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        Habitualmente, veo en los medios de comunicación, muchos periodistas e intelectuales que se posicionan a favor o en contra, sin conocer exactamente el origen y la definición de nacionalismo y de nación. Por ello, creo que es conveniente aclarar este aspecto para los lectores interesados.

        A mi me lo explicaron hace treinta años cuando cursaba la Carrera de Geografía e Historia en la Universidad de Sevilla. Lo que quiero decir con ello es que ya en el siglo pasado había muchos profesores universitarios que tenían claro los conceptos. Es obvio que no descubro nada nuevo, pero quiero que trascienda al mundo académico.

        El fenómeno del Nacionalismo surge en Europa a partir de las revoluciones de liberales de 1820, 1830 y 1848. Fue una consecuencia más de aquellas revoluciones, pues los derechos y libertades individuales se extendieron a todos los pueblos y naciones. Otra cosa diferente es que muchos autores, con razón, han afirmado, que los nacionalismos fueron la gran enfermedad contemporánea porque han estado implicados en casi todas las guerras de nuestro tiempo. Ya en el siglo XIX se dieron dos tipos de nacionalismos:

        Uno, integrador, es decir, territorios pequeños que querían crear una unidad nacional más grande, como la Italia de Camilo Benso Cavor o la Alemania de Otto von Bismarck. Y otro, segregador, de pueblos que aspiraban a separarse de estados o imperios, como ocurrió con Grecia o con Bélgica.

        Pues bien, una nación no es más que un conjunto de personas que se sienten vinculadas entre sí por una lengua, un pasado, una historia y unas costumbres en común. El nacionalismo no sería otra cosa que un sentimiento, es decir, el sentimiento de saberse perteneciente a una nación. Y finalmente, un estado es una superestructura política que se establece sobre una o varias naciones. Por ello hay estados uninacionales –como Francia- o plurinacionales –como Gran Bretaña o España-.

        Estamos ya en condiciones de responder a nuestra pregunta: ¿Es Cataluña una nación? Obviamente sí, igual que Galicia o el País Vasco. Es una nación vinculada al estado español desde tiempo inmemorial. Ya en tiempos de los romanos estaba integrada en Hispania, y durante la Edad Media lo estuvo a Aragón, salvo un breve período de tiempo en que formó una Marca hispánica, integrada en el estado Carolingio. Desde la unificación de Aragón y Castilla ha permanecido siempre vinculada al Estado español.

        Resumiendo, Cataluña es una nación, no hay que tener reparos en reconocerlo; una nación que ha estado siempre vinculada a España y que esperemos lo siga estando en el presente y en el futuro. España es un estado plurinacional que se remonta, como mínimo, a la época de los Reyes Católicos. No se puede estar en contra de una realidad, como es la nacionalidad catalana, de lo que podemos estar en contra es de que esa nación, secularmente vinculada a España, pretenda ahora separarse y formar un reino taifa. En este último punto no van a encontrar mi apoyo ni el de la mayoría los habitantes de esta vieja piel de toro, que desde hace muchos siglos se conoce como España.   

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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