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El pacifismo es aquel movimiento que rechaza el empleo de la violencia y, muy especialmente, la guerra como medio para la solución de conflictos. Los pacifistas consideran toda guerra como ilegítima y reivindican la existencia de otros medios para resolver conflictos.

El Budismo es la primera de las grandes religiones monoteísta; busca alcanzar la espiritualidad y el nirvana suprimiendo los deseos mundanos. Es una religión espiritualista que ha inspirado a muchas personas entre ellas a los pacifistas. Defiende tres verdades: Una, el dolor es universal. Todo en la vida es dolor porque es transitoria y todo lo transitorio es doloroso. La vida es transitoria y caduca y, por tanto, está traspasada por el dolor. Dos, el dolor se debe fundamentalmente al deseo terrenal. Y tres, se puede suprimir el dolor y alcanzar por tanto el nirvana suprimiendo todo deseo mundano.

En cuanto al cristianismo, hay que hablar de Jesús de Nazaret que pronunció frases y mostró actitudes que podrían haber salido de la boca de un pacifista: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Los seguidores de Jesucristo una vez que dejaron de producirse las persecuciones abandonaron esta línea pacifista iniciada por Jesús. Otras religiones antiguas como el budismo o el jansenismo también son profundamente pacifistas.

En el siglo XVI encontramos de nuevo movimientos y personas que defienden unos postulados abiertamente pacifistas y fueron por ello violentamente perseguidos. El movimiento anabaptista era profundamente pacifista. Asimismo en esta época surge la gran figura del pacifismo moderno Erasmo de Rotterdam, quien escribió que "la más injusta de las paces era preferible a la más justa de las guerras".

En el siglo XVII retoman la antorcha los cuáqueros, movimiento fundado en 1652 por George Fox, que intentaron aplicar el pacifismo a la política y en la siguiente centuria ilustrados como Saint-Pierre o Juan Jacobo Rousseau mostraron una actitud favorable a los postulados pacifistas. Sin embargo, fue Inmanuel Kant a finales del siglo XVIII quien publicó la verdadera biblia del pacifismo, una obra que sigue siendo de actualidad pese al paso de los siglos. Se trata de su obra “La paz perpetua”, en la que afirma que la guerra es el estado natural del ser humano por lo que la paz debe ser un logro de la humanidad. Y él, entusiasmado por la marcha de la Revolución Francesa, cree que la paz perpetua está a punto de llegar al mundo. Ahora bien, para que eso ocurra es necesario que se consoliden previamente una serie de requisitos: supresión de los ejércitos permanentes, instauración de repúblicas, respeto a las naciones más pequeñas, eliminación de los acuerdos secretos, etc.

Sin embargo fue en el siglo XIX cuando se formó el pacifismo como ideología coherente, íntimamente ligada a las ideologías de izquierdas. El primer gran pacifista contemporáneo fue sin duda León Tolstoi, sin embargo el ideólogo de este movimiento fue Herbert Marcuse. El marxismo y el movimiento obrero estuvieron impregnados en el siglo XIX de altas dotes de ideología pacifista. De hecho, muchos de los grandes pacifistas del siglo XIX eran marxistas, como KAUTSKY, el más destacado dirigente marxista de la Alemania del siglo XIX y alma de la II Internacional. En la II Internacional de proclamaron mensajes de corte pacifista como el siguiente:

 

         "Para que haya paz es necesario que en todos los países se rechace inequívocamente la idea de anexar zonas ajenas, de someter política, económica o militarmente cualquier pueblo..."

 

         Pese a su antigüedad, el pacifismo ha tenido sus más genuinas manifestaciones precisamente en el siglo más sangriento de toda la historia de la humanidad. Ya en 1919 los famosos catorce puntos del presidente Wilson rezumaban sin duda un mensaje pacifista. La Sociedad de Naciones Unidas fundada poco después también nació con tintes puramente pacifistas, espíritu que también impregna la carta fundacional de la O.N.U. Las razones por las que en la Asamblea General de la ONU del 30 de noviembre de 1981 decidió crear el "Día Internacional de la Paz" son muy elocuentes al respecto:

 

         "La promoción de la paz se encuentra entre los principales propósitos de las Naciones Unidas por ello se acuerda por unanimidad dedicar un tiempo específico para concentrar los esfuerzos de las naciones Unidas y de sus Estados miembros, tanto como los del conjunto de la Humanidad, en promover los ideales de paz y en dar evidencia positiva de su compromiso con la paz por todos los medios viables".

 

Desde 1982 el tercer martes de septiembre se dedica a la paz. Ese día los miembros de la Asamblea General guardaron un minuto de silencio en observancia del día, ritual que se ha venido repitiendo desde entonces todos los años. Bien es cierto que en la práctica la O.N.U. responde a cualquier cosa menos al pacifismo. Está en manos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, todos ellos con capacidad de veto que impiden actuar al citado organismo si estiman que eso va en contra de sus intereses particulares.

No obstante, el mayor pacifista del siglo XX fue sin duda alguna Mahatma Gandhi (1869-1948) que como hindú propagó la no violencia. Para Gandhi la vida no es otra cosa que la búsqueda de la verdad. El defendía que la fuerza más grande que la humanidad poseía era la no violencia, concebida como una forma de vida y como un instrumento para la lucha contra la injusticia. Se enfrentó al Imperio Inglés por medios no violentos, es decir, mediante la no cooperación la desobediencia. Hasta 1928 tuvo una participación en la vida pública pero en ese año dejó su cargo a Nehrú y él se dedicó exclusivamente a la educación. En 1948 fue asesinado por un extremista hindú.

El movimiento pacifista ha sido a lo largo de todo el siglo muy silencioso. Casi no se deja notar pero sus consecuciones han sido fundamentales. Hoy el espíritu pacifista, aunque no seamos siempre consciente de ello, impregna toda la sociedad: reducción de gastos en defensa; fin del servicio militar obligatorio; intervención del ejército en misiones sociales para justificarse y eliminación de determinados tipos de armas, como las químicas, las nucleares o las minas contra persona.

         No se puede decir pues que el pacifismo haya fracasado en su globalidad. Ahora bien, cuando uno lee a viejos filósofos se sorprende de lo antiguas que son algunas de las ideas que defendemos hoy. Cuando defendemos actitudes pacíficas, no aludimos a nada nuevo sino a una corriente de pensamiento que tiene varios milenios de antigüedad. Esperemos que alguna vez esa ansiada paz perpetua de la que hablaba Inmanuel Kant sea un logro conseguido por la humanidad. Aunque debo advertir que mi conocimiento del pasado humano y de sus miserias me hace ser menos positivo que el citado filósofo prusiano.

 

PARA SABER MÁS


KANT, Inmanuel: La Paz Perpetua. Madrid, Espasa Calpe, 1964.

 

LENIN, V. I.: “Pacifismo burgués y pacifismo socialista” en Tres artículos de Lenin sobre la Guerra y la Paz. (Edición de David Romagnolo), 1998.

 

WILSON, A.: Manual del pacifista. Madrid, Debate, 1984.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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