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        No es nuestra intención en este artículo valorar aspectos relacionados con la religiosidad, la fe o la devoción que muchos profesan a esta santa criolla y que por supuesto respeto. Por tanto, omitimos en este estudio cualquier referencia a la vida de la santa, desde su profesión como Terciaria Dominica a sus dones místicos y su camino de santidad, en la breve vida que le tocó vivir, pues murió el 24 de agosto de 1617. Mi intención es mucho más modesta, se limita a corregir varios aspectos relacionados con su ascendencia familiar.

A veces la historia se basa en mitos y en leyendas más que en verdades históricas. No solo nos puede engañar la tradición o la transmisión oral, a veces también los documentos. Siempre se ha dicho en Carmona (Sevilla), que la madre de Santa Rosa de Lima era carmonense. Y el dato tenía una base histórica que ha hecho que desde tiempo inmemorial se recuerde a Santa Rosa en esta localidad andaluza. En una partida del libro de bautismo Nº5 –fol. 146r- de la parroquia de San Pedro venía la siguiente partida:


         “En ocho días del mes de diciembre, año del mil y quinientos y setenta y tres bauticé yo el bachiller Alonso de Olías, cura de esta iglesia de San Pedro de esta villa de Carmona a María, hija de Pedro Bretón y de su mujer legítima, Juana Méndez. Fue su padrino Bernabé Sánchez de Armallones, todos vecinos de esta dicha villa en esta parroquia. Rúbrica: Alonso de Olías”.


         Esta partida de bautismo no tendría nada de particular si no fuera porque en el margen de la misma pone:



         “María, ojo. La hija de esta María es Santa que reza la iglesia de ella, se llama Rosa de Santa María, y se hicieron grandes fiestas, año de 1668”.



         Se trata de una anotación histórica, suscrita por algún presbítero de la iglesia parroquia de San Pedro de Carmona, en el mismo siglo XVII. Y el dato tiene su interés porque los registros sacramentales eran documentos oficiales, supervisados por el provisor del arzobispado, donde no se podía poner lo que a un cura le diese la gana. En base a esta anotación histórica, la vinculación de Santa Rosa con la ciudad de Carmona ha sido muy notable, apareciendo una inscripción en la pila del bautismo antigua en la que pone que allí se bautizaron el beato Juan Grande y la madre de Santa Rosa de Lima. Y en recuerdo de esa vinculación la propia santa de Lima tiene una calle en la localidad.

         Y teniendo en cuenta que hay un documento del siglo XVII –con una anotación al margen- y una inscripción al lado de la pila antigua de bautismo, algunos han terminado por dar por seguro este dato sobre la ascendencia carmonense de la madre de la santa limeña (Arroyo Mateos, 1987). Y dado que Carmona se atribuyó a su madre, en Baños de Montemayor hicieron lo propio con su progenitor (Ibídem), dato que se da tan seguro que incluso así aparece en la propia biografía de la religiosa que aparece en la célebre Wikipedia. De esta forma se vinculaba a la santa limeña con dos de regiones históricamente vinculadas a las Indias, Andalucía y Extremadura.

Pues bien, en las líneas que vienen a continuación trataré de desmontar tanto el origen carmonense de su madre como el bañense de su padre. Con respecto a su progenitora he tratado de buscar alguna ascendencia de la santa limeña con Carmona y no ha sido posible establecer dicho vínculo. Conocemos perfectamente a la madre de Santa Rosa, María de Oliva, porque al final de su vida ingreso en un convento e hizo una extensa información sobre sus orígenes. Volviendo al tema que nos ocupa diremos que los progenitores de su madre tenemos la certeza de que se llamaban Francisco de Oliva e Isabel de Herrera, que no tenían ninguna vinculación con Carmona. Pero es más, es que la supuesta madre Carmonense, María Bretón Méndez había nacido el 8 de diciembre de 1573, una fecha que no casa con el dato seguro de que la madre de Santa Rosa se desposó en Lima el 1 de mayo de 1577.

Como puede observarse, hasta la fecha no existe ninguna base real para vincular la ascendencia de Santa Rosa con Carmona, más allá de la ocurrencia de algún presbítero del seiscientos.

En cuanto a cuanto a su padre, el puertorriqueño Gaspar de Flores, era hijo de Hernando de la Puente y de María Flores. Supuestamente era una familia de Baños de Montemayor, y así aparece reflejada en una placa que aparece en la casa de los Flores de aquella localidad. Sin embargo, ni Gaspar de Flores ni sus progenitores aparecen en ningún registro como embarcados rumbo a las Indias. Y de hecho, se han publicado numerosos estudios sobre la emigración extremeña y no se ha encontrado hasta la fecha evidencia alguna sobre la vinculación de la familia paterna de la santa con Baños de Montemayor ni con otra ciudad cacereña.

Lo que sí sabemos es que sus progenitores, Isabel de Oliva y Gaspar de Flores, eran criollos, él puertorriqueño y ella limeña, y se desposaron en la parroquia del Sagrario de Lima el 1 de mayo de 1577. El puertorriqueño había pasado a Panamá donde se enroló en la hueste del presidente La Gasca que se dirigía a Perú a reprimir la rebelión de Gonzalo Pizarro. Allí derrotaron a los pizarristas en la batalla de Jaquijahuana en 1548, afincándose en el virreinato peruano. En 1572 fue uno de los soldados que estuvo en la conquista de Vilcabamba, siendo cofundador de la ciudad de San Juan de la Victoria (Busto, 1987: II, 108-109). El matrimonio desde entonces vivió en Lima, donde nació Rosa, la cuarta de un total de trece hijos que procreó el matrimonio. Su nombre de pila Isabel, apellidada Flores de Oliva, hasta que fue rebautizada canónicamente, primero como Rosa, y desde el 2 de abril de 1671 como Santa Rosa.

         Ésta es la verdad histórica, aunque otra cosa es la memoria histórica que puede ser y es subjetiva. El nombre de la Patrona de las Américas ha estado vinculado desde tiempo inmemorial a Baños de Montemayor y a Carmona. Y dado que se trata de una vinculación histórica, arraigada en los sentimientos de ambos pueblos es posible mantener estos afectos, aunque sin ignorar la realidad histórica. Y es que por mucho que una mentira se repita mil veces no se convierte en una verdad, como contrariamente dijera el Ministro de la Propaganda nazi Joseph Goebbels.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


ARROYO MATEOS, Juan Francisco: “Santa Rosa de Lima, gloria de Extremadura”, en http://www.chdetrujillo.com


BUSTO DUTHURBURU, José Antonio del: “Diccionario Histórico Biográfico de los conquistadores del Perú”, vol. II. Lima, Ediciones Studium, 1986.


MIRA CABALLOS, Esteban y Fernando VILLA NOGALES: “Carmona en la Edad Moderna”. Carmona, Muñoz Moya, 1999.


SÁNCHEZ RUBIO, Rocío: “La emigración extremeña al Nuevo Mundo. Exclusiones voluntarias y forzosas de un pueblo periférico en el siglo XVI”. Mérida, Sociedad Estatal Quinto Centenario, 1993.


VARGAS UGARTE, Rubén: “La flor de Lima: Santa Rosa”. Lima, San Pablo, 2004.


WWW.Wikipedia.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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