CHINA: EL NUEVO AMO (y II)

Publicado: 08/11/2016 20:43 por Temas de Historia y actualidad en sin tema
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          En el año 2014 publiqué en mi blog este post “China: el nuevo amo”, coincidiendo con la noticia de que este coloso asiático había superado a los Estados Unidos de América en Producto Interior Bruto (P.I.B.). Una noticia que no por esperada dejó de sorprender en su día, teniendo en cuenta que en 2005 el P.I.B. de La República Popular era la mitad que el estadounidense. Acabo de leer un artículo de Antonio de Mendoza que se ha publicado recientemente en la Revista Verbo e incluye una proyección de su economía hasta 2020, basándose en datos oficiales del F.M.I. y de otros organismos internacionales. Y dicho artículo me ha servido para ratificar lo que ya dije en 2014, pues los datos confirman la consolidación de China al frente de la economía mundial. Y además, no se trata de un espejismo pasajero, pues, como veremos a continuación, los chinos están invirtiendo en investigación y poco a poco están consiguiendo liberarse de su secular dependencia tecnológica.

          Como es bien sabido, tras la muerte de Mao, en 1976, el crecimiento económico de China ha sido imparable, situándose la tasa media anual hasta el año 2005 en el 9,7 por ciento. La clave fue la liberalización de su economía, convirtiéndola en una de las más abiertas del mundo, con aranceles aduaneros muy bajos. Y al mismo tiempo han mantenido el control absoluto sobre sus finanzas, manteniendo a su moneda –el yuan- al margen de la especulación de los grandes capitales mundiales.

          Ya en mi artículo del año 2014 me hice eco de la previsión de que el P.I.B. Chino en el 2020, supondría el ¡el 20 por ciento! del mundial, mientras que su fuerza laboral supondría la cuarta parte de la existente en el mundo. Todo el Pacífico junto, incluyendo a los llamados Dragones Asiáticos, Japón y la India, superaría el 40 por ciento del P.I.B. mundial. Y todas esas previsiones se han cumplido, pues el gigante asiático ha estado creciendo en los últimos años al 7 por ciento anual, muy por encima de las demás economías del mundo. Pues bien, las nuevas previsiones del F.M.I. para el 2020 son todavía más positivas para el gigante asiático, pues se prevé que su P.I.B. sea un 32 por ciento superior al de U.S.A.

          Pero al margen del P.I.B., ¿cómo se sitúan los otros indicadores económicos? Veamos: China es actualmente la primera potencia comercial del mundo, pues superó a Estados Unidos en el año 2012. Pero las proyecciones que hace el F.M.I. son que seguirá ampliándose la brecha con respecto a éste, robándole mercados como el coreano, el taiwanés y hasta el de algunos países de América Latina.

En lo referente a la inversión en investigación y desarrollo (I+D) dedica actualmente el 2,3 por ciento de su P.I.B. –España dedica el 1,3%- lo que la sitúa entre los cinco países que más invierte en ese campo. Y teniendo en cuenta el volumen de su P.I.B. la cifra que dedica a investigación es verdaderamente asombrosa. Y este progresivo aumento de la inversión en I+D le va a permitir a muy corto plazo obtener su propia tecnología prácticamente en todas las áreas, salvo en la aeronáutica que necesitará más de un lustro para superar a sus competidores.

En lo referente al sector aeroespacial, está ya en tercera posición, casi en paridad con U.S.A. y Rusia y claramente por delante de la U.E. En el campo financiero se sitúa en segundo lugar, justo detrás de USA, pero es posible que para el año 2020 ya ocupe el primer lugar.

          El problema de la energía lo quieren superar por las bravas y ya está construyendo 28 reactores nucleares que se sumaran a los 20 que ya tienen en funcionamiento. La bajada de los precios del petróleo está favoreciendo el crecimiento de la economía china, ya que es el primer importador de hidrocarburos del mundo. Por tanto, la tendencia es a reducir al mínimo su actual dependencia energética.

          Por último, prevé el F.M.I. que el crecimiento de su economía se ralentice, pasando del 7 por ciento actual al 6 por ciento. Pero en cualquier caso hay que destacar dos cosas: primero, que se desacelerará a menor ritmo que sus competidores y, segundo, que seguirá creciendo a un ritmo mucho mayor que el resto de las grandes economías del mundo.

          Y este enorme potencial se une su fuerza humana, pues al margen de los 1.260 millones de personas que viven en China, hay varios cientos de millones más repartidos por todos los países del mundo que se siguen identificando con la madre patria, pese a haber nacido en otros países. Precisamente, en 2014 el presidente del país dijo que si algún descendiente de chinos, estuviese en el lugar que estuviese, dudaba de su identidad “que se mirase a un espejo”. Los occidentales se integran sin dificultad en cualquier otro país, pero los chinos nunca dejan totalmente de ser parte de su gran patria.

          Como conclusión, se confirman la previsiones de 2014 en que se preveía que China se convertiría en el "amo del mundo". Las consecuencias son todavía imprevisibles. Respecto a Occidente, está claro que va camino de convertirse en la periferia. En el caso de España no solo estamos en la periferia de la periferia –Alemania, Francia y Gran Bretaña- sino que estamos cautivos del capital chino, que ha adquirido casi el 20 por ciento de nuestra deuda. La puesta a la venta de la deuda española comprada por el país asiático supondría un incremento tal de la prima de riesgo que nos llevaría a la quiebra en pocos meses. Por ello, España no puede más que obedecer al amo sin rechistar.

          Y sigue en pie la premonición del siempre lúcido Napoleón Bonaparte: “cuando China despierte, el mundo temblará”. Pues sí, el país más poblado del mundo, con más de 1.370 millones de habitantes, ya ha despertado, y las consecuencias para nuestro mundo son todavía impredecibles. Podemos empezar ya a temblar.

 

PARA SABER MÁS

 

FONTANA, Josep: “Por el bien del Imperio”. Barcelona, Pasado&Presente, 2011.

 

MENDOZA CASAS, Antonio de: “El papel de China hoy con la India en la penumbra”, Verbo Nº 545-546. Madrid, 2016, pp. 387-408.

 

TAMAMES, Ramón: “China 2001: la cuarta revolución”. Madrid, Alianza Editorial, 2001.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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