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        En 1833 el secretario de Estado de Fomento de María Cristina, Javier de Burgos cumplió su encargo de crear un mapa provincial y regional de España: 49 provincias y 15 regiones. Dicho mapa provincial se ha mantenido con muy pocas variaciones hasta nuestros días. Todo pudo haber cambiado si hubiese prosperado una propuesta de la época de las Cortes de Cádiz de 1813 para erigir a Écija en capital de provincia y en sede apostólica. Si hubiese prosperado, hubiese tomado una parte de de las actuales provincias de Sevilla y Córdoba, siendo nueve las provincias andaluzas y medio centenar las españolas.

        La propuesta está recogida en su folleto que se conserva en la sala Cervantes de la Biblioteca Nacional (R/ 61.380) y cuyos datos son los siguientes: Al soberano Congreso, Écija suplica que se erija en provincia su comarca, restableciendo la capital y restituyéndole su obispo. Écija, Imprenta de don Joaquín Chaves, 1813, 34 págs. Por cierto, aunque supongo que se conservarán más ejemplares, al de la Biblioteca Nacional le faltan algunas páginas.

        La provincia empezaría en La Campana y Fuentes de Andalucía, Marchena, Écija, La Luisiana, Palma del Río y los partidos de Osuna y Estepa. El texto es de una gran elocuencia, por lo que no merecen comentario adicional. En las líneas que vienen a continuación extractamos sus ideas principales:

 

1.-España mal dividida: Galicia es muy grande mientras que las Vascongadas son pequeñas y tienen tres provincias, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. El obispo de Málaga es sufragáneo del de Sevilla. Aquí afecta también La Luisiana que estando a dos leguas de Écija, tiene que continuar otras cuatro para llegar a la Carlota que es su cabeza y que pertenece al obispado de Sevilla, a la audiencia de Granada y a la intendencia de Córdoba (p. 4). Hay necesidad de racionalizar las divisiones para mayor felicidad de los vecinos.

2.-Caso de Andalucía, ocupa un cuarto de España y solo tiene cuatro provincias (entonces solo eran Sevilla, Córdoba, Gramada y Jaén). Está despoblada por mala administración. Un cuarto de España que es Andalucía solo tiene setecientos pueblos y el resto de España dieciocho mil (p. 10-11).

3.-Écija: no aspira a ser capital por ostentación o por capricho; no es el ser capital lo que la mueve, conviniendo erigirse más provincias en lo que ocupa hoy la de Sevilla… (pp. 12-13). La formarían Osuna y su partido que, situada a cinco leguas de Écija distan trece de Sevilla y de Córdoba y algo más de veinte de Granada. Estepa con sus pueblos se halla en la misma situación. Marchena y Palma aunque solo disten nueve leguas de Sevilla y Córdoba respectivamente están a cinco o poco más de Écija. Fuentes y La Campana a cuatro y están distantes doce de Sevilla y las nuevas poblaciones. Todo suficiente para que se repueble la provincia.

Asimismo, reivindican que vuelva a ser sede obispal, por lo que se trataba de restitución no de creación. Que ya en otros tiempos, cuando los historiadores hablaban de Écija, la anteponían a Sevilla y a Córdoba por tenerla en mayor aprecio (p. 21) y los reyes españoles la equiparaban siempre a Sevilla y a Córdoba. Y tuvo obispo y la mitra le corresponde según disposiciones apostólicas, según las reglas de la misma Iglesia que mandaque la tenga el pueblo en que la hubo (p. 27). Que en los primeros tiempos del cristianismo hubo obispo de Écija, incluso en los siglos mahometanos (p. 28). Obispos de Écija fueron San Crispino, Gaudencio, Pegasio, Fulgencio, Abencio, Estefano, Teodulfo, Nasivando y Arvidio en cuyos días se ocupó por los sacarracenos su obispado (p. 28).

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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