III JORNADAS DE LOS EXTREMEÑOS EN AMÉRICA: VASCO NÚÑEZ DE BALBOA Y LA MAR DEL SUR

20131111181330-1srqkq-36493c6ed7f86e0ceedb6b52215dd17b1336407945120931707500.jpg

Las III jornadas de los Extremeños en América, organizadas por la Fundación de los Pizarro, en Trujillo, el pasado viernes 8 de noviembre de 2013 no defraudó las expectativas. El elenco de ponentes fue excepcional, a saber: Dr. Carlos Martínez Shaw, Catedrático de la UNED de Madrid, Dra. Carmen Mena García, Catedrática de Historia de América de la Universidad de Sevilla, Dr. Salvador Bernabeu Albert, Investigador científico del CSIC, Dr. José María González Ochoa, de la Fundación SM, y el que suscribe estas palabras.

Las ponencias fueron de un nivel excepcional; en esta condensada y provechosa jornada, todos conocimos de voz de los mejores especialistas de la materia, la impresionante epopeya descubridora de los marinos españoles. Carmen Mena contó su visión del descubrimiento del Pacífico, elogiando la gesta aunque sin omitir la crítica.

El Dr. Martínez Shaw narró las expediciones descubridoras de los siglos XVI y XVII, con una sabiduría que impresionó a todos los presentes. Uno no puede más que sentir admiración por estos cientos de navegantes que dejaron sus vidas en el descubrimiento de los mares del mundo. Desde Vasco Núñez de Balboa a Malaspina –expedición de 1789-94- pasando por los Elcano, Urdaneta, Loaysa, Saavedra, López de Villalobos, Mendaña, Sarmiento de Gamboa y Bernaldo de Quirós, que internacionalizaron la economía. En las exploraciones del siglo XVI primó el afán por conseguir dinero y por conocer otros mundos que pudieran aportar riqueza. Las islas Salomón fueron bautizadas así por Álvaro de Mendaña cuando, en 1567, partió en su búsqueda de la Terra Australis Incognita. Esperaba encontrar al mítico rey Salomón que, en su país de Ofir, –citado en la Biblia- poseía ricas minas de oro.

En cambio en el siglo XVIII, como bien explico el Dr. Bernabeu Albert, había otras motivaciones científicas. Era el siglo de las Luces y algo había cambiado. Las expediciones estaban mejor dotadas técnicamente y mejor preparadas, muchas desde la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz, fundada en 1711. La expedición de Malaspina (1789-1794) en el Pacífico recopiló numerosos datos botánicos, cartográficos, astronómicos, naturalistas, etc. Una empresa ambiciosa verdaderamente pionera, antecedente de las actuales expediciones científicas.

España mundializó la economía, dando inicio de manera incipiente a la globalización y al capitalismo, dos ideas discutidas con detractores y defensores –Hay movimientos anticapitalistas y antiglobalización- pero que a fin de cuentas es lo que tenemos hoy. Y en el origen de nuestro mundo, está el descubrimiento y exploración del Pacífico a lo largo de varios siglos, y la puesta en funcionamiento de un comercio global que partía de Sevilla, llegaba a América y a Asia y retornaba a la ciudad del Guadalquivir. Arterias comerciales que auspiciaron el progreso, circulando por ellas, como se ha explicado hoy aquí, mercancías, personas e ideas.

La guinda, la puso el Dr. Juan Sánchez, quien sorprendió al comenzar con la historia reciente del Pacífico para a partir de ahí profundizar en el pasado. A su juicio, China, La India, Japón y los Dragones Asiáticos se estaban convirtiendo en el centro y Occidente en general en la periferia. A lo mejor, la clave está en volver a navegar por el Pacífico, en recuperar los vínculos con el Lejano oriente, esos mismos que abandonamos tras la derrota de 1898. ¿En qué nos puede ayudar el conocimiento de este pasado?, ¿cómo puede España aprovechar este legado? Yo creo que es una buena punta de lanza, una buena carta de presentación para seguir explorando -como hace el buque de investigación Hespérides- o para trazar puentes con Asia que es el futuro.

ESTEBAN MIRA CABALLOS


 

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.