BARCARROTA Y HERNANDO DE SOTO

 

En estas líneas quisiera hacer algunas reflexiones en torno al artículo aparecido en este mismo rotativo el 16 de julio pasado, firmado por el Sr. D. Feliciano Correa, cronista oficial de Jerez de los Caballeros y titulado la Farsa sobre Hernando de Soto. Se trata de un texto escrito en tono agrio, donde poco menos que acusa a los barcarroteños de falsear el origen de Hernando de Soto y a los caballeros de Bradenton de ser unos carnavaleros. Pero, la farsa es la que él ha montado a base de tergiversar los argumentos y los documentos.

Efectivamente, en 1993 hubo un congreso, auspiciado por la Junta de Extremadura, donde se dieron cita los mejores especialistas en la figura de Hernando de Soto. Pues, bien, allí, a juicio del Sr. Correa, se mantuvo la farsa del nacimiento barcarroteño del conquistador. Sin embargo, esgrime un Congreso, el que la Asociación Española de Americanistas celebró en Extremadura en septiembre del año 2000, donde según él se aseguró definitivamente su cuna jerezana. Pues, bien, debe equivocarse de evento pues yo como miembro, desde hace más de veinte años, de dicha asociación, participé activamente en él y no creo recordar que se hablara del lugar de nacimiento de Hernando de Soto. Es más, -y tengo el libro de actas delante- se publicaron 86 aportaciones y ¿saben cuantas se refirieron a Hernando de Soto? Ninguna, ni menos aún a su supuesto lugar de nacimiento.

El Sr. Feliciano Correa da por seguro el nacimiento jerezano del conquistador y para ello aporta solamente las pruebas que le interesan, omitiendo todas las demás, que sería prolijo traer aquí. Pero lo que sí le puedo decir, como americanista y especialista en la Conquista, que de seguridad nada de nada. Sólo de memoria podría decirle diez prestigiosos historiadores actuales que defienden la cuna barcarroteña y probablemente otros tantos que sostienen la jerezana. Algún colega americanista amigo mío, incluso está convencido de su cuna pacense y aporta pruebas bastante contundentes.

Además si el Sr. Correa se hubiese molestado en leer el libro que cita, editado, con motivo del cincuentenario del hermanamiento con Bradenton, por el ayuntamiento de Barcarrota, sabría que el autor concluye de la forma más abierta y respetuosa posible:

 

Por tanto, independientemente de su posible origen, lo único indudable es que las tres localidades en discordia –Barcarrota, Jerez y Badajoz- cuentan con importantes argumentos que las vinculan con el conquistador... De lo que se trata es de sumar, no de restar; Barcarrota, Badajoz y Jerez fueron territorios bien conocidos y probablemente queridos por Hernando de Soto. Eso es lo realmente importante.

 

Juzgue el propio lector; ahora bien, otro tema es la implicación de Barcarrota con Hernando de Soto y con la Florida. Se cumplen nada menos que cincuenta años del hermanamiento con la ciudad de Bradenton, cerca de la bahía de Tampa, en la Florida. Una relación que se ha mantenido, con altibajos, durante medio siglo en el que se han desarrollado un sinfín de actividades, entre ellas intercambios de estudiantes. Precisamente en los actos de hermanamiento, celebrados hace unas semanas en Barcarrota, me llamó poderosamente la atención que algunos barcarroteños, que habían estado de intercambio en años previos, hacían de traductores bilingües con estadounidenses de pura cepa que desconocían totalmente la lengua del Quijote.

¿Y dónde está el problema Sr. Correa? Pues el único problema radica en que mientras Barcarrota ha potenciado con tesón, esfuerzo y constancia las relaciones ultramarinas iniciadas abruptamente por su querido Hernando de Soto, Jerez no ha hecho absolutamente nada. El próximo año tienen una oportunidad única para redimirse, pues se cumple el centenario del descubrimiento del Mar del Sur por el célebre jerezano Vasco Núñez de Balboa. Pero volviendo a Hernando de Soto, debo decirle que aunque hubiese nacido en Jerez –cosa indemostrable a día de hoy-, su vinculación con Barcarrota es ya inquebrantable, eterna diría yo. Asimismo, la relación Barcarrota- Bradenton constituye uno de los proyectos internacionales más importantes realizados desde Extremadura en el último medio siglo.

Y para finalizar, debo decirle Sr. Correa, que tanto a Jerez de los Caballeros como a Barcarrota le sobran estas polémicas, pues dan una imagen de crispación que no se ajusta ni de lejos a la realidad. Sinceramente, pienso que Barcarrota no merece estas críticas y también creo que la comprensión y la cordialidad debían ser dos de las cualidades de un cronista de una ciudad de la prestancia de Jerez de los Caballeros.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

(Artículo publicado en el HOY de Extremadura, el 18 de julio de 2012)

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