FRANCISCO TENAMAZTLE: UN DEFENSOR INDÍGENA DE LOS DERECHOS HUMANOS

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Uno de los primeros motines ocurridos en el norte novohispano fue el del Mixtón, entre 1541 y 1542. En el norte del virreinato se rebelaron las tribus caxcanes que extendieron el conflicto hasta Guadalajara. Una rebelión que, como tantas otras, tuvo un fuerte componente religioso y milenarista. El virrey Antonio de Mendoza envió numerosos capitanes que fueron fracasando uno tras otro. Pedro de Alvarado, por ejemplo, resultó herido de muerte al ser derrotado en las montañas del Mixtón. Como de costumbre, el virrey no podía consentir semejante agravio por lo que reunió fuerzas suficientes hispano-mexicas para acabar definitivamente con los focos de resistencia, ubicados en las montañas. A mediados de 1542 se daba por sofocada la rebelión. Terminaba así lo que algunos han llamado la segunda conquista de México.

Sin embargo, no acabaron los altercados protagonizados por determinados grupos chichimecas, hasta el punto que el virrey Luis de Velasco se vio obligado a enviar un sin fin de expediciones de castigo, entre 1550 y 1564. Su sometimiento tardó décadas porque utilizaban, como en las Antillas Mayores, la técnica guerrillera. Atacaban objetivos muy concretos y rápidamente se replegaban. Ya en 1551 Hernán Pérez de Bocanegra y el capitán Gonzalo Hernández de Rojas encabezaron una expedición, compuesta de una treintena de españoles y un millar de auxiliares que causaron grandes estragos entre los rebeldes. Dos centenares de ellos fueron herrados y vendidos en México. Pero, la situación no se terminó de solucionar porque no obedecían a un jefe común, es decir, se trataba de pequeñas cuadrillas independientes. En los años siguientes continuaron enviándose expediciones de castigo, que prácticamente se limitaban a capturar indios para venderlos en los distintos mercados de esclavos de Nueva España.

Mientras el líder Caxcán Francisco Tenamaztle decidió abandonar la lucha armada e ir a reivindicar sus derechos a España, Maxorro, el más importante caudillo chichimeca decidió continuar la lucha armada, aglutinando en torno suyo a un buen número de caciques en el norte de México. Éste, a partir de 1554 realizó varias incursiones en la zona de Zacatecas, causando un buen número de bajas entre los hispanos. Entre sus objetivos prioritarios estuvo siempre la captura de mujeres indígenas, probablemente con el objetivo de aumentar su capacidad reproductora. Los ataques continuaron en los años sucesivos y hasta tal punto se sintieron impotentes las autoridades españolas que decidieron cambiar de estrategia. Pensaron en llevar a cabo una evangelización pacífica, con religiosos franciscanos. Esta idea se puso en práctica con resultados muy positivos que de vez en cuando se veían ensombrecidos por alguna incursión incontrolada de alguna cuadrilla de españoles en busca de esclavos. El problema en el norte de México se enquistó y perduró a lo largo de varias décadas.

         Efectivamente, en mayo de 1554 se presentó en la corte de Valladolid don Francisco Tenamaztle, cacique de los pueblos de Nochistlan y Sucxipila, en Nueva Galicia, acompañado por un intérprete indio. Al parecer, vino a la Península preso, procedente de la región de Jalisco de donde era señor y solicitando la reparación de los agravios cometidos contra su pueblo. El trato dispensado por la Corona fue muy cordial y generoso, acorde con su rango caciquil y en consonancia con la política que desarrollaba la Corona desde los primeros tiempos de la colonización. De hecho, el Emperador dejó dispuesto por una Real Cédula, dada en Valladolid, el diez de mayo de 1554 y refrendada del secretario Samano, que se abonasen al dicho indio cuatro reales diarios para su mantenimiento durante todo el tiempo que estuviese en esta corte, a contar desde el cuatro de mayo del citado año. Conoció personalmente a fray Bartolomé de Las Casas quien presumiblemente lo ayudó a clarificar sus ideas y en la redacción del memorial. A primeros de julio de 1555 presentó ante el Consejo de Indias su memorial de agravios, en el que pedía la liberación de su pueblo de la servidumbre impuesta, la restitución de su señorío y la supresión de la encomienda que, a su juicio era una forma encubierta de cruel esclavitud.

         En vista del trato recibido y de la pensión diaria a costa de las arcas reales, el ilustre indio decidió quedarse una larga temporada en la Península, para conocer bien los reinos de España. No sabemos mucho más sobre su estancia en tierras españolas, sus actividades, los lugares visitados, etcétera porque la documentación es parca al respecto. Sin embargo, sí sabemos que permaneció en tierras castellanas hasta finales de octubre de 1556, después de haber estado postrado en una cama desde septiembre de ese mismo año. De hecho, el 31 de octubre de 1556 se ordenó el pagó al doctor Peñaranda, médico, por los cuidados del señor de Nochtitlán, que era ya difunto (AGI, I.G. 425, L. 23, fol. 253v.). No sabemos quién era este doctor Peñaranda, pues su nombre no aparece entre los que ejercieron en Valladolid. No parece que se trate del famoso Francisco Peñaranda, el médico que por aquel entonces estaba en Barcarrota y que emparedó la famosa biblioteca judeoconversa. Y digo que no parece que sea él, porque aquel era doctor y éste solo bachiller. Los costes de su estancia en la Península ascendieron a 125.974 maravedís, de los que 119.974 correspondieron a su ya mencionado salario diario y los restantes 6.000 a los gastos que ocasionaron su enfermedad.  

         Don Francisco Tenamaztle no pudo retornar con los suyos como hubiese deseado. Pero su resistencia a las injusticias cometidas por los hispanos y su decidida defensa de los derechos de su pueblo lo han convertido en un referente para la América indígena. Según el historiador mexicano Miguel León-Portilla estamos ante uno de los precursores de los derechos humanos, algo así como un padre Las Casas laico e indígena.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

CARRILLO CÁZARES, Alberto: El debate sobre la guerra chichimeca. México, El Colegio de Michoacán, 2000.

 

CLAVERO, Bartolomé: Genocidio y justicia. La destrucción de las Indias ayer y hoy. Madrid, Marcial Pons, 2002.

 

LEÓN-PORTILLA, Miguel: La flecha en el blanco. Francisco Tenamaztle y Bartolomé de las Casas en lucha por los derechos de los indígenas, 1541-1556. México, Editorial Diana, 1995.

 

MIRA CABALLOS, Esteban: Indios y mestizos en la España del siglo XVI. Madrid, Iberoamericana, 2000.

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

14/02/2014 10:42 Esteban Mira Caballos #. sin tema

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