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Andando entre papeles antiguos no deja uno de sorprenderse ante hechos que nos recuerdan lo poco que ha cambiado el comportamiento humano en el transcurso de los siglos. El caso que vamos a narrar en estas líneas ilustra perfectamente esa errónea sensación de que el desfalco y la prevaricación es fruto de la falta de valores de la sociedad actual.

La historia que hoy queremos traer a colación sucedió allá por el día de San Lorenzo de 1617 cuando fue nombrado mayordomo del "hospital y cofradía de la Veracruz" de Badajoz Juan del Estoque Maldonado, que ostento el cargo hasta el mismo día de 1618. Al año siguiente fue denunciado por su sucesor en el puesto, Juan Domínguez, por haber dejado un agujero que éste tasó en un primer momento en poco más de 5.000 reales de vellón.

A partir de este momento comenzó la merecida pesadilla de Juan del Estoque. Tras un largo y sufrido proceso que duró varios años, el licenciado don Benito Esteban, alcalde mayor de la jurisdicción pacense, dictó sentencia condenatoria el 21 de junio de 1622. El acusado fue inmediatamente encerrado en la cárcel pública de la capital y la mayor parte de sus bienes embargados.

Sin embargo, el presunto prevaricador no desistió y continuó reiterando su inocencia, pues, según decía, no existían pruebas fidedignas que demostrase dicha apropiación indebida. Con tales argumentos, y con una actitud que recuerda bastante casos recientes de nuestra justicia, apeló la sentencia a la Chancillería de Granada, siendo aprobada su petición por Real Cédula expedida en Granada el 27 de enero de 1623.

Admitida, pues, la apelación ambas partes otorgaron sus respectivas cartas de poder a los procuradores de causas de la Chancillería granadina. Concretamente el acusado fue defendido por Antonio del Campo y Miguel de Porras, mientras el hospital de la Veracruz otorgó carta en favor del procurador Gaspar de Torres. Las distintas fases del litigio se sucedieron en los meses siguientes, demostrándose en breve la culpabilidad del acusado. Efectivamente Gaspar de Torres presentó un manuscrito en el que constaban nada menos que 19 partidas que habían sido indebidamente "secuestradas" por Juan del Estoque, ascendiendo el total defraudado a 167.866 maravedís, es decir, unos 4.937 reales de vellón. Por tanto se confirmaba la sospecha inicial de Juan Domínguez, que tasó el desfalcó en poco más de 5.000 reales, siendo la cantidad real ligeramente inferior.

Los oidores de la Chancillería de Granada, máximo órgano judicial de entonces, dictaron sentencia firme y definitiva el 3 de agosto de 1623, disponiendo que se devolviesen los bienes embargados a Juan del Estoque Maldonado una vez que hubiese abonado la cantidad que se quedó indebidamente. Y esta es la truculenta historia de Juan del Estoque, una historia muy común en la España del XVII, que tanto recuerda a otras historias mucho más recientes.

 ESTEBAN MIRA CABALLOS

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