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        En mi última visita al Archivo General de Simancas a primeros de julio de 2015 me he encontrado con algunos documentos de interés. Uno de ellos es una carta de recomendación que el duque de Béjar envía al Emperador, y que esta fecha en Béjar el 7 de julio de 1529. He revisado las colecciones documentales, especialmente el gran regesto de José Luis Martínez –Documentos Cortesianos- y no aparece. No se trata más que un pequeño dato biográfico que no tiene más importancia aunque explica en parte la buena acogida que tuvo en la Corte el metellinense en 1529.

        De sus asuntos en España estaba dedicado de lleno su padre Martín Cortés, quien además de pactar las capitulaciones matrimoniales con doña Juana de Arellano y Zúñiga, se encargó, por expreso deseo de su hijo, de solicitar su ingreso en la orden militar de Santiago y también de pedir un título nobiliario, el marquesado del Valle de Oaxaca. Pues bien, el enlace con una noble como doña Juana de Arellano y Zúñiga, hija del conde de Aguilar y éste a su vez cuñado del influyente duque de Béjar, dio unos excelentes resultados.

        En mi libro de Hernán Cortes (Badajoz, 2010) manifesté mi sorpresa por el buen trato recibido en la Corte, pese a que hacía años que estaban llegado cartas y memoriales criticando su excesivo poder y poniendo en entredicho su buen nombre. Incluso se hizo correr el falso rumor de que quería independizar a la Nueva España de la Corona de Castilla. Pero en febrero de 1527 arribó a la Península otro de sus grandes enemigos, Pánfilo de Narváez, quien no tardó en presentar un memorial, quejándose amargamente de él. Sobre todo tachaba de falsas las Cartas de Relación, especialmente la segunda, donde no quedaba él demasiado bien parado. No sólo consiguió que el Emperador prohibiese nuevas impresiones, sino que como, desde 1522, circulaba una edición impresa de la segunda misiva, se quemaron ejemplares en Sevilla, Toledo, Granada y en otras partes. Pues bien parece que las gestiones de un Grande de España, como el duque de Béjar, pudieron contrarrestar todas estas informaciones. Ello explicaría en parte el buen trato dispensado por el emperador al conquistador de Nueva España. Además, el duque se permite suplicarle al emperador, un tanto osadamente, que le conceda los favores que pide para que “el marqués del Valle conozca la merced que Vuestra Majestad le hace a mi suplicación”. Es decir, que el interesado notase que los honores se le hacían gracias a su intervención.

        Otro dato que llama la atención es que se cita por primera vez al conquistador como el marqués del Valle. Y digo que es la primera vez porque la carta está fechada en Béjar el 7 de julio de 1529 y el marquesado se le expidió oficialmente un día antes, es decir, el 6 de ese mismo mes y año.

        Bueno, es todo, un granito de arena más para reconstruir la biografía de Hernán Cortés y que me permito publicar y dar a conocer en mi blog para disfrute de los estudiosos de la conquista



APÉNDICE

Carta de recomendación de Hernán Cortés que el duque de Béjar dirige al emperador, Béjar, 7 de julio de 1529.



        El marqués del Valle me escribió ahora como había hecho un correo a Vuestra Majestad para le hacer saber lo que habían hecho contra él y contra su hacienda aquellos jueces que Vuestra Majestad envió ahora nuevamente a la Nueva España y también diciéndome que él se partía luego a informar de todo a Vuestra Majestad. Muy poderoso señor, yo tengo muy creído que lo que aquellos jueces han hecho contra el marqués del Valle, contra su honra o contra su hacienda que vuestra majestad no fue sabedor de ello ni se hizo con voluntad de Vuestra Majestad pues que acá se ha visto muy claro las mercedes y honras y favor y buen tratamiento que Vuestra majestad ha hecho al marqués del Valle por gratificarle los servicios que a Vuestra Majestad ha hecho y bien se muestra en que ha parecido que se ha tenido Vuestra Majestad de él por bien servido y ha tenido voluntad de le gratificar y hacer merced, más como vuestra Majestad muchas veces por experiencia ha visto hay muchos que pensando que sirven, exceden en algo de lo que debían hacer ni se les manda y otros acaece qe lo hacen por pasiones o por sus intereses propios, a Vuestra Majestad no se le puede decir cosa que no la tenga muy presente, según su excelente juicio y la real condición de Vuestra majestad a la cual suplico que por me hacer a mi señalada merced como otras muchas veces me ha hecho sobre estos mismos negocios Vuestra Majestad quiera conceder lo que sobre esto le suplicare el marqués del Valle pues ha de suplicar a Vuestra Majestad le mande castigar como a su criado y servidor y pues parece que Vuestra Majestad se dé de él por servido y que es sin cargo, Vuestra Majestad le mande mirar y favorecer como a criado y servidor y cómo parece que Vuestra Majestad lo ha hecho con él hasta ahora. Y que los que se lo han levantado o le han hecho agravio sean tratado como merecen y se debe hacer porque no es razón que a Vuestra Majestad ningunos criados ni servidores suyos le digan sino la verdad pues el mayor servicio que se puede hacer a los príncipes es conservarles los criados y servidores buenos como es razón. Y muy señalada merced recibiré de Vuestra majestad en que con justicia mande favorecer al marqués del Valle y que si pesquisidor hubiere menester que lo mande dar como él se lo suplicare porque Vuestra Majestad sea bien informado de toda la verdad y el que tuviere la culpa sea castigado y el que hubiere servido sea gratificado como lo suele hacer Vuestra Majestad. Y suplico a Vuestra Majestad que en todo mande proveer como se lo suplico y protesto de manera que el marqués del Valle conozca la merced que Vuestra Majestad le hace a mi suplicación.

        Nuestro Señor la muy real persona y estado de Vuestra Majestad guarde y por muchos tiempos ensalce y prospere con acrecentamiento de muchos más reinos y señoríos. De Béjar a siete de julio de 1529.



ESTEBAN MIRA CABALLOS

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