscal. El gran problema de los datos pre-estadísticos es que aportan menos de lo que necesitaríamos saber para realizar una verdadera crítica de las fuentes en relación con las circunstancias de su aparición, sus finalidades prácticas y los métodos utilizados (Kula, 1977: 341). Antes del Catastro de Ensenada de mediados del siglo XVIII apenas si disponemos de unos cuantos censos de población, como el de Tomás González de 1588 o los de 1665, 1691 y 1718. Incluso de los realizados en el siglo XVIII, es decir los de Ensenada, Aranda, Floridablanca y Godoy, salvo del primero, de los demás todo el mundo desconfía (Fernández de Pinedo, 1980: 17).

        En medio de este panorama, el padrón de vecinos de Talavera es una fuente valiosísima. El original se conserva en el Archivo General de Simancas y fue publicado en 1986 (Alba López, 1986: 103-105). Sin embargo, el autor lo incluyó en un apéndice documental sin añadir ni un solo comentario. En mi opinión se trata de una fuente extremadamente valiosa que merecería un amplio estudio. En estas líneas analizaremos algunos de los datos que ofrece aunque no es nuestro afán en estos momentos realizar un estudio exhaustivo del mismo.

        Por aquellas fechas, Talavera, que fue una aldea de Badajoz hasta 1640, estaba habitada por 647 vecinos, en torno a unas 2.500 personas. La situación era más o menos próspera hasta el advenimiento del fatídico siglo XVII, en el que todas las localidades de Extremadura perdieron una parte considerable de su población. Y ello debido a la Guerra de Portugal, a las hambrunas y a las epidemias. En un censo de 1646 (AGS, DC 23, 1-3) se mencionaba la cifra de 430 vecinos para Talavera, es decir, un descenso poblacional de aproximadamente la tercera parte.

Pues bien analicemos la estructura social y económica de Talavera en 1561. La distribución de actividades por sectores económicos era la siguiente:

 

 

Sector económico

Nº absoluto

%

Primario

308

80,41

Secundario

46

12,01

Terciario

29

7,57

TOTALES

383

100,00

 

        La primera conclusión salta a la vista, Talavera, como era de esperar, era una localidad eminentemente agrícola, empleando el sector primario a más del 90 por ciento de la población activa. Le seguía en importancia el secundario, donde encontramos un raquítico artesanado, seguido del sector servicios que era prácticamente insignificante.

        Dentro del sector primario dominan ampliamente los labradores (130) seguidos de los jornaleros (118), mientras que el resto de las actividades del sector eran bastante minoritarias: ganaderos y pastores 43, pescadores 7, hortelanos 6 y cazadores 4. La estructura laboral dentro del sector primario quedaría así:

 

 

Actividad

Nº absoluto

%

Agricultura

248

82,11

Ganadería

43

14,23

Pesca

7

2,31

Otras actividades

4

1,32

TOTALES

302

100,00

 

        Queda claro que la actividad económica dominante era la agricultura, seguida muy de lejos por la ganadería y por la pesca. Dentro del sector agrícola dominan los labradores; la mayoría de ellos disponen de una o dos yuntas de bueyes, lo que nos está indicando que se trata de pequeños agricultores. De un total de 130 labradores, tan solo catorce disponen de tres o cuatro pares de bueyes lo que nos estaría indicando que se trata de propietarios medianos que explotaban una cantidad de tierras más importante. Algunos de ellos criaban también ganado. Asimismo, aparecen 118 jornaleros, uno de ellos pobre, más once menores jornaleros; entendemos que todos ellos eran empleados en las faenas del campo, llevando una vida precaria. Hay que recordar aquí las palabras del ilustrado Pablo de Olavide cuando decía que los jornaleros sevillanos, medio año eran trabajadores y, el otro medio, mendigos.

        Le sigue en importancia la ganadería, y encontramos criadores de puercos, cabras, vacas, yeguas, bueyes y ovejas. Se mencionan pastores y un boyero del concejo, encargado sin duda del cuidado de la boyada concejil establecida, como en otras localidades de Extremadura y de España, en la dehesa del común.

        El sector secundario empleaba a 46 personas, aproximadamente un 12 por ciento de la población activa. Un sector dedicado a satisfacer las necesidades básicas de la población. A continuación mostramos un cuadro con los principales oficios del sector:

 

Oficio

Nº Absoluto

%

Zapatero

11

23,91

Sastre

10

21,73

Herrero

5

10,86

Albañil

3

6,52

Tejedor

3

6,52

Otros

14

30,43

TOTALES

46

100,00

 

        Solamente había cinco oficios de relevancia que, por este orden eran: zapatero, sastre, herrero, albañil y Tejedor. Todos los demás empleos (cardador, cestero, molinero, cerrajero, etc.) lo desempeñaban una o a lo sumo dos personas. El objetivo como ya hemos dicho era satisfacer las necesidades más elementales de los vecinos: ropa, calzado, vivienda y las herramientas más comunes del campo, como azadones o herraduras. El resto de las manufacturas llegaban al pueblo mediante comerciantes o debían ir los interesados a buscarlas a la cercana ciudad de Badajoz o a Zafra, a cuyas ferias acudían personas de toda la Baja Extremadura.

        El terciario era el sector más pequeño de los tres pues empleaba solo a 29 personas suponiendo poco más del 7 por ciento de la población activa. La distribución de actividades era la siguiente:

 

 

Sector

Nº absoluto

%

Comercio

9

31,03

Transporte

6

20,68

Sanidad

5

17,24

Administración

5

17,24

Educación

1

3,44

Otros

3

10,34

TOTALES

29

100,00

 

        Como puede observarse más de la mitad de las personas empleadas en el terciario se dedicaban al transporte o al comercio, incluyendo a recatones, arrieros, tratantes, mesoneros y tenderos. Le seguía el sector sanitario que empleaba a un médico, un herbolario y tres barberos; es posible que una viuda que se cita como comadre sea en realidad comadrona, ampliando el personal sanitario de Talavera hasta las seis personas. La administración la conformaban dos escribanos, dos recaudadores de diezmos y un pregonero, mientras que la educación se limitaba a un solo maestro de niños. Ese era todo el sector servicios de que disponía la villa. No aparecen citados los presbíteros y clérigos del pueblo que debían superar la veintena y que se encargaban de la asistencia espiritual de los vecinos.

        De los datos que ofrece el padrón también se pueden extraer algunas noticias relacionadas con la población y la sociedad. Aparece reflejado un pequeño número de nobles, básicamente algunos hidalgos trabajadores, otros simplemente pobres y un solo caballero, también con esta última condición. Sorprende encontrar a hidalgos desempeñando trabajos manuales, pues aparece un labrador y lo que es más sorprendente ¡un pescador!

        En el tejido productivo y como población activa aparecen nueve mujeres, empleadas por supuesto en oficios típicamente femeninos: cinco hortelanas –cuatro de ellas viudas-, dos tenderas, una hilandera y una criada de ganado (sic). Asimismo, aparecen menores de edad, concretamente once jornaleros y un vaquero. En esta época, la infancia y la juventud no eran un eximente y los niños, desde el mismo momento en que físicamente podían desarrollar un trabajo, debían colaborar desde muy pequeños con la precarísima economía de sus familias.

        Sorprende la gran cantidad de viudas que aparecen en el padrón, nada menos que 112 de las que justo la mitad eran pobres o muy pobres. Ello denota dos hechos bien conocidos en la Edad Moderna: uno, la mayor mortalidad masculina y, por tanto, la mayor esperanza de vida de las féminas. Y otro, que en una época con tan pocas coberturas sociales cualquier imprevisto por mínimo que fuese podía condenar a una persona a la miseria. Incluso familias bien acomodadas podían llegar a la indigencia por algún imprevisto o por un cúmulo infortunios. Cuando llegaban las carestías, las hambrunas y las epidemias, muy pocos se encontraban a salvo de la pobreza y la enfermedad. De hecho, en el padrón de Talavera encontramos además de viudas pobres, numerosos trabajadores que también lo eran: dos sastres, un pastor, un jornalero, un herrero y un arriero. Está claro que enviudar o simplemente enfermar podía llevar a una familia acomodada a engrosar la extensa bolsa de pobreza.

        Hasta aquí llega un primer análisis de esta interesante fuente que esperamos algún día analizar con mayor profundidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ALBA LÓPEZ, Juan Carlos: “Historia y estructuras desde 1517 a 1700”, Historia de la Baja Extremadura, T. II. Badajoz, Real Academia de Extremadura, 1986, pp. 103-105.

 

FERNÁNDEZ DE PINEDO, Emiliano y otros: Centralismo, Ilustración y Agonía del Antiguo Régimen (1715-1833). Madrid, Labor, 1980

 

KULA, Witold: Problemas y métodos de la historia económica. Barcelona, Península, 1977.

 

MIRA CABALLOS, Esteban: “Nuevos aportes a la historia de la demografía extremeña: el censo de Barcarrota de 1548”, REE T. L, N. III. Badajoz, 1994, pp. 579-598.

 

 

APÉNDICE DOCUMENTAL

 

El padrón de vecinos de Talavera de 1561

 

Sector Primario

 

Actividad

Número

Jornalero

117

Labrador de un par de bueyes

50

Labrador de dos pares de bueyes

59

Labrador de tres pares de bueyes

8

Labrador de cuatro pares de bueyes

2

Labrador de tres pares y criador de ganado

1

Labrador de dos pares de bueyes y ovejero

1

Labrador de tres pares y ovejero

3

Labrador y ovejero

3

Granjero

1

Pastor

20

Pastor pobre

1

Viuda hortelana

4

Criador de ganado

2

Boyero

3

Hidalgo labrador

3

Hortelano jornalero

1

Pobre jornalero

1

Hortelana

1

Criada de ganado

1

Mayoral de ganado

4

Mayoral y pastor

1

Vaquerizo

6

Yegüerizo

1

Cazador

4

Boyero de concejo

1

Criador de puercos

1

Criador de cabras

1

Hidalgo pescador

1

Pescador

6

 

 

Sector secundario

 

Actividad

Número

Zapatero pobre

2

Cardador

1

Pintor

1

Sastre pobre

2

Ollero

2

Sillero

1

Hilandera

1

Molinero

2

Cestero

1

Sastre

8

Herrero pobre

1

Albañil

3

Tundidor

1

Zapatero

9

Tejedor

3

Tapiador

1

Cerrajero

1

Herrero

4

Herrador

2

 

 

Sector terciario

 

Actividad

Número

Arriero pobre

1

Arriero

3

Arriero dos bestias

1

Carretero de cuatro bestias

1

Pregonero

1

Guarda

2

Recatón

1

Cogedor de diezmos

2

Maestro de niños

1

Herbolario

1

Médico

1

Aguadero

1

Barbero

3

Tratante

1

Tendero

1

Viuda Tendera

2

Escribano

2

Mesonero

2

Tenderas

2

 

 

OTRAS CATEGORÍAS

 

Situación

Número

Viudas

52

Beatas

1

Santeros

2

Viudas pobres

41

Hidalgo pobre

2

Caballero pobre

1

Pobre muy viejo

5

Pobres

20

Viuda y comadre

1

Escudero

1

Viudas muy pobres

15

Menores jornaleros

11

Menor vaquero

1

 

Fuente: ALBA LÓPEZ, Juan Carlos: “Historia y estructuras desde 1517 a 1700”, Historia de la Baja Extremadura, T. II. Badajoz, Real Academia de Extremadura, 1986, pp. 103-105. Cita a su vez una referencia topográfica inexacta de A.G.S. Expedientes de Hacienda.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

20140622120540-francisco-pizarro-y-hernan-cortes.png

Su parentesco con la familia materna de Hernán Cortés era lejano, aunque compartían unos rebisabuelos, Hernando Alonso de Hinojosa y Teresa Martínez Pizarro. Es bien sabido que fue esta última la que antepuso a sus hijos el apellido de los Pizarro al de los Hinojosa. Al parecer, hubo un enfrentamiento con otro linaje en el que resultó muerto el bisabuelo de Francisco Pizarro, Hernando Alonso de Hinojosa, y dado que la familia no vengó su muerte, su esposa decidió que sus hijos, Martín, Gracia y Hernando Alonso –abuelo de los conquistadores del Perú- antepusieran el apellido Pizarro. Por tanto, queda claro que el abuelo de Francisco Pizarro y el bisabuelo de Hernán Cortes fueron los primeros por línea de varonía en apellidarse Pizarro. Bien es cierto que los Hinojosa también constituían una familia linajuda, cuyos descendientes decían descender nada menos que de un primo del Cid Campeador, llamado Nuño Sancho.

Ahora bien, la mayor parte de la historiografía ha dicho que ambos conquistadores eran primos segundos. Así se recoge en las principales biografías tanto de Francisco Pizarro como de Hernán Cortés, así como en infinidad de páginas Web. Sin embargo, nadie se ha percatado de que la línea de Hernán Cortés había corrido una generación más que la de Francisco Pizarro. Y ello por un motivo muy simple: el abuelo de Francisco Pizarro, Hernando Alonso Pizarro, había sido el hijo menor y hasta póstumo de Hernando Alonso de Hinojosa, y se llevaba casi veinte años de diferencia con su hermano mayor Martín Pizarro de Hinojosa, bisabuelo materno de Hernán Cortés. Dado que Blogia no me permite poner el árbol genealógico de ambos conquistadores coloco de manera sintética la ascendencia de ambos, la de Cortés por línea materna y la de Pizarro por la paterna hasta llegar ambos a sus rebisabuelos comunes Teresa Martínez Pizarro y Hernando Alonso de Hinojosa:

 

Hernán Cortés: Catalina Pizarro Altamirano: Hernán Sánchez Pizarro:Martín Pizarro de Hinojosa: Teresa Martínez Pizarro& Hernando Alonso de Hinojosa

 

Francisco Pizarro: Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar:Hernando Alonso Pizarro: Teresa Martínez Pizarro& Hernando Alonso de Hinojosa.

 

 

Hasta donde yo conozco el único historiador que había señalado este error era José Antonio del Busto Duthurburu (1993: 56-57). Sin embargo, cometió un error al decir que los padres de la progenitora de Hernán Cortés eran Hernán Sánchez Pizarro y María Altamirano y Vivero. Y digo que es un error porque en la probanza de Hernán Cortés para su ingreso en la Orden de Santiago hubo testigos que declararon que conocieron a los abuelos maternos del conquistador que se llamaban Diego Alfón Altamirano y Leonor Sánchez Pizarro, ambos avecindados en Medellín (Romero de Terreros, 1944: 10). Por tanto, aclarado queda este pequeño error biográfico sobre el parentesco de los dos conquistadores extremeños.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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        Presentamos en estas Jornadas un estudio introductorio y una transcripción de las ordenanzas de Solana de los Barros. Un reglamento original, aprobado por el conde de Feria don Gómez Suárez de Figueroa en 1554. El trabajo ha sido posible gracias a las facilidades dadas por la alcaldesa de Solana, María Dolores Gómez Vaquero, y de Isabel Antúnez, bibliotecaria para acceder al documento.

         Como sería largo, tedioso y estéril comentarlas íntegramente, me he limitado a repetir algunas de las cuestiones más llamativas.

 

1.-SU VALOR

         Su tipología es ordinaria, es decir, son punitivas, centrándose en castigar las infracciones, especialmente las perpetradas por el ganado sobre los campos de cultivo. Sin embargo, aunque el articulado en general repite la misma estructura que las demás ordenanzas extremeñas y españolas, hay decenas de detalles entrelíneas que aportan mucho al conocimiento de la forma de vida de los vecinos en una pequeña villa rural de la comarca de Tierra de Barros. El texto es especialmente valioso por varios motivos, a saber:

Primero, porque es un original, no un traslado posterior. Se conocen muchas ordenanzas refrendadas en los siglos XV y XVI, pero la mayor parte de los textos conservados son copias posteriores de los siglos XVII o XVIII. Por ello, al margen de su indudable valor histórico, posee otro diplomático.

Segundo, porque es una ordenanza completa, es decir, que regula todos los aspectos de la vida municipal y además ha llegado prácticamente íntegra a nuestros días. Y este sentido no podemos perder de vista que muchas de las ordenanzas municipales que conocemos son parciales, es decir, atienden a cuestiones muy concretas, como las de Almendralejo de 1550, o han llegado a nuestros días fragmentadas o son la suma de adiciones realizas en muy diversas épocas.

Y tercero, porque en Solana de los Barros apenas se conserva documentación local de la Edad Medieval y Moderna, lo que dota a este texto de un valor añadido. Salvando algunos documentos de límites con Aceuchal, conservados unos en el propio archivo municipal y otros en el de Simancas, no hay manuscritos de dicha época, ni de los siglos anteriores ni de los posteriores. Por ello, cada título constituye un valioso documento para reconstruir la historia local de la villa condal y de su entorno.

Bien es cierto que el texto es complementario del de Villalba que también conserva, en su archivo municipal, unas preciosas ordenanzas aprobadas cinco años antes, es decir, en 1549.

         Para el caso de Extremadura sabemos que, a finales del siglo XVIII, un total de 155 localidades tenían o habían tenido ordenanzas, aunque en la actualidad solo se conservan –que sepamos- los textos de 32 de ellas completas más otras dos parciales. Pues bien, excluyendo las parciales de Azuaga (1517) y Almendralejo (1550), solamente quedaban seis sin publicar, la mitad de ellas pertenecientes a municipios de la comarca de Tierra de Barros. Las inéditas eran las siguientes: las de Ribera del Fresno (1542), Solana de los Barros (1554), Cabeza la Vaca (1569), Fuente del Maestre (1591), Madroñera (siglo XVI) y Segura de León (1602). Desde este momento ya sólo quedan cinco inéditas.

 

2.-¿POR QUÉ UNAS ORDENANZAS NUEVAS EN 1554?

         Este reglamento fue elaborado por el concejo de Solana y aprobado por el entonces conde de Feria en 1554. Pretendía sustituir otro anterior desfasado que regía la villa desde la Baja Edad Media, pero que la diversidad y mudamiento de los tiempos, las variedades de las cosas y el acrecentamiento de los moradores habían dejado obsoleto. De hecho, en el nuevo texto se especificaba, con toda contundencia, que desde el mismo momento de su entrada en vigor –y no antes, por evitar el vacío legal-, se daban por nulos cualquier otros estatutos o leyes aprobados con anterioridad. La gran diferencia es que mientras este documento fue elaborado por el concejo, el anterior lo otorgó el propio conde.

         Y ¿por qué se elaboraron estas ordenanzas en Solana en 1554? Bueno, hay una explicación general y otra más específica. En general, como hemos afirmado en esa época proliferaron este tipo de textos locales a lo largo de toda la geografía española. Entre finales del siglo XV y a lo largo del XVI, coincidiendo con un período macroeconómico de expansión demográfica y económica, cientos de municipios se dotaron de ordenamientos. Ello respondía a dos cosas: una, al hecho de que hubiese una gran dispersión de leyes municipales lo que obligaba a elaborar una recopilación para facilitar su conocimiento y, por tanto su aplicación. Y otra, a la necesidad de regular la legalidad, es decir, de establecer unas normas y unas penas pecuniarias a los infractores que tuviesen el mayor respaldo jurídico posible. De alguna forma, en los reinados de Carlos V y sobre todo de Felipe II se afianzó el poder central, intentando dar un clima de seguridad jurídica para todos los vasallos, evitando agravios y arbitrariedades. En ese entorno de consolidación del Estado se enmarca la redacción de estas ordenanzas. El objetivo era extender la legalidad al ámbito local, regulando las leyes y persiguiendo las infracciones.

         Sin embargo, hay otra explicación más concreta que probablemente motivó a los ediles a confeccionarla. Desde 1549, fecha en la que se aprobaron las ordenanzas de Villalba, se desarrollaba un largo pleito que duraría hasta finales de siglo, entre los concejos de Feria, La Parra y La Morera, con los de Villalba, Santa Marta y Solana. Al parecer, los primeros reclamaban derechos históricos, concedidos por los señores de Feria, para aprovecharse con sus ganados de los pastos de la zona de Barros. Evidentemente, sabemos que los concejos de Villalba los expulsaban, e incluso les confiscaban los ganados, hecho que también haría Solana, desde 1554 con el respaldo local de sus propias ordenanzas. Pese a todo, estas últimas estaban en un rango inferior al dictamen de la chancillería de Granada que falló a favor de los primeros.

 

3.-EL ENIGMA

El documento consta de 57 folios numerados, escritos por ambas caras, escrito en una bonita letra cortesana del siglo XVI, a los que se han añadido varios folios sin numerar: unos, son las diligencias de refrendo por el conde de Feria, con letra informal en la que se recoge las diligencias de refrendo, su aprobación, su pregón público. El refrendo del conde es un dato importante porque, por un lado, garantiza la autenticidad del documento, y por el otro, demuestra que se trata de un original.

Falta históricamente un folio, concretamente, el 49, donde estaba el Título XXIV referido al vino, que sólo conocemos porque viene enumerado en el índice. Sin embargo, las ordenanzas están cosidas y no hay hoja alguna arrancada, simplemente del folio 48 se pasa directamente al 50. ¿Es posible que en las ordenanzas originales se olvidaran de incluir un folio y un título completo? Obviamente no; en mi opinión se hicieron dos copias, el original propiamente dicho en el que debía estar el capítulo XXIV referente al vino y una copia que se remitió a Zafra para su refrendo por el conde de Feria o sus apoderados. El documento que se conserva en el ayuntamiento de Solana es el segundo, pues con tiene el refrendo. En este original el copista se olvido de incluir un folio completo en el que además del título XXIV falta el final del XXIII y el comienzo del XXV.

 

5.-SU OBJETIVO

Su objetivo último no era otro que el bien público, siendo claramente anticapitalistas, pues son extremadamente proteccionistas, evitan la libre competencia, protegen a los vecinos de los abusos de precios de los regatones o mercaderes que llegasen a la villa al tiempo que restringen la exportación de los productos propios. Y ello, con la intención de evitar el posible desabastecimiento de los vecinos. El concejo lo fija todo, controla los pesos y medidas, establece los precios, las penas por infracción, las fechas de siembra y recolección, el cuidado de las aguas y la buena convivencia entre los vecinos.

También es perceptible el conflicto permanente entre agricultores y ganaderos, que se saldaba siempre con el castigo de estos últimos para proteger a toda costa la mayor actividad del pueblo, es decir, la agricultura. La mayor parte del ganado que había en el término municipal era, bien para el uso en la agricultura –fundamentalmente bueyes, pero también yeguas, asnos y mulas-, o bien, para el autoconsumo –ovejas, cabras y sobre todo cerdos-.

 

6.-LA VIDA MUNICIPAL

         Como solía ser habitual en este tipo de documentos, queda minuciosamente descrito todo el organigrama municipal, los cargos que había, sus sueldos, sus obligaciones y las formas de elección. Concretamente en el título 1º se especifica, que eran los alcaldes, regidores y diputados los que, en cabildo secreto celebrado en un día de pascua de Navidad, en presencia del escribano del cabildo, nombraban a los candidatos por duplicado para que el conde eligiese a las personas que le pareciese oportuno. Dado que eran dos alcaldes ordinarios y de hermandad, los cabildantes proponían cuatro, los regidores al ser cuatro se proponían ocho y así sucesivamente. Se trataba de un sistema de elección usual en otros municipios vinculados a señoríos.

Los cargos se proveían anualmente y el propio conde de Feria se encargaba de que ninguna familia consiguiese perpetuarse en los cargos más importantes de la administración, es decir, en las regidurías, las alcaldías y las diputaciones. De hecho, pese a que las personas de la villa que tenían una preparación suficiente para ejercer de ediles debían ser pocas, hacía rotar dichos oficios evitando encumbrar a determinados linajes con los que después tuviese problemas para negociar. Aunque en la villa vivía un pequeño grupo de hidalgos no parece que ostentasen el poder político ni tan siquiera el económico.

         Las reuniones se hacían todos los sábados, a la hora que los oficiales estableciesen, independientemente de las posibles reuniones extraordinarias que podían celebrarse siempre que fuesen solicitadas por alguno de los cabildantes. Serían convocados como era costumbre por el peón del municipio, a campana tañida.

 

7.-LA ECONOMÍA

Del texto se deduce que, con muy pocas excepciones, la población se dedicaba al sector primario, como jornaleros y como aparceros del Duque de Feria, a quien pagaban la novena parte de la cosecha. Y es que casi todas las tierras eran de propiedad señorial, excepto 60 fanegas de particulares, algunos ejidos y dos parcelas de propios: la dehesa Nueva y la del Puente (2.500 fanegas en total, 1/3 del término). Curiosamente esa dedicación a tareas agrícolas se ha mantenido inalterada no solo durante toda la Edad Moderna sino incluso hasta nuestros días, pues actualmente más del 90 por ciento de la población de la villa se emplea en este sector.

La producción económica era fundamentalmente agraria, mientras que la ganadería servía de apoyo a ésta y como alimento a los vecinos. Por ello, la principal preocupación de las ordenanzas era la preservación de los cultivos –cereales, viñas, huertas y lino- frente a los daños que los animales podían ocasionar. Precisamente en una época de expansión demográfica la protección de los cultivos se antojaba fundamental para la supervivencia del propio grupo. Los pilares básicos de la producción agrícola eran el cereal y la viña, que probablemente experimentaron en esta época un proceso de expansión, ligado al crecimiento poblacional, además de habas, garbanzos, productos de huerta y frutales así como la miel. Pese a los fuertes gravámenes señoriales la villa, normalmente, salvo en los períodos de malas cosechas, se autoabastecía sin dificultad de los productos alimentarios básicos, como vino, cereal, miel, verduras, frutas y legumbres.

Llama la atención que no aparezca en las ordenanzas la palabra olivar, ni aceituna, aunque sí que aparece en tres ocasiones la venta de aceite. Evidentemente, olivares había en Tierra de Barros desde la antigüedad y durante toda la época árabe, pero por las circunstancias que fuera, da la impresión que la presencia del olivar en el término de Solana hasta la primera mitad del siglo XVI era muy escasa o nula. Y ello, porque el vino y el pan, junto con la carne, formaba parte de la dieta esencial de estas personas, mientras que el aceite era importante pero no prioritario. Esta primacía clara de la viña con respecto al olivo ha sido detectada en diversos lugares de Extremadura, tanto dentro del propio señorío de Feria como en zonas más distantes.

         Tan regulada estaba la explotación del viñedo que nadie podía empezar la vendimia hasta que el concejo no autorizase, atento que de vendimiar temprano a algunos viene daño y otros cogen las uvas verdes y esto se entienda hasta el día de san Miguel de cada un año, y de allí adelante vendimien todos. Asimismo, se les obligaba a combatir el pulgón, para evitar el contagio. Es la única plaga que se cita, probablemente porque se desconocían aún otras enfermedades de la vid o su forma de combatirla. Y finalmente, se condenaba el rebusco hasta tanto todas las viñas del término no estuviesen totalmente vendimiadas.

         De entre los cereales solamente se citan tres tipos, el trigo, el centeno y la cebada, los dos primeros seguramente para consumo humano y el tercero preferentemente para el alimento del ganado.

 

8.-INFRAESTRUCTURAS

El municipio disponía de unas infraestructuras mínimas, entre las que podemos enumerar: ayuntamiento, cárcel, fuente pública, carnicería, molinos, tabernas, tahonas y mesones. No sabemos desde cuando disponía la villa de casas consistoriales y cárcel, pues durante el Medievo lo más común era celebrar los cabildos a las puertas de la iglesia bajo el cobijo de alguna arcada. Fue en las Cortes de Toledo de 1480 cuando se decretó la obligación de construir, en el plazo de dos años, un edificio para la celebración de los cabildos. No sabemos si Solana de los Barros se ajustó al plazo pero sí que al menos a mediados del XVI disponía del citado edificio y de los calabozos municipales.

En el pueblo se vendía carne, pescado, frutas, hortalizas, legumbres, verduras, pan, aceite, vino y algunos productos textiles y agrícolas básicos que eran traídos de Zafra o Almendralejo por algunos mercaderes. Pero los vendedores foráneos que llegaban al pueblo debían ser muy pocos y los productos que ofrecían muy básicos, dado el bajísimo poder adquisitivo de su población.

Los servicios espirituales los prestaba la única parroquia servidera, Santa María Magdalena, aunque también existía una ermita, la de los Mártires. La asistencia a los vecinos se realizaba a través de una hermandad de Ánimas que había en el templo parroquial y que se encargaba fundamentalmente del entierro de sus afiliados.

La beneficencia en cambio, se catalizaba a través de un hospital de pobres en la villa, que debían visitar los alcaldes ordinarios en presencia del escribano, para verificar que estaba bien proveído para recibir pobres. Un recinto que existió en el siglo XVI pero que en el XVIII, debido a la crisis demográfica de la villa, había desaparecido. Se advertía a los alcaldes que debían vigilar especialmente que los acogidos en dicho recinto caritativo fuesen realmente pobres, y no personas de mal vivir.

 

9.-HIGIENE PÚBLICA

         Dada la existencia de un servicio de recogida de basuras y de barrenderos, en todas las ordenanzas municipales se da una gran importancia a la colaboración de todo el vecindario en la limpieza de las calles. La medicina se mostraba ineficaz para frenar las epidemias y las enfermedades por lo que las autoridades se centraban en lo que realmente podían hacer, la higiene. Era cometido de los regidores tener permanentemente controlada la limpieza de las calles, ordenando su limpieza al peón municipal en caso de necesidad. Estaba terminantemente prohibido tirar todo tipo de basuras –estiércol, cernada, animales muertos, etc.- en la calle, ni en el corral, aunque fuese privado, ni en muladares improvisados.

Solamente se podía tirar basura en los muladares establecidos por el concejo y sin superar una estaca o señal. Estos eran supervisados por los ediles, quienes periódicamente ordenaban su limpieza al peón del ayuntamiento. También se controlaba la higiene dentro de la carnicería, cuidando que los tajones y cuchillos estuviesen limpios para evitar enfermedades.Tampoco se podían quemar en las calles paja ni cañas.

         Se le daba mucha importancia al hecho de que los ganados estuviesen en la boyada y en la porqueriza concejil, en la dehesa del común y no en el pueblo, aunque se permitían hasta tres cochinos por vivienda, para el consumo interno. Era un tímido intento por limitar la presencia de animales entre los vecinos, fuente continua de enfermedades. Pero como ya digo, era inevitable porque además de uno o dos cochinos para la matanza en los corrales de las casas debía haber gallinas, perros y diversos animales destinados también al consumo de la familia. Esta inevitable relación con los animales, y con los que estos a su vez atraían –pulgas, chinches, ratas, ratones, etc.- fue una continua fuente de contagios a lo largo hasta pleno siglo XX.

Asimismo, había un escrupuloso cuidado de las fuentes públicas que surtían de agua potable a los vecinos. Ello es una constante en todas las ordenanzas, pues las aguas fueron a lo largo de los siglos una fuente continua de enfermedades como las fiebres tercianas, el cólera, etc. Se mencionan varias fuentes en el pueblo, aunque no se citan sus nombres, y otra llamada de Lavado, que estaba en su término. Pues bien, estaban minuciosamente protegidas: no se podían hacer eras a menos de trescientas varas, ni permitir ningún tipo de ganado a menos de cincuenta pasos, entre primero de mayo y la fiesta de San Miguel a finales de septiembre. Asimismo, estaba terminantemente prohibido tirar piedras e introducir recipientes sucios, paños o hierros. Tampoco se permitía la pesca en caso de que hubiera peces. Y lo más curioso es que, es el único caso en que se podía penar a cualquier niño a partir de los cinco años porque así conviene para la limpieza de las aguas porque los muchachos hacen más daño. Y digo que es curioso porque en esto las cosas no han cambiado en siglos e incluso en milenios, pues los muchachos han sido siempre los más propensos a cometer este tipo de tropelías. También se cuidaba la rivera, tanto su vegetación, impidiendo la tala de adelfas y otros arbustos como de sus aguas. Estaba terminantemente prohibido matar peces utilizando cualquier género de barbasco, un veneno muy utilizado en la pesca. Asimismo, se prohibía lavar ropa o lana, en el tramo comprendido entre la huerta del Cobillo y el vado de las Merinas.

Huelga decir que las medidas higiénicas con ser importantes eran totalmente insuficientes lo que unido a la inexistencia de cualquier tipo de infraestructura médica, provocaba epidemias periódicas. No existían medios para controlar plagas como la peste bubónica, transmitida por ratas y pulgas, ni menos aún para evitar la propagación del cólera morbo que afectó a la localidad en 1855. Esta última plaga se contagiaba a través de las aguas infectadas, sin que nadie pudiese hacer nada pues hasta el último tercio del siglo XIX se ignoraba hasta el medio de propagación de la enfermedad.

 

10.-OCIO, MORALIDAD Y RELIGIOSIDAD

Da la impresión que la recolección, la caza y la pesca eran a la vez un complemento económico para muchas familias pero también una diversión o una afición. En algunas localidades, como Jerez de los Caballeros, la caza con galgos y podencos estaba limitada a la élite local, que la practicaba no tanto por cuestiones cinegéticas como de entretenimiento. Es casi seguro que entre una población tan humilde como la solanera, constituyese un complemento económico para los cazadores, pero también que implicase otras cosas. Con los medios de entonces, perros y ballestas, se necesitaba mucha destreza para obtener las piezas, lo que no dejaba de ser un disfrute y un orgullo para los más diestros. La caza se hacía con galgos y podencos, aunque también con ballestas y redes, siendo las presas más preciadas, las perdices, los conejos y las liebres. Solo la podían practicar los vecinos de la villa, imponiéndose una pena de 600 maravedís al forastero que sorprendieran -el doble si era de noche- y a la pérdida de sus instrumentos de caza, igual si era una red o ballesta que si eran galgos o podencos.

La recolección de alcachofas y cardos en los campos de cereales, así como el alzamiento de liebres, para evitar daños en los cultivos.

En los domicilios había usualmente perros y gatos, los primeros por su utilidad en la caza o en la guarda del ganado, y los segundos, para limpiar de roedores la casa. La pesca se realizaba en la rivera del Guadajira, usándose fundamentalmente anzuelos y, en algunas épocas redes, pero no se podía envenenar el agua con semillas de varbasco o verbasco, por el perjuicio que podía causar en animales y personas.

Había misa mayor todos los días a las 10 de la mañana a la cual acudían todas las personas que no estuviesen trabajando, sobre todo las mujeres. Con especial esmero se celebraba la fiesta del patrón del pueblo, San Andrés, para lo que el Ayuntamiento destinaba una partida del erario público. También el concejo contribuía con limosnas para la cera de las festividades de la Purificación, el Monumento de Semana Santa y el Corpus Christi.

El control social en un pueblo tan pequeño debía ser muy férreo, dirigido por el párroco y ayudado por los ediles. De hecho, llama la atención que entre las funciones de los alcaldes ordinarios figura la realización de pesquisas periódicas –cada cuatro meses- para averiguar que personas decían mal de nuestro señor Dios y de su bendita madre.

 

10.-VALORACIONES FINALES

En general, las ordenanzas de Solana de 1554, difieren poco de otras aprobadas en el siglo XVI para otras villas y ciudades castellanas, especialmente de aquellas vinculadas a señoríos. Aunque en teoría, las ordenanzas locales debían preservar el bien común, la realidad era que los regidores defendían solo sus intereses de clase. Se trataba de villas y ciudades donde existía una oligarquía que ostentaba patrimonialmente las regidurías y otros cargos del municipio. Sin embargo, dado que en Solana los cargos municipales eran prácticamente cadañeros, no había nada similar a una oligarquía de caballeros veinticuatros como ocurría en otras localidades. Esa es probablemente una de las cuestiones más singulares de estas ordenanzas, que se ocupan sobre todo del abasto y del control de precios para favorecer realmente la república, como se llamaba en la época.

Huelga decir que estos corpus legales son claramente pre-capitalistas, pues trataba de defender los intereses locales y el autoabastecimiento, mediante un proteccionismo férreo y un riguroso control de los precios. No hay libre competencia, se limita la capacidad de actuación y elección de productores y consumidores y no hay un mercado laboral abierto. Un sistema pues de raigambre feudal totalmente contrario a la libre competencia y a la libre circulación preconizada por el capitalismo.

Y no me resisto a plantear una nueva pregunta: ¿era mejor este mundo pre-capitalista que el actual? Pues, tenía cosas positivas que hoy añoramos, a saber:

a.-Un consumismo extremadamente limitado, primero porque tenían menos y segundo, porque tenían muchas menos necesidades.

b.-Una mayor honradez económica, pues la multas nunca prescribían y los mayordomos estaban obligados a cobrarlas, aunque hubiesen sido relevados de sus cargos. Si se había impuesto durante su mandato la debía cobrar o pagarla de su hacienda.

Ahora bien, por lo general eran pobrísimos, no tenían calidad de vida y su esperanza de vida era ínfima. Por tanto, abría que concluir que no tenía nada de dorada esta época.

En definitiva, estas ordenanzas de Solana son un precioso documento con un alto valor diplomático y sobre todo histórico. Probablemente una lectura pausada por parte de lectores con intereses diferentes a los míos, permitan extraer de entrelíneas mucha más información en la que yo no he reparado.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

(Extracto de la ponencia presentada en las V Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros, 15-16 de noviembre de 2013. El año próximo saldrá íntegro un trabajo de más de 80 páginas a un espacio).


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        Desde hace unos años me intereso por la historia de Carmonita, este pueblo del norte de la provincia de Badajoz, fundado por musulmanes expulsados de Carmona en fecha indeterminada pero fijada usualmente por los historiadores entre el siglo IX y el X de nuestra era. Fruto de aquella primera aproximación fue la publicación de un artículo titulado: Carmonita, la pequeña Carmona. Desde entonces, siempre que visito algún archivo o biblioteca estoy alerta por si me pudiera surgir algún nuevo dato sobre la querida villa de Carmonita.

Sabíamos que, tras la reconquista, la zona quedó despoblada, por lo que se encargó a la Orden de Santiago su repoblación. El pasado día 30 de octubre en el acto inaugural de la exposición documentación municipal del Antiguo Régimen en Tierra de Barros, me sorprendió la presencia de un pergamino en el que aparecía la aldea de Carmonita. Se trata LA carta puebla del maestre santiaguista, Vasco Rodríguez de Coronado al concejo de Mérida, fechada en Medina, el 28 de abril de 1327. En él manda obediencia a las demás aldeas de su término entre las que cita a la Aldea del Rubio, Montijo, el puerto de Carmonita, Cordobilla y Almendralejo. Hasta donde yo sé, es la primera vez, después de la expulsión de los musulmanes que encontramos el nombre de Carmonita en la documentación cristiana.

        Es posible que la Carmonita musulmana quedará repoblada desde poco después de la expulsión de estos. Aunque también es cierto que su poblamiento en los siglos XIII y XIV debió ser débil y discontinuo. No sería hasta finales del siglo XV, cuando se consolidó por fin como una aldea más o menos estable. Todavía en la visita de la orden de Santiago de 1494 se decía que apenas tenía siete u ocho vecinos. Pero lo más importante es verificar su existencia en el primer tercio del siglo XIV.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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Trujillo, Septiembre de 2013

 

PATROCINA

• Fundación Obra Pía de los Pizarro

 

COLABORAN

• D. José María Pérez de Herrasti y Narváez

• Fundación Xavier de Salas

• Excmo. Ayuntamiento de Trujillo

• Centro de Profesores y Recursos de Trujillo

 

PROGRAMA DE ACTOS

 

LUNES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2013.

Inauguración de los XLII Coloquios Históricos de Extremadura.

20,45 horas: Recepción de autoridades y participantes en el Excmo.

Ayuntamiento de Trujillo.

 

21,00 horas: Acto inaugural. Salón de Plenos.

Bienvenida: Doña María Rosario Alvarado, presidenta de la

A.C. COLOQUIOS HISTÓRICOS DE EXTREMADURA.

Intervención de autoridades.

Palabras de saludo e inauguración de Don Alberto Casero

Ávila, Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Trujillo.

 

21,30 Lectura inaugural:

VASCO NÚÑEZ DE BALBOA: UNA VISIÓN DESDE EL

SIGLO XXI

Por Esteban Mira Caballos

        Cuando se cumplen exactamente quinientos años del descubrimiento del Mar del Sur se impone una mirada crítica desde nuestro tiempo. Como dijo Fernan Braudel, toda historia es hija de su época y pretende dar respuestas a los problemas del tiempo en que fue escrita. Por tanto, urge plantear una nueva interpretación de la conquista en general y del descubrimiento de Vasco Núñez en particular. En realidad, la historia es una visión del pasado pero realizada desde el presente, lo que provoca que cada autor narre los hechos desde lo sucedido después. El historiador trabaja, en definitiva, como quería Reinhart Koselleck, con un futuro del pasado y reinterpreta éste en base a sus propias experiencias e inquietudes. Eric Hobsbawm, historiador recientemente fallecido, decía con toda la razón que vivíamos una época neo-descriptiva, donde volvía a hacerse hueco la historia mitológica. Esto está provocando una grave crisis en la ciencia histórica, pues ya pocos creen en su utilidad social. Por ello creo que es necesario que los historiadores recuperemos el compromiso social y nos impliquemos en el análisis del pasado, para evitar esa falsa historia mitológica de héroes y santos que nos han contado. No se trata más que de aprender del pasado –por duro que éste sea– con el objetivo de buscar un presente y

un futuro mejor para todos.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS se licenció en Historia de América en 1990 y se doctoró en la misma especialidad en 1995, obteniendo la máxima calificación. Ha sido Becario de Formación de Personal Investigador de la Junta de Andalucía (1991-1995) y profesor visitante en el Instituto de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1994). Es miembro correspondiente extranjero de la Academia Dominicana de la Historia y del Instituto de Estudios Heráldicos y Genealógicos de Chile (2012). Está especializado en las relaciones entre España y América en el siglo XVI, habiendo publicado diecisiete libros así como diversas colaboraciones en obras colectivas, congresos y revistas de investigación españolas, alemanas, dominicanas, ecuatorianas, estadounidenses, chilenas, etc. Entre sus publicaciones recientes, figuran sus biografías sobre Hernán Cortés (2010) y Hernando de Soto (2012), así como un reciente ensayo titulado Imperialismo y poder (2013). Asimismo, ha colaborado en el Diccionario Biográfico Español, en el Vol. I de una Historia General del Pueblo Dominicano y en el Vol. II de una nueva Historia Militar de España, editada por el Instituto de Historia Militar de Madrid.

        Actualmente, prepara una extensa y documentada biografía sobre Francisco Pizarro y la conquista del Tahuantinsuyu.

 

EXPOSICIÓN DE PONENCIAS Y

COLOQUIOS

 

Salón de Actos de la Fundación Xavier de Salas (La Coria)

(Los horarios de las presentaciones de ponencias pueden sufrir ligeras variaciones)

 

MARTES 24

Hora Ponentes

 

17,00 José Luís Barrio Moya

Una curiosa carta de dote del siglo XVIII. La del caballero extremeño don Manuel Álvarez de Toledo Lobato, secretario del rey Felipe V (1744).

 

17,30 José Antonio Ramos Rubio y Óscar de San Macario

Sánchez

Estudio histórico-artístico de las ermitas del Casar de Cáceres.

 

18,00 Jesús Barbero Mateos

Torrecillas de la Tiesa a finales del Antiguo Régimen.

 

18,30 Carlos María Neila

Demografía histórica en Brozas (Cáceres). La muerte a través del

registro Civil (1871-2012).

 

MIÉRCOLES 25

Hora Ponentes

 

17,00 Ismael Montero Fernández

Del Libro de Becerro al Libro Anales de la Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de la Junciana (Jaraicejo).

 

17,30 Jaime Martín Grados Reguero

Don Alonso de Grado, un hidalgo alcantareño lugarteniente de Hernán Cortés.

 

18,00 Tomás García Muñoz y Esteban Mira Caballos.

Los Velázquez de Medellín: Fundaciones y donaciones de una familia de peruleros.

 

18,30 Teodoro Agustín López López

La Provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz.

 

19,00 Serafín Martín Nieto

De sinagoga nueva a capilla de la Santa Cruz de Jerusalén del cacereño Palacio de la Isla.

 

JUEVES 26

Hora Ponentes

 

17,00 Antonio Manuel Barragán-Lancharro

Un fenómeno singular en la Extremadura rural de principios del siglo XX: La creación de las Cajas Rurales en la provincia de Badajoz.

 

17,30 Manuel Rubio Andrada y Francisco Javier Rubio Muñoz

Aproximación histórica a la relación entre Vasco Núñez de Balboa y Francisco Pizarro.

 

18,00 Antonio Rodríguez González y Cecilia Martín Pulido

Proyecto para reparar y fortificar la muralla de Cáceres en 1837: documento inédito del Archivo Histórico Municipal.

 

18,30 Jesús Ruiz Moreno

1233 La reconquista cristiana de Trujillo.

 

19,00 Rafael Luis Carballo López

Maestras con escuela.

 

VIERNES 27

Hora Ponentes

 

17,00 Adrián Elías Negro

Aproximación al estudio de la numismática en el Museo Arqueológico de Cáceres: las emisiones prerromanas e hispanorromanas.

 

17,30 Luis Vicente Clemente Quijada

La crisis de 1504-1508 en Extremadura: problemas agrarios, fallos de mercado y repercusiones sociales.

 

18,00 Teodoro Martín Martín

Crimen y violencia social en La Vera.

 

18,30 Martiria Sánchez López

Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias de Jaraiz.

 

19,00 Valentín Soria Sánchez

El naviero constructor, obispo de Plasencia, por el estrecho de Magallanes llega a Perú.

 

SÁBADO 28

Hora Ponentes

 

10,30 Ángel Paule Rubio

El tesoro de un pueblo al servicio de una ideología en la Guerra Civil Español, en Villanueva de la Sierra.

 

11,00 Marciano Martín Manuel

La judería de Hervás (Cáceres), historia de una invención.

 

11,30 CAFÉ

12,00 Álvaro Meléndez Teodoro

El Regimiento Provincial de Trujillo.

 

12,30 Francisco Rivero

Núñez de Balboa y Nicolás de Ovando.

 

18,00 ACTOS DE CLAUSURA

 

Entrega de premios:

Premio “Xavier de Salas, para jóvenes investigadores” en su XXVI Edición.

Premio “Fundación Obra Pía de los Pizarro” en su XIX Edición.

Premio Especial, “José María Pérez de Herrasti y Narváez” en su VIII Edición:“Vasco

Núñez de Balboa y el descubrimiento del Océano Pacífico”.

Premio “Centro de Profesores y Recursos de Trujillo”, en su VIII Edición.

 

DOMINGO, 29 DE SEPTIEMBRE

Viaje y visita guiada a Jerez de los Caballeros (Ciudad natal de Vasco Núñez

de Balboa).

Comida de hermandad.

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El conocimiento del pasado, puede ayudarnos a afrontar los difíciles retos del presente y del futuro. Como podremos ver en estas líneas, llama la atención la ausencia de servicios en la villa, con una sola calle pavimentada y en la que casi todo el mundo, incluido, los miembros del ayuntamiento, trabajaban de sol a sol en el campo. Ellos sólo sabían trabajar, de manera abnegada, pese a vivir siempre bajo la amenaza de las malas cosechas y de las hambrunas. De todo ello es importante saber que por mal que esté actualmente la situación política, económica y laboral, es difícil que vuestra vida sea más dura que la que ellos vivieron. Si ellos pudieron superar sus retos vitales, vosotros, que estáis mucho más preparados, seguro que también.

En el siglo XVIII, al igual que ahora, casi toda su población se dedicaba al campo, como jornaleros y como aparceros del Duque de Feria, a quien pagaban la novena parte de la cosecha. Casi todas las tierras eran de propiedad señorial, excepto 60 fanegas de particulares, algunos ejidos y dos parcelas de propios: la Dehesa Nueva y la del Puente. Según los documentos de la época, de los 44 padres de familia, 42 eran labradores y tan sólo había un herrero y un barbero. El primero trabajaba en la fragua del ayuntamiento, mientras que el barbero lo asalariaba también el municipio para que se encargase de la precarísima asistencia sanitaria de los vecinos. Como bien sabéis, el barbero además de pelar y afeitar, hacía las funciones de auxiliar sanitario, extrayendo muelas, haciendo sangrías y curando pequeñas heridas.

Es decir, 42 hombres trabajaban en el sector primario, uno en el secundario y otro en el terciario. Además había un pequeño concejo formado por dos regidores, dos alcaldes ordinarios, un diputado del común, un alcalde de la Santa Hermandad, un mayordomo y un escribano. No obstante, estos compaginaban sus cargos con el trabajo en el campo.

La producción económica era exclusivamente agraria y consistía en trigo, cebada, habas, garbanzos, aceitunas y uvas, habiendo también algunas huertas con árboles frutales y 70 colmenas. Casi toda la población activa estaba empleada en el campo, muchos como apareceros del duque de Feria, otros como propietarios medianos o pequeños y la mayoría como simples jornaleros o braceros. La actividad económica que usualmente se registraba en Solana era la compra de alguna suerte de viñas o la compra-venta de bueyes, que era el animal de tiro por antonomasia, empleado en el campo hasta bien entrado el siglo XX. Estos animales entonces se cotizaban alcanzando en el siglo XVII los 25 o 30 ducados, es decir, poco menos que un esclavo negro.

Las infraestructuras eran verdaderamente mínimas; apenas había una calle, bastante ancha y llana, con regular aseo. A mediados del siglo XVIII se mencionan 44 casas habitables, a finales del XVIII apenas 40 y en 1849 unas 60, además de un pequeño ayuntamiento, la ya citada fragua del concejo y varios pajares. Había dos templos religiosos: la iglesia parroquial –con cinco capellanías servideras- y la desaparecida ermita de los Mártires. Se da la circunstancias que entre 1660 y 1698, la iglesia de Santa María Magdalena estuvo en obras por ruina y la parroquia se trasladó provisionalmente a dicho eremitorio. Sin embargo, dicho recinto no se menciona ya en el Catastro de Ensenada ni en el Interrogatorio de la audiencia de Extremadura por lo que es seguro que entró en ruinas en el mismo siglo XVIII, una vez perdió su provisional condición de parroquia.

Esa es toda la infraestructura de que disponía el pueblo; en el Interrogatorio se cita expresamente que no había hospital, ni hospicio, ni mesón, ni cofradías, ni convento, ni fábricas, ni biblioteca, ni molino de aceite. Solamente una posada que un vecino ofrecía a los transeúntes en su propia morada. Y a nivel festivo, se celebraba con esmero la fiesta del patrón del pueblo, San Andrés, para lo que el Ayuntamiento destinaba 150 reales anuales.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

(Publicado en la revista del I.E.S.O. Mariano Barbacid, 2013)

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        En general, la esperanza media de vida de los españoles en la Edad Moderna era extremadamente reducida, inferior a los 30 años. Como dijo Pierre Chaunu, en aquella época, la vejez era una alegre causalidad. Se debían conjugar todo un cúmulo de circunstancias para que una persona superase no sólo la infancia sino todas y cada una de las crisis epidémicas que periódicamente azotaban las villas y ciudades de España y de Europa.

        Si ya era baja la esperanza de vida entre las personas libres, muchísimo más lo debía ser entre los esclavos, por las penosas condiciones de vida a las que se debían enfrentar. Sin embargo, analizando partidas de defunción de la parroquia de San Pedro de Aceuchal encontramos un caso que nos llamó la atención y que reproducimos  íntegramente a continuación:

        En la villa del Aceuchal, en el día veintiséis de junio año del Señor del mil setecientos cuarenta y siete falleció María Polonia, de edad de ciento y veinte y dos años, esclava de don Alonso Murillo Arguijo, vecina y parroquiana de ésta del señor San Pedro de esta villa. Confesó con don Bartolomé Sánchez Cordobés, párroco confesor, aprobado el día catorce de dicho mes y también le administró el sagrado viático y el día veinticinco le administró la santa Extremaunción. Y don Alonso Murillo referido, se obligó a un entierro ordinario, a un responso cantado y diez misas rezadas de colecturía en el día precitado, mes y año. Firmo, Diego Sánchez Romero. (Libro de defunción de la parroquia de San Pedro de Aceuchal Nº 6, fol. 9v).

        Conviene hacer algunas varias precisiones al documento: primero, el párroco de Aceuchal no solía consignar la edad, salvo que se tratase de un niño de muy corta edad o, como en este caso, que la longevidad fuese muy llamativa. Los presbíteros, además de los datos comunes del finado, solían señalar aquellos aspectos que les parecían poco comunes o extraordinarios. Aunque, dado que no era obligatorio, la mayor o menor minuciosidad dependía de la curiosidad o dedicación del párroco. Y segundo, como puede observarse, se trata de un documento oficial, es decir una partida de defunción. Por tanto, posee toda la fiabilidad que se le puede otorgar a una fuente primaria. Sin embargo, la edad no deja de ser una anotación marginal, un dato curioso que apostilló el sacerdote. Solo se podría asegurar la certeza del dato si encontrásemos la partida de bautismo que de momento hemos buscado infructuosamente.Asimismo, según me ha informado amablemente el cronista de Los Santos de Maimona, don Juan Murillo Tovar, Alonso Murillo, era originario de esta última villa y probablemente de allí también lo era su esclava. Al parecer, el propietario tras enviudar pasó a vivir a la villa de Aceuchal, donde fue regidor por el estado noble. 

        Sin embargo, a falta de la confirmación de la edad ésta nos resulta muy llamativa. Aunque el párroco se la asignara a ojo, es seguro que en el momento de su óbito era una mujer extremadamente longeva. Los casos documentados en el mundo de esta alta longevidad son muy pocos. Salvando el caso mitológico de Matusalén, que falleció con 969 años (Génesis 5:27), se conocen muy pocos casos de edad similar a esta esclava de Aceuchal. Así, sabemos que a principios del siglo XV vivió en Trujillo, Alvar Alonso de Hinojosa, ascendiente del conquistador Francisco Pizarro, que según las crónicas vivió 118 años "sin perder diente ni muela" (Busto, 1993: 37). También se suele citar el caso de Jeanne Calmet (1875-1997) que vivió 122 años y 164 días (http://wikipedia.org).Recientemente, en 2013, ha muerto Meizhen Luo, nacida en 1885, y por tanto fallecida con 127 años. A ella poco tiempo antes de su óbito corresponde la ilustración de este artículo. Pero como puede observarse, se trata de personas que vivieron casi toda su vida en el siglo XX, cuando la esperanza de vida era bastante más alta que en la Edad Moderna. El caso de María Polonia es mucho más llamativo porque se dio en una época donde la esperanza media de vida era menos de la mitad que la actual. Además, se trataba de una persona esclava que no debió llevar una vida fácil. Pese a todo, se mantuvo lúcida hasta el final de sus días, de ahí que confesara el día antes de su óbito. Casi todos los demás casos que se conocen en el mundo, que no son muchos, las edades de los finados no superaron los 120 años.

        Podemos concluir, que esta esclava de Aceuchal es uno de los casos de mayor longevidad localizados hasta la fecha en España y quizás en el mundo. Es cierto, que mientras no aparezca la partida de bautismo no se puede dar por segura esa edad, pero no lo es menos que la partida de defunción le otorga una mayor fiabilidad que otros casos conocidos hasta el día de hoy. No obstante, dada la creciente esperanza de vida y las perspectivas de que ésta aumente considerablemente en las próximas décadas, hará que en un futuro próximo algunas personas puedan alcanzar los 120 o los 130 años con la misma lucidez que María Polonia.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

INTRODUCCIÓN

        

      El fenómeno cofradiero era genuinamente masculino. De hecho, los miembros de estas corporaciones eran mayoritariamente hombres, pues, como escribió José Sánchez Herrero, en la cofradía barroca la mujer tiene cabida pero como una hermana de segunda1. Y obviamente no debemos sorprendernos por esto, pues, las cofradías eran una manifestación más de una sociedad en la que las féminas estaban injustamente relegadas2. No olvidemos que, en mayor o menor grado, casi todas las religiones monoteístas priman al sexo masculino, estando las mujeres bajo la autoridad del varón3.

        En la mayor parte de las cofradías de laicos había mujeres, en algunos casos hijas de..., o la mujer de..., delatando abiertamente su dependencia con respecto al hombre. De hecho, en algunos testamentos, sobre todo del siglo XVI encontramos casos de mujeres que solicitaban ser enterradas por una determinada hermandad como a mujer de hermano que soy. Desde los orígenes se vio privada de los órganos de decisión de las cofradías, e incluso, marginada a lugares concretos en los desfiles procesionales. Desde el siglo XVII y, sobre todo, en la siguiente centuria las hermandades se abrieron a la incorporación de hermanas en las mismas condiciones de enterramiento que los hermanos de número. Pese a ello, en ningún momento formaron parte de los órganos de decisión y prueba de ello es que no las encontramos nunca en las listas de asistentes a los cabildos generales4.

 

COFRADÍA DE MUJERES

      

         Dicho esto, mencionaremos la existencia de algunas cofradías de mujeres. Éstas tenían su importancia pues constituían una de las pocas formas que tenía la mujer de participar en la vida pública. Por ello, jugaron un papel destacado a lo largo de la Edad Moderna. Nos referimos especialmente a las congregaciones de mujeres de la Orden Tercera que estaban formadas por personas de este sexo. En estas asociaciones religiosas era frecuente que las mujeres nombraran entre ellas a su mayordoma, hermana mayor o hermana superiora así como a los demás cargos del cabildo5. La mayoría de ellas se dedicaban a la oración o a lo sumo al rosario público. Pero, en general, eran mucho más interioristas que las de hombres, es decir, se dedicaban más a la oración, a la meditación y a los ejercicios espirituales. Sin embargo, hubo algunas que adoptaron el papel penitencial, sacando sus imágenes titulares en Semana Santa de la misma forma que lo hacían las demás cofradías6. Estas congregaciones proliferaron especialmente en el siglo XVIII, siendo la mayor parte de ellas rosarianas7. Ahora bien, todas ellas estaban supervisadas cuanto menos por el clero parroquial, es decir por hombres8.

       Precisamente, en la iglesia de Santiago de Barcarrota se fundó en el último cuarto del siglo XVIII una cofradía de mujeres, intitulada Escuela de María Santísima. En 1794 era su hermana mayor María Hermoso y Chacón y dos años después lo era María Ferrera. La única fuente de financiación era la cuantía de ingreso en el instituto así como las cuotas anuales a la que estaban obligadas todas las hermanas. A finales del siglo XVIII su inquietud fue tal que, el 18 de julio de 1796, obtuvieron un breve del papa Pio VI, otorgando indulgencias a todos los cofrades del instituto, incluidos los difuntos, y con las mismas condiciones que si se hiciesen en altar de privilegio.

      Celebraban todos los domingos no sólo la misa sino que, después de ella, hacían acto público de humildad, ejercicio de la muerte, acabando los actos con el trisagio de la Santísima Trinidad9. Además de ello, celebraban un octavario anualmente donde celebraban los ejercicios de San Ignacio que culminaban con la confesión y comunión de todas las hermanas. Desde 1796, se le concedió indulgencia plenaria, para el día de la entrada de cada hermana, para el artículo de la muerte y para la fiesta principal. Sin embargo, ellas alegaban que no tenían fiesta principal sino solo el octavario por lo que solicitaron y consiguieron aprobación para señalar cuatro festividades: el último día de los ejercicios de San Ignacio, la Purificación, la Asunción y la Concepción de María.

Se trataba de una cofradía de luz, dedicada a la adoración y el rezo a María Santísima. Se trataba de una de las pocas posibilidades que las mujeres tenían para hacer una cierta vida pública, máxime en un pequeño pueblo de la Extremadura rural. Pese a las ideas discriminatorias de la época, algunas féminas encontraron sus propios cauces de participación pública, a través de estas hermandades. Por supuesto, estuvieron tuteladas y vigiladas de cerca por varones: hermanos, maridos, padres o, simplemente, su confesor o su párroco y, en última instancia, cómo no, el obispo o su provisor.

Lo cierto es que a través de ese pequeño espacio que la sociedad de la época les dejó, asoman los nombres de un par de mujeres que gozaron de una cierta capacidad de decisión y de libertad. Éstas debieron pertenecer a la pequeña élite local, siendo su dinero y el prestigio de sus respectivos linajes los que les permitieron mantener ese grado de independencia.

Sirvan estas líneas para sacar a la luz este pequeño pero significativo episodio donde, de entre los resquicios de la sociedad estamental, dominada por los hombres, asoman los nombres de María Hermoso y María Ferrera que también reclamaron su protagonismo. Sería interesante seguir indagando en la historia de esta hermandad de la que, acaso, los historiadores locales tengan más información.

 

APÉNDICE I

 

       Carta de María Hermoso y Chacón, hermana mayor de la Escuela de María, y aprobación del obispo de Badajoz, del 20 de mayo de 1794.

 

         Ilustrísimo Sr.: María Hermoso y Chacón, hermana mayor de la Escuela de María Santísima de la Villa de Barcarrota, cuyas constituciones están aprobadas por el Ilustre señor obispo de este obispado, ante su señoría Ilustrísima con el mayor respeto y veneración, hace presente como desenado el mayor culto de Dios y su madre y que las hermanas de dicha Escuela se esmeren en observar sus constituciones y que vaya más en aumento y no en disminución el ejercicio de dicha Escuela y para ello he determinado, con consejo de las demás hermanas, añadir cada domingo el acto público de humildad, el ejercicio de la muerte y trisagio de la Santísima Trinidad. Y para que todo se haga con más veneración y devoción de las hermanas, a vuestra señoría ilustrísima suplico se digne conceder a las hermanas de dicha escuela de María por cada acto mandado por las constituciones y por los añadidos de humildad, muerte y trisagio, las indulgencias que su señoría ilustrísima tuviere a bien; este favor espero conseguir de la acreditada benignidad de su señoría ilustrísima a quien la Divina conserve muchos años. María Hermoso Chacón. Autorización del obispo fechada el 20 de mayo de 1794. Alonso de Solís, obispo de Badajoz, ante don Juan Carvallar.

(C.C.S.A. microfilm 477bis, ítem 3).

 

 APÉNDICE II

                 Carta de María Ferrera, hermana mayor de la escuela de María, y aprobación del obispado de Badajoz, 30-IX-1796.

 

             María Ferrera, hermana mayor y a nombre de toda la Escuela de María, fundada en la iglesia mayor de Santiago de la villa de Barcarrota, habiendo ganado un breve de Pio VI en el que concede a las hermanas de la Escuela, indulgencia plenaria para el día de su entrada, otra para el artículo de la muerte, y otra para la fiesta principal que celebra dicha hermandad, con licencia del ordinario. Y no celebrando fiesta principal sino ejercicios que, por espacio de ocho días, se hacen en dicha parroquial, en cuyo último día confiesan y comulgan todas las hermanas y pide y suplica que por fiesta principal se nombre el último día de los ejercicios de San Ignacio y las otros cuatro festividades que sean la Purificación, Asunción, Concepción de maría, favor que espera conseguir de la piedad de su señoría ilustrísima. Aprobación del obispado de Badajoz, 30 de septiembre de 1796. Alonso de Solís, obispo de Badajoz, ante don Juan Carvallar.

(C.C.S.A. microfilm 477bis, ítem 3).

 

1    SÁNCHEZ HERRERO, José: "Las cofradías de Semana Santa de Sevilla durante la modernidad", en Las cofradías sevillanas en la Edad Moderna. Sevilla, Universidad, 1999, p. 95.

2    En el siglo XVIII se sostenía que la mujer debía ser "pacífica y obediente, solícita sexualmente y recogida en el hogar...Todavía más. La mujer prudente debe discurrir cómo dar gusto permanente a su marido, pensando en complacerlo y en dividir la dedicación de su tiempo personal entre él y Dios...". FERNÁNDEZ, Roberto: "La mujer cristiana en la España del setecientos. A propósito de la familia regulada de Antonio Arbiol", en El Conde de Aranda y su tiempo, T. I. Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2000, p. 41.

3 El propio Jesús de Nazaret, como judío que era y con un pensamiento acorde a su tiempo, relegó a la mujer a un papel de muy segundo orden. Como ha escrito Mario Saban, si hubiese querido darle un papel relevante hubiese incluido alguna fémina entre sus apóstoles. SABAN, Mario Javier: El judaísmo de Jesús. Buenos Aires, Editorial Saban, 2008, p. 537-538.

4 Encontramos decenas de testamentos en las que las otorgantes declararon ser hermanas de número de diversas cofradías. Sin embargo, en los numerosos cabildos generales que se protocolizaron no hemos encontrado la presencia de ninguna mujer. No puede ser casualidad; estaban apartadas de todos los órganos de decisión, incluso del cabildo general. En España se conocen algunos casos de integración igualitaria de la mujer en las hermandades pero se trata de excepciones que no hacen otra cosa que confirmar la regla. Por ejemplo, en los estatutos de la hermandad de la Veracruz de Rute se especificaba la igualdad entre los hermanos de ambos sexos, prohibiendo sin embargo a las mujeres disciplinarse en la procesión. Igualmente en la hermandad de la Veracruz de Villabuena del Puente se les otorga a los hombres y a las mujeres las mismas condiciones, incluso la posibilidad de participar en el desfile penitencial en idéntica situación. GARCÍA ÁLVAREZ, Pedro: "Mujeres disciplinantes en una cofradía zamorana de la Vera Cruz en el siglo XVI: Villabuena del Puente", Actas del III Congreso Nacional de hermandades y cofradías, T. I. Córdoba, Cajasur, 1997, p. 514.

5    Éste era el caso de la Congregación Servita de la Virgen María de los Siete Dolores de Zahinos. BOBADILLA GUZMÁN, Francisco Luis: Conozco mi pueblo. Zahinos. Zafra, 1992, p. 60.

6 Así ocurría en la congregación Servita de Nuestra Señora de los Dolores de Feria que sacaba el Viernes Santo a la Virgen de la Soledad en estación pública de penitencia.

7 Inicialmente las mujeres se integraron en los cortejos rosarianos con los hombres, según Carlos José Romero Mensaque habrá que esperar a la segunda década del siglo XVIII para que encontremos los primeros cortejos rosarianos exclusivos de féminas, especialmente desde las misiones de fray Pedro Vázquez Tinoco O. P. ROMERO MENSAQUE, Carlos José: “La cofradía del Rosario de Zufre. Una aproximación a la historia del fenómeno rosariano en la Sierra”, Actas de las XXII Jornadas del patrimonio de la Comarca de la Sierra. Higuera de la Sierra, Diputación Provincial 2009, pp. 183-199.

8 Así ocurría, por ejemplo, en la cofradía de mujeres de San Águeda de Barcelona, cuyas finanzas eran administradas por hombres nombrados para tal efecto. ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada y Miguel Ángel LÓPEZ MUÑOZ: “Cofradías y ciudad en la España del siglo XVIII”, Studia Historica, Historia Moderna Nº 19. Salamanca, 1998, pág. 208. Reproducido en su libro: : La represión de la religiosidad popular. Crítica y acción contra las cofradías en la España del siglo XVIII. Granada, Universidad, 2002, págs. 103-150.

9 Según el diccionario de la R.A.E. el trisagio era el himno en honor de la Santísima Trinidad, en el que se repetía tres veces la palabra santo.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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         Aunque a veces, cuando escuchamos las noticias nacionales e internacionales, en las que con estupor, conocemos genocidios y asesinatos en muy diversos lugares del mundo, uno siempre tiene la tendencia a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no es exactamente cierto; por desgracia la historia de la humanidad es la crónica de la imposición del más fuerte sobre el más débil. Y esta percepción no es nueva, ya en el siglo I a.C. el historiador griego Dionisio de Halicarnaso aseguro que esta dinámica constituía una ley de la naturaleza que nada ni nadie podría cambiar. Y es que la guerra, las conquistas, los asesinatos y los robos han sido una constante en la historia de la humanidad. En este sentido ha llegado a escribir Robert Ardrey, con grandes dosis de pesimismo, que el hombre se diferenció del chimpancé cuando durante miles de años de evolución hizo del hecho de matar una profesión.

         El caso que ahora traemos a colación no deja de ser una anécdota, es decir, una microhistoria, pero su lectura me ha provocado algunas reflexiones. El luctuoso suceso ocurrió en Hornachos un 14 de mayo de 1750 cuando un hombre fue asesinado a balazos en un baldío. En la partida de enterramiento conservada en la parroquial de la villa, el cura anotó lo siguiente:

 

          En la villa de Hornachos en catorce días del mes de mayo (de 1750) se enterró de caridad un hombre mozo que se hallaron muerto en el baldío de Trasierra por (en)cima del sitio que llaman de Peña Orduz en las rozas de los llanos de Antón. No se conoció por decir tenía el rostro desollado, el pelo negro crespo y cortado a la moda, una señal en la mano izquierda como de carbunco o quemadura en la palma de afuera y otras señales que constan de los autos que la justicia ha formado a que me remito, el que mataron de un tiro que le entró por las espaldas con dos balas y dos postas. Se le hizo un oficio de tres lecciones y misa cantada de cuerpo presente y lo firmé. Pedro José Ortiz Ortega. (Libro de defunción de la parroquial de Hornachos, C.C.S.A. microfilm 454, fol 94r).

 

          Como puede observarse el pobre muchacho no sólo fue asesinado por la espalda, sino que su asesinó se encargó de desollarle la cara para que no pudiese ser reconocido. El crimen, obviamente, jamás se resolvió, ni el hombre fue identificado ni menos aún su asesino. Y es que quedaban más de dos siglos para que se descubriera eso que hoy llamamos las pruebas de ADN, que tanta justicia hacen y que tanto contribuyen a esclarecer crímenes.

          Como ya he dicho, el dato no tiene la menor importancia, pero creo que nos puede servir para reflexionar sobre el pasado y el presente del hombre, donde la envidia, la venganza y el crimen han sido desgraciadamente omnipresentes. Y es que como dijo un filósofo decimonónico, la felicidad son páginas en blanco dentro de la Historia. Esperemos que algún día sobrevenga una revolución, la revolución ética que la humanidad necesita para su propia supervivencia.

Esteban Mira Caballos

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Publicado: 09/12/2011 10:42 por Temas de Historia y actualidad en Historia de Extremadura

MINORÍAS ÉTNICAS EN TIERRA DE BARROS EN LA EDAD MODERNA1

 

Esteban Mira Caballos

 

 

1.-INTRODUCCIÓN

 

Dentro de las minorías étnicas hemos de distinguir simplemente a los marginados que, aunque libres, vivían en unas condiciones de desigualdad social, y a los esclavos. Entre los marginados vamos a analizar en esta ponencia a los libertos, a los moriscos y a los gitanos. Los estudios sobre estas minorías étnicas y, en especial, sobre los moriscos se han desarrollado notablemente en los últimos tiempos2. También se ha avanzado notablemente en el conocimiento de la esclavitud; atrás quedaron los pioneros trabajos de de Antonio Domínguez Ortiz, Vicenta Cortés Alonso, Alfonso Franco Silva y Manuel Lobo Cabrera, para dar lugar a un conocimiento más exhaustivo, enfocando la institución desde distintas perspectivas y a muy diferentes escalas geográficas3.

En el caso concreto de Extremadura, la investigación sobre la temática ha sido mucho más reciente. En 1987 se publicó un pionero trabajo sobre la esclavitud en la Extremadura meridional en la que su autor denunció la escasa atención que se había prestado a la institución hasta esos momentos (Cortés, 1997: 15). Sin embargo, desde entonces y, en especial, en la primera década del siglo XXI se han realizado numerosos trabajos que han culminado en 2009 con la publicación de la Tesis Doctoral de Rocío Periáñez sobre la esclavitud en Extremadura. En ella se recopila lo mejor de la bibliografía pasada y reciente por lo que remitimos a sus fuentes bibliográficas para evitarnos relacionarlas aquí. Ahora, bien, dada la extensión de la temática, la autora se centró en algunas poblaciones clave como Jerez de los Caballeros, Zafra, Llerena, Cáceres, Badajoz y Trujillo. Las alusiones a Tierra de Barros son meramente circunstanciales. Por tanto, quede claro que nuestro trabajo viene a llenar un vacío, pues hasta la fecha tan sólo contábamos con algunas valiosas páginas que Francisco Zarandieta le dedicó a la esclavitud almendralejense en los siglos XVI y XVII4.

La esclavitud fue una institución comúnmente admitida al menos hasta el siglo XVIII. Los propietarios eran con frecuencia personas acomodadas, sobre todo nobles, burgueses y miembros del estamento eclesiástico. Desde marqueses, a caballeros de órdenes militares, pasando por obispos, curas, frailes y monjas. El estamento eclesiástico participó activamente de la institución, aunque en su descargo hemos de decir que en aquellos tiempos la sociedad veía la esclavitud como una institución no sólo legal sino también legítima5.

En teoría estos esclavos tuvieron el status de cosas, siendo vendidos en los mismos mercados y ferias donde con frecuencia se hacían las transacciones ganaderas6. Obviamente a nadie le debe sorprender que la compra-venta se realizase con una pasmosa naturalidad, tratando a los esclavos como a animales o simplemente como si de bienes materiales se tratase. Nos sorprende a nosotros pero no a sus protagonistas en la España Moderna que muy al contrario lo interpretaban como algo no sólo legal sino también legítimo.

Sin embargo, en la práctica se les solía tratar bien, en unos casos por simple caridad cristiana y, en otros, por una cuestión de racionalidad económica, es decir por el deseo de no perder la inversión realizada. No ocurría exactamente así en su traslado a la Península, pues a los traficantes les salía más rentable dejar morir a una sexta o a una séptima parte del pasaje que alimentarlos adecuadamente durante la travesía.

El máximo esplendor de la institución correspondió a la segunda mitad del siglo XVI y al primer tercio del XVII, descendiendo notablemente en la segunda mitad del siglo XVII para convertirse en un fenómeno marginal en la siguiente centuria.

 

2.-METODOLOGÍA Y FUENTES

La comarca de Tierra de Barros abarca a una quincena de municipios, además de varias aldeas, a saber: Aceuchal, Almendralejo, Corte de Peleas, Entrín Bajo –Entrín Alto depende de ella-, Hinojosa del Valle, Hornachos, Palomas, Puebla de la Reina, Puebla del Prior, Ribera del Fresno, Santa Marta, Solana de los Barros –y sus aldeas, Cortegana y Retamal-, Torremejía, Villafranca de los Barros y Villalba de los Barros.

En esta ponencia aportaremos datos concretos sobre el fenómeno esclavista en esta comarca. Sin embargo, quede bien claro que este trabajo no agota las posibilidades de estudio ya que las conclusiones son de momento provisionales. Dos ideas han guiado mi investigación: primero, verificar si la amplitud del fenómeno esclavista estudiado para Almendralejo en los siglos XVI y XVII se daba en las demás villas de la comarca, especialmente en las más pequeñas. Y segundo, comprobar la presencia de otras minorías, especialmente de moriscos y gitanos.

Hemos estudiado los libros de bautismo prácticamente de todas las villas del área objeto de nuestro estudio, excepto de aquellas como Corte de Peleas o Cortegana, que no disponían de la potencia cronológica adecuada. En cambio, la consulta de los libros de matrimonio y de defunción ha sido de momento parcial. Asimismo, los protocolos notariales hemos comenzado a verlos pacientemente pero todavía nos quedan por delante meses –quizá años- de investigación. Como es bien sabido, la documentación notarial es de consulta obligada ya que nos ofrece una variada información que resulta clave para solventar los principales interrogantes planteados en esta investigación. En los registros notariales encontramos desde cartas de compra-venta, pasando por cartas de poder, testamentos, donaciones, dotes, inventarios, cartas de ahorría, etc. En definitiva, queda por delante un arduo trabajo que esperamos continuar en los próximos años.

 

3.-LA ESCLAVITUD EN CIFRAS ABSOLUTAS

Para el cálculo de los porcentajes de esclavitud hemos utilizado las series más completas, es decir, la que nos proporcionan los libros de bautismo de las distintas parroquias. La decisión está bien justificada: prácticamente todos los esclavos se bautizaban, salvo los que se compraban como adultos. En cambio, los libros de matrimonios son parciales porque abarcan menos cronología y porque eran muy pocos los esclavos que se desposaban. Los registros de defunción son igualmente incompletos por los mismos motivos: uno, su menor potencia cronológica, y dos, porque –como veremos- apenas aparecen reflejados la tercera parte de los esclavos que se bautizaban.

El volumen de esclavos en esta comarca es muy elevado. Sabíamos por los estudios de Francisco Zarandieta que Almendralejo en el siglo XVII poseía una de las tasas de esclavos más altas de Extremadura. Faltaba por confirmar si en los demás pueblos de la comarca se dieron cifras similares. La sorpresa ha sido mayúscula; pueblos con una población muy inferior al millar de habitantes en la Edad Moderna, Como Solana de los Barros, contaron con una proporción de esclavos similar y en ocasiones superior a la de Almendralejo. Y digo que sorprende porque, en teoría, es una premisa comúnmente aceptada que en los núcleos más grandes había mucha más población esclava, por la existencia de una pequeña élite nobiliar y eclesiástica. Ya veremos como en Tierra de Barros esto no era exactamente así.

 

CUADRO I

BAUTIZOS DE ESCLAVOS Y LIBERTOS

EN CIFRAS ABSOLUTAS7

 

POBLACIÓN

1ª m. S. XVI8

2ª m. S. XVI

1ª M. S. XVII

2ª m. S. S. XVII

1ª M. S. XVIII

2ª m. S. XVIII

TOTAL

Almendralejo

--

156

286

211

99

2

754

Villafranca de los Barros

2

266

233

165

65

12

743

Ribera del Fresno

1

199

120

90

130

0

540

Aceuchal

41

82

68

65

54

6

316

Santa Marta

--

17

42

34

56

2

151

Solana de los Barros

--

48

56

5

2

0

111

Puebla del Prior

--

14

10

30

30

4

88

Villalba de los Barros

16

--

35

1

7

2

61

Palomas

--

1

10

14

10

1

36

TOTALES

60

783

860

615

453

29

2.800

 

Como se puede observar en este cuadro, hemos registrado uno a uno nada menos que 2.800 bautizos de esclavos en toda la comarca. Es inútil intentar una secuencia por siglos porque, el hecho de no disponer de fuentes para la primera mitad del siglo XVI nos puede distorsionar la realidad. Ante todo debemos señalar la gran disparidad de resultados pues mientras en Ribera del Fresno, Villafranca de los Barros y Aceuchal el máximo se alcanzó en la segunda mitad del siglo XVI, en Almendralejo, Solana de los Barros y Villalba fue en la primera mitad del XVII, en Palomas en la segunda mitad de esa misma centuria y en Santa Marta en la primera mitad del XVIII. Globalmente, sí que estamos en condiciones de afirmar que la máxima intensidad esclavista corresponde al período comprendido entre mediados del siglo XVI y mediados del XVII, para disminuir sensiblemente en la segunda mitad del siglo XVII, más acusadamente en la primera mitad del XVIII y notablemente en la segundad mitad de esa misma centuria.

Por tanto, en líneas generales coincide con la dinámica esclavista extremeña. El matiz diferenciador de Tierra de Barros es que mientras en otras áreas, sobre todo en la provincia de Cáceres, encontramos en el siglo XVIII casi una ausencia de bautismos9, aquí y en el sur de Extremadura en general encontramos una notable actividad esclavista, al menos en lo que se refiere a la primera mitad de esa centuria. En total registramos en ese siglo 482 bautizos, destacando Ribera del Fresno con 130, Almendralejo con 101, Villafranca de los Barros con 77 y Aceuchal con 60. Bien es cierto que en la segunda mitad de la centuria la esclavitud se hizo rara tanto en Extremadura como en Tierra de Barros10. De hecho, en Ribera del Fresno se bautizó el último esclavo en 1749, en Palomas en 1753, en Almendralejo en 1759, en Villalba en 1768 y en Aceuchal en 1771.

Como ya hemos afirmado, el volumen de esclavos es especialmente elevado en Solana de los Barros al menos en comparación con su escasa población. Por poner un ejemplo comparativo, en Montijo con mucha más población que Solana se bautizaron en el siglo XVII unos 78 esclavos (Cortés, 1980: 4-6), mientras que en Solana fueron 61, es decir, tan sólo 17 menos. Veamos el porcentaje de esclavos bautizados con respecto a la población total.

 

 

 

 

CUADRO II

PORCENTAJE DE ESCLAVOS BAUTIZADOS

POR LOCALIDADES (S. XVI AL XVIII)

 

LOCALIDAD

S. XVI11

S. XVII

S. XVIII

% con respecto al

total de bautizados

Solana de los Barros

3,42

5,69

0,51

3,41

Villafranca de los Barros

6,81

5,00

0,61

3,04

Almendralejo

3,38

4,70

0,67

2,44

Santa Marta

1,47

2,99

2,19

2,38

Ribera del Fresno

5,28

2,77

1,04

2,26

Puebla del Prior

1,47

2,10

1,78

1,85

Aceuchal

2,80

2,61

1,32

1,81

Villalba de los Barros

5,51

1,43

0,45

1,22

Palomas

0,30

1,09

0,47

0,74

Porcentaje medio

3,38

3,15

1,00

2,33

 

La media comarcal en los tres siglos de Edad Moderna se situó en el 2,33%. Ahora bien, estos datos son bastante engañosos, pues si hubiésemos calculado el porcentaje sólo para los siglos XVI y XVII la media hubiese salido bastante superior al 3%. Y ello porque en el siglo XVIII, la población aumentó exponencialmente, mientras que la cifra de esclavos se redujo drásticamente en la primera mitad de esa centuria y desparecieron casi totalmente en la segunda. Conviene que comentemos varios aspectos del cuadro:

Primero, la esclavitud estaba generalizada en toda la comarca, tanto en las localidades medianas y grandes como en las pequeñas. Que villas de gran tamaño como Almendralejo tenían un alto número de esclavos es algo que ya sabíamos, lo que faltaba por confirmar es si también en los núcleos pequeños como Villalba o Palomas estaba también arraigada la institución. Queda verificado que localidades con un peso demográfico muy escaso también dispusieron de un porcentaje de esclavos elevado.

Segundo, la presencia de esclavos ofrece porcentajes muy dispares dependiendo de la localidad. En Solana de los Barros hemos verificado la existencia de un amplio fenómeno esclavista, suponiendo los esclavos bautizados nada menos que el 3,41%. Ahora, bien, el dato sólo se explica teniendo en cuenta que en esta pequeña villa, a diferencia de lo que ocurrió en el resto de la comarca, la población disminuyó drásticamente en el siglo XVIII, conservándose más o menos la población esclava, lo que a efectos estadísticos disparó su porcentaje de esclavitud. No obstante, si tomamos para Solana el período entre 1550 y 1700 obtenemos un porcentaje de esclavos del 4,4 cifra ligeramente superior a la de Almendralejo, aunque bastante inferior a la de Villafranca de los Barros. En Villalba de los Barros encontramos una presencia de esclavos muy notable en el siglo XVI, descendiendo drásticamente en las dos centurias restantes. Muchísimo menos esclavos había en la pequeña localidad de Palomas, donde estos suponen menos del 1 % de los bautizados, lo que nos está revelando la existencia de una reducidísima oligarquía esclavista.

El caso de Almendralejo es muy especial, pues Francisco Zarandieta calculó un 4,3% de esclavos bautizados para los siglos XVI y XVII (1993: I, 342). Ocasionalmente detectó picos de esclavitud más elevado, pues en un vecindario de 1665 se evidenciaba que los cautivos representaban nada más y nada menos que el 6,3% de la población (1993: I, 338). Guarismos que nos resultan muy elevados, muy cercanos a los de Sevilla capital, e incluso, superiores, como veremos, a los del arzobispado hispalense en su conjunto y a los de algunas localidades importantes del sur de Extremadura como Mérida, Zafra y Llerena. En Villafranca de los Barros, durante los dos primeros siglos de la Edad Moderna el porcentaje de esclavos bautizados con respecto a la población total se situó en torno al 6%. El porcentaje más alto de esclavos de toda la Comarca de Tierra de Barros y probablemente de toda la Baja Extremadura, sólo comparable con la propia capital Hispalense.

A nivel global la comarca presenta porcentajes inferiores a los de Lisboa12 y Sevilla13, similares a los de Andalucía14 en su conjunto, ligeramente superiores a los de otras comarcas de la provincia de Badajoz, incluida Zafra y Mérida15, y notablemente superiores a los existentes en la provincia de Cáceres16. Por tanto, quede claro que la esclavitud tuvo sus máximas cotas en la España Meridional, en una extensa área que incluiría buena parte de Andalucía y el sur de Extremadura, incluyendo, por supuesto, Tierra de Barros.

Y cuarto, observamos un hundimiento de la esclavitud en la segunda mitad del siglo XVIII, verificada en muy distintos puntos de la geografía española y extremeña. En la mayor parte de las villas y ciudades extremeñas en la primera mitad del siglo XVIII aparecen los últimos casos de esclavos. La media comarcal de población esclava bautizada en el siglo XVIII se situó en torno al 1%.

En resumen, el porcentaje medio de esclavos en Tierra de Barros estuvo por encima del 2% de la población total, con picos en algunas localidades del 5 y hasta del 6%. Este estudio confirma que en la Extremadura meridional y muy especialmente en la Comarca de Tierra de Barros, las cifras fueron muy similares a las del antiguo reino de Sevilla.

La sex ratio es favorable a las niñas, es decir, se bautizaban más niñas que niños. En Solana de los Barros la relación de sexos en el momento del bautizo era de 94,73 niños por cada 100 niñas mientras que en Villafranca fue de 94,4417. Y ello quizás porque se vendían más esclavas que esclavos, bautizándose muchos de ellos a edad adulta una vez los adquiría el dueño18.

Sobre el número de hijos por esclava, el estudio muestra las limitaciones propias de la fuente de información. En algunos registros no se cita el nombre de la madre, mientras que en otros casos las esclavas fueron compradas ya adultas por lo que es posible que hubiesen tenido hijos con anterioridad. Por tanto, los datos que vamos a comentar a continuación son sólo orientativos.

CUADRO III

ESCLAVAS O LIBERTAS

CON SEIS O MÁS HIJOS

 

ESCLAVA

LOCALIDAD

PROPIETARIO/A

HIJOS/ FECHA DEL BAUTIZO

Juana

Villafranca de los Barros

Pedro Gutiérrez

Juana (1558), García (1562), María (1572), Isabel (1574), Alonso (1576), María (1580) y María (1588)

Beatriz

Ribera del Fresno

Gonzalo Gutiérrez Hidalgo

Cecilia (1608), Lucas (1610), Alonso (1612), María (1614), Beatriz (1617), Catalina (1619) y María (1621)

María

Ribera del Fresno

Juan Martín Grajero, clérigo

Catalina (1565), Alonso (1567), Juan (1569), Isabel (1571), Pedro (1575), María (1576)

Ana González de Cabanillas

Puebla del Prior

José de Cabanillas

Pedro Pablo (1729), Julián (1730), María Antonia de los Santos (1732), Rosalía (1733), Bernabé Miguel (1739), Ángela Antonia (1744), Juan Manuel Antonio (1750)

Juana de Vera

Villafranca de los Barros

Juan López Lagos

María (1559), Ana (1562), María (1563), Ana (1565), Juana (1575) y Elvira (1579)

Catalina

Ribera del Fresno

Diego Ortiz, regidor

Isabel (1567), García (1568), Ana (1571), María (1571), Juan (1576) e Isabel (1578)

Juana

Almendralejo

Alonso Macías Nieto y su viuda Leonor Durana

Pedro (1570, Elvira (1572), María (1573), María (1574), Rodrigo (1576) y Francisco (1578)

Magdalena

Ribera del Fresno

Francisco Gallardo

Juan (1570), Leonor (1574), Ana (1577), Pedro (1579), Juan (1582) y Martín (1583)

Ana

Ribera del Fresno

Martín Domingo

Pedro (1573), Ana (1576), María (1577), Clara (1579), Francisco (1580) y Elvira (1583)

María Gómez

Villafranca de los Barros

Diego de Benavente

Juan (1590), Ana (1594), María (1597), Pedro (1601), Mateo (1603) y Francisco (1607)

Catalina

Villafranca de los Barros

Gonzalo Barragán, Clérigo

Ana (1594), Pedro (1597), Juan (1600), Elvira (1608), María (1611) y María (1613)

Feliciana

Solana de los Barros

Leonor e Isabel Durán

María (1601), Juan (1602), Alonso (1608), Andrés (1610), y Ambrosio (1612) y María (1617)

María

Aceuchal

Juan Vaquero presbítero

Juana (1609), Leonor (1612), Juana (1615), María (1615), Juan (1616) y Juan (11622)

Ana Morena, liberta

Puebla del Prior

--

María (1653), Esteban (1659), Lucía (1661), Juan (1664), Ana (1669) y María (1675)

María

Aceuchal

Licenciado Alonso Rangel Romero, presbítero

María (1680), Pedro (1683), Félix (1687), Pedro (1690), Atanasia (1693) y Carlos (1695)

Mariana

Puebla del Prior

Francisco del Toro Andrés y su esposa Mariana Mexía de Cárdenas

Jacinto (1680), Catalina (1683), Marcelo (1686), Diego (1688), María (1690) y Ludovico (1696)

Catalina

Puebla del Prior

Juan de Cabanillas

María (1707), Julian (1708) Ana y Santiago, mellizos (1709) y Josefa y María, mellizas (1713)

Esperanza

Villafranca de los Barros

Nicolás Vaca y Lira

Benita (1709), Josefa (1711), Jerónimo (1714), Micaela (1716), Manuela (1721) y Alonso (1727)

María de Toro

Puebla del Prior

Francisco de Toro Andrés

Juliana María (1718), José (1719), Manuel (1722), Andrés (1726), Julián (1730) y María Antonia de San Pedro (1731)

 

Hemos omitido las esclavas que tuvieron cinco o menos vástagos para no hacer la lista interminable. Pero los datos presentados en el cuadro III nos permiten hacernos una idea de la fecundidad de las esclavas que, cuanto menos, era similar al de las mujeres libres. En general, da la impresión que son muchas las que tienen al menos tres o cuatro hijos y no son infrecuentes las que tienen cinco, seis y hasta siete vástagos. Feliciana, esclava de Leonor y de Isabel Durán, vecinas de Solana de los Barros, bautizó nada menos que a seis hijos a lo largo de 16 años lo cual no era en absoluto excepcional. Otros seis dio a luz Juana de Vera, en Villafranca de los Barros, en un periodo fértil que duró los veinte años comprendidos entre 1559 y 1579. Algunas esclavas los parían a pares, mellizos o gemelos, como es el caso de Catalina, esclava de José de Cabanillas, que en 1708 dio a luz a dos mellizos, un niño y una niña y, cinco años después volvió a tener un parto múltiple, en esta ocasión dos mellizas, llamadas Josefa y María. Con frecuencia se bautizan con cinco o seis días de diferencia entre ambos debido al deseo de bautizar más rápidamente al más débil para evitar que muriese sin sacramentar. No obstante, los partos múltiples representan menos del 1% de los nacimientos. Lo que sí está meridianamente claro es que la mayor parte de las esclavas tenían dos o más hijos, siendo aproximadamente la cuarta parte de las esclavas las que tenían tres o más.

Muchas de ellas tuvieron una vida fértil muy larga. Daban a luz siendo muy jóvenes y prolongaban su actividad procreativa durante 15, 20 y hasta 25 años. Por ejemplo, la esclava María Vivas, propiedad de Juan Rodríguez Diosdado, vecinos de Santa Marta, nació en 1712 y tuvo su primer hijo en 1730, cuando contaba con 18 años de edad. Lo normal era que las esclavas comenzasen a procrear entre los 15 y los 18 años19.

Que hubo un aprovechamiento sexual de las esclavas es algo que está meridianamente probado, de ahí que los precios de algunas jóvenes se disparasen. De hecho, en un sínodo diocesano celebrado en Badajoz en 1671 se impusieron penas tanto a aquellos propietarios –seglares o laicos- que compraban esclavas para amancebarse con ellas como a los que consentían su amancebamiento para que procreasen nuevos esclavos. Por desgracia, también se preveía una condena de 60 días de cárcel para la esclava que permitiese dicho amancebamiento (Cortés, 1987: 73). Lo cierto es que su uso sexual fue frecuente, siendo muchos de sus vástagos hijos naturales de los señores, aunque muy pocos lo reconocieran (Periáñez, 2009: 312).

Mucho más controvertido es saber si se utilizaba su fecundidad para procrear nuevos esclavos. Se trata de un viejo debate historiográfico pues unos piensan que era rentable y otros que no, aludiendo a la alta mortalidad, al tiempo que la esclava debía estar sin trabajar y a la manutención del infante durante un largo período de inactividad20. Sin embargo, rentable o no, lo cierto es que en la Historia encontramos múltiples casos de irracionalidad económica; es más, la propia esclavitud era a largo plazo económicamente irracional e inviable. En Tierra de Barros hay sobrados indicios para pensar que los dueños, al tiempo que impedían los matrimonios de sus esclavos, sí que favorecían su fecundidad. Muchos se convirtieron en grandes propietarios gracias a que tuvieron dos o tres esclavas que procrearon tres o más hijos. Al final un propietario con tres esclavas en dos lustros se veía con una decena de esclavos. Curiosamente en Tierra de Barros encontramos algunos casos de esclavas que parían justo después que las esposas de sus dueños lo que, de acuerdo con mi amigo el investigador Camilo Domínguez, se debía a la intención de los dueños de garantizar la existencia de amas de cría para sus vástagos. Un recurso extremadamente duro, pues en caso de que la señora no tuviese leche, la esclava debía amamantar al hijo de su amo, a veces en detrimento de su propio vástago.

Otra de las cuestiones que podemos analizar a partir de las fuentes parroquiales es el de la estacionalidad en los nacimientos. A continuación presentamos una tabla con los bautizos por meses así como sus respectivos porcentajes:

 

CUADRO IV

ESTACIONALIDAD DE LOS

BAUTIZOS DE ESCLAVOS21

 

MES

1

2

3

4

5

6

7

8

TOTAL

%

Enero

15

11

6

13

75

3

43

18

184

9,48

Febrero

17

9

8

9

65

5

50

13

176

9,07

Marzo

9

15

4

8

67

3

48

20

174

8,96

Abril

3

9

2

3

51

2

32

13

115

5,92

Mayo

7

10

2

6

61

2

36

22

146

7,52

Junio

2

15

8

11

64

2

35

20

157

8,09

Julio

8

9

2

7

51

1

42

10

110

5,67

Agosto

11

12

8

4

60

5

46

22

168

8,65

Septiembre

10

24

4

8

62

1

52

21

182

9,38

Octubre

10

16

6

7

73

4

69

22

207

10,67

Noviembre

9

11

5

8

65

4

45

18

165

8,50

Diciembre

10

9

6

3

48

3

43

14

136

7,01

TOTAL

111

150

61

87

742

35

541

213

1.940

100,00

 

Es difícil encontrar similitudes entre unos pueblos y otros lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que en otras localidades extremeñas, como Mérida, ni siquiera coinciden las concepciones entre las propias parroquias22. Yo soy reacio a ver dinámicas que a veces nos empeñamos en encontrar los historiadores y que acaso nunca existieron. No obstante, quizás se aprecie una cierta tendencia a concentrar los máximos bautizos en septiembre-octubre y enero por lo que, teniendo en cuenta que el parto solía durar nueve meses y que por lo general los niños se solían bautizar –a diferencia de lo que ocurre en la actualidad- unos pocos días después de su nacimiento23, los embarazos tenían su máximo en diciembre-enero y en abril. Unas fechas que coinciden, las primeras con una disminución del trabajo agrario, y la segunda con el inicio de la primavera -por eso de que la primavera la sangre altera- y, asimismo, con el fin de la Cuaresma. Los mínimos se sitúan en meses tan dispares como octubre, julio y marzo. El mes de julio debido a la intensa actividad agraria, tras la recolección del cereal mientras que el mes de marzo coincide con la cuaresma, donde las recomendaciones religiosas no debían favorecer las relaciones sexuales. No obstante, no parece que influyan de forma decisiva las recomendaciones religiosas de abstinencia de la Cuaresma (marzo) y el Adviento (diciembre)24.

La onomástica la comentaremos a partir de los datos que presentamos en los dos cuadros que mostramos a continuación, uno con los nombres masculinos y otro con los femeninos.

 

CUADRO V

ONOMÁSTICA DE LOS ESCLAVOS25

 

Nombre

1

2

3

4

5

6

7

8

9

Total

%

Juan

6

13

6

18

35

47

47

1

20

193

17,46

Francisco

1

5

8

6

20

54

26

1

17

138

12,48

Pedro

4

9

1

4

23

26

24

2

17

110

9,95

Alonso

1

1

3

4

9

26

17

3

8

72

6,51

Manuel

1

1

 

2

5

39

7

--

1

56

5,06

Domingo

2

2

1

3

2

11

15

--

2

38

3,43

José

1

--

 

7

6

12

9

--

3

38

3,43

Sebastián

--

--

2

1

5

20

1

--

1

30

2,71

Diego

3

--

1

--

4

10

10

--

2

30

2,71

Antonio

--

--

2

2

2

12

8

--

1

27

2,44

Fernando

1

1

--

--

2

4

6

--

4

18

1,62

Miguel

1

--

1

2

--

7

4

1

--

16

1,44

Bartolomé

1

2

1

1

7

2

1

--

--

15

1,35

Antón

--

5

--

1

1

--

5

--

2

14

1,26

Esteban

1

1

 

1

4

3

2

--

--

12

1,08

Andrés

1

2

--

--

3

3

2

--

1

12

1,08

Jerónimo

1

--

 

2

2

4

1

--

1

11

0,99

Mateo

--

--

 

2

3

4

1

--

--

10

0,90

Lorenzo

--

--

 

2

1

1

2

1

1

8

0,72

Cristóbal

--

1

 

--

1

5

1

 

--

8

0,72

Agustín

--

--

 

2

--

4

1

--

1

8

0,72

Blas

--

1

1

--

1

1

2

--

--

6

0,54

Otros

17

9

2

11

21

62

74

7

32

235

21,26

TOTAL

42

53

29

71

157

357

266

16

114

1.105

100,00

 

 

Ninguna novedad ofrecen los nombres con los que se bautizan los esclavos de Tierra de Barros. Por establecer alguna comparativa, también en la localidad de Barcarrota los tres nombres masculinos más comunes entre los esclavos, con una pequeña variación de orden, eran Juan, Pedro y Francisco. Se trata de onomásticas de gran tradición cristiana, unas muy vinculadas al clero secular, como Juan o Pedro, y otras al regular como Francisco, nombre que encontró una gran acogida en la España Moderna acorde con la expansión de la Orden franciscana.

 

CUADRO VI

NOMBRE DE LAS ESCLAVAS26

 

NOMBRE

1

2

3

4

5

6

7

8

9

Total

%

María

12

31

10

39

49

139

87

8

33

408

36,07

Ana

5

5

3

10

19

52

27

1

6

128

11,31

Isabel

--

2

3

5

15

32

34

1

5

97

8,57

Catalina

7

6

4

4

7

29

29

2

5

93

8,22

Juana

1

1

1

1

7

15

4

1

3

34

3,00

Josefa

3

--

--

2

3

8

10

--

6

32

2,82

Leonor

--

1

1

--

6

12

6

2

3

31

2,74

Elvira

--

--

--

--

13

4

4

--

5

26

2,29

Magdalena

--

2

1

4

2

9

5

--

--

23

2,03

Inés

--

2

--

2

6

8

3

1

--

22

1,94

Francisca

3

--

2

1

2

6

1

1

1

17

1,50

Antonia

--

--

--

1

3

7

3

1

2

17

1,50

Olalla

--

--

--

--

4

--

1

--

3

8

0,70

Lucía

1

--

2

--

--

4

--

--

--

7

0,61

Marta

--

2

--

2

--

1

--

--

--

5

0,44

Otros

13

9

5

6

15

52

60

2

21

183

16,18

TOTAL

45

61

32

77

151

378

274

20

93

1.131

100,00

 

 

Tampoco en los nombres femeninos difirió mucho Tierra de Barros de otras localidades de Extremadura o de España. Los más usados fueron María, Ana, Isabel y Catalina, justo los mismos que en Barcarrota o en Mérida, también en esta ocasión con alguna pequeña variación en el orden27. Que domine el nombre de María no tiene nada de particular habida cuenta que era el más común de la España Moderna, tanto entre las minorías étnicas –negros, mulatos y moriscos- como entre la mayoría blanca. Obviamente, lo imponían los clérigos haciendo honor nada menos que a la Madre de Dios. En cuanto a Ana y Catalina estaban muy vinculados también a María, mientras que Isabel era un nombre de larga tradición castellana, especialmente frecuente entre las minorías étnicas desde tiempos de Isabel La Católica. Quizás lo único destacable son pequeños matices, pues los bautizos en parroquias dedicadas a una determinada advocación mediatizaban que se usara esa onomástica entre los bautizados. Por eso no tiene nada de particular que en la parroquia de Santa María Magdalena de Solana de los Barros encontremos más de una bautizada con esa onomástica, o en Villafranca de los Barros numerosas mujeres con el nombre de Coronada. También se aprecia en el siglo XVIII un gusto por los nombres compuestos que, obviamente, era una moda generalizada en la población que además se verá acentuado en el siglo XIX28

Para acabar con esta cuestión conviene insistir en dos aspectos: uno, que la onomástica de los esclavos no varió sustancialmente con la utilizada por la población libre. Verdaderamente los dueños no derrocharon imaginación, bautizando a sus esclavos con sus propios nombres y adjuntando en ocasiones su primer o su segundo apellido29. Y dos, que los nombres usados por los esclavos en Tierra de Barros no ofrecen prácticamente ninguna novedad significativa con respecto a los que recibieron los esclavos en otras localidades de Extremadura y de España30. No obstante, sirvan estas líneas para verificar algo que hasta ahora sólo era una fundamentada sospecha.

 

4.-DE AMOS Y SIERVOS

En los distintos pueblos de la comarca, especialmente en Villafranca de los Barros, Ribera del Fresno y Almendralejo había unos mercados locales de importancia en los que se compraban y vendían esclavos. Encontramos compradores y vendedores de Villafranca de los Barros o de Ribera del Fresno que venden en Almendralejo o viceversa. Pero también abundan los forasteros, fundamentalmente de Badajoz31, pero también de Zafra, Llerena, Villanueva del Fresno, la Puebla de Sancho Pérez o Fuente del Maestre32. Otros procedían tanto de Sevilla33, donde estaba el mayor mercado de esclavos de España, como de Portugal, como un tal Gaspar Váez, natural de Lisboa, quien en 1631 vendió en Almendralejo una esclava negra de 13 años al boticario local Bernabé Barrena34. El número de esclavos que llegaban a la comarca desde Portugal era considerable, incluyendo el caso de una esclava que conoció de primera mano la corte de los Braganza, donde sirvió35. También, debemos destacar la presencia de algunos vendedores de Tierra de Barros que acudían a vender sus piezas a otros lugares de la Península, especialmente a Zafra y al reino de Sevilla36.

Los precios variaban notablemente de unos esclavos a otros, dependiendo de su edad, sexo, complexión física y estado de salud. En el caso de las esclavas también influía de manera decisiva su belleza física, de ahí que en el segundo tercio del siglo XVII unas esclavas se vendiesen por 800 o 850 reales y otras por más del doble37. Muchos dueños se encaprichaban con alguna esclava y pujaban por ellas, alcanzando en ocasiones precios tan desmedidos como sus deseos sexuales. Era una norma comúnmente aceptada por la historiografía que el precio medio de las esclavas fue en mayor o en menor grado superior al de los esclavos. Eso es algo demostrado tanto en estudios locales como generales38. Los motivos no están totalmente claros; podría pensarse en la mujer como reproductora de nuevos esclavos o más probablemente que se valorase su amplia labor en las tareas domésticas

Las cartas de compraventa dan mucho juego porque ofrecen una completa descripción del esclavo, objeto de la transacción. Además de especificar que no era borracho ni ladrón ni estaba enfermo, se describían sus principales características físicas distinguiendo, incluso, los herrajes hechos en Berbería de los realizados en el África negra. Por ejemplo, de una esclava vendida en Villafranca de los Barros en 1613 se decía que era blanca de buen cuerpo, abultada, herrada en la barba a la usanza de berbería que será de edad de 30 años poco más o menos. Las tonalidades de la piel se señalan con detalle: negro, membrillo cocho, mulato tinto, mulato blanco, blanco, atezado, etc. En Tierra de Barros como en otras zonas de España dominan ampliamente los negros y los mulatos, siendo minoritarios los blancos, los indios y los mestizos.

El grupo de propietarios más numerosos correspondía al primer estamento, abundando los grandes propietarios que en muchos casos ostentaban también puestos en la administración local, es decir, regimientos, alcaldías, alcaidías o capitanías. En Almendralejo encontramos un sinfín de miembros de la élite, entre los que figuran caballeros de órdenes militares como Lorenzo Isidro Fernández Flores, Francisco Fernández Flores y Gómez Nieto Golfín y Cayetano Francisco de Guevara y Zamudio, así como varios miembros de la nobleza titulada. Los regidores Lorenzo Hidalgo, Alonso Cano El Mozo, Juan Becerra Nieto, Fernando Nieto Bolaños, Alonso Andrés Fernández Cano y Francisco Cuadrado así como el alcalde ordinario Pedro Fernández Hidalgo. También figura entre los propietarios el escribano de cabildo Alonso Esteban. En Villafranca encontramos a varios escribanos –Alonso López, Diego Ortiz, Francisco García y Francisco García de Mesa-, a dos regidores –Álvaro Sánchez y Diego García Zambrano- y a un alcalde ordinario –Gonzalo Vázquez-. En Villalba de los Barros entre los propietarios aparece Jorge Mexía, alcaide de la villa, así como Diego Álvarez, arrendador mayor, y el alcalde ordinario Juan García Ortiz. Asimismo, en esta misma villa encontramos a otros dos familiares del Santo Oficio de la Inquisición, como Juan García Ortiz o Juan Sánchez Jimena. También en Aceuchal se contaban entre ellos a numerosos cargos del concejo: varios regidores perpetuos, como Francisco Sánchez, Alonso Durán, Juan Macías Chico, Fernando Rodríguez y Gómez Sánchez, alcaldes ordinarios como García González y el alcaide Lorenzo Martín. En Santa Marta figuran varios regidores y alcaldes ordinarios como Juan Rodríguez Diosdado y Bartolomé Muñoz Delgado y Cortijo. También un capitán de caballería, llamado Alonso de Medina, y un hijosdalgo, llamado Juan de Alor. En puebla del prior registramos a varios alcaldes ordinarios, como Bernardino de Olmos o Fernando Salguero, escribanos como Alonso Pérez Alcaide o Francisco de la Fuente y regidores como Juan Bermejo. Y finalmente, en Ribera del Fresno localizamos a lo más granado de la élite capitular, pues además del Comendador de la villa, figuraban los regidores Martín Hernández de Toro, Pedro Sánchez, Diego Ortiz, Alonso Martín, Pedro Sánchez, Gonzalo Pérez, Juan Sánchez, Juan García Ortiz, Luis Álvarez Muñoz, García Sánchez Zambrano, Francisco García Zalamea, Juan Golfín así como los alcaldes ordinarios Francisco de Toro Hidalgo, Francisco Gutiérrez Salguero y Fernando Brito.

El segundo grupo de propietarios estuvo formado por personas vinculadas al segundo estamento, es decir al eclesiástico. Casi todos los presbíteros de los distintos pueblos disfrutaron de uno o varios esclavos, en la mayor parte de sexo femenino que utilizaban casi siempre en las tareas domésticas. También comparecen en los documentos numerosos oficiales y familiares del Santo Oficio de la Inquisición. Un disfrute que los religiosos hacían de la mano de obra esclava que estaba ampliamente generalizada en toda Castilla. En Almendralejo, encontramos numerosas cartas de compraventa en las que intervienen presbíteros39, y en los registros parroquiales aparecen otros como Alonso Macías Parra, Francisco Pérez Becerra y Pedro Becerra. En 1687 el obispo Juan Marín de Rodezno ahorró a un esclavo, llamado Francisco Belmonte, que recayó en él cuando murió el cura presbítero de la villa de Solana de los Barros, Alonso Pérez Belmonte (Periáñez, 2009: 253). En esta misma localidad documentamos el caso del presbítero de Solana de los Barros Pedro Sánchez Notario, propietario de la esclava María de los Ángeles. Ésta en 1706 tuvo un hijo de padre desconocido que bautizó con el nombre de Pedro y que su dueño le obsequió con un enterramiento digno del más digno cristiano viejo. En 1709 María de los Ángeles volvió a tener otro vástago de padre desconocido al que le puso el mismo nombre. No es indigno pensar en la posible paternidad del filántropo presbítero que parece tratar a los hijos de su esclava como si fueran sus propios vástagos. En Villafranca de los Barros encontramos un sinfín de presbíteros como Pedro González García, Alonso Sánchez, Gonzalo Barragán, Francisco Sánchez Tena, Francisco Carrasco Barragán y Pedro García Gutiérrez, este último poseedor del hábito de Santiago. Asimismo, son innumerables en Aceuchal: Juan Ortiz, Juan Macías, Juan Vaquero, Pedro Alonso Guerrero, Juan Gutiérrez y Diego Montaño. También figuraba Fernando Ortiz Durán, familiar del Santo Oficio. En Puebla del Prior, el presbítero propio de la iglesia parroquial Juan Cuadrado de Balsera que además pertenecía a la Orden de Santiago, así como Gregorio Holguín de Cáceres y Barrena. Y finalmente, en Ribera del Fresno varios presbíteros de su iglesia parroquial dispusieron de mano de obra esclava, entre ellos: Alonso de Aguilar, Juan Martín Grajero, Rodrigo Salguero, Juan Vaquero, Juan Magro, Pedro Martínez, Andrés Sánchez, Juan Gutiérrez Saavedra, Cristóbal Gordillo Galeas, Pedro Alejandro Gordillo, Francisco García Zalamea y Diego González Mexía.

Muy notable es también el número de mujeres propietarias, la mayoría viudas, lo que nos podría dar a entender que se trata de herencias de sus respectivos maridos. Son los casos de María Vara, vecina de Santa Marta y viuda del capitán Rodrigo de Cantos, María Vázquez, Inés Sánchez, Elvira Pérez, Isabel Vázquez, Ana Ortiz o Leonor Gutiérrez Salamanca en Villafranca de los Barros. También en Ribera del Fresno encontramos varias viudas propietarias como Leonor González, María Sánchez o María López. Y en Almendralejo aparece otro sinfín de propietarias, la más destacada Elvira Moreno Grajera, viuda de Diego Nieto Becerra. Otras los heredaron directamente de sus progenitores, dada su escasa capacidad legal para realizar escrituras de compra-venta.

En otras ciudades de España, junto a la aristocracia local y al clero, hubo un notable contingente de dueños de esclavos que eran artesanos, profesionales liberales, comerciantes y hasta medianos o pequeños agricultores. En las grandes ciudades españolas es correcto afirmar que la esclavitud no era una actividad exclusiva de los estamentos privilegiados (Martín Casares, 2000: 301). Sin embargo, en el caso de Tierra de Barros debemos establecer un matiz: dada la extrema debilidad de la burguesía, el grueso de los esclavos estuvieron acaparados por las oligarquías locales y el clero. Era, en definitiva, un fenómeno no exclusivo pero sí propio de los dos estamentos privilegiados. Los casos de artesanos, pequeños agricultores y trabajadores liberales con mano de obra esclava constituyen una minoría. En Aceuchal conocemos un único caso de un tendero, Bartolomé Hernández, que tuvo dos esclavas que bautizaron en total a cuatro vástagos. En Almendralejo, sabemos que en 1631 el boticario Bernabé Barrena adquirió una esclava negra tinta de 13 años de edad. En Villafranca de los Barros también encontramos otro boticario entre los propietarios, un tal Andrés Macías. En Ribera del Fresno aparece una mayor variedad de propietarios del tercer estado: los peruleros Hernando Sánchez, Juan Serrano y Francisco de Aguilar, el mesonero Gonzalo Serrano y los médicos Gonzalo Pérez y el licenciado García Salguero. Y finalmente, en Almendralejo verificamos la presencia de un abogado, el licenciado Rodrigo Calderón.

No olvidemos que la posesión de esclavos implicaba, además de una inyección de capital en el momento de la compra, un desembolso continuo en su manutención y llegado el caso, en su asistencia sanitaria y en su enterramiento. Por ello, sus poseedores debían disponer de unos recursos económicos que no estaban alcance de la mayor parte de los jornaleros, pequeños propietarios y artesanos. Dado que en Tierra de Barros, con la excepción de Almendralejo, los miembros del sector secundario y los profesionales liberales apenas tuvieron importancia, la mayoría de los propietarios eran o miembros de la élite local –alcaides, corregidores, comendadores, regidores, alcaldes ordinarios, etc.- o eclesiásticos.

 

CUADRO VII

GRANDES PROPIETARIOS DE ESCLAVOS,

SEGÚN LOS REGISTROS PARROQUIALES

 

FECHA

LOCALIDAD

PROPIETARIO

Nº DE

ESCLAVOS

1641-1695)

Villafranca de los Barros

Doctor Juan Barrero Domínguez

19

1644-1725

Villafranca de los Barros

Cristóbal Vaca y Lira (padre e hijo)

18

1601-1615

Solana de los Barros

Isabel Durán

15

1558-1588

Villafranca de los Barros

Pedro Gutiérrez

14

1658-1730

Villafranca de los Barros

Mateo Vaca y Lira (padre e hijo)

14

1729-1778

Puebla del Prior

José de Cabanillas

14

1566-1578

Ribera del Fresno

Diego Ortiz, regidor

12

1634-1645

Ribera del Fresno

Cristóbal González Gallego

12

1709-1728

Villafranca de los Barros

Nicolás Vaca y Lira

12

1565-1576

Ribera del Fresno

Juan Martín Grajero, clérigo

11

1573-1588

Villafranca de los Barros

Francisco Hernández Montaño

11

1657-1672

Ribera del Fresno

Álvaro Fernández de Toro

11

1570-1584

Almendralejo

Alonso Macías Nieto y su viuda

10

1585-1613

Villafranca de los Barros

Padre Gonzalo Barragán, clérigo

10

1612-1622

Aceuchal

Juan Vaquero, presbítero

10

1742-1769

Villafranca de los Barros

Padre Francisco Carrasco Barragán, presbítero

10

1628-1649

Santa Marta

Licenciado Diego García Bueno

9

1680-1696

Ribera del Fresno

Simón Blanco

9

1701-1713

Almendralejo

Fernando Nieto Bolaños, regidor

9

1580-1590

Solana de los Barros

Rodrigo Vaquero

8

1605-1615

Villafranca de los Barros

Juan Gutiérrez Salguero

8

1608-1621

Ribera del Fresno

Gonzalo Gutiérrez Hidalgo

8

1624-1627

Villalba

Rodrigo de Porras

8

1633-1658

Solana de los Barros

Francisco López Ortiz

8

1646-1665

Palomas

Licenciado Martín Fernández Macías

8

1661-1679

Villafranca de los Barros

Juan Gutiérrez de la Barreda

8

1671-1681

Villafranca de los Barros

Juan López Romo

8

1677-1708

Palomas

Licenciado Francisco Sánchez Guerra

8

1712-1735

Santa Marta

Juan Rodríguez Diosdado El Mozo, alcalde ordinario

8

1724-1740

Almendralejo

Diego Nieto Becerra y su viuda Elvira Moreno Grajera

8

 

Lógicamente, los casos señalados en el cuadro anterior fueron los excepcionales. La mayoría de los propietarios poseían uno, dos o tres esclavos y, además, si procreaban los vendían para no tener que asumir los elevados costes de su manutención. Es más, algunos de los poseedores que aparecen en el cuadro, no tenían más que dos o tres esclavas con sus respectivos hijos. Es decir, que lo frecuente en Tierra de Barros no fue la presencia de señores con 8, 10, 15 o 20 esclavos sino propietarios de algunas esclavas más los vástagos procreados por éstas. Aproximadamente, 31 propietarios de Villalba de los Barros, Solana, Aceuchal y Santa Marta concentran el 26,76% de los esclavos.

Eran empleados preferentemente en tareas domésticas, sin embargo, también encontramos múltiples ocupaciones casi siempre relacionadas con las actividades de su dueño. Lo normal era que el maestro de una forja tuviese trabajando en la misma a su esclavo o que un agricultor lo emplease en las tareas agrícolas. A veces sus tareas eran más sórdidas, pues los duelos los arrendaban, e incluso, los enviaban en su lugar a realizar alguna prestación Real que no fuese de su agrado. Por ejemplo, Pedro Fernández de Villalobos, vecino de Almendralejo, envió a su esclavo Benito a servir en la Real Fábrica y Minas de Azogue de Almadén, donde los trabajos tenían fama de ser extremadamente duros (Zarandieta, 1993: I, 354-357).

 

5.-ILEGITIMIDAD Y ENDOGAMIA

Casi todos los esclavos de la comarca permanecieron oficialmente solteros, siendo los matrimonios de esclavos bastante excepcionales. Por ello, en las partidas de bautismo se le añadía la coletilla de hijos de padre desconocido. En unos casos es posible que los progenitores fuesen negros o mulatos que mantenían relaciones, consentidas pero ilegítimas, mientras que en otros casos eran los mismos dueños los que procreaban con sus esclavas. Con frecuencia aparecen negras solteras que tienen hijos mulatos, evidenciando la existencia de un padre blanco aunque pocas veces éste lo reconocía y menos aún se desposada con la infeliz madre.

Pero, tampoco abundaron los matrimonios entre esclavos ya que los propios dueños los dificultaban hasta donde podían. De hecho, en Almendralejo los esponsales de esclavos apenas supusieron el 0,2%, cifras muy similares a otros lugares de Extremadura, donde siempre estuvieron por debajo del 1% (Zarandieta, 1993:I, 350; Periáñez, 2009: 304-305). Y además casi todos los matrimonios se producían entre personas de su misma etnia, ya fuesen esclavos o libertos, y muy raramente con algún blanco. En una época donde el matrimonio por amor era casi inexistente, pocos blancos libres se atrevían a casarse con una persona de color, aunque fuese liberta.

Las esclavas se vendían a mejor precio si el vendedor garantizaba que no estaba desposada. De hecho en muchas cartas de compra-venta encontramos la coletilla siguiente: que no es casada, ni ladrona, ni borracha, ni fugitiva, ni tiene enfermedad de gota coral…40. Rocío Periáñez ha documentado varios casos en los que el dueño se opuso al matrimonio de su esclavo, concretamente en Bienvenida, Zafra, Montemolín y Aceuchal ((2009: 306-308). A esos casos hay que sumar otro documentado por nosotros en Santa Marta. A principios de 1737 Antonio González y María Vivas, esclavos de Juan Rodríguez Diosdado, vecino de Santa Marta, pidieron licencia para casarse con toda brevedad y secreto, pues temían que si éste se enteraba intentaría impedírselos o los vendería. Probablemente ambos esclavos formaban una pareja de hecho desde hacía tiempo pues María Vivas había sido madre de dos hijos de padre desconocido41. Tras el interrogatorio, el 12 de febrero de 1737, las autoridades eclesiásticas autorizaron el enlace con la única condición de que se examinasen previamente de doctrina cristiana, confesasen y comulgasen42.

Conocemos un puñado de casos más de matrimonios de esclavos en Tierra de Barros, aunque distaron mucho de ser frecuentes. Así en Villalba de los Barros, hemos documentado al menos tres matrimonios entre negros: uno, formado Juan Martín y Francisca que en 1545 bautizaron a su hija María. Otro compuesto por Francisco, esclavo de Francisco Vázquez Melgar, y Catalina Márquez, que también debía ser esclava pues transmitió dicha condición a su hija Catalina, bautizada en 1612. Y finalmente, otro formado por el esclavo Domingo Guerrero y una liberta llamada Catalina Martín que bautizaron a su hija María en 161343. También en la Santa Marta del siglo XVIII vivía otro matrimonio de esclavos, formado por Ignacio de los Santos, propiedad de Tomás de la Vega, y Ana de San Pedro, esclava de Pedro Rodríguez Diosdado, que el 8 de julio de 1761 enterraron a un hijo suyo44. Con cierta frecuencia se producían matrimonios entre esclavos y libertos, como el formado por el esclavo Juan Salguero y la liberta Ana la Morena, residentes en Puebla del Prior y que entre 1653 y 1675 procrearon nada menos que a seis vástagos, dos niños –Esteban y Juan- y cuatro niñas –María, Lucía, Ana y de nuevo María-. En el siglo XVIII fueron algo más numerosos en general, aunque lo más frecuente es que ambos fuesen libertos o al menos uno de los dos.

Ahora bien, detengámonos en el análisis de los motivos que llevaban a los dueños a impedir estos esponsales. Como es bien sabido, en el antiguo imperio romano los esclavos no tenían la posibilidad legal de desposarse, sin embargo, desde la Edad Media se convirtió en un logro social de esta minoría que recogían las leyes del reino. Ahora bien, la situación era difícil porque la libertad de contraer matrimonio entraba en contradicción con su situación servil. Los dueños siempre vieron en el matrimonio de sus esclavos una merma de sus prestaciones por las obligaciones recíprocas que los cónyuges contraían. Y para colmo, al ser ésta una idea generalizada, los desposados perdían valor de venta. Además, quedaba neutralizado el posible uso sexual de las esclavas. Por todo ello, el dueño prefería que simplemente se amancebaran, pues de esta forma seguían siendo solteros y los podía vender a buen precio sin el menor miramiento. Así ocurrió en Almendralejo en 1644 cuando el dueño de una pareja de mulatos con su hija pequeña dispuso en su testamento que se vendiese el varón, de nombre Bernabé, y que la mujer y la niña, llamadas Ana y María respectivamente, quedasen en el servicio personal de su viuda45.

Resumiendo queremos insistir que el número de matrimonios entre esclavos fue muy bajo en relación a la inacabable lista de esclavas solteras con hijos de padres desconocidos. Los propietarios preferían que sus esclavos se amancebaran antes que permitir un matrimonio entre ellos que lo entendían como una limitación al menos moral de sus derechos. Por tanto, muy pocos matrimonios y casi todos ellos compuestos por miembros de su misma etnia. Los matrimonios entre blanca y negro eran impensables en una sociedad tan marcadamente casticista y machista como la castellana. Ello nos daría muestra de la escasa permeabilidad social de la época y de una marginación de la que era imposible salir incluso después de conseguida la libertad.

 

6.-MORTALIDAD Y RITOS FUNERARIOS

Aunque disponemos de pocas partidas de defunción y carecemos de cifras estadísticas, todos los indicios apuntan hacia una altísima mortalidad, superior a la de la población blanca. Los libros Sacramentales desvelan infinidad de párvulos muertos, tanto esclavos como libres. Con mucha frecuencia, encontramos madres esclavas que bautizan a un hijo con una onomástica determinada y uno o varios años después vuelven a impartir el sacramento a otro hijo suyo con el mismo nombre, delatando el fallecimiento del primero. Los casos se cuentan por decenas, expondremos sólo algunos. En Aceuchal en 1543 Catalina, esclava de Alonso del Monte, bautizó a su hija Ana y, al año siguiente, le puso la misma onomástica a otra hija suya. En 1596 fue la esclava Beatriz quien bautizó a su hija con el nombre de Isabel y al año siguiente le puso la misma onomástica a otra hija. Casi un siglo después, concretamente en 1683 María, esclava del licenciado Alonso Romero, bautizó a su hijo con el nombre de Pedro, pero debió morir porque siete años después utilizó el mismo nombre para bautizar a otro de sus vástagos. Y finalmente citaremos el caso de la esclava Francisca que en 1714 llamó a su hijo con su onomástica en masculino y, once años después, volvió a usarla con otro de sus descendientes. En Solana de los Barros también encontramos varios casos significativos: la esclava Leonor, propiedad de Juan Esteban Nieto, bautizó una hija en 1624 con el nombre de Ana y, tres años después, le puso el mismo nombre a otra hija. Lo mismo hizo la esclava María, propiedad de Francisco López Ortiz, que bautizó una hija como María en 1633 y cuatro años después le impuso a otra la misma onomástica. Y finalmente citaremos a María de los Ángeles, esclava del presbítero Pedro Sánchez Notario. Su hijo Pedro fue bautizado el 24 de enero de 1706 y la partida no puede ser más elocuente:

Pedro, hijo de María de los Ángeles, esclava de Pedro Sánchez Notario, le eché el agua en casa por algún peligro46.

 

En el asiento se especifica que nació el 12 de enero y que fue bautizada in situ por necesidad. Obviamente, la prontitud y la excepcionalidad de bautizarse en casa indican que el vástago nació con problemas. Efectivamente, consta su partida de defunción, fechada el 14 de noviembre de 1706 por lo que no llegó a los diez meses de vida. También María Ángeles quiso mitigar el dolor de la pérdida, bautizando a otro hijo suyo con el mismo nombre poco más de dos años después, concretamente el 24 de enero de 1709. También la esclava Ángela, propiedad de Juan Sánchez Cordobés, murió siendo muy joven. De hecho, bautizó a su primera hija el 16 de agosto de 1682 y falleció menos de ocho meses después, concretamente el 23 de abril de 1683, seguramente con no más de 20 o 25 años. Casos parecidos se repiten en los demás pueblos de la comarca. Ocasionalmente aparecen esclavas que fallecieron en el parto o en los días inmediatamente posteriores, algo que por desgracia, no sólo era común entre las esclavas47.

Otro síntoma de la elevada mortalidad entre los esclavos nos lo muestra el hecho de que el porcentaje de confirmados descienda sensiblemente con respecto al de bautizados. Si la mortalidad fuese igual entre esclavos y libres en principio no tendrían porqué variar esos guarismos con respecto a los bautismos. Pero sí lo hicieron; en Solana de los Barros de un total de 487 confirmados aparecen 15 esclavos, es decir, el 3,08% mientras que en Villalba de los Barros la lista de confirmados es mínima o nula, con la única excepción del año 1732 en que se confirmaron 12 esclavos de un total de 200, es decir el 6% del total48. Igualmente en Aceuchal en 1577, 1599, 1608, 1613, 1628 y 1652 se confirmaron 30 esclavos lo que supuso el 1,98% del total de personas que recibieron el sacramento49. En Santa Marta hubo muchos años en los que se no se confirmó ningún esclavo, mientras que en 1714 fue del 5,93%, seguido de 1719 con el 5,55% y de 1566 con el 4,21%50. En la Puebla del Prior, salvo en 1716 en que se confirmaron 12 esclavos, lo que supuso el 8,6% del total, los demás años los esclavos supusieron siempre menos del 2%51. En Ribera del Fresno, en el siglo XVI los esclavos confirmados se mueven entre el 3 y el 5,5% mientras que en el siglo XVII y en la primera mitad del XVIII se sitúa entre el 2,32 y el 2,81%. No parece que la cifra de confirmados fuese muy inferior al porcentaje de bautizados en Almendralejo donde el 6 de mayo de 1577 se confirmaron 13 de 238, es decir un 5,46%52, ni tampoco en Villafranca de los Barros el porcentaje de confirmados esclavos se mueve entre el 9,20% de 1577 y el 4,35 de 166253. En cualquier caso, esta disminución de confirmados, más acusada en unas localidades que en otras, puede indicarnos una mayor mortalidad infantil entre los esclavos, aunque también es posible que algunos de esos niños hubiesen sido vendidos por sus dueños en mercados esclavistas foráneos. También detectamos un mayor número de niñas confirmadas, coincidiendo más o menos con la mayor proporción de esclavas que recibieron las aguas54.

Sin embargo, hubo como siempre excepciones, es decir, esclavos que gozaron de una gran longevidad. Hay un caso extremo en Aceuchal que nos ha llamado poderosamente la atención y que pasamos a reproducir íntegramente a continuación:

En la villa del Aceuchal en el día veintiséis de junio año del Señor del mil setecientos cuarenta y siete falleció María Polonia, de edad de ciento y veintidós años, esclava de don Álvaro Murillo Arguijo, vecina y parroquiana de esta del señor san Pedro de esta villa, confesó con don Bartolomé Sánchez Cordobés, párroco confesor aprobado el día catorce de dicho mes y también le administró el sagrado viático y el día veinticinco le administró la santa Extremaunción. Y don Alonso Murillo referido, se obligó a un entierro ordinario, a un responso cantado y diez misas rezadas de colecturía en el día precitado, mes y año. Firmo, Diego Sánchez Romero55.

 

No hemos encontrado su partida de bautismo por lo que de momento no podemos asegurar su edad. Aunque el párroco se la asignara a ojo, es seguro que en el momento de su óbito era una mujer extremadamente longeva.

A continuación queremos comentar la escasa presencia de los esclavos en los libros de defunción, algo que está bien demostrado para otras localidades y que nosotros verificamos también para Tierra de Barros56. En Solana se bautizaron más de un centenar pero sólo se enterraron ¡8! en toda la Edad Moderna, mientras que en Villalba fueron 12. Por su parte en Aceuchal, entre 1678 y 1800 se bautizaron bastante más de un centenar de esclavos pero solo se enterraron 45, es decir menos de la mitad. Y no menos llamativo es el caso de Santa Marta donde se bautizaron 151 pero tan sólo se enterraron 39. En general, podemos afirmar que en Tierra de Barros se bautizaron menos de la mitad de los esclavos que se bautizaron. Se trata de un fenómeno conocido al que nadie –que sepamos- ha intentado dar una respuesta satisfactoria. ¿Por qué aparecen tan pocos esclavos en los libros de defunción? Una cosa está clara: morir sí que se morían. En principio, nos plateamos la posibilidad de que algunos esclavos se inhumasen en fosas comunes del camposanto sin merecer ni tan siquiera su inscripción en los libros de difuntos. Pero finalmente descartamos esta opción. Esclavos o no, eran cristianos y, por tanto, almas de comunión a las que el sacerdote tenía la obligación de enterrar y de registrar. Más bien habría que aducir otras razones: primero, la menor potencia cronológica de los libros de defunción, aunque esto no explicaría totalmente el desfase. Y segundo, que muchos morían siendo libertos sin que el párroco añadiese esa condición en la partida, por lo que nos pasan desapercibidos en los registros. De hecho, hemos verificado numerosos casos en Tierra de Barros donde el párroco no anotó su condición de liberto.

Ahora bien, la mayor o menor solemnidad del entierro dependía casi en exclusiva de la buena voluntad del dueño. En Tierra de Barros no hemos encontrado de momento ninguna cofradía de negros por lo que la asistencia en la enfermedad y en la muerte pasaba exclusivamente por la caridad del dueño. Como siempre, hubo de todo: primero, una minoría de esclavos que se enterraron en las mismas condiciones que los blancos por la piedad, el cariño o la gratitud de sus dueños. Por ejemplo, Pedro García Bermejo, vecino de Solana de los Barros, inhumó, en 1660, a su esclava María en la primera nave, donde se enterraban las personas principales de la localidad, aunque en la iglesia de los Mártires porque la parroquial estuvo en obras hasta 1698. En la misma villa el presbítero Pedro Sánchez Notario tenía una esclava llamada María de los Ángeles que inhumó a su hijo Pedro en 1706. Su dueño, le pagó un entierro solemne en la primera nave, justo donde se enterraban las personas más pudientes de la villa, dejando incluso misas cantadas, con vigilias y letanías57

Segundo, el grueso de los esclavos recibió unas exequias mínimas, enterrándose comúnmente en la última grada de la iglesia, es decir, a los pies, donde estaban las sepulturas más baratas. Encontramos múltiples casos en todos los pueblos de la comarca. Se les proporcionaba un entierro ordinario así como un pequeño número de misas rezadas, es decir, 6, 10, 12 o a lo sumo 20, e incluso 30.

Y tercero, otros que no recibieron ningún sufragio por su alma, simplemente un enterramiento ordinario con una misa rezada o cantada. Sí es cierto que en algunas localidades era frecuente dejarles un número de sufragios que oscilaba entre las 5 y 20 misas, mientras que en otros simplemente se les ofrecía una misa cantada o rezada. En Solana de los Barros y Aceuchal era frecuente lo primero mientras que en Santa Marta dominaba lo segundo.

 

7.-LOS LIBERTOS Y EL ESTIGMA DE LA ILEGITIMIDAD

En general, menos del 5% de los esclavos nacidos en Tierra de Barros eran legítimos, es decir, hijos o hijas de padre desconocido58. Lo que es imposible establecer es el porcentaje exacto de niños, cuyo progenitor era su propio dueño. Las partidas no arrojan luz en este sentido porque, tanto en uno como en otro caso, el nacido era ilegítimo. Pero no es difícil entrever detrás de ciertos casos a sus propios dueños que ya estaban legalmente desposados con una blanca, o incluso presbíteros, que en teoría tenían sus votos con Dios. Por tanto, negro equivalía a esclavo o cuanto menos a ilegítimo, tuviese o no carta de ahorría. Es posible que los libertos de origen morisco o berberiscos, comúnmente llamados como esclavos blancos tuviesen más fácil su integración porque su aspecto físico delataba menos su origen.

Sobre los libertos tanto la documentación notarial como la Sacramental ofrecen una variada información. Era frecuente que a sus más fieles servidores los dueños les otorgasen la libertad al final de sus vidas59. En el siglo XVI y XVII encontramos numerosos libertos que vivían individualmente pero en el siglo XVIII se hicieron frecuentes los matrimonios legítimos de libertos, que bautizaban con normalidad a sus hijos.

Las escrituras de libertad -o de ahorría como se las denominaba en la época- solían ser muy explícitas sobre el sentimiento del dueño o de la dueña, aludiendo al gran amor que le tenían, por haberlos criado en casa. Se suele repetir, con pequeñas variaciones, la expresión que lo ha criado y tenido en su casa y me ha servido muy bien y con mucha lealtad. En ocasiones el cariño era tal que el testador les dejaba sus enseres personales, tales como su ropa o su cama y a veces, incluso, alguna dotación económica para garantizar su supervivencia más allá de la protección de su amo60. Un caso inusual fue el de Leonor de Alvarado y Mendoza quien no sólo liberó a sus cuatro esclavos sino que les dio rentas suficientes para que viviesen holgadamente el resto de sus días. Además de una casa libre de cargas que tenía en la calle Mérida, linde con sus casas de morada, les legó medio real diario a cada uno mientras viviesen y seis fanegas anuales por cabeza61.

En otros casos, el dueño se comportaba de forma bastante menos generosa: unos mantenían la esclavitud de la madre pero liberaban a la hija o hijo habido por ésta62. Algunos lo hacían a sabiendas de que eran hijos suyos y otros simplemente por altruismo personal63. Otros condenaban al infortunado a servir a sus descendientes por algunos años, con el compromiso de que pasado ese tiempo quedase libre, e incluso, algunos se limitaban a pedir que sus herederos los tratasen bien y que no los vendiesen64.

Sin embargo, debemos recalcar que tanto la liberación altruista como la generosidad fueron limitadas. Muchos no sólo no los liberaron en sus escrituras de última voluntad sino que ordenaron su almoneda y venta como si de cosas se tratara65. Para colmo, detrás de no pocas ahorrías había oscuros intereses económicos que nada tenían que ver con el sentimiento caritativo de sus dueños. En unos casos el esclavo pagaba una cantidad por su propia liberación o lo pagaba alguna persona a cambio de algún tipo de servicio66. En Almendralejo, basta echar un vistazo a los protocolos notariales para toparse con numerosas cartas de ahorría en las que el esclavo pagó su propio rescate67. En ocasiones un grupo de vecinos pagaban la liberación, previo compromiso del futuro liberto de abonar con posterioridad dichas cantidades. No siempre salía bien, pues precisamente en Almendralejo, el ya liberto Manuel de Sosa, se ausentó de la villa nada más ser liberado. El 27 de agosto de 1612 Gonzalo Fernández, antiguo dueño del esclavo, se concertó con esos vecinos para que de los 60 ducados que quedaban por pagar de los 90 en que se concertó la ahorría, diesen su parte proporcional, es decir, 49, dando por perdidos los 11 que debía pagar el propio interesado68. En otros casos, detrás del supuesto afecto hacia el esclavo se escondían sórdidos intereses, fundamentalmente evitar su manutención cuando ya no era tan productivo o cuando se atravesaba por dificultades financieras69. En Santa Marta hubo numerosos esclavos que se pagaron su propia libertad, abonando una importante suma a su dueño que consiguieron tras una vida entera de sacrificios.

Tampoco faltaron quienes incluyeron durísimas condiciones para su liberación. Se nos escapan los motivos por los que Gómez Golfín de Figueroa, caballero de la Orden de Santiago, en su testamento, fechado el 24 de septiembre de 1662, liberó a un esclavo mulato con la condición que se exiliase perpetuamente no sólo de Almendralejo sino de toda Extremadura:

Declaro tengo por mi esclavo sujeto a servidumbre a Juan, de color mulato. Luego que yo muera es mi voluntad quede libre con calidad y condición que dentro de ocho días salga de esta villa y no resida en ella ni en lugar alguno de la Extremadura. Y si asistiere quede sujeto a servidumbre para Su Majestad y que cualquier justicia lo pueda prender y remita a reales galeras porque mi voluntad expresa es que no pare en esta villa ni en lugar alguno de esta provincia de Extremadura70.

 

Pero lo peor para estas personas comenzaba nada más obtener su libertad. Después de toda una vida de trabajo y de anhelar durante años su soñada libertad, la desilusión les llegaba cuando la conseguían. Una idea que no es nueva, pues, Miguel de Cervantes aludió en El Quijote a esta actitud de los dueños que liberaban a los negros para no tenerlos que mantener en la vejez y echándolos de casa con título de libres, los hacen esclavos del hambre, de quien no piensan ahorrarse sino con la muerte (Ballesteros Díez, 2006: 53). El estigma de la ilegitimidad y de la esclavitud pesaba sobre ellos como una losa. En Villafranca de los Barros encontramos varias partidas donde a la liberta se la denomina esclava horra. Otras partidas, especifican que la madre es liberta, aunque se recuerda que había sido esclava de tal o cual propietario71. Muy significativo es el caso de una liberta de Ribera del Fresno, Dominga, que bautizó el 30 de diciembre de 1622 a su hija Ana, y aparece en la partida tachada su condición de esclava de Álvaro González, y en su lugar sobrescrita la palabra liberta72. Obviamente no se podía ser esclavo y liberto a la vez pero ejemplifica bien la escasa capacidad de movilidad social que existía; nadie parecía olvidar el pasado esclavo del liberto.

La vida de los libertos debió ser cuanto menos tan difícil como la de los esclavos, pues la mayor parte de ellos no tenían futuro lejos de las casas de las familias a las que durante décadas habían servido como esclavos. En el mejor de los casos se quedaban sirviendo en calidad de criados en las casas donde habían trabajado como esclavos73. No parece que su vida cambiase demasiado con respecto a su condición servil. Probablemente la única diferencia era que ya no podían ser vendidos, lo que no era poco. Además, al permanecer como criados se beneficiaron de la caridad cristiana de sus señores, especialmente generosa en sus escrituras de última voluntad74.

A otros les fue mucho peor, pues tuvieron que recurrir en los últimos años de su vida a la caridad de sus conciudadanos. El 25 de noviembre de 1733 se enterró en Santa Marta la liberta Magdalena con cargo a la parroquia, y no se le señalaron misas porque era muy pobre. Éste era el triste sino de los negros, libres o esclavos, es decir que vivieron y murieron siempre, con muy pocas excepciones, en la miseria.

En el siglo XVIII proliferaron los libertos, especialmente en Ribera del Fresno donde los encontramos por decenas. Precisamente en los libros sacramentales de esta localidad el párroco al principio señala el carácter liberto de los padres pero más adelante aparecen los mismos matrimonios bautizando hijos sin que constase esa condición. También encontramos algunos enlaces formados por un liberto o liberta y otra persona libre. Todo ello nos está indicando una paulatina integración de estas familias antaño esclavas.

 

8.-LOS MORISCOS EN TIERRA DE BARROS

En general, mi hipótesis de trabajo es que en Extremadura los moriscos estaban bien integrados y muchos de ellos plenamente asimilados. Nunca hubo en nuestra comunidad una rebelión de consideración y, salvo alguna revuelta esporádica en Hornachos, apenas encontramos conflictos en las relaciones entre conversos y cristianos viejos. Se trata de cientos de casos que no dieron lugar a ningún proceso inquisitorial y que sus nombres apenas salen reflejados en la documentación. Los casos de moriscos juzgados el Santo Tribunal así como las exageraciones de los detractores y, sobre todo, de los escritores posteriores no deben confundirnos. La historiografía posterior debió acentuar de forma considerable los supuestos males moriscos. Su falta de integración, sus costumbres mahometanas y sus conflictos con los cristianos viejos, todo para justificar su expulsión75. Sin embargo quiero insistir que en Extremadura no parece que esto fuese exactamente así.

El proceso de expulsión, iniciado con el decreto del Consejo de Estado del 4 de abril de 1609, se dio por concluido en 1614. No parece que se fueran todos ni casi todos. El problema en Extremadura es que no sabemos ni cuantos moriscos había antes de la expulsión ni cuantos se marcharon. Tras la rebelión de las Alpujarras, entre 1570 y 1572, llegaron en torno a 11.000 que se sumaron a los contingentes que ya vivían en Extremadura y que sólo en Hornachos eran más de 4.000. Seguramente en total llegó a haber más de 20.000, lo que ocurre es que los efectivos fueron mermando desde mucho antes de la promulgación del bando de expulsión. Al parecer, entre 1594 y 1609 la población morisca extremeña sufrió un descenso cercano a la tercera parte (Hernández Bermejo, 1995: 116). Tras los bandos de expulsión, contando los 2.500 moriscos de Hornachos, salieron oficialmente de Extremadura 10.478 moriscos76. El 4 de enero de 1611 quedaban oficialmente 721 familias (Lapeyre, 2009: 281-283), sin contabilizar los que permanecieron en Hornachos, que superaron el millar. El 22 de marzo de 1611 hubo un nuevo bando de expulsión, pero no parece que se cumpliera ni siquiera parcialmente, pues el 28 de septiembre de 1613 el conde de Salazar volvió a informar que muchos moriscos se habían quedado, especialmente en Plasencia, Trujillo y Mérida (Lapeyre, 2009: 286; Hernández Bermejo, 1995: 117-118). Otros pueblos, enteramente moriscos y por tanto menos asimilados como los de Benquerencia y Magacela fueron finalmente expulsados en su totalidad77. Sin embargo, los propios recuentos oficiales indican que unos 4.000 lo eludieron en Extremadura, y eso sin contar los otros tantos asimilados que tenían algún antepasado morisco.

Gran parte de los que se quedaron eran niños; sólo en el reino de Valencia se quedaron 2.400 por lo que, realizando una simple comparativa, en Extremadura debieron permanecer como mínimo unos 300. También es posible que eludieran la expulsión numerosas mujeres, unas quedándose junto a sus pequeños, y otras, simplemente por estar desposada con algún cristiano viejo. A ellos habría que unir los que retornaron que en Extremadura todo parece indicar que fueron pocos. Como ya hemos dicho, el grueso de los que se quedó lo hizo disimulándose entre la población.

Obviamente, la integración de estos disimulados así como de los niños y de las casadas con cristianos viejos debió ser sencilla y total. Quizás sea exagerado decir, como Vicente Barrantes, que casi todas las familias extremeñas tenían representantes en la secta de Mahoma (Fernández Nieva, 1973: 163), pero al menos sí una parte de ellas. Más problemas debieron tener los esclavos, pues la marca de esclavitud delataba sus orígenes. Tampoco los moriscos reconocidos que se quedaron con licencia debieron tener fácil la ansiada integración.

Pocos años después de su expulsión, por motivos obvios, deja de aparecer la condición de moriscos en los registros parroquiales78. Pero desaparecen porque en teoría la España morisca había desaparecido, aunque en la práctica todo el mundo sabía que la raza morisca pervivía entre los españoles. Los mecanismos de integración así como el volumen total de los que se quedaron son líneas de investigación que actualmente están abiertas y que esperamos sigan dando sus frutos en investigaciones venideras, muchas de ellas en curso.

Tradicionalmente se ha sostenido que la integración social de los moriscos fue difícil e, incluso, poco verosímil (Lapeyre, 2009: 37). Los moriscos son presentados secularmente como personas arriscadas, enrocadas en sus costumbres y en sus creencias, siempre prestas a levantarse contra su propia patria. Sin embargo, después de analizar pausadamente la documentación primaria más bien parece que esa opinión se generalizó a posteriori para justificar un episodio tan injustificado y cruel como su exclusión y expulsión. Se trató de lo que hoy llamaríamos una justificación ética del genocidio.

Una parte importante de los moriscos se integraron socialmente a lo largo del siglo XVI. De hecho, cada vez se descubren más casos de familias que dejaron de pertenecer a la minoría morisca para reintegrarse en igualdad con los cristianos viejos. Es cierto que hubo una minoría irreductible, incluso pueblos enteros que emigraron a Berbería a lo largo del siglo XVI79. Sin embargo, tantos años de contacto entre moriscos y cristianos viejos debieron dar sus frutos, incluso en aquellos pueblos donde los primeros eran mayoría, como Hornachos. Y es que una parte considerable de ellos eran cristianos sinceros y desde hacía generaciones convivían armoniosamente con el resto de la población. Aunque los matrimonios mixtos no estuvieron ni mucho menos generalizados sí hubo algunos de ellos que perdieron por esta vía su condición de antiguos conversos. Es más, a principios del siglo XVII muchos habían perdido su estigma morisco que se remontaba a la tercera o a la cuarta generación y que ya nadie recordaba o quería recordar. Así, el 8 de octubre de 1552 se bautizó en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Ribera del Fresno un morisco llamado Alí que vivía en casa de Alonso Manrique y de Inés de Solís. La partida decía así:

El dicho Alí se volvió cristiano de su propia voluntad y yo el dicho Juan Martín, clérigo, lo bauticé y se llamó Alonso80.

 

Nunca más vuelve a aparecer este Alonso, al menos como morisco. ¿Quién en 1609 podía identificar a sus descendientes –si los tuvo- como moriscos? Seguramente nadie. No cabe la menor duda que el grueso de los moriscos que permaneció en la Península no lo hizo por ocultación sino por integración. Los que se quedaron ocultos en zonas montañosas o protegidos por señores debieron ser necesariamente pocos. El grueso de los que se quedaron lo hizo simple y llanamente porque se encontraban integrados y asimilados socialmente. Sus mismos conciudadanos habían olvidado sus orígenes conversos, en muchos casos ayudados por la buena voluntad de los párrocos. En algunos casos eran clérigos, párrocos, regidores, escribanos o abogados81. De hecho, en Mérida nos consta la existencia de nada menos que tres clérigos de origen morisco y por supuesto, estaban perfectamente integrados socialmente (Ballesteros Díez, 2002: 957). Cuando los apellidos los delataban en exceso, dada la facilidad legal para cambiarlos, optaban por adoptar alguno mucho más discreto que los ayudase en su proceso de asimilación82.

La mayor parte mantenían una cordial convivencia con los cristianos viejos. Hubo, incluso, no pocos matrimonios mixtos celebrados a lo largo del siglo XVI, documentados en diversas zonas del territorio peninsular (Asenjo Sedano, 1997: 184-187) y, cómo no, en la misma Extremadura. Concretamente, conocemos un tal Aguilar morisco, que estaba desposado con Leonor Hernández. Vivieron en la villa de Feria, donde en 1566 bautizaron a su hijo Hernando (Muñoz Gil, 2001: I, 301). Sin embargo, catorce años después residían en Solana de los Barros, en cuya parroquia bautizaron el 16 de mayo de 1580 a Isabel83. Pues, bien, ninguno de sus dos hijos, Hernando e Isabel, figuran como moriscos en las partidas sacramentales posteriores. En Ribera del Fresno, encontramos un matrimonio formado por el morisco de origen granadino Diego Hernández, y la portuguesa Ana González que en 1588 bautizaron a su hija María84. Nunca más aparecen en los registros parroquiales al menos como moriscos. En Villalba de los Barros encontramos el caso inverso, la mujer morisca, Francisca Muñoz, y el marido cristiano85. Pues, bien, sus descendientes se debieron integrar entre la población cristiana pues nunca más volvemos a encontrar a un morisco en los libros Sacramentales.

Todos esos moriscos y moriscas, algunos de ellos desposados con cristianos en diversas épocas del quinientos, debieron tener descendencia que quedó integrada socialmente. Todos ellos permanecieron en la Península sin ser incomodados por las autoridades encargadas de la expulsión. Pero, es más, incluso, en localidades mayoritariamente moriscas como Magacela o Hornachos, las relaciones entre moriscos y cristianos fueron mayoritariamente pacíficas. En un reciente estudio sobre los moriscos de Magacela sus autores afirman que, en general, moriscos y cristianos viejos llegaron a mantener unas relaciones cordiales y equilibradas. Ello no les libró de la expulsión, debido al celo que mostraron los freires del priorato de Magacela, especialmente frey Alonso Gutiérrez Flores (Miranda, 2010, 53 y 124).

Hemos detectado un fenómeno que se dio con frecuencia en Extremadura: muchos párrocos colaboraron en su integración, omitiendo el apelativo morisco en las partidas Sacramentales. Una forma de actuar que se dio también en otros lugares de España y que podemos documentar ampliamente en Extremadura. En 1981 Fernando Cortés publicó un pionero artículo sobre los moriscos de Zafra en el que advirtió de varios casos que había encontrado de ocultación por parte de los párrocos (Cortés, 1981: 8-11). En ocasiones encontró tachaduras sobre la palabra morisco, mientras que en otros casos, el cura simplemente dejó de anotar esta circunstancia. Fernando Cortés lo atribuyó a una relajación en su control, pues los religiosos no consideraron necesario reseñar su condición de conversos. Este mismo fenómeno de tachaduras sobre la palabra morisco, lo documentó Francisco Zarandieta en los libros Sacramentales de Almendralejo. En Mérida, donde se quedaron 752 moriscos de origen granadino, es decir, el 5,2% de la población, a los que habría que sumar los antiguos mudéjares, encontramos entre 1571 y 1610 un total de 436 moriscos bautizados, es decir, el 6,52% del total (Ballesteros Díez, 2002: 960-961 y 2007: 219-245). Pues bien, José Antonio Ballesteros ha registrado el mismo fenómeno de ocultación por parte de los párrocos emeritense: progresivamente dejaron de anotar la condición de moriscos de muchos de ellos. Ello permitió a no pocas familias camuflar sus orígenes, conservando unos el nombre Bernabé, muy usado entre los moriscos, y otros el apellido Moruno o Morito.

Basta con cruzar el padrón de moriscos de Extremadura de 1594 con los libros Sacramentales de esas localidades para verificar que ni la décima parte de esos moriscos aparecen en estos últimos. Bueno, sí aparecen porque la mayoría eran cristianos practicantes pero, se confunden con los demás porque no llevan al lado señalada su condición de morisco. En tierra de Barros la presencia de moriscos fue bien patente aunque desigual. En casi todas las localidades de la Comarca había moriscos aunque no en todas nos haya quedado constancia documental. En teoría, veamos la población morisca que había en algunas de estas localidades de Tierra de Barros:

 

CUADRO VIII

POBLACIÓN MORISCA EN TIERRA DE

BARROS ANTES DE LA EXPULSIÓN86

 

POBLACIÓN

1581-83

1588-89

1594-95

Aceuchal

--

3

8

Almendralejo

--

48

--

Fuente del Maestre

--

9

6

Hinojosa del Valle

--

--

9

Puebla de la Reina

--

--

19

Puebla del Prior

--

8

--

Ribera del Fresno

51

54

46

Santa Marta de los Barros

--

1

--

Solana de los Barros

6

7

8

Villafranca de los Barros

2

68

4

Villalba de los Barros

--

9

3

TOTALES

59

207

103

 

De hecho, hemos analizado con detalle algunas localidades de la comarca pacense de Tierra de Barros y los datos son concluyentes. Concretamente en Almendralejo, Francisco Zarandieta ha documentado la presencia de nada menos que cuatro familias moriscas, de las 13 o 14 que residían en la localidad, que con total seguridad eludieron el exilio (1993: I, 313-322). Y lo hicieron haciéndose pasar por cristianos viejos porque en los registros parroquiales nunca se señaló su condición de moriscos. Obviamente, la permanencia pasaba por la discreción, bien porque la población hubiese olvidado su pasado morisco, o bien, debido a su aceptación e integración social porque los vecinos sufrieron una voluntaria amnesia colectiva. Hay un dato significativo, sabemos de la presencia de moriscos en Almendralejo con anterioridad a la llegada de los granadinos en 1571. De hecho, en el vecindario de 1561 se censaron al menos siete vecinos de esta condición. Sin embargo, hasta 1572 no encontramos el primer bautizo de un morisco en la parroquia de la Purificación87. Todo parece indicar que en los registros parroquiales sólo se anotaba la condición de moriscos de aquéllos que llegaron tras su expulsión de las Alpujarras y no de los que llevaban décadas en la localidad. Especial seguimiento hizo Francisco Zarandieta de una familia de moriscos antiguos, que procreó a cinco hijos y que fueron criados por el cura de la parroquia, el licenciado Pardo. Estos vástagos adoptaron el apellido de del Cura, en honor a su antiguo protector. Un descendiente de estos moriscos, llamado Pedro Esteban del Cura, otorgó su testamento, como un cristiano viejo más, encargando 81 misas y dejando como heredero a su sobrino Juan Lorenzo, sastre de profesión (Ibídem: I, 314). En otra ocasión, un matrimonio morisco bautizó a su hija Elvira y su condición de morisca aparece tachada, evidenciando un intento de ocultación tanto más plausible cuanto que la niña permaneció en la villa tras los bandos de expulsión (Ibídem: I, 321). El caso de Almendralejo, no puede ser más revelador de una situación de ocultación de cristianos nuevos que estaban bien integrados socialmente.

Muy cerca de Almendralejo, en Solana de los Barros, sabemos según los tres censos que conocemos que vivían entre 6 y 17 moriscos (Fernández Nieva, 1979: 72). Pues, bien, hemos revisado todas las partidas sacramentales de la villa, que están completas desde 1548 y no aparecen por ningún sitio, ni ellos ni sus posibles descendientes. El único morisco que sale es el tal Aguilar que provenía de la villa de Feria y que tenía dos hijos, Hernando e Isabel88. Pero ni los hijos de este matrimonio ni los de otros moriscos aparecen en los registros parroquiales. El caso de Aceuchal es similar, en 1594 se censaron 8 moriscos pero pese a que hemos revisado detalladamente los libros de Bautismos –prácticamente completos desde 1511- no hemos conseguido encontrar ni uno sólo89. En Villalba de los Barros se censaron tres moriscos en 1594-95, pero no hemos localizado más que una partida sacramental: una tal Francisca Muñoz, morisca, que tenía la suficiente posición económica como para bautizar a una criada suya cristiana llamada Leonor90. En Calzadilla de los Barros, conocemos el caso de la liberación en 1577 de la morisca Juana Hernández (Leyguarda, 2005: 23). Aunque libre, no dejaba de ser morisca, pero ni ella ni los otros 27 que supuestamente figuran en el censo de 1589 aparecen en los registros parroquiales.

El caso de Villafranca de los Barros es mucho más llamativo. Pese a que en el censo de 1588-89 se contabilizaron nada menos que 68 moriscos, esta última palabra sólo aparece en tres ocasiones: el 11 de mayo de 1582 cuando Lorenzo Martín, morisco, bautizó a su hija Isabel; el 23 de abril de 1586 cuando Alonso Hernández, morisco, y su esposa Isabel de Angulo bautizaron a su hijo Alonso; y el 24 de diciembre de 1588 cuando este mismo matrimonio bautizó a su hija María91. Hay otro caso más en el que no se cita la condición morisca pero se intuye. Concretamente el 17 de diciembre de 1605 se asentó solemnemente la conversión del Islam de la mora Isabel, esclava de Diego Martín Arcal, probablemente ante los rumores de expulsión y con la idea de asegurar su propiedad92.

En Puebla del Prior, donde se contaron 8 moriscos granadinos en el censo de 1588-89 tan sólo encontramos un pírrico bautizo, el 23 de mayo de 1588. Concretamente se bautizó María, hija de Diego de Baeza y de María de la Cruz, moriscos de los repartidos del reino de Granada93. Los viejos mudéjares convertidos, que probablemente los había, estaban integrados, pero, incluso, esta familia granadina debió terminar integrándose. Nunca más vuelven a aparecer como moriscos en los libros sacramentales. El apellido Baeza desapareció, probablemente porque delataba en demasía sus orígenes, pero el de la Cruz quedó bien integrado en la localidad.

En la villa de Ribera del Fresno se supone que vivía un contingente de moriscos considerable. Los censos de 1581-83, de 1588-89 y de 1594-95 dan cifras de 51, 54 y 46 moriscos respectivamente (Fernández Nieva, 1979: 69-73). Y en los registros parroquiales sí que aparecen varias familias moriscas: concretamente ocho matrimonios que bautizaron a un total de 11 hijos y dos madres solteras que bautizaron a tres hijos94. La media de hijos por familia es de sólo 1,40. La lectura de los registros parroquiales de Ribera del Fresno me han llevado a plantearme varias reflexiones: una, da la impresión que sólo se señalan los moriscos nuevos que llegaron tras la rebelión de las Alpujarras y que todavía no estaban suficientemente integrados. Aunque sólo en el caso del matrimonio formado por María y Diego Hernández, se especifica que eran moriscos de los de Granada todo parece indicar que todos eran granadinos. De hecho, sólo aparecen moriscos en el período comprendido entre 1575 y 1597. Dos, incluso en el caso de estos moriscos granadinos hay un proceso acelerado de integración. De hecho, Isabel Hernández figuraba como morisca cuando bautizó a dos de sus hijos, en 1576 y en 1581, pero cuando bautizó a otra hija suya, llamada María, el 8 de febrero de 1587 el párroco omitió la coletilla de morisca. Isabel Hernández parecía haberse blanqueado definitivamente. También los demás matrimonios que desaparecen al menos como moriscos desde 1597. Y tres, encontramos algunos nombres que nos hacen sospechar su origen morisco pero que el párroco no tuvo a bien señalar. Es el caso de una tal Catalina La Jaima que bautizó a su hijo Juan el 30 de octubre de 1580, o de otra tal Ana la Mora cuyos orígenes moriscos no se señalan pero que no podemos menos que sospechar.

En lo referente a Fuente de Maestre, detectamos al menos tres familias de moriscos, a saber: el matrimonio formado por Gonzalo Rodríguez Moriscote y Leonor García que bautizaron tres hijos: Diego (16559), Elvira (1569) y Catalina (1572). Otro matrimonio formado por Gabriel Cabrera e Inés de Aguilar que en 1571 bautizaron a su hija Maria. Y finalmente, otra pareja formada por Diego García Moriscote y María Alonso, cuya hija Isabel se desposó en 1602 (Carretero Melo, 2001: 118-119). Pues bien, de este último año data la última alusión a moriscos en la localidad, lo cual no deja de ser sorprendente. Máxime cuando algunos apellidos vinculados al colectivo morisco, como Moriscote, Aguilar o Cabrera se mantienen en los registros parroquiales.

En general, salen pocos moriscos por lo que, dado que estas familias solía ser más fecunda que las de los cristianos viejos (Domínguez Ortiz, 1985: 33), cabría preguntarse: ¿dónde estaban los moriscos? Yo creo que estar estaban pero sus nombres nos pasan inadvertidos en los registros sacramentales, simplemente porque el párroco no los identificó o no los quiso identificar como tales. No es plausible pensar que en una localidad tan pequeña estos moriscos no practicasen los sacramentos. Tampoco, es creíble que estas decenas de familias emigraran o se marcharan en los años inmediatamente anteriores a su expulsión oficial. En realidad, tanto los antiguos mudéjares como los llegados tras la rebelión de las Alpujarras debieron integrarse entre la población trabajadora. Hacían falta manos y lo mismo daba que sus orígenes fuesen moros, moriscos, gitanos o indios. Se integraron tan rápidamente que perdieron de inmediato la coletilla de moriscos.

Está bien claro, que el grueso de los moriscos que se quedó lo hizo oculto entre el resto de la población. Ello explicaría su escasa presencia en algunos registros parroquiales. Con posterioridad a la expulsión hubo más de un millar de denuncias de las que nada menos que 716 resultaron favorables al acusado, lo que prueba nuevamente la buena voluntad de los tribunales (Lapeyre, 2009: 205). Y es que, para la élite gobernante y propietaria, el problema morisco estaba solucionado y urgía pasar página para no seguir dañando la ya maltrecha economía. El propio Conde de Salazar pidió en 1614 que no se instruyesen más procesos para averiguar los orígenes moriscos de las familias (Ibídem: 293). Efectivamente se decidió pasar página, la palabra morisco desapareció prácticamente de la geografía española, quedando dichas personas totalmente asimiladas. El objetivo religioso se había cumplido, aunque no el racial si es que alguna vez lo hubo. Fruto de esa asimilación han quedado apellidos que Julio Fernández Nieva interpreta como vinculados a los moriscos como Aguilar, Guzmán o Mendoza (1973: 149-176), a los que habría que unir otros como Hernández, Buenavida, Piedrahita o Cabezudo. Curiosamente, dichos apellidos se mantienen con posterioridad a la expulsión pero, obviamente, perdiendo el adjetivo adjunto de moriscos. Otros muchos patronímicos, como Moros, Moras, Morillos, Moritos, Morunos, Morotes y Moriscotes los hemos encontrado con cierta frecuencia en los libros de bautismos de los pueblos de la Comarca de Tierra de Barros que hemos estudiado. Por citar sólo algunos ejemplos, el 21 de junio de 1731 se enterró en Santa Marta un niño hijo de Bartolomé Morito, aludiendo casi con total seguridad a su origen racial95. No menos claro es la presencia de una amplísima familia en la pequeña localidad de Palomas (Badajoz) en el último cuarto del siglo XVIII que usan el apellido Morisca o Marisca96 y la amplia difusión que todavía hoy tienen apellidos como Morillo o Morote. Casos a mi juicio muy elocuentes de una más que presumible pervivencia morisca.

 

9.-OTRAS MINORÍAS

Además de esclavos y moriscos vivían en la comarca otras minorías, siendo la más numerosa la de los gitanos. Estos aparecen prácticamente en todas las localidades de la comarca. Como es bien sabido, habían llegado a la Península Ibérica a lo largo del siglo XV con la permisividad y en ocasiones hasta con la protección de los Monarcas castellanos. Sin embargo, en la siguiente centuria la situación cambió y fueron duramente perseguidos en toda Europa. Se trataba de una etnia con una clara tendencia nómada y, por tanto, sospechosa de no cumplir los dogmas cristianos. Nómadas y pobres, los ingredientes idóneos para ser equiparados a delincuentes, maleantes y, peor aún, a las minorías conversas. Los intentos por hacerlos sedentarios fracasaron en buena medida, agudizándose en el quinientos los problemas con los alcaldes de la Santa Hermandad.

En el apéndice I encontramos una lista con algunos de los gitanos localizados en los Libros Sacramentales de Tierra de Barros. Su número es considerable, lo que nos indica que al menos una parte de esta minoría se encontraba más o menos integrada. Muchos de ellos procedían del cercano reino de Portugal, siendo personas por lo general muy humildes que se dedicaban a tareas agrícolas, casi siempre como jornaleros, y algunos incluso a oficios propios del sector secundario97. En el caso de Aceuchal, parece claro que se trata de una expósita que vive quizás como criada en casa de Rodrigo Macías, mientras que otra gitana de Santa Marta murió en la más absoluta pobreza. Quizás la excepción más clara a la regla sea una familia gitana de Villafranca de los Barros, cuyo cabeza de familia ostentaba el título de don. Se trata de don Diego y de Angelina, ambos gitanos, que en 1561 bautizaron a uno de sus hijos. El título de don tenía bastante más importancia en el pasado que en la actualidad y denotaba una cierta prestancia social. Es curioso que, a diferencia de lo que ocurría con los esclavos, la condición de gitano la transmitía el padre, aunque su madre no lo fuera. Tenía su lógica dado el marcado patriarcado que ha existido siempre en el mundo gitano.

Como es obvio, debía haber muchos más gitanos nómadas en la comarca, pues su hábitat preferido era el campo. Aunque, como escribió Manuel Fernández Álvarez, vivían en el campo pero no del campo (2004: 84). Una tendencia nómada que todavía ¡en pleno siglo XXI! practican muchos grupos de gitanos en toda Europa. A muchos de ellos los párrocos les adjuntaban la coletilla de nación gitana, aludiendo a ellos como a personas ajenas a la propia identidad nacional. En alguna ocasión, incluso, fueron algo más allá, al señalar su condición de gitanos, tanto de nación como de oficio o, peor aún, gitanos de vida y de oficio.

Apenas hemos encontrado alusiones a miembros de otras minorías étnicas, salvando el caso de un indio esclavo que poseía un labrador de Almendralejo llamado Juan Ortiz Corrales. El esclavo se llamaba Francisco y trabajaba en las tareas agrícolas junto a su dueño. Sin embargo, debía estar lo suficientemente castellanizado como para conocer sus derechos, reclamar y obtener su libertad ante las autoridades, como súbdito que era de la Corona de Castilla98. Todo parece indicar que, tras su liberación, no regresó a su tierra natal sino que se quedó en Tierra de Barros como trabajador libre.

Vivían en Tierra de Barros otras minorías aunque no étnicas, es decir, muchísimos forasteros y algunos extranjeros. La movilidad de la población era considerable como ya puso de manifiesto para el caso de Almendralejo Francisco Zarandieta (1993: I, 237-247). No he realizado un estudio cuantitativo entre otras cosas porque se trata de un tema que no es objeto de este trabajo pero se observa a simple vista una gran movilidad de vecinos entre distintas villas de la Baja Extremadura. Es muy frecuente encontrar a naturales de Almendralejo en Villafranca y viceversa o de Ribera del Fresno en Hornachos y viceversa y a personas de localidades como Zafra, Badajoz, Los Santos, La Parra, Jerez o Llerena. Entre los españoles de fuera de Extremadura, hay un contingente más o menos considerable de personas del reino de Sevilla y de castellanos, pero también encontramos a numerosos gallegos. Puntualmente encontramos personas naturales del reino de Valencia, de Murcia, de Aragón y hasta de Navarra. Entre los extranjeros destacan los portugueses que se cuentan por centenares, tanto en el período en que Portugal perteneció al imperio Habsburgo como en el resto de la cronología. Ello confirmaría una vez más la permeabilidad de la frontera lusa. Más llamativos y ocasionales son los casos de algunas familias flamencas, italianas e irlandesas asentadas en la comarca, así como una mujer, llamada María de Botietal, que declara ser natural de Nápoles99.

 

10.-CONCLUSIÓN

 

Antes de enumerar las conclusiones quiero insistir una vez más que éstas son sólo parciales, pues se trata de una investigación no concluida. Estamos pendientes de analizar en los próximos años las fuentes notariales que están prácticamente inéditas con la excepción de Almendralejo en los siglos XVI y XVII que fueron estudiadas por Francisco Zarandieta. Pero, tanto el siglo XVIII de Almendralejo como en todo el arco cronológico de las demás localidades sigue sin estar investigado. También queda pendiente el análisis de una parte de los libros Sacramentales de los pueblos de la comarca, fundamentalmente los de matrimonio y defunción. Todo ello nos permitirá profundizar en aspectos poco conocidos para Tierra de Barros como los mercados locales, los compradores y vendedores, el precio de los esclavos, los ahorramientos y las actitudes de esclavos y señores. Hecha esta aclaración pasaremos a destacar las conclusiones más relevantes que podemos avanzar sobre las minorías étnicas en esta comarca:

En primer lugar, destacar la fuerte implantación de la institución esclavista en este territorio, a caballo entre los dos mayores mercados esclavistas peninsulares: Sevilla y Lisboa. Debo reconocer que en esta ocasión los documentos han desbordado mis expectativas. Cuando me acerqué a la documentación de villas medianas o pequeñas como Villalba de los Barros, Aceuchal, Palomas, Santa Marta o Solana de los Barros nunca esperé encontrar tal volumen de esclavos. El caso de esta última localidad me ha parecido especialmente llamativo; se trataba de una villa que se movió durante buena parte de la Edad Moderna en torno a los 250 habitantes, casi todos apareceros del Duque de Feria, ¿cómo podía haber más de un 3% de bautizos de esclavos? El caso de Solana de los Barros muestra a las claras que hasta en los núcleos más pequeños hubo una pequeña oligarquía local, política y religiosa, que uso ampliamente de la mano de obra servil. No obstante, parece que esta presencia de esclavos en pequeños núcleos rurales fue relativamente frecuente en el sur de Extremadura (Periáñez, 2009: 43). La institución languideció en la segunda mitad del siglo XVIII, quizás no tanto por una posible concienciación ética de la sociedad como por el agotamiento de un modelo económico insostenible100

En segundo lugar, conviene destacar el arraigo de una minoría de moriscos, que solo alcanzaba una gran concentración en Hornachos. Al margen de esta villa morisca en los demás pueblos había presencia de ellos pero en escaso número y muy integrados socialmente. Tanto es así que sospechamos que muchos de ellos se quedaron, integrándose con la población nativa. En ocasiones es posible que contaran con la connivencia de los vecinos del lugar y de los párrocos que hicieron lo posible por ocultar su condición de moriscos. En cambio sufrieron la intransigencia de un grupo de extremistas que estaba dispuesto a hacer valer el casticismo cristiano en España. Los moriscos desaparecieron como minoría social, siendo excluidos y eliminados. No olvidemos que el mismísimo Felipe II había afirmado que prefería no reinar a reinar sobre herejes. Y aunque él no se atrevió a expulsarlos sí que lo hizo su hijo. Sin embargo, desaparecieron a título colectivo pero no individualmente, pues muchos se quedaron ocultos entre la mayoría cristiana.

En tercer lugar, debemos ponderar la existencia de un contingente de gitanos considerable prácticamente en toda la comarca. Aparecen en el siglo XVI y aumenta su número considerablemente en los siglos XVII y XVIII. Además, no aparecen en las fuentes todos los gitanos sino sólo los que estaban asentados e integrados socialmente. Por ello, su número debió ser muy superior, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia nómada de esta etnia.

Y en cuarto lugar, señalar la existencia de otras minorías no étnicas, fundamentalmente portugueses, pero también italianos, flamencos, franceses y hasta irlandeses. En definitiva en Tierra de Barros vivió todo un entramado de personas procedentes de muy diversos lugares y hasta de varios continentes: esclavos berberiscos, negros, indios americanos, moriscos, portugueses, etc. Un lugar de inmigración favorecido por la feracidad de la tierra.

¿Qué fue de los esclavos tras la supresión de la esclavitud? Pues con total seguridad, la población se fue asimilando paulatinamente. No olvidemos que la mayoría de estos esclavos como los propios moriscos eran de origen berberisco o negro pero españoles de nacimiento. No tenían donde ir, su patria era España, no África. Por tanto, no por sabido podemos dejar de insistir que desde el punto de vista étnico la mayor parte de nosotros somos frutos de un amplio mestizaje. La raza ibérica es tan mitológica como la aria.

Para finalizar, de acuerdo con mi personalidad y con mi formación metodológica no quiero acabar esta ponencia sin hacer un juicio crítico sobre la esclavitud, la marginación y la intolerancia. Si en algo puede ayudar la Historia a la sociedad actual es en destapar los horrores y los errores del pasado para intentar construir un mundo más justo y humano. Sin este componente transformador del presente la Historia no tiene demasiado sentido. Está claro que la mayoría de la sociedad aceptaba con normalidad la servidumbre, pues, desgraciadamente ha sido y es un fenómeno omnipresente en la historia de la humanidad. Sin embargo, no podemos olvidar dos cuestiones: una, que ya entonces existía una minoría crítica que se oponía a la institución101. Y otra, que el hecho de que la institución estuviese plenamente aceptada en la época no nos exime de nuestra obligación de denunciar esas actitudes del pasado y del presente. Ello es lo que da sentido a nuestro trabajo como historiador: destapar los errores y los horrores del pasado –que no son pocos- para intentar evitar que se sigan reproduciendo en el presente y en el futuro. Constatar la amplitud del fenómeno esclavista en Tierra de Barros no es ningún mérito ni demérito, aunque no podemos dejar pasar la ocasión de criticar la esclavitud del pasado y su lamentable pervivencia –más o menos encubierta- en el presente, en amplias zonas del mundo. Curiosamente, los calificativos que se les daban en el pasado a las minorías étnicas algunos los atribuyen actualmente a otras minorías procedentes del norte de África o de la Europa del este. Me produce gran tristeza observar como algunos de mis alumnos califican a los inmigrantes, como sucios, malolientes, ladrones y borrachos, justo los mismos calificativos que se aplicaban en el pasado a indios, esclavos y gitanos.

La institución traía consigo una alienación tal de la persona que su liberación se podía convertir en un agravante de su mísera situación. El trato a los esclavos dependía simplemente de la voluntad y de la humanidad de sus dueños. Los esclavos Antonio González y María Vivas, temían a su dueño Juan Rodríguez Diosdado de quien decían que su amo era de terrible y áspera condición. Su indefensión era total no sólo por su condición de esclavos sino porque su dueño, hijo de un alcalde ordinario del mismo nombre, pertenecía a una de las familias más influyentes de la villa. A veces los dueños usaban de manera perversa de sus esclavos, obligándolos a cometer delitos contra sus enemigos, arriesgando sus vidas. Éste fue el caso de Sebastián Becerra Nieto, vecino de Almendralejo, que envió a su esclavo Juan a acuchillar a Diego Hernández Corrales, lo cual hizo con gran eficacia, siendo encarcelado por tales hechos102. Muy representativo de lo que estamos diciendo es la ya mencionada decisión del sínodo diocesano de Badajoz que condenaba tanto a los dueños que mantuviesen relaciones sexuales con sus esclavas como a estas últimas. Absurdo e injusto porque si eran esclavas no tenían libertad y si no tenían libertad tampoco tenían capacidad para decidir. Pero como casi siempre no eran los dueños los que cargaban con el calificativo de violadores o de abusones sino las esclavas, especialmente las mulatas, tildadas siempre de lascivas y malvadas. No hay que escandalizarse, así era la sociedad de la época. Y para colmo, los dueños solían actuar con total desprecio hacia la maternidad y hacia la familia, vendiendo a sus esclavas y a los hijos de éstas juntos o separados, a su conveniencia.

Sin embargo, también hubo algunas luces; dentro de la dureza de la época, donde la mera supervivencia al hambre y a la enfermedad constituían una hazaña, también encontramos algunos signos de humanidad: desde esos párrocos que se hacían cargo de los expósitos o que ocultaron intencionadamente a los moriscos a aquellos otros que liberaron sinceramente a sus esclavos al final de sus vidas. También estaban aquellos dueños que trataron con amor a sus esclavos y que tuvieron la voluntad de enterrarlos junto a ellos en las sepulturas destinadas a la oligarquía. Incluso, algunos propietarios se acordaron en sus testamentos de la necesidad de salvación de sus esclavos difuntos, dejando misas por la redención de sus almas103. Algunos otros sabían ser espléndidos con aquellas personas –igual esclavos que criados o familiares- que los habían atendido en su enfermedad104. Destellos de justicia y de humanidad que debemos apreciar en un mundo esencialmente injusto y desigual, como era el de la Edad Moderna. Y es que desde siempre se valoró la libertad –o lo que se entendía como tal- como un derecho natural y como un preciado bien, como le decía don Quijote de la Mancha a su fiel escudero Sancho. Con sus palabras queremos concluir esta ponencia: La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

 

 

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APÉNDICE I

 

Gitanos en los libros sacramentales de Tierra de Barros105

 

FECHA

LOCALIDAD

NOMBRE

OBSERVACIONES

20-V-1561

Ribera del Fresno

Un niño gitano

Se bautizó, era hijo de don Diego y de Angelina, gitanos

9-VIII-1568

Ribera del Fresno

Juan, gitano

Se bautizó, era hijo de Antón gitano y de su mujer Ana Hernández

4-III-1570

Ribera del Fresno

María, gitana

Se bautizó, era hija de Juan y María, ambos gitanos.

2-X-1574

Ribera del Fresno

Juan, gitano

Se bautizó.

19-II-1579

Puebla del Prior

Magdalena, gitana

Se bautizó, era hija de Sebastián de Heredia y de Magdalena gitana, de nación gitanos.

1584

Santa Marta

Francisco, gitano

Se bautizó, era hijo de un gitano

4-V-1586

Puebla del Prior

Diego, gitano

Se bautizó, era hijo de Alonso García Jiménez y de Clara Maldonado, de nación gitanos.

7-IV-1587

Almendralejo

Juan, gitano

Se bautizó, era hijo de Francisco y de Pascuala Hernández, ambos gitanos

2-VI-1598

Ribera del Fresno

María, gitana

Se bautizó, era hija de Cristóbal Hernández e Isabel gitana.

4-V-1599

Ribera del Fresno

Fabián, gitano

Se bautizó, eran sus padres Juan Medrano y Luisa de Sato, gitanos

9-VI-1600

Puebla del Prior

Diego, gitano

Se bautizó, era hijo de Juan de Malla y de María Cortés, todos ellos gitanos

16-IX-1602

Villafranca de los Barros

Juan, gitano

Se bautizó, era hijo de Catalina gitana

28-IV-1607

Aceuchal

Mencía, gitana

Se bautizó, fue su madrina Durana, mujer de Rodrigo Macías

27-IV-1608

Puebla del Prior

Miguel y Juan, gitanos

Se confirmaron , eran hijos de Miguel Hernández, gitano y de Esperanza Hernández.

21-VI-1612

Villafranca de los Barros

María, gitana

Se bautiza, era hija de Juan Montero, gitano, y de su esposa María ¿?

17-II-1617

Ribera del Fresno

María, gitana

Se bautizó, era hija de Martín Maya y de María Hernández, todos gitanos

25-VII-1626

Solana de los Barros

Gabriel, gitano

Se bautizó, era hijo de Gabriel Maldonado, gitano, y de Sebastiana, su mujer, asimismo gitana.

25-VII-1627

Solana de los Barros

Gabriel, gitano

Se bautizó, era hijo de Pedro de Soto y Ana de Acosta, gitanos. Fueron sus padrinos Gabriel Maldonado y su hermana Guiomar Maldonado.

12-v-1628

Aceuchal

Francisco, gitano

Se confirmó, era hijo de Alonso Merchán Romero, gitano.

25-X-1640

Ribera del Fresno

María

Se bautizó, era hija de Inés Sánchez, gitana.

7-VII-1662

Villafranca de los Barros

Clementa, liberta

Se confirma; era hija de Catalina Sánchez, gitana

16-IX-1678

Villafranca de los Barros

Francisco, gitano

Se bautiza, era hijo de Marcos de Quirós y de Francisca de Flores, todos de nación gitanos

22-XII-1678

Villafranca de los Barros

Fernando, gitano

Se Bautiza, era hijo de Manuel Hizos y de Ana de Salazar

19-XI-1682

Palomas

Juana, gitana

Se bautizó, era hija de Juan Ángel y de Juana de Salazar, gitanos. Fue padrino Marcos de Quirós, gitano

2-III-1683

Palomas

María, gitana

Se bautizó, era hija de Sebastián Durán y de María Jiménez, todos gitanos.

2-VIII-1712

Villalba de los Barros

Alonso Martos, cristiano nuevo

Se bautizó, era hijo de Manuel de Quirós y Ana de Martos, difunta, cristianos nuevos, todos gitanos

7-I-1723

Ribera del Fresno

Juan, gitano

Se bautizó, era hijo de Francisco Malla y de Francisca Asensio, de nación gitanos, vecinos de Feria y estantes en Ribera

1-VIII-1723

Ribera del Fresno

María, gitana

Se bautizó, era hija de Francisco Laio y de María Santiago, de nación gitanos

27-VIII-1724

Aceuchal

Fabián Navarro, de nación gitana

Se enterró de caridad

6-I-1725

Ribera del Fresno

Juan, gitano

Se bautizó, era hijo de Cristóbal Galindo y de Sebastiana Magdalena, gitanos de nación

19-XII-1728

Santa Marta

María, la gitana, viuda

Se enterró de caridad porquen era pobre de solemnidad

7-IX-1732

Ribera del Fresno

Francisco José

Se bautizó, era hijo de Francisco José Cortés y de Mariana de Santiago, gitanos de nación y oficio

26-X-1732

Ribera del Fresno

Diego

Se bautizó, era hijo de Diego Luriano de Vargas y de Sebastiana Gómez, gitanos de vida y oficio

18-V-1739

Puebla del Prior

Olalla María gitana

Se bautizó, era hija legítima de Pedro Cortés y de Josefa Constanza, gitanos, vecinos de la villa, pero él natural de Utrera y ella de Montijo

24-VII-1758

Aceuchal

José gitano, casado con Teresa Montañesa, de nación gitanos

El primero recibió un entierro ordinario en la iglesia parroquial de Aceuchal

 

 

(RESUMEN)

MINORÍAS ÉTNICAS EN TIERRA DE

BARROS (SIGLOS XVI AL XVIII)

 

En esta ponencia analizamos a partir de fuentes primarias -registros parroquiales y protocolos históricos-, la evolución de las diversas minorías en Tierra de Barros: básicamente esclavos (negros, mulatos, berberiscos e indios), gitanos y moriscos. El estudio aporta varias novedades de gran interés: primero, se corrobora la amplia presencia de la esclavitud en todos los núcleos de la comarca, incluso en los más pequeños, pese a su reducida oligarquía local. En algunas localidades hemos encontrado una amplia población esclava, con porcentajes superiores incluso a los registrados en localidades de fuerte implantación esclavista como Sevilla, Zafra o Llerena. Segundo, la existencia de una amplia minoría de gitanos en toda la comarca, siempre vigilados de cerca por los clérigos dada su tendencia a vivir en el medio rural, al margen del control de las autoridades civiles y eclesiástica. Y tercero, detectamos la presencia de decenas de moriscos que parecen estar bien integrados socialmente. Unos moriscos que, con la connivencia de los párrocos y de sus vecinos, quedaron ocultos entre la población cristiana vieja, eludiendo los decretos de expulsión de 1609.

Acabamos el trabajo, planteando las obvias críticas a la institución de la esclavitud así como a la actitud de una sociedad que permitía la injusta discriminación de una parte de la población. El hecho de que fuese una forma de actuar generalizada en la Edad Moderna no puede impedir la crítica y el juicio de la historia. Sólo conociendo los errores del pasado se puede construir un presente y un futuro mejor; ese es el principal fin que justifica el trabajo del historiador.

PALABRAS CLAVES: esclavos, moriscos, gitanos, minorías étnicas, esclavitud, Tierra de Barros.

(SUMMARY)
ETHNIC MINORITIES IN THE LAND

OF BARROS (XVI to XVIII)

 

In this paper we analyze based on primary sources-historical parish registers and protocols, "the evolution of the various minorities in Tierra de Barros: basically slaves (blacks, mulattoes, and Indians Berber), Gypsies and Moors. The study provides several new items of interest: first, it confirms the widespread prevalence of slavery into all nuclei of the region, even in the smallest, despite their reduced local oligarchy. In some locations we have found a large slave population, with rates even higher than those recorded in towns such as Seville strong presence slave, Zafra or Llerena. Second, the existence of a large minority of Roma across the region, always closely watched by the clergy because of their tendency to live in rural areas, outside the control of civil and ecclesiastical authorities. And third, we detected the presence of tens of Moors which appear to be well integrated socially. Some Moors, with the connivance of the priests and their neighbors, were hiding in the old Christian population, avoiding the expulsion orders, 1609.

We just work, considering the obvious criticism of the institution of slavery as well as the attitude of a society that allowed the unfair discrimination against a part of the population. The fact that it was a way of acting in the modern age generally may not prevent the trial of criticism and history. Only by understanding the mistakes of the past can build a better present and future, that is the main purpose that justifies the work of the historian.
KEYWORDS: slaves, Moors, gypsies, ethnic minorities, slavery, Land of Barros.

1 Ponencia publicada en las Actas de las II Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros. Almendralejo, 2011, pp. 53-109.

2 Como muestra citaré el monográfico de la revista Alborayque que edita la Biblioteca de Extremadura que en su Nº 3 de 2009 presentó un monográfico sobre la expulsión de los moriscos. También los XXXVIII Coloquios Históricos de Extremadura estuvieron dedicados a la conmemoración de su expulsión, presentándose un grupo de ponencias de gran interés. Y finalmente queremos citar un reciente y exhaustivo trabajo sobre los moriscos de Magacela (Miranda, 2010).

3 Enumerar aquí ni tan siquiera las obras esenciales de la temática de la esclavitud sería algo imposible por lo que remito a un estado de la cuestión publicado hace dos décadas por (Lobo Cabrera, 1990: 1091-1104). También el tráfico esclavista en el Imperio Habsburgo así como la esclavitud en las Colonias ha experimentado un enorme auge, especialmente notable en aquellas áreas donde el fenómeno esclavista fue más complejo; nos referimos a economías como las de Brasil, Cuba, etc., posiblemente por ser sociedades donde la esclavitud se desarrolló con más intensidad. Entre los trabajos más importantes sobre este tema podemos ver a (Curtin, 1969; Knight, 1970; Schwartz, 1985 y Klein, 1986).

 

4 Para el siglo XVI en Almendralejo había un problema de fuentes porque, mientras los libros de Bautismo comienzan en 1571, el primer protocolo notarial tiene fecha de 1595. Y en cuanto al siglo XVIII, no fue objeto de su estudio (Zarandieta, 1993: I).

5 Al parecer, los franciscanos, dados sus votos de pobreza, fueron los únicos que se mantuvieron más o menos al margen de la institución esclavista. (Gutiérrez Azopardo, s/f: s/p). Aún así conocemos casos de conventos Franciscanos que dispusieron de esclavos. Por poner un ejemplo concreto, el 12 de diciembre de 1582 se bautizó en Carmona el esclavo Juan, hijo de Isabel, esclava de las monjas del convento de Santa Clara de esa misma localidad. Archivo Parroquial de Santa maría, Libro de Bautismos Nº 2.

6 Algunas cartas de compraventa chocan especialmente por la naturalidad con que se hacían las transacciones. Así el 6 de mayo de 1540 se formalizó una carta de trueque en Baza de un esclavo por un asno. Cit. en (Asenjo Sedano, 1997: 98).

7 Elaboración propia a partir de los libros de bautismo de las parroquias de las respectivas localidades, salvo en el caso de Almendralejo en los siglos XVI y XVII que proceden del libro de (Zarandieta, 1993: I, 342).

8 En Aceuchal, la serie comienza en 1511, en Villafranca de los Barros en 1545, en Solana de los Barros y en Ribera del Fresno en 1548, en la Puebla del Prior en 1551 y en Almendralejo en 1571. En cuanto a Villalba para el siglo XVI sólo tenemos datos de los años comprendidos entre 1542 y 1549.

9 En Cáceres, se registraron en esa centuria 25.544 bautismos de los que tan sólo dos correspondieron a esclavos. (Rodríguez Cancho, 1981: 238-241; Periáñez, 2008: 505).

10Por citar algunos casos concretos, ajenos a Tierra de Barros, en Montijo se bautizó el último en 1735, mientras que en Puebla de la Calzada ocurrió en 1739 (Cortés, 1980: 4-6); (García Cienfuegos, 2001: 27). Por otro lado, en un padrón de alistamiento realizado en Mérida en 1773 encontramos un esclavo, llamado Juan Antonio, así como ¡un indio! y tres expósitos. (Ballesteros Díez, 2004).

11 Los datos del siglo XVI son casi todas de la segunda mitad de la centuria, salvo en el caso de Aceuchal que disponemos desde 1511 y para el caso de Villalba de los Barros sólo tenemos información para los años comprendidos entre 1542 y 1549.

12 Donde sí fue más elevado el porcentaje de esclavos fue en Lisboa que a finales del siglo XVI suponían aproximadamente el 10% de la población (Bravo Lozano, 1999: 110).

13 En Sevilla, hacia 1565, se censaron 6.327 esclavos de un total de unos 98.113 habitantes utilizando el 4,5 como coeficiente multiplicador de vecinos (Morales Padrón, 1977: 64-66; Domínguez Ortiz, 1986: 67-68) lo que suponía el 6,44 % de la población. Para el siglo XVII no disponemos de una cifra exacta pero todo parece indicar que descendió ligeramente en la primera mitad del siglo XVII para declinar vertiginosamente a partir de la guerra de Portugal y, sobre todo, desde la gran epidemia de 1649. (Santos Cabota, 1997: 501)

14 En Sevilla no se ha estudiado en su globalidad más que en la Baja Edad Media, pero todo parece indicar que en los siglos XVI y XVII se movió entre el 4 y el 7 % de la población total. En 1565 vivían en todo el arzobispado Hispalense unos 429.362 habitantes –actuales provincias de Huelva y Sevilla, más algunas partes de Cádiz y Málaga- y unos 14.670 esclavos, es decir el 3,41% de la población (Domínguez Ortiz, 1952:376-377), también citado en (Philips, 1990: 235). En la ciudad de Cádiz se movió en cifras parecidas aunque con picos máximos en los que representó más del 15% de la población total (Stella, 2000: 48-58), mientras que en Granada fue sensiblemente inferior. Aunque hubo picos como el de 1571 en que se situó en el 14% de la población a nivel global estuvo en torno al 3% en el siglo XVI y en torno al 2% de media en el Antiguo Régimen. Sobre el caso granadino véase el magnífico estudio de (Martín Casares, 2000: 115).

15 En el caso de Zafra, donde hubo un importantísimo mercado esclavista, el porcentaje medio de esclavos bautizados hasta 1700 estuvo en torno al 3,1 o 3,2 % (Periáñez, 2008: 19), cifra que con seguridad habría que bajar en torno al 2% si incluyésemos la centuria decimoctava. En Mérida el porcentaje se situó a lo largo del siglo XVI en el 3,37 % (Ballesteros Díez, 2006: 66), cifra ligerísimamente inferior a la que encontramos en Tierra de Barros. Para Llerena sólo sabemos que en 1571 el 7,63% de los confirmados fueron esclavos (Ibídem: 64). Sin embargo, el dato no es significativo porque las cifras de confirmados variaban mucho. De hecho, en Tierras de Barros encontramos años en los que no se confirmó ninguno y otros en los que la cifra se disparó al 7 u al 8% del total. En Badajoz entre 1550 y 1699 el porcentaje de esclavos bautizados fue muy inferior al de Tierra de Barros, se decir, del 1,2%. Concretamente se bautizaron 51.435 personas de las que sólo 655 correspondieron a esclavos. (Cortés, 1990: 165-178). En localidades más pequeñas como Barcarrota y Salvaleón las cifras se situaron en el 2,05 y el 0,62 respectivamente (Álvaro Rubio, 2005: 48), mientras que en Jerez de los Caballeros rondó el 2,3% (Periáñez, 2008: 19).

16 En la provincia de Cáceres la esclavitud tuvo una menor implantación que en la de Badajoz. Así, mientras en Miajadas el porcentaje estuvo en torno al 1,1%, en Cáceres solo para el siglo XVI el porcentaje se limitó al 1,3%. Véanse los trabajos de (Naranjo Sanguino, 2000) y (Periáñez, 2003).

17 En Solana de los Barros se bautizaron 57 esclavas frente a 54 esclavos mientras que en Villafranca de los Barros lo hicieron 378 niñas frente a tan sólo 357 niños.

18 Según Rocío Periáñez, a nivel global se vendieron en extremadura un 54,1% de esclavas frente a tan solo un 45,9% de esclavos. (Periáñez, 2008: 105).

19 No en todos los casos era así; por ejemplo, en Villalba, Lucía nació el 22 de junio de 1620 y no bautizó a su primer hijo hasta el 13 de octubre de 1640, cuando tenía los veinte años cumplidos.

 

20 Según Aurelia Martín, autora de un magnífico estudio sobre la esclavitud en Granada, era mucho más rentable comprar un esclavo adulto que utilizar una esclava para que lo procrease (2000: 251).

21 Leyenda: 1: Solana de los Barros; 2: Santa Marta; 3: Villalba de los Barros; 4: Puebla del Prior; 5: Villafranca de los Barros; 6: Palomas; 7: Ribera del Fresno y 8: Almendralejo. Para esta última localidad, por falta de tiempo, sólo hemos analizado los bautizos de esclavos de los siglos XVI y XVIII.

22 José Antonio Ballesteros analizó la estacionalidad de los nacimientos en las parroquias de Santa Olalla y Santa María de Mérida en el siglo XVI y apenas apreció coincidencias. El autor lo intentó explicar en base a una mayor presencia de moriscos en la primera de ellas que distorsionaba los períodos conceptivos (Ballesteros Díez, 2002: 955-956). En otro estudio sobre la esclavitud en Salvaleón y Barcarrota apenas se aprecian coincidencias en la estacionalidad de los bautizos (Álvaro, 2005: 58-59). Tampoco son exactamente coincidentes los resultados de estas dos pequeñas villas y los de Tierra de Barros.

23 En general, se bautizaban más o menos una semana después de su nacimiento, aunque eso sí siempre que no peligrase la vida del infante, en cuyo caso recibía las aguas justo en el momento de nacer. En este caso se llamaban aguas del socorro y se impartían cuando había extrema necesidad en la misma casa donde había nacido.

24 A conclusiones similares llegó Antonio Carretero en su estudio sobre la natalidad Moderna en Fuente del Maestre (Carretero Melo, 2001: 82-83).

25 Hemos excluido los nombres de los padres porque no siempre sabemos si se trata o no de la misma persona. La leyenda es la siguiente: 1: Puebla del Prior; 2: Solana de los Barros; 3: Villalba; 4: Santa Marta; 5: Aceuchal; 6: Villafranca de los Barros; 7: Ribera del Fresno; 8: Palomas y 9: Almendralejo. En el caso de esta última localidad, por falta de tiempo, sólo hemos contabilizado los esclavos del siglo XVI y del XVIII.

26 No hemos tenido en cuenta los nombres de las madres para evitar confusiones. La leyenda es la siguiente: 1: Puebla del Prior; 2: Solana de los Barros; 3: Villalba; 4: Santa Marta; 5: Aceuchal; 6: Villafranca de los Barros; 7: Ribera del Fresno; 8: Palomas y 9: Almendralejo. Para esta última localidad sólo hemos contabilizado los nombres de los esclavos de los siglos XVI y XVIII.

27 En Barcarrota fueron por este orden: María, Isabel, Catalina y Ana, mientras que en Mérida en el siglo XVI, fueron María, Isabel Catalina, Juana y Ana. (Álvaro Rubio, 2005: 115; Ballesteros Díez, 2004b: 32-33)

28 Baste con recordar el nombre completo de la heroína andaluza Mariana Pineda: Mariana, Rafaela, Gila, Judas Tadea, Francisca de Paula, Bernarda y Cecilia de Pineda Muñoz. En Tierra de Barros encontramos nombres aún más amplios como el de una niña bautizada el 12 de abril de 1745 en la parroquia de Ribera del Fresno: Isabel, Antonia, Manuela, Josefa, Inés, Lorenza, Leonor, Aurora, Ramona, Venancia y Tadea, hija de Bartolomé Fernández Salamanca y de Olalla Galeano. C.C.S.A. Película 466. Entre las esclavas, encontramos numerosos nombres compuestos como Maria Manuela Rosa del Espíritu Santo, María de la Columna Josefa, Alonso José Jorge o María Antonia Felipa.

29 Los casos se cuentan por decenas por lo que referiremos sólo algunos de ellos: en Villalba de los Barros encontramos a Isabel Guerrera, esclava de Diego Guerrero, Ana Becerra esclava de Ana de la Barrera, viuda de Diego Becerra y a María Guerrero, esclava de Juan Sánchez Guerrero. En Aceuchal a Elvira Sanguino, esclava de Esteban García Sanguino, Inés Macías, esclava del padre Juan Macías, María Vaquera, esclava del clérigo Juan Vaquero, otra esclava María Vaquero, esclava de José Vaquero y Catalina Gutiérrez, esclava del presbítero Juan Gutiérrez.

30 En un estudio sobre la onomástica de los esclavos en Cáceres, Llerena y Jerez de los Caballeros, los nombres mas frecuentes de las esclavas eran los de María, Ana, Isabel y Francisca por este orden, mientras que los masculinos eran Juan, Francisco, Antonio y Pedro. (Periáñez, 2010: 225-226). Con alguna pequeña variación en el orden, coinciden más o menos con los calculados por nosotros para Tierra de Barros.

31 Un buen número de los vendedores proceden de Badajoz; de hecho, el 20 de febrero de 1630 Pedro Rodríguez de León, vecino de Badajoz, dio poderes a Juan Rodríguez Márquez para vender a su esclava Eufemia y a su hijo en esa ciudad o en Sevilla o donde quisiese. Sin embargo, al final ni en Badajoz ni en Sevilla sino en Almendralejo donde formalizó su venta al regidor perpetuo Alonso Macías Fernández. Archivo Municipal de Almendralejo (en adelante A.M.A.), Escribanía de Alonso Ortiz Cabezas 1630, fols. 85r-86v. Cinco años después el cura de Badajoz, Pedro de Balsera, con poderes del licenciado Luis de Escobedo se personó en Almendralejo para vender un esclavo de 13 años a Rodrigo Sánchez Rengel, vecino de esta villa. Carta de venta de esclavo, Almendralejo 22 de abril de 1636. A.M.A., Alonso Ortiz Cabeza 1636, fols. 84r-84v.

32 El 18 de agosto de 1636 Antonio de Fonseca, vecino de Villanueva del Fresno, vendió una esclava, llamada Lucrecia, a Olalla Macías, viuda, vecina de Almendralejo. A.M.A., Escribanía de Alonso Ortiz Cabeza 1636, fols. 161r-162r. El 29 de abril de 1637 el clérigo de Fuente del Maestre Juan López Sayazo, con poderes de su cuñado, Juan López Sayago de Bolaños, vecino de la misma villa, vendió en Almendralejo una esclava llamada Ana a otro presbítero local, Alonso de Saavedra Cano Villalobos. A.M.A. Escribanía de Alonso Ortiz Cabezas 1637, fols. 105r-106r. El 30 de diciembre de 1645 Alonso Pachón, vecino de la Puebla de Sancho Pérez, dio poder al clérigo Juan de Aguilar Asensio para vender en Almendralejo una esclava de color tinta atezada, alta de cuerpo, llamada Clara. A.M.A. Escribanía de Gabriel de Robles 1646, fols. 11r-12v.

33 Los comerciantes sevillanos se acercan a Tierra de Barros no sólo para vender sino también para comprar. El 15 de abril de 1635 el sevillano Juan Díaz de Rojas compró en Almendralejo un esclavo negro de 20 años por 115 ducados a Gonzalo Ortiz Higuera, vecino de la capital de Tierra de Barros. A.M.A. Alonso Ortiz Cabeza 1635, fols. 124v-125v.

34 Carta de venta de esclava, Almendralejo 6 de octubre de 1631. A.M.A. Escribanía de Alonso Ortiz Cabeza 1631, foliación perdida.

35 El 26 de febrero de 1753 se bautizó en la parroquia de Almendralejo Pedro Dionisio hijo de una esclava llamada María de Jesús, propiedad de Elvira Villalobos y Moscoso. El cura tuvo a bien hacer la siguiente anotación referida a la madre del niño: esclava natural de Angola, bautizada en Lisboa en la Corte. C.C.S.A. Película 369.

36 El 11 de marzo de 1580 Juan de Melgar, vecino de Villalba de los Barros, protocolizó ante escribano la venta en Carmona (Sevilla) de un esclavo llamado Marcos, mulato de 13 o 14 años a Alonso Gómez, vecino de esta última localidad por un precio de 605 reales. Archivo de Protocolos de Carmona, escribanía de Pedro de Hoyos 1580, fols. 338r-39r.

37 Por ejemplo, Felipa, una negra tinta de 24 años se vendió en 1645 por 800 reales; Isabel, una mulata de 36 años, se vendió, en 1650, por 850 reales y Ana, otra mulata amembrillada de 21 años se vendió en 1637 por más de el doble, es decir por 1.700 reales. A.M.A. escribanías de Alonso Ortiz Cabezas 1637, fols. 105r-106r., Gabriel de Robles 1645 s/f, y Alonso Gabriel de León 1650, fols. 1192r-193r.

 

38 Para el caso de Almendralejo fue verificado ya por (Zarandieta, 1993: I, 347) y para Extremadura en general por (Periáñez, 2009: 199)

39 Por ejemplo, el 25 de agosto de 1595 el bachiller Lucas Ortiz, clérigo presbítero de Almendralejo, concertó con Gonzalo González, vecino de la misma localidad, la compra por 100 ducados en reales de una esclava de color mulata blanca, llamada Leonor de 23 años. A.M.A. Protocolo 1, fols. 293v-294v. El 29 de abril de 1637 el presbítero Alonso de Saavedra Cano Villalobos, compró otra esclava llamada Ana por 1700 reales a Juan López Sayago, clérigo presbítero de Fuente del Maestre. A.M.A. Escribanía de Alonso Ortiz Cabeza 1637, fols. 105r-106r.

 

40 Carta de venta de la esclava Lucrecia, 18 de agosto de 1636. A.M.A. Escribanía de Alonso Ortiz Cabeza 1636, fols. 161r-162v.

41 Concretamente el 24 de julio de 1730 bautizó a su hijo Manuel y el 4 de diciembre de 1735 a Rosalía. Probablemente el padre de los niños era el esclavo Antonio González con quien finalmente se desposaría en 1737.

42 Hay alusiones a este proceso en (Pérez Márquez, 1984: s/p). Una fotocopia del documento original, conservado en el archivo de la iglesia parroquial de Santa Marta, me fue facilitada amablemente por mi amigo y archivero de dicho repositorio Camilo Domínguez.

43 Libros de bautismo de la parroquia de Villalba de los Barros. C.C.S.A., película 478.

44 Libros de entierro de la parroquia de Santa Marta. C.C.S.A., película 488, ítem 15.

45 Testamento de Alonso Nieto, Almendralejo 15 de noviembre de 1644. A.M.A., Escribanía de Gabriel de Robles 1644, fols. 608r-612v.

46 Libro de Bautismo Nº 3 (1698.1759), fol. 16r. C.C.S.A., película 483.

47 Por ejemplo, el 28 de agosto de 1716 Inés fue enterrada en Aceuchal después de haber dado a luz, a su hijo Sebastián.

48 En 1647 se confirmó una tal Dominga, eslava de María Gutiérrez, en 1652 Ana, esclava de Juan Lavado, y el 18 de marzo de 1732 los siguientes: Antonia de los Santos, esclava de Juan García Ortiz, familiar del Santo Oficio de la Inquisición; Josefa, María, Ambrosio, Estefanía y Rufina, hijos de Isabel de Umbría, esclavos de Leonor de la Barrera, viuda de Diego Becerra; Francisco Esteban, esclavo de Juan Sánchez Jimena y familiar del Santo Oficio; Miguel, esclavo de Cristóbal de Contreras y de su mujer; y finalmente Jerónimo, Brígida, Rafaela y Teresa, esclavos de Francisco Marroquín y de su esposa, María de Porras. C.C.S.A., películas 478-479.

49 En 1577 se confirmaron en Aceuchal los siguientes esclavos: Olalla, Francisco, Felipa, María, Rodrigo y Jerónima. Mientras que en 1599 se bautizaron: Sebastián, Magdalena, Águeda, Ana, Elvira, Pedro, Isabel, Francisca, Sebastián, Luis e Isabel. En 1608, María, esclava de Olalla Macías; Juan, esclavo de Esteban García Sanguino; Leonor, esclava de Juan del real; Ana esclava de Alonso ¿?; María esclava de Juan de Cuéllar y catalina, esclava del licenciado Juan Ortiz, cura. En 1613 dos esclavos de nombre Juan, uno del licenciado Juan Ortiz y el otro de Alonso Durán. En 1628: dos esclavas de Pedro Macías llamadas Francisca e Isabel y Juan, esclavo de Hernando Cortés. En 1652: Ana esclava de Juan Lavado, Alberto, hijo de Magdalena, esclava de Juan Lavado.

50 El 16 de marzo de 1732 se confirmaron 7 esclavos de un total de 397, es decir, el 1,76%. Libros de Bautizos de Santa Marta. C.C.S.A., Películas 484 y 485.

51 En 1564 un esclavo de un total de 45; en 1573 una esclava de un total de 122; en 1577 dos esclavas de un total de 39; en 1599 dos esclavas y dos esclavos de un total de 101; en 1608 tres esclavas de un total de 75; en 1693 una esclava y un esclavo de un total de 55; y en 1723 se confirmaron 106 personas no figurando entre ellos ningún esclavo. Libros de bautismo de la parroquia de Puebla del Prior. C.C.S.A., Película 474.

52 C.C.S.A. Película 367.

53 El 13 de septiembre de 1564 se confirmaron 25 esclavos y libertos de un total de 407; el 4 de mayo de 1577, 15 de 163; en 1578, 7 de 110; el 16 de enero de 1587, 41 de 517; del 7 al 11 de julio de 1662, 42 esclavos de un total de 965; y el 224 de julio de 1689 20 de un total de 248. C.C.S.A., Película 423.

54 José Antonio Ballesteros detectó un aumento del número de confirmados varones con respecto al de mujeres en Mérida en el siglo XVI. Dado que se bautizaban más niñas interpretó que había una mayor mortalidad femenina. Dicho fenómeno no lo detectamos nosotros en el caso de Tierra de Barros, pues, por ejemplo en Villafranca de los Barros las esclavas confirmadas supusieron el 53,4% del total de esclavos.

55 Libro de defunción de la parroquia de San Pedro de Aceuchal Nº 6 (1746-1770), fol. 9v. C.C.S.A., Película 498, fol. 9v.

56 Por citar un caso concreto, Joaquín Álvaro en su estudio sobre la esclavitud en Barcarrota y Salvaleón localizó 482 partidas de bautismo y tan solo 93 partidas de defunción. (Álvaro, 2009: 48 y 59). Es cierto que la cronología de los libros de bautismos es en el caso de esas villas bastante más amplia que las de los defunción, pero esa contingencia no explica tan drástica diferencia. No menos claro es el caso de Puebla de la Calzada que en el siglo XVIII se bautizaron 23 esclavos y sólo se enterraron 4. (García Cienfuegos, 1999: 47 y 2001: 26-27).

57 Por ejemplo, el 1 de septiembre de 1721, Luis Cañamero, vecino de Aceuchal, financió una misa cantada y 40 rezadas por el alma de su esclava María. Igualmente, una década antes, concretamente el 4 de enero de 1711, la esclava Vicencia de los Santos fue enterrada, costeándole su dueño, Pedro Becerra, muna misa cantada y 30 rezadas. Seis años antes, concretamente el 23 de junio de 1704, Juan Rangel costeó 50 misas rezadas por el alma de su esclava María. C.C.S.A., película 498.

58 Hubo alguna excepción; concretamente, en la pequeña villa de Puebla del Prior se bautizaron 20 hijos legítimos de un total de 88 lo que nos daría un porcentaje de legitimidad del 22,72%. Sin embargo, dio la casualidad que de los tres matrimonios legítimos de esclavos, dos de ellos tuvieron seis vástagos y el otro siete.

59 Los casos se cuentan por centenares; citaremos sólo algunos de ellos: en 1647 Juana Sánchez Ortiz, vecina de Almendralejo, viuda de Francisco Ortiz Caballero, declaró en su testamento que era su voluntad que su esclava Isabel quedase libre tras su muerte. Y ello por los buenos servicios que de ella recibió. Testamento de Juana Sánchez, Almendralejo 12-III-1647. A.M.A. Escribanía de Alonso García de León 1647, fols 31r-32v. En 1652, el licenciado Alonso de Saavedra Cano y Villalobos, presbítero de Almendralejo, liberó a su esclava mulata Juana Cano, de catorce años, porque tiene ruego, amor y voluntad por haber nacido en su casa y criado le quiere dar libertad. Carta de libertad otorgada a Juana Cano, mulata blanca de 14 años, Almendralejo, 26 de junio de 1652. A.M.A. Alonso Ortiz Cabezas 1652, fols. 38r-38v. Era hija de Ana, una esclava mulata que había comprado por 1700 reales el 29 de abril de 1637. Por cierto, que se trata del mismo que dotó al hospital de pobres de la villa con 33.000 reales de renta anual. (Zarandieta, 1993: II, 464). En 1665, Juan Ruiz Nieto y Pedro Esteban Nieto Guerrero formalizaron una carta de ahorría a favor de Diego y Fernando Ortiz. Al parecer, su prima hermana, María Esteban de Nieto, esposa de Pedro Martín Rengel, los quería liberar pero murió finalmente abintestata. Por ello, tras conseguir la autorización de la otra heredera, Elvira Nieto, monja profesa en el convento de Concepción de Almendralejo, otorgaron la libertad a los dos esclavos. Carta de ahorría otorgada por Elvira Nieto, Almendralejo 9 de diciembre de 1665. Carta de ahorría otorgada por Juan Ruiz Nieto y Pedro Esteban Nieto, Almendralejo 18 de diciembre de 1665. A.M.A. Diego de Robles 1665, fols. 361r-361v y 415r-415v.

60 Así por ejemplo, la almendralejense Juana Martín, en su testamento fechado el 6 de septiembre de 1636 no sólo liberó a su mulata María sino que le dio su cama en que duerme y sus vestidos y manto y saya y un telar y un torno y seis fanegas de trigo. A.M.A. Escribanía de Alonso Ortiz Cabezas 1636, fols. 179r-181r. Asimismo Isabel Hernández Aparicio en su testamento, fechado el 3 de agosto de 1646, liberó a su esclava María Hernández de 4 ó 5 años dejándole numerosos enseres: una cama de nogal, dos colchones, 4 sábanas, 2 cobertores, 4 almohadas, una caldera, un badil con morillo, un caldero, dos sillas imperiales, una basquina, dos cotillas, una saya, un manto, unos manteles, unas enaguas y dos camisas. Como era menor de edad pidió que se depositasen en poder de su sobrino Jusepe Hernández, quien además se debía encargar de adoctrinarla. A.M.A. Escribanía de Alonso García de León 1646, fols. 211r-214r.

61 Testamento de Leonor de Alvarado y Mendoza, Almendralejo, 16 de mayo de 1662. A.M.A. Andrés de Herrera 1662, fols. 141r-145v.

62 Fernando Becerra liberó en 1646 a Catalina, su esclava, de dos años, hija de María Mexía, esclava que fue de Pedro Mexía de Chávez. Carta de ahorría, Almendralejo 7 de enero de 1646. A.M.A. Escribanía de Gabriel de Robles 1646, fols. 17r-17v.

63 No fueron muy frecuentes casos como el del presbítero de Aceuchal Álvaro Ortiz, quien en 1700 pagó los 2.000 reales en que se tasó la libertad del esclavo Juan Navarro, propiedad de Juan José de Chávez y su mujer. (Periáñez, 2009: 485). Desconocemos la vinculación que existía entre el presbítero y el esclavo liberado.

64 Eso le pidió en su testamento Juana Macías Nieto a su marido por el amor que tenía a su esclava a quien había criado en su casa. Almendralejo, 23 de marzo de 1646. A.M.A. Alonso García de León 1646, fols. 208r-209v. También Leonor Ortiz de Parada, mujer de Juan Esteban Nieto Buenavida, pidió en su testamento que su esclava Isabel, de 8 años, sirviese a su hijo Juan Esteban Nieto, con la condición de que si éste muere sin sucesión quede libre, Almendralejo 20 de julio de 1650. A.M.A. Alonso García de León 1650, fols. 295r-296v.

65 Así, por ejemplo, Alonso Nieto en su testamento fechado el 15 de noviembre de 1644 dispuso la venta de su esclavo mulato Bernabé, mientras que otra mulata llamada Ana y su hija María permanecerían como esclavas en servicio de su viuda. A.M.A. Escribanía de Gabriel de Robles 1644, fols. 608r-612v.

66 Las ahorrías no siempre eran altruistas y conocemos casos flagrantes tanto en España como en América. Por poner un ejemplo llamativo, en 1678 fue juzgado Nicolás Pérez, zapatero avecindado en Santo Domingo, por haber comprado la libertad de la mulata Ana María Mosquera a cambio de que secretamente ésta le prestara sus servicios más íntimos durante ocho años. (Moreta Castillo, 2010: 183)

67 Por poner unos ejemplos, en 1612 se otorgó carta de libertad a favor de Juan esclavo de 28 años, de color negro, por 1.430 reales que se comprometieron a pagar ciertos vecinos en varios plazos. A.M.A. Protocolo 3, Rodrigo Sánchez 1612, fols. 364r-364v. Aquel mismo año Juan Alexandre, esclavo negro fue liberado por 130 ducados, gracias al compromiso de un grupo de personas, Almendralejo 26-8-1612. A.M.A. Rodrigo Sánchez 1612, Prot. 3, fols. 365r-365v. En 1619, Juan de Oliva y Álvaro García, hermanos, declararon que su padre Álvaro García en su testamento mandó liberar a Francisco Ortiz, su esclavo, de 29 años y de color mulato, previo pago, eso sí, de 50 ducados. Como los abonó, los hermanos se vieron obligados a otorgar carta de pago y de ahorría, Almendralejo, 9-II-1619. A.M.A. Alonso Ortiz Cabezas 1619, protocolo 6. En 1625, el alcalde ordinario de Almendralejo Pedro Fernández Hidalgo recibió 70 ducados de parte de su mulato Rodrigo Merchán, casado y residente en Antequera por la obtención de su ahorría. Carta de libertad otorgada por Pedro Fernández Hidalgo, Almendralejo, 18 de julio de 1625. A.M.A. Escribanía de Alonso Ortiz Cabezas 1625, fols. 257r-258r.

68 A.M.A. Rodrigo Sánchez 1612, Prot. 3, fols. 367r-367v

69 Según Francisco Zarandieta el 66,7% de los esclavos ahorrados en el siglo XVII en Almendralejo lo hicieron durante la Guerra de Portugal, lo cual relaciona con las dificultades económicas que pasaban sus dueños (1993:I, 361).

70 Testamento de Gómez Golfín de Figueroa, Almendralejo 24 de septiembre de 1662. A.M.A. Escribanía de Gabriel de Robles 1662, fols. 259r-261v.

71 Así figura en la partida de bautismo de Ana, fechada en Villafranca de los Barros el 17 de abril de 1644, en la que se dice que era hija de María, liberta esclava que fue de Álvaro Sánchez Guerra. No menos clara es otra partida fechada en la misma localidad el 28 de octubre de 1754 en que se dice que Pedro era hijo de Francisco Julián liberto esclavo de doña María Antonia y de Bárbara María. C.C.S.A. Películas 423 y 424.

72 Libros de bautismo de la parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Ribera del Fresno. C.C.S.A., Película 465.

73 En Ribera del Fresno se bautizó el 28 de marzo de 1676 una niña llamada Tomasa, hija de la mulata liberta Isabel de Caro, criada de Gómez Gutiérrez de Sotomayor. C.C.S.A. Película 465. Parece obvio que bastaba con sustituir la palabra esclava por criada para regular la nueva situación jurídica del antiguo esclavo. En la praxis su situación socio-laboral debió variar muy poco.

74 En los testamentos se solía recoger alguna manda a favor tanto de los esclavos como de los libertos y de los criados. María Esteban de Nieto, mujer de Pedro Ortiz, en su testamento otorgado en Almendralejo el 23 de julio de 1650 dejó una fanega de trigo a su liberta María. A.M.A. Alonso García de León 1650, fols. 299r-302r.

75 No olvidemos que prácticamente hasta el siglo XX muchos historiadores españoles elogiaron la medida como benigna y necesaria. Por ejemplo, el ilustre historiador Marcelino Menéndez Pelayo destacó la medida no sólo como conveniente sino también necesaria para acabar con el odio de razas y lograr la unidad de religión, de lengua y de costumbres. (1982: 381).

76 Las cifras varían ligeramente de un autor a otro, simplemente por errores en sumas de vecinos y personas. (Janer, 1857: 348-349; Mayorga, 2009: 68 y Miranda, 2009: 138). En otro estudio se señalan 12.776 pero porque contabilizaron 4.800 hornachegos cuando en realidad sabemos que sólo se exiliaron 2.500. (Hernández Bermejo, 1995: 117).

77 Los últimos moriscos de Magacela se embarcaron en Málaga camino de Italia. (Miranda Díaz, 2005: 116-117).

78 En Zafra, por ejemplo, el último morisco nació en 1616. (Cortés, 1981: 9).

79 Por citar un solo caso, en 1584 las 86 familias moriscas que vivían en Callosa d`En Sarriá, en el reino de Valencia, pasaron a Berbería. La localidad quedó desierta.(Lapeyre, 2009: 58).

80 Libros de bautismo de Ribera del Fresno 1548-1716. C.C.S.A., película 465.

81 En la tardía fecha de 1740, Manuel Canecí Acevedo escribió que en Valladolid y en otras ciudades había muchos moriscos que se habían quedado ocultos y disfrazados. (Dadson, 2007: 793).

82 La permisividad de la sociedad para elegir el apellido -paterno, materno o cualquier otro- permitió a muchos moriscos crearse una nueva identidad a su antojo, facilitando su integración en una sociedad marcadamente casticista como la española. (Testón, 2010: 89-90).

83 Parroquia de Santa María Magdalena de Solana de los Barros, Libro de Bautismo 1º (1548-1608), fol. 113v. C.C.S.A., película 483.

84 Libros de bautismo de la parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Ribera del Fresno. C.C.S.A., película 465.

85 El 3 de diciembre de 1543 bautizaron a una criada suya, al parecer cristiana, llamada Leonor. Bautismos de la parroquia de Santa María de la Purificación de Villalba (1542-1549). C.C.S.A., Película 478.

86 (Fernández Nieva, 1973: 69-73; Lapeyre, 2009: 151).

87 Concretamente el 4 de febrero de 1572 recibió sus primeras aguas María, hija de Juan Martín, morisco, y de su mujer Catalina Martín. C.C.S.A. Película 367.

88 Fuentes: Libros de Bautismo de la Iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Solana de los Barros: Libro 1 (1548-1608), Libro 2 (1610-1698), Libro 3 (1698-1759) y Libro 4 (1759-1812). C.C.S.A., película 483.

89 C.C.S.A., Películas 491-492.

90 Bautizo de Leonor, hija de padres desconocidos, criada de Francisca Muñoz, morisca, Villalba de los Barros, 3 de diciembre de 1543. Libro de bautismos de la parroquia de la Purificación. C.C.S.A., película 478.

91 C.C.S.A., película 423.

92 Concretamente la partida decía así: Juana, esclava de Diego Martín Arcal, convertida de la secta de Mahoma a nuestra fe católica, la cual de su voluntad y gana recibió el santo bautismo, siendo instruida y enseñada en la fe católica por el dicho cura en la manera en que según su poca capacidad fue posible. C.C.S.A. Película 423.

93 Libros de Bautismos de la iglesia de la Puebla del Prior. C.C.S.A., película 474.

94 Concretamente, Isabel Hernández bautizó a sus hijos Diego y María en 1576 y en 1581 respectivamente; el matrimonio formado por Álvaro Jiménez y María Hernández bautizaron a su hijo Pedro en 1577; Alonso y Catalina Hernández bautizaron en 1575 a su hija Magdalena y en 1578 a María; En ese mismo año de 1578 Leonor Rodríguez puso aguas a Sebastián; Diego Hernández, morisco y su esposa la portuguesa Ana González bautizaron en 1588 a su hija María, en 1591 a Ana y en 1592 a Diego; Lorenzo García y Leonor García, moriscos, bautizaron en 1588 a Juan; Lorenzo y María Hernández, moriscos, bautizaron en 1589 a Catalina; y Miguel Sánchez y María Hernández, moriscos bautizaron en 1590 a su hija María; Alonso Hernández, morisco, e Inés Vázquez, su mujer, bautizaron en 1592 a Elvira; Álvaro Marín, morisco y su esposa Luisa Hernández bautizaron en 1592 a Isabel; Y Diego García, morisco, y María Serrana bautizaron en 1597 a María. C.C.S.A., película 453.

95 Libros de defunción de la parroquia de Santa Marta. C.C.S.A., película 488.

96 Francisco González e Isabel Morisca o Marisca Sánchez, hija esta última de José Marisca Jacob, que bautizaron el 25 de diciembre de 1778 a un hijo llamado Juan y el 14 de enero de 1782 a una hija llamada Francisca Juliana. El 3 de junio de 1782 Francisco Marisca, hijo de Manuel Marisca, bautizó a una hija suya llamada Juana María. C.C.S.A., película 462.

97 En Fuente del Maestre hemos detectado la presencia, en 1574, de dos gitanos, un tal Flores y su hermano que trabajaban como albañiles en la ermita de San Juan, a las órdenes de los maestros Morgado y Diego Gómez. A.H.P.B., Libros de visita de la Orden de Santiago Nº 1012-C, T. II, fol. 710. (Datos facilitados gentilmente por mi amigo e investigador Juan Miguel Fernández Sánchez).

98 Pleito por la libertad del indio Francisco, propiedad de Juan Ortiz Corrales, vecino de Almendralejo. AGI, Justicia 1022, N. 4, R. 1. Cit. en (Mira Caballos, 2000: 76).

99 Por citar algunos casos concretos: el 12 de septiembre de 1701 el matrimonio de flamencos, formado por Antonio Prodel y María Teresa Mader (sic) bautizaron a su hija María Teresa en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Ribera del Fresno. C.C.S.A. Película 465. En noviembre de 1735 se desposaron en Hornachos el irlandés Juan Brahun (sic) y la hornachega María Luisa Alberto. C.C.S.A. Película 453. En 1736 una tal María de Botietal, natural de Nápoles, bautizó en la parroquia de Ribera del Fresno a una hija suya. C.C.S.A. Película 466.

100 Eric Hobsbawm sostenía que la esclavitud a medio y largo plazo limitaba la evolución económica por lo que llevaba implícita su propia destrucción (1979: 46)

101 La esclavitud fue reprobada ya por San Pablo quien afirmó que todas las personas eran iguales a los ojos de Cristo. Desde la Baja Edad Media en general la actitud de la Iglesia cambió permitiendo la esclavitud incluso de los cristianos (Ridao, 2004: 36-37). Sin embargo, a lo largo de la Edad Moderna hubo toda una serie de personas combativas con la institución como el padre fray Bartolomé de Las Casas, Tomás de Mercado, fray Bartolomé Frías de Albornoz y, ya en el siglo XVII, el Capuchino fray Francisco José de Jaca.

102 En el lance, Diego Hernández Corrales resultó manco de su brazo izquierdo. El esclavo fue encarcelado pese a la certeza de la víctima de que éste actuó por mandato, orden y consentimiento de su dueño. Al final, la victima y el dueño del esclavo pactaron la liberación de éste a cambio de un pago a favor de la víctima de 600 reales y 10 fanegas de trigo anuales mientras viviese. Concordia firmada entre Diego Hernández Corrales y Sebastián Becerra Nieto El Mayor, Almendralejo, 18 de marzo de 1637. A.M.A., Escribanía de Alonso Ortiz Cabeza 1637, foliación perdida.

103 Isabel Rangel del Busto, vecina de Almendralejo, dejó en su testamento, fechado el 8 de abril de 1665, 6 misas rezadas por las ánimas de los esclavos de mi casa que son difuntos. AMA Gabriel de Robles 1665, fols 57r-58v.

104 Domingo Hernández, vecino de Almendralejo, en su testamento fechado el 22 de junio de 1651 se mostró así de generoso con una esclava que lo asistió en su enfermedad: “Mando a Ana Guerrera, esclava del licenciado Alonso de Saavedra Cano, presbítero, vecino de esta villa, todos los bienes y dinero que se hallaren ser míos que están en las casas de la morada de Juana Domínguez, viuda de Baltasar Ortiz Novillos, excepto la ropa de mi vestir y armas que tengo porque éstas no se las mando. Y esta manda le hago por las buenas obras que de ella he recibido y porque acude a mi enfermedad. A.M.A., Escribanía de Alonso García de León 1651, fols. 333r-334v.

105 C.C.S.A., películas 478, 484 y 491. Los datos de Almendralejo proceden de (Zarandieta, 1993: I, 327)

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          La presencia de extremeños en las dos primeras travesías colombinas fue notable. En esta entrada anotamos los nombres que conocemos a día de hoy con la idea de que posibles lectores puedan ir completando los datos aquí ofrecidos.

En el primer viaje colombino tenemos localizados los siguientes extremeños:

 

 

CUADRO I

EXTREMEÑOS EN EL PRIMER VIAJE COLOMBINO1

 

NOMBRE

NATURALEZA

BREVE BIOGRAFÍA

Diego de la Jara y Torpa

Badajoz

Natural de Badajoz, parece ser que era soldado y que participó en las guerras de Italia y en la de Granada. Se embarcó en Palos con Cristóbal Colón en su primera aventura descubridora. Fue, por tanto, testigo de excepción del primer avistamiento de tierra americana, la paradisíaca isla de Guanahaní. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte que llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El badajocense fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Todos ellos murieron al poco tiempo a manos de los indios, convirtiéndose así en las primeras víctimas de la conquista.

 

Pedro Corbacho

Cáceres

Natural de Cáceres, participó en el primer viaje colombino. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte que llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El cacereño fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Pues, bien, los 39 murieron al poco tiempo a manos de los indios.

 

Diego de Tordoya

Cabeza de Vaca

(Badajoz)

Natural de la villa badajocense de Cabeza de Vaca, participó en el primer viaje colombino. Cuando Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en un fuerte al que, como es bien sabido, llamaron Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El talaverano fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana. Todos ellos murieron asesinados por los indios.

 

Juan de la Cueva

Castuera (Badajoz)

Natural de la villa de Castuera (Badajoz), estuvo presente en la tripulación del primer viaje colombino. Cuando el Almirante Cristóbal Colón se dispuso a regresar a España, dejó una parte de su tripulación en el fuerte Navidad, construido con los restos de la nao Santa María. El castuerano fue uno de los que se quedó, junto con otros 37 españoles más, a las órdenes del capitán cordobés Diego de Arana.

Pues, bien, los 39 murieron al poco tiempo a manos de los indios, convirtiéndose así en las primeras víctimas del proceso conquistador.

 

Juan Morcillo

Villanueva de la Serena (Badajoz)

Natural de Villanueva de la Serena, tomó parte en la gesta del primer viaje colombino. Al igual que otros 38 españoles, quedó en el fuerte Navidad, donde en pocos meses fueron asesinados por los indios. Se convirtió así, junto a sus compañeros, en una de las primeras víctimas de un proceso conquistador que costó la vida a centenares de miles de hombres, sobre todo indios.

 

Juan Patiño

Villanueva de la Serena (Badajoz)

Al parecer había ejercido el contrabando en las costas del sur peninsular, entre Málaga y Argel. En 1492 se enroló con Cristóbal Colón en su primera travesía descubridora. Desconocemos si murió en el fuerte Navidad o si regresó a Castilla con Cristóbal Colón. Para unos murió, junto a los otros extremeños, en el fuerte Navidad, mientras que para otros regresó a Castilla, junto al genovés.

 

Martín de Logrosán

Logrosán (Cáceres)

Cuando decidió embarcarse en Palos junto al Almirante, tenía una larga experiencia comercial y naval en las costas del sur peninsular. Participó junto a otros extremeños en la gesta descubridora del primer viaje colombino. Regresó a la Península con Colón, momento en el que se pierde su rastro para la Historia.

 

Pedro de Talavera

Talavera la Real (Badajoz)

Natural de la entonces aldea de Talavera o Talaveruela, participó de la gesta descubridora del primer viaje colombino. No sabemos exactamente si quedó en el fuerte Navidad o si, por el contrario, regreso con Cristóbal Colón. Mientras Publio Hurtado afirma que murió en el fuerte Navidad, Vicente Navarro del Castillo afirma que regresó con Colón.

 

 

 

 

Otro puñado de extremeños se enrolaron en la segunda travesía colombina que, como es bien sabido, partió del puerto de Cádiz el 25 de septiembre de 1493. Hasta donde tenemos noticias fueron al menos diez, aunque solamente del primer de ellos tenemos algunos datos biográficos.

 

CUADRO II

EXTREMEÑOS EN LA SEGUNDA

EXPEDICIÓN COLOMBINA2

 

NOMBRE

NATURALEZA

BREVE BIOGRAFÍA

Juan Franco

Azuaga (Badajoz)

Sabíamos por los listados de embarque del Segundo Viaje Colombino que viajó en la tripulación un tal Juan Franco, en calidad de trompeta con un sueldo mensual de 1.000 maravedís. Un sueldo que no estaba nada mal, similar al que cobraron los lombarderos y bastante superior a los soldados y grumetes que apenas cobraban 600 maravedís mensuales. Como es bien sabido, estos músicos que tocaban instrumentos de viento eran claves para comunicarse en el mar unas naves con otras. También servían en tierra, junto a los llamados tamborinos para las formaciones de combate. Juan Franco cobró ese salario entre el 20 de septiembre de 1493 y el 11 de junio de 1496 en que regresó a Cádiz. Es decir, sabemos que partió y regreso en la segunda expedición colombina. Lo que no teníamos tan claro era el origen de este Juan Franco, pues no se señala en el listado de pago de la expedición colombina. Pero el 10 de octubre de 1496 otorgó dio poderes a Lope de Ayala para cobrar lo que se le seguía debiendo de su estancia en la armada colombina y declaró ser vecino de Azuaga que es en el maestrazgo de Santiago. Al parecer, en 1497 se reembarcó con destino a La Española, momento en el que le perdemos la pista documental.

 

Lázaro de Cáceres

Cáceres

Se alistó como ballestero con un sueldo de 600 mrv. Al mes

Alonso de Alcántara

Alcántara (Cáceres)

Iba como trompeta, en un documento de noviembre de 1497 se aludía a él como difunto.

Francisco de las Garrovillas

Las Garrovillas (Cáceres)

 

Pedro de Trujillo

Trujillo (Cáceres)

Iba como escudero de a pie con un sueldo de 20 mrv. Diarios

Lope de Alcocer

¿Puebla de Alcocer?

Viajaba como contador de la nao Marigalante con un sueldo de 20 mrv. Diarios.

Gil de Berlanga

Berlanga

Se alistó como espadero con un sueldo mensual de 600 mrv.

Francisco de Llerena

Llerena (Badajoz)

Iba como trompeta con un sueldo de 600 mrv. mensuales.

Ferrand González de Zafra

Zafra (Badajoz)

Iba a bordo como escudero de a pie

Antón Sánchez de Zafra

Zafra (Badajoz)

Viajaba como ballestero

 

Esta es la lista que esperamos ir completando con la ayuda de cuantas personas quieran colaborar.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

 

1 Fuentes: P. HURTADO, Los extremeños en América, Sevilla, Gráficas Mirte, 1992; B. DE LAS CASAS, Historia de las Indias, México, Fondo de Cultura Económica, 1951;G. FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Historia general y natural de las Indias, Madrid, Atlas, 1992; V. NAVARRO DEL CASTILLO, La epopeya de la raza extremeña en Indias, Granada, 1978. M. CUESTA Y M. MURIEL, Atlas Toponímico Extremeño-Americano, Badajoz, Caja de Badajoz, 1989.

 

2 J. VARELA MARCOS y otros: Segundo Viaje de Colón. Nueva documentación. Análisis histórico lingüístico. Valladolid, Seminario Iberoamericano, 1998. J. BONO y C. UNGUETI-BONO: Los protocolos sevillanos de la época del Descubrimiento. Sevilla, Colegio Notarial de Sevilla, 1986. V. NAVARRO DEL CASTILLO, La epopeya de la raza extremeña en Indias, Granada, 1978.

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Andando entre papeles antiguos no deja uno de sorprenderse ante hechos que nos recuerdan lo poco que ha cambiado el comportamiento humano en el transcurso de los siglos. El caso que vamos a narrar en estas líneas ilustra perfectamente esa errónea sensación de que el desfalco y la prevaricación es fruto de la falta de valores de la sociedad actual.

La historia que hoy queremos traer a colación sucedió allá por el día de San Lorenzo de 1617 cuando fue nombrado mayordomo del "hospital y cofradía de la Veracruz" de Badajoz Juan del Estoque Maldonado, que ostento el cargo hasta el mismo día de 1618. Al año siguiente fue denunciado por su sucesor en el puesto, Juan Domínguez, por haber dejado un agujero que éste tasó en un primer momento en poco más de 5.000 reales de vellón.

A partir de este momento comenzó la merecida pesadilla de Juan del Estoque. Tras un largo y sufrido proceso que duró varios años, el licenciado don Benito Esteban, alcalde mayor de la jurisdicción pacense, dictó sentencia condenatoria el 21 de junio de 1622. El acusado fue inmediatamente encerrado en la cárcel pública de la capital y la mayor parte de sus bienes embargados.

Sin embargo, el presunto prevaricador no desistió y continuó reiterando su inocencia, pues, según decía, no existían pruebas fidedignas que demostrase dicha apropiación indebida. Con tales argumentos, y con una actitud que recuerda bastante casos recientes de nuestra justicia, apeló la sentencia a la Chancillería de Granada, siendo aprobada su petición por Real Cédula expedida en Granada el 27 de enero de 1623.

Admitida, pues, la apelación ambas partes otorgaron sus respectivas cartas de poder a los procuradores de causas de la Chancillería granadina. Concretamente el acusado fue defendido por Antonio del Campo y Miguel de Porras, mientras el hospital de la Veracruz otorgó carta en favor del procurador Gaspar de Torres. Las distintas fases del litigio se sucedieron en los meses siguientes, demostrándose en breve la culpabilidad del acusado. Efectivamente Gaspar de Torres presentó un manuscrito en el que constaban nada menos que 19 partidas que habían sido indebidamente "secuestradas" por Juan del Estoque, ascendiendo el total defraudado a 167.866 maravedís, es decir, unos 4.937 reales de vellón. Por tanto se confirmaba la sospecha inicial de Juan Domínguez, que tasó el desfalcó en poco más de 5.000 reales, siendo la cantidad real ligeramente inferior.

Los oidores de la Chancillería de Granada, máximo órgano judicial de entonces, dictaron sentencia firme y definitiva el 3 de agosto de 1623, disponiendo que se devolviesen los bienes embargados a Juan del Estoque Maldonado una vez que hubiese abonado la cantidad que se quedó indebidamente. Y esta es la truculenta historia de Juan del Estoque, una historia muy común en la España del XVII, que tanto recuerda a otras historias mucho más recientes.

 ESTEBAN MIRA CABALLOS

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